Diana Calvo Vinssac – Psicoterapia transpersonal – UCDM – Hipnoterapia – Coaching

Psico-dieta… una visión «más allá» de la alimentación

Psico-dieta… una visión «más allá» de la alimentación

Psico-dieta... una visión "más allá" de la alimentación

Después de muchos años programando diversos tipos de dietas, y de la observación de multitud de casos, hay algo que voy teniendo claro al respecto: las dietas de adelgazamiento NO funcionan en un 80% de los casos.

Se tiende a considerar al cuerpo humano como una “matemática pura”: tanto comes, tanto gastas… Si comes más de lo que gastas el resultado es un aumento de peso. Si gastas más de lo que comes, el resultado es una pérdida de peso. Pero si esto fuera así de sencillo, no existiría tan elevado número de personas con un peso superior o inferior al deseado.

La alimentación está influenciada por diversos factores culturales, sociales e individuales. Todos estos factores conforman una complejidad única para cada individuo. El acto de “comer” está relacionado con multitud de dinámicas conscientes e inconscientes y, en muchas ocasiones, debemos dar un paso “más allá” para descubrir las causas que llevan a la persona a alimentarse como lo hace, y a los motivos por los que su organismo biológico responde como lo hace en presencia o ausencia de una alimentación determinada.

El comportamiento que tenemos hacia la alimentación dice mucho de nosotros, de nuestra psique, nuestras emociones y nuestra historia. No hay más que hacer una relación directa entre “alimento” y “alimento afectivo”.

Con la “PSICO-DIETA” te propongo la investigación de todas las posibles causas que están propiciando tus “problemas con la comida” ,  a través de un abordaje integral:

  • Observación de dinámicas y comportamientos hacia el acto de “alimentarse”.
  • Relación entre emociones y alimentación.
  • Trabajo de la auto-imagen corporal y autoestima.
  • Descubrir creencias limitantes.
  • Historia personal y transgeneracional.
  • Alimentación adaptada a cada caso concreto.

Descubiertas las causas relacionadas con la problemática, podemos intervenir de manera óptima instalando nuevas creencias que favorezcan nuestros propósitos. En muchos casos, ni siquiera es necesario llevar a cabo una “dieta” como tal, ya que el organismo comienza a auto-regularse de forma espontánea en busca del equilibrio.

Este tratamiento es para ti si…

  • Tienes sobrepeso y has hecho de todo para combatirlo sin resultados.
  • Pierdes peso rápidamente, pero enseguida lo recuperas.
  • Te has declarado en “guerra eterna” con la báscula.
  • Tienes anorexia y/o bulimia.

No lo dudes más…, es momento de poner conciencia en tu situación y dar un paso más allá para resolverlo por fin. Créeme cuando te digo que… ¡se puede!

Puedes contactarme aquí para cualquier duda o pregunta.

Mi abrazo infinito,

Psicología Transpersonal, qué es y en qué puede ayudarte

Psicología Transpersonal, qué es y en qué puede ayudarte

Psicología Transpersonal, qué es y en qué puede ayudarte

“Ningún problema puede ser resuelto en el mismo nivel de conciencia en que fue creado” Albert Einstein.

Es una rama de la Psicología que comprende el desarrollo personal y el potencial del individuo, facilitando la conexión con su parte trascendental, y favoreciendo la ampliación de su consciencia. Es una corriente que trata de aunar la psicología tradicional con la cultura oriental.

El prefijo “Trans” significa “a través de” o “más allá”, mientras que el término “personal” hace alusión a la persona, lo que comúnmente denominamos nuestra personalidad o nuestro “yo”.

Por tanto, todo lo relativo a lo Transpersonal, sitúa la mirada hacia una perspectiva que va más allá de nuestra personalidad, en busca de nuestro Ser esencial, nuestra verdadera naturaleza. Transpersonal es otra forma de nombrar lo «espiritual«.

Abraham Maslow, Stanislav Grof y Ken Wilber impulsaron esta corriente psicológica a través de sus estudios y experiencias.

Esta corriente trata de reconectar al individuo con su verdadera identidad facilitando la auto – observación. El “darse cuenta”…, el ser capaz de observar la información que existe a nivel inconsciente, posibilita el poder transformar patrones (modos de pensar y actuar) que hasta ese momento eran automáticos, abriendo la mente a nuevas opciones de comportamiento. De este modo, somos capaces de transformar nuestra vida eligiendo la forma en la que queremos vivirla.

Ampliar nuestra consciencia, supone «poner luz» a todos aquellos patrones y creencias inconscientes que se interponen entre lo que somos y lo que «queremos SER». No se trata de eliminar al ego…, por el contrario si somos capaces de observarlo, podemos construirlo en base a nuestras necesidades. Es fundamental aprender a elaborar un ego sólido, fuerte y sano para poder manejarnos en el mundo.

En qué puede ayudarte

  • Autorrealización y crecimiento personal
  • Gestión de las emociones.
  • Duelos y pérdidas.
  • Crisis, pérdida de rumbo y sentido.
  • Relaciones de pareja y familiares.
  • Miedos e inseguridades.
  • Recuperación de la autoestima.

Acercarte a lo transpersonal supone comenzar a experimentar lo que en verdad ERES

Mi abrazo infinito,

Psicogenealogía: no somos tan libres como creemos…

Psicogenealogía: no somos tan libres como creemos...

Psicogenealogía: no somos tan libres como creemos...

«El árbol genealógico es a la vez nuestra mayor trampa y nuestro tesoro más preciado» Marianne Costa

Trampa que lleva a traicionarnos a nosotros mismos por quedarnos apegados fielmente a contratos inconscientes. Tesoro que nos engendra y nos da la posibilidad de vivir desarrollando la conciencia.

Desde hace varias décadas la psicogenealogía o estudio del árbol genealógico ha sido un tema abordado en la psicoterapia. Freud fue el primero en resaltar la gran importancia y relevancia de los vínculos experimentados en la primera infancia con nuestros padres. Más tarde, Carl Jung se atrevió a ir más allá y propuso la existencia de un inconsciente colectivo en el que incluía al inconsciente familiar. Él mismo estudió su propio árbol genealógico.

Posteriormente, diversos psicólogos y terapeutas fueron aportando sus propias experiencias y estudios al respecto:  Ane Ancelin Schützenberger, J. Levy Moreno, Didier Dumas, Gregory Bateson, Virginia Satir, Fritz Perls, Milton Erickson, Carl Whitaker, Levi Moreno y Bert Hellinger. En la actualidad también son interesantes la visiones de Salomón Sellam, Christian Flèche, Jean Guillaume Salles y Enric Corbera. Estos últimos también trabajan con descodificación biológica o psicosomática.

Sin olvidar las aportaciones de Marianne Costa, Alejandro y Cristóbal Jodorowsky.

Pero no quiero que este artículo se convierta en un listado de nombres o en una investigación bibliográfica al respecto. Mi intención es arrojar un poco de luz sobre la importancia de estudiar nuestro «inconsciente familiar» y los beneficios que nos puede aportar este estudio en nuestras vidas.

La psicogenealogía parte de la premisa de que determinados comportamientos inconscientes se transmiten de generación en generación e impiden al sujeto autorrealizarse, por lo que para que un individuo tome consciencia de ellos y se pueda desvincular de los mismos es necesario que estudie su árbol genealógico.

«El árbol está vivo dentro de mí. Yo soy el árbol. Yo soy toda mi familia. Nadie tiene problemas individuales porque toda la familia está siempre en juego. El inconsciente familiar existe. Desde el mismo momento en que alguien toma conciencia de algo,hace que todos los suyos también la tomen. Ese alguien es la luz. Si uno hace su trabajo, todo el árbol se purifica» Alejandro Jodorowsky

El árbol genealógico es un sistema de repeticiones: nombres, fechas, situaciones, enfermedades, muertes… etc, que se van transmitiendo de generación en generación. Cada uno de nosotros llevamos, como si fuéramos «pequeños hologramas» toda la información a nivel inconsciente, y la manifestamos a través de obstáculos y sufrimientos diversos: relaciones fallidas, incapacidad de amar, dificultades económicas, problemas sexuales y un sinfín de situaciones que nos impiden ser felices y, sobre todo, ser NOSOTROS MISMOS.

Sanar el árbol, por tanto, implica ser capaces de llevar a cabo nuestro DESTINO PERSONAL. Liberarnos de sus ataduras y repeticiones nos conecta con nuestro SER esencial, y será entonces cuando seamos capaces de hacer lo que realmente vinimos a hacer… 

Mi abrazo infinito,

Transforma tu vida con E.F.T.

Transforma tu vida con E F T

Transforma tu vida con E F T

“La causa de todas las emociones negativas es un desequilibrio en el sistema energético corporal”. Gary Craig.

Al igual que la sangre circula por nuestro organismo a través de los vasos sanguíneos, del mismo modo circula nuestra energía o CHI a través de unos canales energéticos llamados meridianos, estudiados por la medicina china desde hace milenios, y tratados a través de distintas técnicas como la acupuntura.

Cuando experimentamos un suceso que nos ocasiona dolor emocional, nuestro sistema energético queda bloqueado por unos instantes y, aunque más tarde la energía vuelve a fluir, ese dolor deja una especie de “marca” o “señal” que permanece a lo largo del tiempo.

Cualquier recuerdo consciente o inconsciente de aquel suceso, origina en el presente las mismas emociones negativas que acontecieron con aquella experiencia.  Son emociones que han quedado estancadas.

Con E.F.T. (Emotional Freedom Techniques – Técnicas para la Liberación Emocional), llevamos a cabo un protocolo llamado TAPPING que consiste en realizar una digitopuntura (“golpecitos”) en distintos puntos de algunos meridianos energéticos, mientras permanecemos enfocados en las emociones negativas que queremos disolver. El resultado es el restablecimiento del flujo energético que había quedado estancado y la liberación de la emoción asociada. Podemos seguir recordando la experiencia, vivir sucesos similares en el presente, pero la diferencia es que ya no despierta en nosotros aquellas emociones negativas.

¿En qué puede ayudarte?

  • Recuerdos y estrés postraumático.
  • Miedos y fobias.
  • Adicciones y compulsiones.
  • Alivio de dolores crónicos y psicosomáticos.
  • Estados depresivos, ansiedad, estrés, tristeza, ira, culpabilidad…
  • Insomnio.
  • Inseguridad, timidez.
  • Mejora del rendimiento laboral y deportivo.
  • Mejora de la autoimagen y autoestima.
  • Mejora de las relaciones.
  • Recuperación del poder personal.

Sin duda, es una gran herramienta que puede facilitarnos el camino hacia un mayor bienestar… ¿A qué esperas para probarla?

Mi abrazo infinito,

¡Cambia tus creencias con PSYCH-K®!

¡Cambia tus creencias con PSYCH-K®!

¡Cambia tus creencias con PSYCH-K ®!

Podría definir a PSYCH-K® como una técnica que nos facilita el camino hacia nuestros propósitos.

Aunque creamos que las decisiones que tomamos en nuestra vida son totalmente conscientes, únicamente entre el 3 y el 5% lo son verdaderamente. El resto (95-97%) pertenece al vasto reino del subconsciente, lugar donde se sitúa esa parte desconocida de nuestra psique, y que es la verdadera responsable de nuestro comportamiento y, por tanto, de nuestras decisiones vitales.

La vida que estamos experimentando en cualquiera de sus aspectos está directamente condicionada por nuestras creencias. Éstas se estructuran en los primeros años de nuestra vida (incluyendo el período intrauterino), y establecen lo que somos, cómo nos sentimos y el mundo en el que nos desenvolvemos. Como hemos visto, la gran mayoría son inconscientes…

Así que por más que deseemos y trabajemos con la totalidad de nuestra mente consciente en la persecución de un objetivo, si existen creencias subconscientes que se oponen al mismo… el resultado siempre será el que probablemente ya conozcas: la repetición constante e indeseada del mismo fenómeno de fracaso y auto sabotaje.

Este es uno de los motivos por el que los pensamientos positivos, por sí solos, no puede ser capaces de transformar nuestras vidas. Tampoco la acción resulta eficaz si nuestra mente consciente tiene una información que no es coherente con lo que se encuentra en la mente subconsciente.

¡¡¡Y es aquí donde actúa PSYCH-K®!!!

Con esta técnica somos capaces de crear un estado de cerebro integrado en el cual, los dos hemisferios de nuestro córtex cerebral se activan simultáneamente. Este estado nos permite instalar las creencias que deseamos adquirir y que nos facilitan esa coherencia que deseamos alcanzar para dirigirnos a nuestras metas de manera segura y eficaz.

¿En qué puede ayudarte?

  • Crear relaciones sanas a nivel sentimental, familiar y laboral.
  • Mejorar tu vida laboral y tus ingresos.
  • Trabaja sobre miedos y fobias: volar, hablar en público, etc.
  • Control de peso y adicciones.
  • Estados anímicos como ansiedad, estrés, tristeza, crisis, pérdidas, etc.
  • Elevar tu seguridad y autoestima.
  • Recuperar tu poder personal.
  • Aumentar tu nivel de energía y vitalidad.

¡No estás supeditado a tus creencias… puedes ELEGIRLAS!

Mi abrazo infinito,

 

 

¿Te duele? No te preocupes… Es Dios, haciéndote de nuevo

Reinventarse ¿Te duele? No te preocupes... Es Dios haciéndote de nuevo

¿Te duele? No te preocupes... Es Dios haciéndote de nuevo

Reinventarse… ¿duele? Yo diría que sí… es como volver a nacer y eso tiene que doler.

Duele dejar atrás personas, situaciones, incluso creencias, pensamientos y hábitos que ya no sirven, que estorban… porque ya no aportan nada nuevo, porque ya no están vibrando en el nivel de aquello que verdaderamente somos, de aquello que deseamos con toda el ALMA. Y es que ésta nos habla fuerte a veces, quizás “a gritos” en forma de apatía, incomodidad, tristeza, desmotivación, desencanto, enfermedad…

Cuando el camino se convierte en un “sin sentido”… ya no tiene sentido. Y es entonces cuando llega el momento de cambiar, de dar a luz a un nuevo YO. Y los dolores de parto que preceden a ese nacimiento hay que sentirlos, es la vida renovándose a sí misma, es el ego agarrándose con uñas y dientes a lo que ya sabe y conoce. Ese lugar era “calentito y seguro” aunque ya apenas teníamos espacio para movernos ni podíamos respirar.

Lo nuevo da miedo, pero sólo porque es desconocido. Más tarde descubrimos que siempre hemos estado a salvo, que aunque nuestra mente desconozca… el alma siempre SABE.

La Vida nos empuja hacia delante en un intento de expansión y crecimiento de nuestro SER más profundo. Y el dolor no deja de ser una resistencia a ese flujo inevitable.

Renuévate, suelta, confía, fluye… nunca pasa nada… todo está bien… ADELANTE…

Mi abrazo infinito,

Cuando nos olvidamos de sentir…

Cuando nos olvidamos de sentir...

Cuando nos olvidamos de sentir...

Piensa y responde sinceramente a la siguiente pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que te dedicaste a SENTIR?

Posiblemente, tu primera respuesta ante esta pregunta es “hoy mismo”, o “ayer”… pero presta atención y vuelve a leer la pregunta. ¿De verdad te tomas el tiempo para sentir?

Sinceramente… en mi caso, que soy una mujer sensible y “sentida”… a veces no me tomo el tiempo de sentir. Y eso que estoy acostumbrada a manejarme con mis emociones y a gestionarlas… Y sí, a menudo emprendo la “huida” porque, o bien no tengo tiempo material, o bien me da pereza sentirme “mal” y busco caminos alternativos (pensamientos positivos) para continuar con mi día sin que esas emociones me interfieran nada más que lo justo.

Y esto es lo que solemos hacer tod@s con mayor frecuencia.

Hasta que llega un día en el que las emociones te “atrapan” y se llevan consigo toda la fuerza y la energía que has empleado en ignorarlas. Y entonces llega el momento… ¡toca SENTIR!

Cuando le pido a un paciente que se centre en lo que siente, lo primero que hace es RACIONALIZAR la emoción. Ante la pregunta… ¿qué sientes?, la respuesta suele ser una explicación de algo que le gustaría hacer o decir, una interpretación determinada, incluso una justificación, frases tremendamente elaboradas, etc.

Casi siempre es necesario volver a hacer la pregunta… “ya, pero ¿y eso cómo te hace sentir”?… ¿y dónde lo sientes? ¿Lo puedes describir con una única palabra, una sensación, un color?… Las emociones se sienten SIEMPRE en el CUERPO, no se piensan con la MENTE. Incluso a veces no hace falta que sepamos cómo se llama la emoción de la que se trata, pero sí sabemos dónde se sitúa, si es una sensación de ahogo, de presión, de calor. Y sólo entonces, cuando prestamos la debida atención podemos definir lo que sentimos: angustia, tristeza, pena, miedo, etc.

¿Por qué es necesario sentir?

Vivimos tanto tiempo en nuestra mente que nos olvidamos de que tenemos un cuerpo. Y es aquí donde “viven” nuestras emociones. Huir de ellas no hará que desaparezcan, por el contrario, pasarán a quedarse “enquistadas”, obstaculizando el flujo de energía… lo que más tarde se traducirá en un síntoma físico o mental. El cuerpo llama nuestra ATENCIÓN, a través de las EMOCIONES, pero estamos tan invadidos por la racionalidad, con toda nuestra energía centrada en la mente… que solamente prestamos atención a nuestro cuerpo cuando se enferma, cuando nos duele, cuando nos “grita”. Y entonces la respuesta rápida es buscar la “pastilla milagrosa”.

De esta forma pasamos la vida llenando la “mochila” de asuntos sin resolver. Más tarde, en el camino hacia nuestra madurez, decimos que tenemos “achaques” o que es “cosa de la edad” sufrir Alzheimer o cualquier tipo de enfermedad … cuando envejecer NO tendría que ser sinónimo de ESTAR ENFERMO. Y sí, tod@s tenemos que morir pero ¿por qué no hacerlo en plenas facultades físicas y mentales? ¿Por qué no hacerlo con consciencia? ¿Por qué no hacerlo con verdadera DIGNIDAD?

¿Y qué podemos hacer?

Te recomiendo que busques un par de horas semanales sólo para ti.

Lleva a cabo un recorrido de los momentos más difíciles de la semana, sobre todo aquellos en los que experimentaste estallidos emocionales que no pudiste resolver al momento.

Vuelve a situarte en ese instante y RE-VIVE las sensaciones. Ahora deja de “protestar” y sólo presta atención a tu cuerpo. Recuerda las preguntas: ¿Dónde lo sientes? ¿Qué sensación tienes? ¿Qué temperatura? ¿Qué color? ¿Qué forma? ¿Llega algún recuerdo? La intención es darle la debida atención a esa emoción… la que está debajo de todos tus “bla, bla, bla” mentales.

Una vez localizada… SIÉNTELA… con toda la intensidad de la que seas capaz. Llora, enfádate, muévete, salta, deja que tu cuerpo se retuerza y se EXPRESE como le dé la gana hacerlo. Suelta, suelta, suelta… quédate y observa.

Pasados unos minutos, notarás que la emoción se va calmando, la intensidad va disminuyendo y poco a poco desaparece… Si observas otra emoción distinta, vuelve a repetir el proceso.

Te darás cuenta de que tu cuerpo está mucho más suelto, relajado…, y un sentimiento de PAZ comenzará a brotar… la emoción ha sido liberada. Será entonces el momento idóneo de utilizar tu mente y pasar a COMPRENDER el por qué de esa emoción: ¿Qué es lo que la origina? ¿Qué podrías hacer para solucionarlo? ¿Qué necesitas cambiar en ti o en tu vida? ¿Puedes hacerlo a solas o quizá necesitas ayuda?

Elabora una SOLUCIÓN y pasa a la ACCIÓN.

Realizar este proceso a menudo te mantendrá “al día”…, dejarás de acumular asuntos y más asuntos, tu energía fluirá libremente y eso se traducirá en un mayor BIENESTAR.

Y…. ¿no es eso lo que constantemente buscamos?

Mi abrazo infinito,

 

¿Para qué sirven los obstáculos?

¿Para qué sirven los obstáculos?

¿Para qué sirven los obstáculos?

Un campesino recibe la visita de su Dios. Se arrodilla ante él y le agradece el haberle otorgado el don de la vida. “Todo te lo debo, pero sin embargo necesito presentarte mis quejas: trabajo para abonar mis terrenos, y lograr que el trigo crezca lozano, pero tú me envías huracanes, sequías, pájaros hambrientos, ratones, lluvias torrenciales y plagas. ¿Puedes por una vez evitarme estos males?” El Dios satisface los ruegos del campesino.

Cuando planta la semilla, ningún viento huracanado remece la tierra, el clima es benigno durante todo el año, llueve justo lo necesario, no se asoma ningún pájaro, ningún insecto dañino… Y por falta de obstáculos que vencer, debilitadas, las semillas se pudren en su buena tierra y no llegan a germinar.

Pongamos que tu sueño consiste en disfrutar de un estado de PROSPERIDAD… y piensas que ganar un buen premio de lotería puede ser la solución más rápida y fácil. Pues bien, imagina que eso se realiza. No pocas veces ocurre que la mayoría de las personas ganadoras de este tipo de premios al cabo de un tiempo han perdido todo ese dinero, e incluso su situación vuelve a ser la misma que antes del premio, muy similar o incluso peor.

Ahora piensa que realmente en tu deseo de prosperidad, buscas caminos creativos hacia su consecución, insistes ante cada dificultad, aprendiendo de todas las situaciones que la vida coloca ante ti. Poco a poco vas aprendiendo a ganar dinero y a conservarlo… Buscas la forma de sanar todos los aspectos de tu persona que se oponen a dicha prosperidad. No importa que pierdas dinero porque ya has aprendido a ganarlo, por tanto, siempre puedes comenzar de nuevo.

Grandes empresarios que comenzaron desde la más absoluta miseria, se han arruinado varias veces antes de conseguir una estabilidad financiera. Y no en pocas ocasiones, sus descendientes han arruinado para siempre sus imperios (que casualmente no tuvieron que construir)…

Este ejemplo podemos trasladarlo a cualquier otro sueño que tengas. Es igual quien seas, el momento en el que te encuentres y lo que quieras conseguir… los obstáculos te llevan de la mano hacia todos aquellos aprendizajes que necesitas incluir en tu mochila vital para disfrutar de tu sueño con mayor conciencia, sabiduría y quizás… mayor seguridad y estabilidad.

Los obstáculos pueden sacar lo mejor de ti si aprendes a mirarlos como tus aliados en la consecución de tus metas y deseos. Los obstáculos hacen que vuelvas la mirada hacia tu interior, sacando todo lo oculto y limpiando «fantasmas» en forma de creencias obsoletas, aquellas aprendidas y heredadas de tus ancestros, de la sociedad y la cultura en la que te desarrollas. Si contemplas los obstáculos en perspectiva te darás cuenta de que sólo tratan de hacer brillar tu LUZ, tu SER AUTÉNTICO, aquel despojado de todo lo que no es suyo.

Si me permites un consejo práctico al respecto, sería muy útil que ante cada obstáculo te hicieras una pregunta:

¿Para qué?

¿Para qué….

  • …no consigo el trabajo que quiero?
  • …no logro aumentar mis ingresos?
  • …soy infeliz en pareja?
  • …no consigo establecer una pareja?
  • …tengo esta enfermedad?
  • …estoy estancado/a?

Quizá en principio no consigas encontrar la respuesta, pero más pronto o más tarde aparecerá. El «para qué» siempre te conducirá al verdadero «por qué»…, a ese programa inconsciente que termina llevándote siempre a los mismos caminos…

Realmente todos esos obstáculos, lejos de oponerse a tus SUEÑOS,  puedes considerarlos como verdaderas pistas o revelaciones de aquello que tienes que sanar para que, finalmente, puedas lograr su CONSECUCIÓN.

Fuerza y… ¡adelante!

 

8 Señales que te indican que es momento de cambiar

8 Señales que te indican que es momento de cambiar

8 Señales que te indican que es momento de cambiar

Hay pocas cosas que me atrevo a afirmar como “ciertas”, pero si alguna tengo clara es que todo cambia, constantemente, aunque no tengamos ni siquiera la intención consciente de intervenir en muchos de esos cambios.

Y sí, muchos de ellos pueden asustarnos… es la incertidumbre que provoca todo aquello que desconocemos, que no forma parte de nuestro universo rutinario y hasta cierto punto… “controlado”.

Sin embargo, ese control que creemos tener no es real, y la Vida nos lo muestra con cada uno de aquellos sucesos inesperados que nos acontecen… Nosotros mismos vamos cambiando sin apenas darnos cuenta. Solo cuando miramos hacia atrás somos conscientes de que muchas de nuestras ideas, creencias, hábitos, pensamientos y modos de actuar han ido variando a lo largo del tiempo. Algunos cambios nos gustan, otros quizá no tanto…

Sin lugar a dudas, la Vida nos envía señales constantemente, de muchas y variadas formas. Cuando fluimos y nos dejamos “llevar” podemos vivir los cambios de forma armónica y aprovecharlos para crecer y optimizar nuestras vidas. El problema surge cuando nos resistimos y nos negamos a fluir con el devenir de los acontecimientos.

Y puesto que el cambio va a existir igualmente… ¿qué tal si ponemos mayor conciencia en el proceso, y nos ocupamos de dirigirlo hacia el sentido que queremos? ¿Qué tal si aprendemos a escuchar a la Vida y las señales que nos envía?

Algunas de ellas podrían ser:

  • Situaciones que se repiten.

Cuando tienes la sensación de estar viviendo las mismas circunstancias una y otra vez, está claro que tu modo de actuar (y, por tanto, tus creencias), siguen siendo las mismas. Es prácticamente imposible que lo de fuera cambie, si previamente no ha existido un cambio interno.

  • No consigues tus objetivos.

Parece ser que hagas lo que hagas, nunca consigues aquello que te propones. Sientes que hay algo que te frena, como si un obstáculo insalvable e invisible se interpusiera siempre entre tus proyectos y tú. Al igual que en el caso anterior, es ineludible el acercarte a esas partes aún sin contemplar sobre tu persona, y que te impiden que alcances lo que quieres.

  • Aburrimiento y abatimiento.

La rutina puede contigo y no encuentras alicientes en tu vida. No encuentras nada que te apasione, que realmente te encienda el alma.

  • Pérdida del momento presente.

Emociones cercanas a la melancolía implican que estás colocando el foco en el pasado. Cuando la mente huye constantemente hacia atrás en la búsqueda de aquellas etapas felices que ya no están aquí…, es obvio que el momento presente no es lo que esperas o deseas. Si la emoción predominante es la ansiedad, la huida se produce hacia delante. En cualquiera de los dos casos, el malestar te impide permanecer en tus circunstancias actuales y te refugias en una huida mental que te permite escapar de tu momento presente. En definitiva… “pan para hoy y hambre para mañana”.

  • Rupturas y despedidas.

Todo aquello que se va de tu vida solo trata de dejar espacio para lo nuevo que ha de llegar. La pérdida de un trabajo, situación de bienestar, una pareja, un ser querido… puede poner tus circunstancias vitales “patas arriba” y te sitúa en ocasiones ante un inevitable cambio de perspectiva. Aceptar y comprender la pérdida puede llevar más o menos tiempo, según las resistencias que opongas ante el proceso.

  • Enfermedad.

Cuando la enfermedad hace acto de presencia, una parte de tu inconsciente trata de llamar tu atención para “ver la luz”. En este caso, los cambios son inevitables, tanto más importantes cuanto más grave sea la enfermedad que afrontamos.

  • Momentos de crisis.

A veces no es lo que pasa fuera, sino lo que ocurre “dentro”. Es como si algo dentro de ti estallara y se rompiera. Nada te satisface, quizá hasta seas capaz de enumerar todo lo bueno que te rodea, pero sientes un vacío que no puedes llenar con nada de lo que existe en tu vida por más “bueno” que sea. Has perdido el rumbo y no encuentras sentido a tu existencia…

  • Confusión.

Cuando la toma de decisiones siempre se convierte en un gran dilema en tu vida, quizá te encuentres desorientad@ con respecto a lo que realmente quieres. Si no tienes claros tus objetivos ni hacia donde quieres dirigirte, cualquier decisión a tomar se convierte en un pozo oscuro del que te cuesta salir. Quizá una parte de ti te lleva hacia una dirección, mientras existe otra parte que se dirige justamente hacia el sentido contrario. Comprender cuál de esas partes eres TÚ, y cuáles son programas aprendidos o heredados, es parte indispensable para avanzar en tu camino.

Sea cual sea tu malestar o la circunstancia que estés experimentando, el simple hecho de que haga acto de presencia en tu vida ya te está indicando que hay algo que revisar y reajustar. Quizá sea el momento de deshacerse de esas personas, esa actividad, ese hábito o comportamiento, esas creencias… para dar paso a un nuevo YO, a ese que verdaderamente SIENTES que ERES, a ese que en el fondo intuyes y que hasta el momento ha permanecido en la sombra…

No creo en la casualidad ni en la fatalidad…, realmente creo que la Vida nos va marcando el camino que hemos venido a realizar. Y que el sufrimiento que padecemos tiene su origen en las resistencias que vamos colocando ante las “señales” que nos ofrece.

¡Atrévete!… es momento de CAMBIAR.

Mi abrazo infinito,

¿Por qué cerramos el corazón al amor?

¿Por qué cerramos el corazón al amor?

¿Por qué cerramos el corazón al amor?

Hace unos días me encontré con un momento “clave” que puede formar parte del pasado sentimental de muchas personas. Ocurrió durante una terapia, y me refiero a ese momento en el que tras una pérdida o ruptura, y una vez que se produce la aceptación, la persona comienza a buscar dentro de sí misma el aprendizaje de la experiencia.

¿Y por qué digo que es un momento clave?

  • Primero, porque es el momento de tomar una decisión. Siempre elegimos la enseñanza que el acontecimiento ha supuesto para nosotros y nuestra vida.
  • Porque en base a esta decisión se configura una creencia que luego tomaremos como una realidad, y que pasará a formar parte de nuestro comportamiento y futuras reacciones, en todas las situaciones similares que nos acontezcan en el futuro.

 ¡Fijaos qué momento tan importante!

Pongamos que es una chica de 30 años de edad y que acude a terapia por una situación de ruptura sentimental. Durante algunas sesiones se trabaja la pérdida, y llega el momento al que me refiero. Un día me cuenta que se ha encontrado casualmente con su ex. Esta fue la conversación: (Negrita= Terapeuta):

¿Cómo te sentiste al verle? Me sorprendió encontrármelo… Enfadada.

¿Enfadada con quién? Con él, por haberme “sustituido” tan rápidamente. Conmigo, por haberle dejado pasar.

 No te ha sustituido, ha seguido haciendo su vida. Además,  fuiste tú quien se alejó. Cierto, sé que no tengo derecho a sentirme así. Él actuó bien.

No es cuestión de bien o mal, ni de tener derecho. Pero en todo caso, fuiste tú quien decidió alejarse. Sí, eso es verdad. Pensé que las cosas se arreglarían solas o que volvería, como hacía siempre.

Ya sabes que las cosas no se arreglan solas. La mayoría de las veces hay que intervenir. Ha pasado más de un año… ¿por qué no continuas con “tu vida” igual que hace él? Siento que jamás voy a poder confiar en nadie más. Y no sé si merece la pena “meterme en ese jardín” otra vez. Igual es mejor estar sola.

¿Por qué? Porque no puedes fiarte de nadie. Porque si luego ocurre lo mismo… ¿para qué? Estaría bien tener un regulador emocional y así elegir el nivel de amor que quieres sentir. Si no sientes tanto, no sufres luego tanto. Total, si me va a pasar lo mismo… la felicidad se acaba.

Si esta es tu conclusión sobre esta pérdida… siento decirte que no has aprendido nada. Eres una víctima. Sí que he aprendido… (Pensando)…. Es verdad, tienes razón.

No hay nadie ahí fuera que quiera “machacarte”. Todo lo que ocurre es para tu crecimiento o para tu destrucción. Pero eres tú quien elige dónde se quiere situar. Así que no quieres volver a tener pareja. Hombre…, echo de menos muchas cosas. Hay una dualidad en mí: mi corazón quiere una pareja, pero mi mente me dice que es muy difícil y que no vale la pena el esfuerzo.

 Dime, en qué te basas para sacar la conclusión de que no puedes confiar, ¿sientes que te han traicionado? ¿El te traicionó? No, en absoluto.

Entonces no es cuestión de confianza… ¿cuál es la cuestión? Pues no sé, pienso que es difícil confiar otra vez…(Pensando)… Creo que la convivencia en pareja es difícil y lleva mucho esfuerzo, todo el mundo lo dice.

Pero tú no la has experimentado. No sabes lo que será para ti. No, pero todo el mundo lo dice.

Y si todo el mundo dice que te tires por un puente, ¿te tiras? Eso es una excusa, ¿cuál es el motivo? (Pensando…) Creo que es difícil que alguien te acepte con todas tus manías.

Las parejas que siguen unidas se aceptan a pesar de esas “manías” de cada uno. Y no pasa nada, eso es el amor. Claro, la cuestión es que siempre pasábamos ratos cortos, y así todo está muy bien. Es cómodo y es fácil mantener una pose. Pero dar ese paso…

¿Por eso te alejaste? Sí, después de tantos años había que plantearse cosas.

¿Y cuál es el miedo a dar ese paso? (Pensando)… Que si convivía conmigo tendría que aguantarme…. Tenía miedo a decepcionarle, que descubriera que no soy perfecta (momento en el que aparecen las lágrimas).

Él tampoco lo es. Nadie es más que nadie. Yo siempre le he visto perfecto, superior a mí.

Porque ves en él las cosas que no eres capaz de ver en ti. Proyectamos lo “malo” de nosotros en los demás, pero también lo “bueno”. Si lo vemos en otro (sea bueno o malo), es porque está en nuestro interior. Visto así…

 Y en todo caso, si creías que él era “demasiado” para ti, tuviste durante muchos años la oportunidad de “ponerte a su altura”. La vida te ofreció esa oportunidad. Y en vez de aprender a desarrollar esas partes de ti que te gustaban de él y subir un escalón, decidiste abandonar. Es verdad.

Y no solo eso, sino que encima de haber tomado esta actitud, te sientes tú la víctima. Cierto…, pues sí que estaba equivocada.

Estabas haciendo una lectura errónea. Y bien, después de esta conversación, ¿Cómo ves la situación? Debería haber aprovechado y aprender a ser un poco como él en las cosas que me gustaban. Tenía miedo a decepcionarle y antes de que eso ocurriera, era mejor irme.

¿Crees que es difícil que alguien te quiera tal y como eres? Si.

 ¿Puede ser que tú no te quieras tal y como eres? (Pensando…) Pues será que no del todo.

Y mirándolo ahora desde la distancia, ¿hubieras actuado de otra forma? Me hubiera arriesgado. La verdad es que merecía la pena. Si hubiera sabido lo que ahora sé…

Entonces… ¿Qué harás en el futuro? Poco a poco, intentaré abrirme.

 ¡Te lo mereces!

El “problema” en este caso ya estaba localizado: una falta de auto-aceptación, que nos ocuparíamos de resolver a partir de ese momento. Todo ello estaba propiciando que esta chica se empezara a contar “una historia” errónea sobre lo sucedido.

Es igual lo que ocurra: que nos dejen, nos traicionen, nos ignoren, etc.… ¡El problema nunca es el otro! Es más fácil culpar a las circunstancias, o a los demás… Es más fácil sentirnos víctimas de la situación y colocar la responsabilidad lo más lejos posible de nosotros. Todo para evitar MIRARNOS y tratar de comprender cuál es el verdadero problema. Repito, el otro sólo es un espejo… solo nos refleja lo que somos incapaces de ver en nosotros.

Es frecuente que se produzca este procedimiento ante desilusiones y/o rupturas sentimentales:

Dolor.

Busco culpables fuera (las circunstancias, el otro me ha hecho esto, o no ha hecho lo de más allá…)

Victimismo (pobre de mí, me han hecho daño)

Creencias erróneas

Cierro mi corazón (auto-castigo)

Me instalo en el sufrimiento (herida que permanece abierta y pasa a formar parte de la «mochila vital»).

Esta lectura errónea trata de evitar la mirada hacia nuestra verdadera responsabilidad. Pero como en el fondo intuimos que nosotros también tenemos nuestra parte de la misma, este sentimiento (sin gestionar de manera adecuada), se transforma en culpabilidad soterrada. Y como «me siento culpable» me auto-castigo del modo: no me volveré a enamorar, es peligroso entregarse, las relaciones son difíciles, jamás podré confiar, tengo que protegerme… Por otro lado, el hecho de que alguien haya decidido no querernos, puede hacernos pensar que no somos dignos de amor.

Obviamente, toda esta clase de pensamientos de auto-castigo implican una falta de amor hacia uno mismo. Cuando nos amamos nos abrimos al amor, nos sentimos merecedores de que nos amen y podemos reinterpretar los acontecimientos de forma sana, tomando responsabilidad en lo acontecido, y aprendiendo lo que la situación ha venido a enseñarnos. Nunca hay víctimas ni verdugos, solo experiencias que tratan de hacernos CRECER. Por este motivo, el miedo a entregarse en el futuro desaparece… ya que confiamos en nosotros mismos y en la Vida.

En resumidas cuentas, realmente creo que si la conclusión sobre una historia sentimental que termina… es cerrar el corazón, es que no hemos aprendido nada.

Enlace recomendado: ¿Por qué no encuentro la pareja que quiero?

Mi abrazo infinito,