Diana Calvo Vinssac – Psicoterapia transpersonal – UCDM – Hipnoterapia – Coaching

¿Por qué a las personas buenas y espirituales les va mal?

desarrollo personal personas buenas y espirituales

He observado que, más pronto o más tarde, la mayoría de las personas que deciden transitar por el camino del desarrollo personal tienen un momento de confusión al respecto (sí, yo también tuve ese momento…). Y puesto que lo tuve y lo he podido observar, puedo hablaros ahora de todos aquellos errores que he cometido y veo que cometen muchas personas que transitan este camino.

Lejos de juzgar, creo que es importante observar…

El fin que perseguimos es el BIENESTAR en todos los aspectos de nuestra vida, pero muchas veces el resultado que obtenemos se aleja de ese objetivo primigenio que fue el que nos acercó precisamente a este tipo de teorías, prácticas y “modos distintos de ver la vida”…. ¿Por qué nos ocurre esto?

No nos damos cuenta pero poco a poco…, año a año…, terapia tras terapia… y libro tras libro… vamos “engordando” a nuestro ego en vez de disolverlo (que también fue nuestro primer objetivo). Y es lo que últimamente se viene llamando el EGO ESPIRITUAL. ¿Cómo se comporta? Pues allá vamos:

Sentir emociones negativas no es “espiritual”

Puesto que estás en este camino no puedes permitirte “el lujo” de sentirte triste, inseguro, ni por puesto… enfadarte. No no, tú eres bueno, eres buena persona y las buenas personas se comportan de determinada forma (que tú hayas establecido). Hay que poner la otra mejilla…, vivir con ese energúmeno de persona, sacrificarte haciendo algo que realmente no quieres hacer, etc, etc…. porque todo ello es una «PRUEBA DIVINA».

Veamos, si llega alguien y te pega una patada en la «espinilla»… ¿cuál crees que debería ser tu reacción “espiritual”? ¿Abrirte de brazos y dejarte golpear hasta la muerte? Por favor, sé todo lo espiritual que quieras, pero defiéndete, sal de aquellos lugares y termina con las personas que te maltraten, huye de los ambientes tóxicos y coloca todos los límites que tengas que colocar. Y si dado el caso, tienes que responder con otra patada para defender tu vida, así tendrá que ser.

Eres un ser humano, tienes emociones y seguirás teniéndolas. Y transcenderlas no significa reprimirlas… esconder tus emociones hará que estas pasen a engrosar tu sombra.

En el polo opuesto, también he observado actitudes contrarias. Personas obsesionadas con «no reprimir» su ira y sus emociones negativas que terminan convirtiéndose en tóxicas porque no son capaces de convivir con otros seres humanos en el respeto y la consideración.

Ambos extremos son perjudiciales… No reprimas tus emociones, pero aprende a expresarlas con asertividad.

Tus hábitos de vida son los mejores

Crees que eres más “guay” porque comes o no comes determinados alimentos, porque tomas o no tomas determinadas bebidas, porque no te maquillas, no vas a discotecas, no te afeitas o sí lo haces…, no ves la tele o llevas determinado “look hippie” o similar.

Realmente al ego le encanta ser “especial”, “diferente”, “superior”… y no, no porque hagas o dejes de hacer todas estas cosas… te has iluminado. Ni tampoco los demás están en “la oscuridad” porque dejen de hacerlas. Además, tiendes a juzgar a todos aquellos que no hacen lo que tú haces… (son unos inconscientes).

El camino espiritual es solitario

Ahora resulta que eres especial porque ya “no conectas” con la mayoría de las personas (que no piensan como tú), no sabes cómo relacionarte con “los otros”, y estás solo pero te dices a ti mismo que la gente se aleja de ti porque ya no está “en tu misma frecuencia” (elevadísima, claro). Por supuesto, la energía de los demás es más «lenta», «baja» o menos luminosa que la tuya, y por eso se desprenden espontáneamente de tu vida.

Realmente… si este camino te lleva a la soledad (y no a enriquecer tus relaciones), si te lleva a ser más intolerante con el mundo porque éste no hace lo correcto y tu sí… Si solamente puedes relacionarte de forma íntima con personas que piensen y hagan exactamente lo mismo que tú,… este camino no te está ayudando, te está haciendo “distinto” y “especial”. Tranquilizas a tu ego diciéndote a ti mismo que eres el «garbanzo negro» o el «bicho raro», pero estas son solo expresiones para seguir en la separación y la especialidad del ego. Más comidita para él.

Es cierto y a todos nos ha ocurrido. Cuando hay cambios internos, los círculos sociales cambian y, por momentos, pareciera que existen espacios vacíos de personas y relaciones. Pero cuando es una limpieza sana y positiva, ese espacio se llena al cabo de poco tiempo. Por tanto, si te encuentras en soledad durante demasiado tiempo, quizá no estaría de más que te observaras y tomaras conciencia de los posibles motivos por los que te cuesta tanto socializar y crear relaciones íntimas sanas y duraderas.

Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago

Predicas, hablas y aconsejas (sin que te lo pidan), pero tu vida está “patas para abajo”. Lejos de ser un ejemplo silencioso de que todo aquello que has aprendido ha funcionado para mejorar tu vida… te limitas a coleccionar información que luego transmites a otros sin que ni siquiera te estén pidiendo tu ayuda u opinión. Pero es que tú lo haces “por su bien”. Y ya no tienes pareja, amigos o familiares… tienes pacientes.

Muchas personas, tras aprender algunas técnicas deciden que su misión es ayudar a los demás, y eso es genial…, pero no se dan cuenta de que al primero que tienen que ayudar es a sí mismos. Si realmente vas en busca de la iluminación… y la encuentras, no te preocupes, los demás te van a preguntar. El ejemplo habla por sí solo.

Te detienes en mil cosas inútiles

Coleccionas objetos, inciensos, rituales, libros, técnicas, meditaciones, afirmaciones…, pero nunca existe en ti una verdadera predisposición a cambiar.

Entretienes a tu ego con mil cursos sobre mil técnicas distintas, pero realmente nunca te pones manos a la obra con lo importante. Los cambios que realizas nunca son lo suficientemente comprometidos y sigues buscando mágicamente la solución “en el exterior”. Sigues proyectando fuera…, quizás ahora no es el coche o la casa o el último modelo de teléfono, pero sigues creyendo que esa técnica, ese libro, ese gurú TE DARÁ POR FIN la felicidad, la clave, el punto que se te escapa.

Y no, lo único que se te escapa es tu propio ego entre los dedos, que encima ahora te hace creer que éste es el camino correcto. En vez de buscar el coche último modelo… estás buscando el gurú último modelo, pero al final… es lo mismo. El mismo collar con distinto perro, solo que ahora te cuesta mucho más darte cuenta y poder observarlo.

Crees que sabes algo que los demás no saben

Y no digo que no, seguramente hayas aprendido un montón de cosas. Pero ten en cuenta que los demás también saben cosas que tú no sabes. Y en última instancia observa la vida de esa persona… ¿cómo le va? Si la respuesta es “mejor que a mí”, posiblemente deberías aprender algo de ella que tú no sabes y ella sí… ¿no crees?

Quizá tú ya no ves la tele y haces meditación a diario… quizás esa persona es una entusiasta de los programas de corazón, o del fútbol y la política… y no sabe quién es Paulo Coelho… pero quizás y sólo quizás su vida esté bastante más equilibrada que la tuya en todos los aspectos. Así que te animo a que te cuestiones esa creencia de que tu verdad es mejor que la suya y que (pobrecito)… aún no llegó su momento…

Ver la paja en el ojo ajeno

Tienes mucha facilidad para ver los defectos y errores de todo el mundo, pero los tuyos….ya son otro cantar. Te cuesta admitir críticas, errores, en definitiva, tu sombra.

Vuelvo a incidir en lo mismo. Puesto que ahora te sientes mucho más espiritual, con mayor verdad en tu corazón, más “conectado”… te cuesta mucho más que antes ver todo aquello que se encuentra oculto. Incluso cada vez te conviertes en un mayor “maestro de la ocultación”.

“Dios proveerá” “todo ocurre por un motivo”

No digo que esto no sea verdad, pero el ego puede utilizarlo en su propio beneficio y “engorde”. Quizá cumples a rajatabla los mandatos espirituales, pero te olvidas de las reglas terrenales. Y respecto a este punto me viene a la mente el cuento del cura y la inundación:

En un pueblo del litoral hubo una terrible inundación que obligó a sus habitantes a evacuarlo. Es decir, tenían que sacar todas sus pertenencias y llevarlas a otra zona sin agua.
El cura no quería abandonar la iglesia pero el agua subía tanto que tuvo que refugiarse en el techo. Mientras tanto, rezaba:
-¡Dios mío, ayúdame, confío en que vas a salvarme!
Al rato, pasó una lancha de la policía y le dijeron:
-¡Vamos, padre, no se quede allí que es muy peligroso! Suba a la lancha. Vamos a llevarlo con toda la gente.
El sacerdote no les hizo caso y, al rato, tuvo que subir al campanario porque el agua seguía creciendo. Y no dejaba de pedir ayuda a Dios.
-Señor, estoy dándote muestras de mi confianza, ¡sálvame de esta inundación! ¡No me abandones!
Pasó un helicóptero y lo invitaron a subir, pero tampoco quiso. Ya estaba en la puntita del edificio y pasó otra cuadrilla de rescate:
-Padre, usted es el único que queda. ¡Venga!
Pero el cura no quiso ir. Resistió hasta que el agua lo tapó y murió ahogado. Cuando Dios lo recibió en el cielo, el sacerdote se quejó diciéndole:
-¿Qué paso, Dos mío? No me escuchaste? Te pedí ayuda y me abandonaste.
-De ninguna manera-le dijo Dios-.Yo no te abandoné. Es más, te envié mucha ayuda: una lancha de la policía, un helicóptero y una cuadrilla de rescate, pero en todos los casos tú no quisiste verme ni escucharme y los rechazaste…

Y así ocurre en muchas ocasiones, estamos cegados y confundidos por ideas incorrectas de lo que significa que Dios nos va a proveer y que todo tiene un sentido.

Es cierto que somos seres espirituales, que esto no es real, que vivimos en la Matrix… pero la propia Matrix tiene unas reglas que también hay que aprender y hay que practicar. Y este mundo es el lugar en el que ahora te encuentras. Tienes un cuerpo físico que necesita satisfacer sus necesidades básicas. Necesitas un lugar donde vivir, asearte, pagar tus facturas…

Puedes tener una fe infinita, meditar o visualizar 15 horas al día, pero si necesitas un trabajo, todo lo anterior no te servirá de nada si no envías un currículum, si no acudes a entrevistas, si no te reúnes con aquellas personas que puedan ayudarte.

A muchas personas “espirituales” que trabajan por su cuenta les cuesta aceptar dinero a cambio de sus servicios. O son reacias a aprender marketing o técnicas de venta, porque esto tampoco es “espiritual”.

Es muy curioso, pero he conocido a centenares de personas espirituales que están sin blanca cuando precisamente si de algo debería servir este camino es para convertirnos en seres con plena abundancia. No nos olvidemos de que la abundancia atañe a todos los aspectos de la vida (amor, amistad, relaciones, prosperidad, paz, salud)… el bienestar ha de ser completo porque si es parcial o limitado a algunas áreas de nuestra vida…, no tiene mucho sentido.

En definitiva… si tienes un cuerpo, tienes un ego, punto. Lo puedes engordar con lechuga, té de hojas silvestres del Himalaya, con conferencias del Dalai lama…. o con gintonic´s, sálvame deluxe o con la final de la champions league. Da igual el ídolo que hayas elegido… no hay diferencia entre escaparte del mundo tomando 4 copas una noche de fiesta, o aislándote cual ermitaño mirando fijamente una vela durante 7 horas diarias.

No, para iluminarte no necesitas estar aislado del mundo. Todos los seres humanos que habitamos el planeta somos espirituales. Y todos tenemos un ego que está en la senda correcta y luminosa. Y ya sea que lo alimentes con hamburguesas o con comida vegana… lo estás alimentando igualmente. Y si además te permites el lujo de juzgar y rechazar a los que ven la tele, comen carne, se ponen minifalda o ven el fútbol… quizá tú seas menos espiritual que el que practica todas estas cosas pero que camina por la vida con verdadera humildad, respeto y sentimiento de igualdad.

Mira a tu alrededor y sobre todo observa si todo eso que practicas y estás aprendiendo realmente está mejorando tu vida, si tus relaciones se han enriquecido (pareja, familia, amigos, relaciones laborales)… si estás creando abundancia y prosperidad, si te sientes más saludable, si ves a cada persona que se cruza en tu camino como tu maestro (sí, también las que no saben nada de “estas cosas”).

Si realmente quieres ayudar, comienza ayudándote a ti mismo de verdad. Atrévete a realizar esa transformación que quieres ver el en mundo. Atrévete a contemplar a los demás como una extensión de tu propia luz (o sombra), ya que todos aquellos con los que te cruces, solo hablan de ti mismo.

Quizá no hagan falta tantas palabras, y sí más ejemplos que inspiren.

Mi abrazo infinito,

Dar… ¿sin esperar nada a cambio?

Dar..¿sin esperar nada a cambio?

Todos en algún momento de nuestra vida hemos escuchado esta frase:

“Da, da sin reservas y… sin esperar nada a cambio”.

Lo que esta enseñanza viene a decirnos es que cuando demos, no lo hagamos pensando en lo que vayamos a obtener a cambio, porque si actuamos de este modo desinteresado sin apegarnos a un resultado concreto, nos será devuelto de alguna forma. Este concepto viene a decirnos que “dar” es el verdadero regalo, y que es lo que verdaderamente genera satisfacción en el ser humano.

Hoy quiero profundizar en el contexto de esta frase, porque observo que en ocasiones puede existir una verdadera confusión al respecto. Veo que muchas personas toman como “ley absoluta” esta afirmación, perdiéndose en ella y, en consecuencia, perdiendo sus propios límites.

Como siempre y en cualquier situación, situarnos en los extremos es lo que nos lleva al desastre. Ni todo en la vida es DAR… ni todo en la vida es RECIBIR. Debemos construir nuestro mundo en un eterno equilibrio “dar-recibir” constante.

Estoy de acuerdo con la frase que nos ocupa en lo general pero no en lo específico. Y voy a explicar lo que digo. Dime si aceptarías “seguir dando” en las siguientes situaciones:

  • Tus clientes obtienen de ti productos o servicios y no te pagan nada por ellos.
  • Vas a trabajar cada día y a final de mes tu jefe no te paga tu sueldo.
  • Tienes una relación de pareja en la que eres maltratado/a.
  • Tienes un amigo que jamás te llama, ni se interesa por ti, ni te escucha…

¿Querrías seguir manteniendo a ese cliente, ese trabajo, esa pareja o ese amigo? Estoy segura de que en cualquiera de los anteriores ejemplos la respuesta que darías ante el “seguir dando sin recibir” sería un NO rotundo.

Aquí no vale pensar que lo que yo estoy dando a una persona que me maltrata… me va a ser devuelto “por otro lado”. Aquí no sirve pensar que si yo voy a trabajar cada día ya me llegará el dinero “por otros medios”.

Aquí lo que debemos hacer es PONER UN LÍMITE. Y si esa persona o ese trabajo no puede ofrecernos nada a cambio… lo más sano es que cerremos la puerta y vayamos en busca de otro jefe que sí nos pague, otro amigo que nos escuche y nos tenga en cuenta y, por supuesto, busquemos otra pareja que nos ame del mismo modo en el que nosotros la estamos amando a ella.

Entonces… ¿Dónde queda esta “ley”? ¿En qué casos debemos aplicarla? ¿Dónde está el límite? ¿Dónde está la confusión?

Pues queridos amigos, la confusión comienza en el momento en el que contemplamos el hecho de DAR siempre “hacia fuera” y nunca “hacia dentro”.

Esto lo explico siempre con un ejemplo sencillo: Imagina que tienes invitados a cenar en tu casa, pero abres tu despensa y la encuentras vacía… ¿qué podrás ofrecerles? Nada, ¿verdad? Por tanto, lo primero que tendrás que hacer es “LLENAR TU DESPENSA”.

¿Y cómo se traduce esto en la realidad? Pues muy simple… llenar tu despensa implica que primero has de darte a ti mismo, ocuparte de lo que tú  necesitas, tener tus necesidades cubiertas. Y si no sabes cuáles son tus necesidades, te doy algunas pistas.

El siguiente esquema representa las necesidades básicas del ser humano. Es la que se conoce como la pirámide de Maslow:

piramide-de-maslow-necesidades

Según la teoría de Maslow, vamos escalando en la pirámide según tenemos cubierto el escalón inferior.

Sugiérele a un indigente que acuda a hacer un trabajo de voluntariado sin recibir nada a cambio. Sí, quizá puedas argumentarle que este acto llenará su alma de satisfacción y es muy cierto…, pero su estómago seguirá vacío porque lo urgente para él es COMER. Es que si no come, se muere.

Si no tenemos las necesidades básicas cubiertas, no podemos estar pensando en satisfacer nuestra alma, que correspondería al último escalón de la pirámide. Y no solo me refiero a las necesidades físicas básicas, sino también las de recibir un sueldo digno, afecto, atención, reconocimiento, amor…  

Todavía hay quien afirma que ocuparse de uno mismo te hace un ser egoísta. Y así sería si en la búsqueda del interés propio estuviéramos perjudicando a los demás… Como os comentaba al inicio del artículo aquí estaríamos en el otro extremo: «todo es para mí». Lo cual también supone romper el equilibrio.

Y bien, después de estas pistas, ¿Consideras que realmente estás cubriendo tus necesidades antes de DAR a los demás? ¿En qué medida llenas tu despensa? Lo cierto es que si te ocupas de llenarla continuamente, siempre podrás seguir teniendo invitados a cenar.

¿Comprendes ahora el concepto?

Y ahora completemos la frase que nos ocupa con la siguiente: “Amarás a los demás como a ti mismo”… ¡Vaya! ¡Esta también es importante! ¿Con cual me quedo de las dos? ¿Tengo que elegir?

Dejando la broma aparte, ¿crees que una persona que mantiene una relación personal o laboral como las de los ejemplos anteriores… se ama a sí misma, está atendiendo a sus necesidades, se está ofreciendo a sí misma lo que necesita?

Cuando te ofreces a ti mismo en primer lugar y constantemente…, cuando tienes tu despensa llena todo el tiempo…, entonces es cuando puedes ofrecer a los demás realmente. Pero no te equivoques, si siempre invitas a las mismas personas a cenar o a todas aquellas que jamás contribuyen a llenar tu despensa…  ésta sólo se vacía y se vacía… lo cual contribuirá a frustrarte, agotar tu energía, enfadarte e incluso a enfermarte. 

Por tanto, no es concebible que mantengas una relación de pareja en la que siempre estás dando y no recibes nada. No es concebible que trabajes y no te paguen. No es concebible que tengas un amigo que no te aprecie.

Mantener relaciones equilibradas y con reciprocidad también forma parte de ese “cuidarte, amarte, atender a tus necesidades”… RECIBIR es la otra cara de la moneda para que puedas seguir DANDO.

Y no…, tampoco olvides ofrecer tu mejor versión al mundo, no esperes a recibir para DAR. Puedes y debes DAR tú como un primer paso… Sonríe, apoya, comparte, cuida tu mundo como te gustaría que él te cuidara a ti. Dar es una bendición y es cierto que puede llegar a convertirse en una gran satisfacción, pero sólo cuando parte de un lugar de plenitud. Sólo cuando el vaso está LLENO puede REBOSAR.

Mi abrazo infinito,

Las personas tóxicas en las relaciones amorosas

¿Cómo puedes saber si estás experimentando una relación tóxica?

En el siguiente vídeo te muestro varios tipos de personas tóxicas, sus características, y el comportamiento que utilizan en la pareja para obtener lo que necesitan.

Estas personas buscan en los demás una energía que no pueden o no saben obtener por ellas mismas. Aunque creas que sí… NO pueden quererte, porque son incapaces de encontrar el amor en ellas mismas. Son personas que nunca dan, siempre QUITAN, siempre RESTAN y pueden provocar verdadero SUFRIMIENTO. Tampoco están realmente interesadas en lo que te ocurre, sólo les importa lo que les pasa a ellas. No suelen abandonar la relación porque es su fuente de «energía». Tendrás que ser tú la que reúna el valor de abandonarlas y, para ello, es importante que comiences por identificarlas.

Espero y confío que este vídeo pueda resultarte útil para ello.

Mi abrazo infinito,

¿Por qué el estrés me hace engordar?

Si el título de este artículo ha llamado tu atención, probablemente te ha ocurrido algo similar… o bien conoces a alguien a quien parece ser que en determinados momentos de la vida, hasta un «vaso de agua le ha podido llegar a engordar”.

Es cierto…, esto puede ocurrir. Y para llegar a comprenderlo, primeramente haremos un pequeño apunte sobre este estado al que llamamos “estrés”, las posibles causas que lo desencadenan, y lo que ocurre en nuestro organismo cuando se encuentra bajo este estado.

¿Qué situaciones pueden originar un estado de “estrés”?

  • Problemas laborales y económicos.
  • Problemas familiares.
  • Pérdidas y duelos.
  • Enfermedad.
  • Cambios de vida: mudanzas, tener un hijo, divorcio, etc.
  • Noticias inesperadas.
  • Falta de tiempo.
  • Miedos, fobias.

¿Cómo reacciona nuestro cuerpo ante el estrés?

Creemos que hemos avanzado mucho en nuestra evolución pero, por el contrario, nuestra biología responde exactamente igual que lo haría un “hombre de las cavernas”. Es decir, nuestra mente interpreta que vive una situación de peligro o amenaza, y nuestro cuerpo comienza a funcionar como si realmente un león estuviera a punto de devorarnos, es decir, se prepara para luchar… o para huir.

Y es entonces cuando una cascada de reacciones fisiológicas comienzan a producirse, como consecuencia de determinados cambios hormonales. El hipotálamo estimula la producción en las glándulas suprarrenales de las denominadas “hormonas del estrés”: ADRENALINA y CORTISOL, con el objetivo de aumentar la energía y la fuerza muscular. La sangre se dirige hacia aquellas partes de nuestro cuerpo que la necesitan más, es decir, nuestra musculatura dinámica. Aumenta la frecuencia cardíaca, la respiración se acelera y el cerebro aumenta su estado de alerta, agudizándose nuestros sentidos. Por otro lado, la sangre se retira de aquellos lugares donde no es tan “necesaria” como la zona genital y el aparato digestivo.

Esta situación fisiológica que experimentamos ante una amenaza momentánea tiene un sentido biológico de supervivencia. Y es lógico recuperar la normalidad cuando esta situación desaparece. Sin embargo, en nuestra vida no solemos encontrar muchos “leones en el camino”, sino que nuestro estrés actual suele acaecer en situaciones que se alargan en el tiempo a las que, en consecuencia, hemos de sumar determinadas implicaciones emocionales.

¿Por qué el estrés nos hace engordar?

Como explicaba anteriormente, en un estado de estrés el aparato digestivo no está en su pleno rendimiento. Las digestiones no se van a realizar de manera óptima, los procesos de eliminación, tanto a nivel renal como intestinal, estarán alterados. Todo esto ya nos dará una pauta clara de que los nutrientes que ingerimos no van a ser procesados de manera correcta.

Por otro lado, el inconsciente y su respuesta biológica tiene un gran valor añadido en todo este proceso. Como bien explica Salomón Sellam en su libro “Sobrepeso y Obesidad”, cuando nuestro inconsciente detecta una situación de peligro, reacciona en modo “supervivencia”; si me siento en “peligro de muerte” lo principal que necesitaré para sobrevivir es AGUA. Esto se traduce en una vasoconstricción a nivel renal, que tendrá como consecuencia una retención de líquidos. Por otro lado, con el objetivo de protegernos del peligro y tener reservas suficientes… nuestro organismo tenderá a GUARDAR toda la GRASA que pueda.

En esta situación, es fácil adivinar que hasta un simple vaso de agua nos puede llegar a «engordar». Si a todo esto le añadimos la compulsión de comer derivada de la ansiedad, ya tenemos el cuadro perfecto que relaciona el estrés con un aumento de peso.

En muchas ocasiones, por tanto, el tratamiento va más allá de una dieta de adelgazamiento, ya que ésta NO será efectiva sin que previamente se solucione el problema que está originando la aparición del sobrepeso. La solución del verdadero conflicto tendrá como consecuencia una recuperación de la normalidad en el funcionamiento de nuestro organismo.

Olvida por el momento las dietas, ya que sólo serán origen de frustración y todo ello contribuirá a seguir aumentado la «bola de nieve» del sobrepeso como una «pescadilla que se muerde la cola»…

Es tiempo de poner remedios eficaces… ¡A por ello!

Fuerza y… ¡adelante!

Psico-dieta… una visión «más allá» de la alimentación

Después de muchos años programando diversos tipos de dietas, y de la observación de multitud de casos, hay algo que voy teniendo claro al respecto: las dietas de adelgazamiento NO funcionan en un 80% de los casos.

Se tiende a considerar al cuerpo humano como una “matemática pura”: tanto comes, tanto gastas… Si comes más de lo que gastas el resultado es un aumento de peso. Si gastas más de lo que comes, el resultado es una pérdida de peso. Pero si esto fuera así de sencillo, no existiría tan elevado número de personas con un peso superior o inferior al deseado.

La alimentación está influenciada por diversos factores culturales, sociales e individuales. Todos estos factores conforman una complejidad única para cada individuo. El acto de “comer” está relacionado con multitud de dinámicas conscientes e inconscientes y, en muchas ocasiones, debemos dar un paso “más allá” para descubrir las causas que llevan a la persona a alimentarse como lo hace, y a los motivos por los que su organismo biológico responde como lo hace en presencia o ausencia de una alimentación determinada.

El comportamiento que tenemos hacia la alimentación dice mucho de nosotros, de nuestra psique, nuestras emociones y nuestra historia. No hay más que hacer una relación directa entre “alimento” y “alimento afectivo”.

Con la “PSICO-DIETA” te propongo la investigación de todas las posibles causas que están propiciando tus “problemas con la comida” ,  a través de un abordaje integral:

  • Observación de dinámicas y comportamientos hacia el acto de “alimentarse”.
  • Relación entre emociones y alimentación.
  • Trabajo de la auto-imagen corporal y autoestima.
  • Descubrir creencias limitantes.
  • Historia personal y transgeneracional.
  • Alimentación adaptada a cada caso concreto.

Descubiertas las causas relacionadas con la problemática, podemos intervenir de manera óptima instalando nuevas creencias que favorezcan nuestros propósitos. En muchos casos, ni siquiera es necesario llevar a cabo una “dieta” como tal, ya que el organismo comienza a auto-regularse de forma espontánea en busca del equilibrio.

Este tratamiento es para ti si…

  • Tienes sobrepeso y has hecho de todo para combatirlo sin resultados.
  • Pierdes peso rápidamente, pero enseguida lo recuperas.
  • Te has declarado en “guerra eterna” con la báscula.
  • Tienes anorexia y/o bulimia.

No lo dudes más…, es momento de poner conciencia en tu situación y dar un paso más allá para resolverlo por fin. Créeme cuando te digo que… ¡se puede!

Puedes contactarme aquí para cualquier duda o pregunta.

Mi abrazo infinito,

Psicología Transpersonal, qué es y en qué puede ayudarte

“Ningún problema puede ser resuelto en el mismo nivel de conciencia en que fue creado” Albert Einstein.

Es una rama de la Psicología que comprende el desarrollo personal y el potencial del individuo, facilitando la conexión con su parte trascendental, y favoreciendo la ampliación de su consciencia. Es una corriente que trata de aunar la psicología tradicional con la cultura oriental.

El prefijo “Trans” significa “a través de” o “más allá”, mientras que el término “personal” hace alusión a la persona, lo que comúnmente denominamos nuestra personalidad o nuestro “yo”.

Por tanto, todo lo relativo a lo Transpersonal, sitúa la mirada hacia una perspectiva que va más allá de nuestra personalidad, en busca de nuestro Ser esencial, nuestra verdadera naturaleza. Transpersonal es otra forma de nombrar lo «espiritual«.

Abraham Maslow, Stanislav Grof y Ken Wilber impulsaron esta corriente psicológica a través de sus estudios y experiencias.

Esta corriente trata de reconectar al individuo con su verdadera identidad facilitando la auto – observación. El “darse cuenta”…, el ser capaz de observar la información que existe a nivel inconsciente, posibilita el poder transformar patrones (modos de pensar y actuar) que hasta ese momento eran automáticos, abriendo la mente a nuevas opciones de comportamiento. De este modo, somos capaces de transformar nuestra vida eligiendo la forma en la que queremos vivirla.

Ampliar nuestra consciencia, supone «poner luz» a todos aquellos patrones y creencias inconscientes que se interponen entre lo que somos y lo que «queremos SER». No se trata de eliminar al ego…, por el contrario si somos capaces de observarlo, podemos construirlo en base a nuestras necesidades. Es fundamental aprender a elaborar un ego sólido, fuerte y sano para poder manejarnos en el mundo.

En qué puede ayudarte

  • Autorrealización y crecimiento personal
  • Gestión de las emociones.
  • Duelos y pérdidas.
  • Crisis, pérdida de rumbo y sentido.
  • Relaciones de pareja y familiares.
  • Miedos e inseguridades.
  • Recuperación de la autoestima.

Acercarte a lo transpersonal supone comenzar a experimentar lo que en verdad ERES

Mi abrazo infinito,

Transforma tu vida con E.F.T.

“La causa de todas las emociones negativas es un desequilibrio en el sistema energético corporal”. Gary Craig.

Al igual que la sangre circula por nuestro organismo a través de los vasos sanguíneos, del mismo modo circula nuestra energía o CHI a través de unos canales energéticos llamados meridianos, estudiados por la medicina china desde hace milenios, y tratados a través de distintas técnicas como la acupuntura.

Cuando experimentamos un suceso que nos ocasiona dolor emocional, nuestro sistema energético queda bloqueado por unos instantes y, aunque más tarde la energía vuelve a fluir, ese dolor deja una especie de “marca” o “señal” que permanece a lo largo del tiempo.

Cualquier recuerdo consciente o inconsciente de aquel suceso, origina en el presente las mismas emociones negativas que acontecieron con aquella experiencia.  Son emociones que han quedado estancadas.

Con E.F.T. (Emotional Freedom Techniques – Técnicas para la Liberación Emocional), llevamos a cabo un protocolo llamado TAPPING que consiste en realizar una digitopuntura (“golpecitos”) en distintos puntos de algunos meridianos energéticos, mientras permanecemos enfocados en las emociones negativas que queremos disolver. El resultado es el restablecimiento del flujo energético que había quedado estancado y la liberación de la emoción asociada. Podemos seguir recordando la experiencia, vivir sucesos similares en el presente, pero la diferencia es que ya no despierta en nosotros aquellas emociones negativas.

¿En qué puede ayudarte?

  • Recuerdos y estrés postraumático.
  • Miedos y fobias.
  • Adicciones y compulsiones.
  • Alivio de dolores crónicos y psicosomáticos.
  • Estados depresivos, ansiedad, estrés, tristeza, ira, culpabilidad…
  • Insomnio.
  • Inseguridad, timidez.
  • Mejora del rendimiento laboral y deportivo.
  • Mejora de la autoimagen y autoestima.
  • Mejora de las relaciones.
  • Recuperación del poder personal.

Sin duda, es una gran herramienta que puede facilitarnos el camino hacia un mayor bienestar… ¿A qué esperas para probarla?

Mi abrazo infinito,

¡Cambia tus creencias con PSYCH-K®!

Podría definir a PSYCH-K® como una técnica que nos facilita el camino hacia nuestros propósitos.

Aunque creamos que las decisiones que tomamos en nuestra vida son totalmente conscientes, únicamente entre el 3 y el 5% lo son verdaderamente. El resto (95-97%) pertenece al vasto reino del subconsciente, lugar donde se sitúa esa parte desconocida de nuestra psique, y que es la verdadera responsable de nuestro comportamiento y, por tanto, de nuestras decisiones vitales.

La vida que estamos experimentando en cualquiera de sus aspectos está directamente condicionada por nuestras creencias. Éstas se estructuran en los primeros años de nuestra vida (incluyendo el período intrauterino), y establecen lo que somos, cómo nos sentimos y el mundo en el que nos desenvolvemos. Como hemos visto, la gran mayoría son inconscientes…

Así que por más que deseemos y trabajemos con la totalidad de nuestra mente consciente en la persecución de un objetivo, si existen creencias subconscientes que se oponen al mismo… el resultado siempre será el que probablemente ya conozcas: la repetición constante e indeseada del mismo fenómeno de fracaso y auto sabotaje.

Este es uno de los motivos por el que los pensamientos positivos, por sí solos, no puede ser capaces de transformar nuestras vidas. Tampoco la acción resulta eficaz si nuestra mente consciente tiene una información que no es coherente con lo que se encuentra en la mente subconsciente.

¡¡¡Y es aquí donde actúa PSYCH-K®!!!

Con esta técnica somos capaces de crear un estado de cerebro integrado en el cual, los dos hemisferios de nuestro córtex cerebral se activan simultáneamente. Este estado nos permite instalar las creencias que deseamos adquirir y que nos facilitan esa coherencia que deseamos alcanzar para dirigirnos a nuestras metas de manera segura y eficaz.

¿En qué puede ayudarte?

  • Crear relaciones sanas a nivel sentimental, familiar y laboral.
  • Mejorar tu vida laboral y tus ingresos.
  • Trabaja sobre miedos y fobias: volar, hablar en público, etc.
  • Control de peso y adicciones.
  • Estados anímicos como ansiedad, estrés, tristeza, crisis, pérdidas, etc.
  • Elevar tu seguridad y autoestima.
  • Recuperar tu poder personal.
  • Aumentar tu nivel de energía y vitalidad.

¡No estás supeditado a tus creencias… puedes ELEGIRLAS!

Mi abrazo infinito,

¿Por qué cerramos el corazón al amor?

Hace unos días me encontré con un momento “clave” que puede formar parte del pasado sentimental de muchas personas. Ocurrió durante una terapia, y me refiero a ese momento en el que tras una pérdida o ruptura, y una vez que se produce la aceptación, la persona comienza a buscar dentro de sí misma el aprendizaje de la experiencia.

¿Y por qué digo que es un momento clave?

  • Primero, porque es el momento de tomar una decisión. Siempre elegimos la enseñanza que el acontecimiento ha supuesto para nosotros y nuestra vida.
  • Porque en base a esta decisión se configura una creencia que luego tomaremos como una realidad, y que pasará a formar parte de nuestro comportamiento y futuras reacciones, en todas las situaciones similares que nos acontezcan en el futuro.

 ¡Fijaos qué momento tan importante!

Pongamos que es una chica de 30 años de edad y que acude a terapia por una situación de ruptura sentimental. Durante algunas sesiones se trabaja la pérdida, y llega el momento al que me refiero. Un día me cuenta que se ha encontrado casualmente con su ex. Esta fue la conversación: (Negrita= Terapeuta):

¿Cómo te sentiste al verle? Me sorprendió encontrármelo… Enfadada.

¿Enfadada con quién? Con él, por haberme “sustituido” tan rápidamente. Conmigo, por haberle dejado pasar.

 No te ha sustituido, ha seguido haciendo su vida. Además,  fuiste tú quien se alejó. Cierto, sé que no tengo derecho a sentirme así. Él actuó bien.

No es cuestión de bien o mal, ni de tener derecho. Pero en todo caso, fuiste tú quien decidió alejarse. Sí, eso es verdad. Pensé que las cosas se arreglarían solas o que volvería, como hacía siempre.

Ya sabes que las cosas no se arreglan solas. La mayoría de las veces hay que intervenir. Ha pasado más de un año… ¿por qué no continuas con “tu vida” igual que hace él? Siento que jamás voy a poder confiar en nadie más. Y no sé si merece la pena “meterme en ese jardín” otra vez. Igual es mejor estar sola.

¿Por qué? Porque no puedes fiarte de nadie. Porque si luego ocurre lo mismo… ¿para qué? Estaría bien tener un regulador emocional y así elegir el nivel de amor que quieres sentir. Si no sientes tanto, no sufres luego tanto. Total, si me va a pasar lo mismo… la felicidad se acaba.

Si esta es tu conclusión sobre esta pérdida… siento decirte que no has aprendido nada. Eres una víctima. Sí que he aprendido… (Pensando)…. Es verdad, tienes razón.

No hay nadie ahí fuera que quiera “machacarte”. Todo lo que ocurre es para tu crecimiento o para tu destrucción. Pero eres tú quien elige dónde se quiere situar. Así que no quieres volver a tener pareja. Hombre…, echo de menos muchas cosas. Hay una dualidad en mí: mi corazón quiere una pareja, pero mi mente me dice que es muy difícil y que no vale la pena el esfuerzo.

 Dime, en qué te basas para sacar la conclusión de que no puedes confiar, ¿sientes que te han traicionado? ¿El te traicionó? No, en absoluto.

Entonces no es cuestión de confianza… ¿cuál es la cuestión? Pues no sé, pienso que es difícil confiar otra vez…(Pensando)… Creo que la convivencia en pareja es difícil y lleva mucho esfuerzo, todo el mundo lo dice.

Pero tú no la has experimentado. No sabes lo que será para ti. No, pero todo el mundo lo dice.

Y si todo el mundo dice que te tires por un puente, ¿te tiras? Eso es una excusa, ¿cuál es el motivo? (Pensando…) Creo que es difícil que alguien te acepte con todas tus manías.

Las parejas que siguen unidas se aceptan a pesar de esas “manías” de cada uno. Y no pasa nada, eso es el amor. Claro, la cuestión es que siempre pasábamos ratos cortos, y así todo está muy bien. Es cómodo y es fácil mantener una pose. Pero dar ese paso…

¿Por eso te alejaste? Sí, después de tantos años había que plantearse cosas.

¿Y cuál es el miedo a dar ese paso? (Pensando)… Que si convivía conmigo tendría que aguantarme…. Tenía miedo a decepcionarle, que descubriera que no soy perfecta (momento en el que aparecen las lágrimas).

Él tampoco lo es. Nadie es más que nadie. Yo siempre le he visto perfecto, superior a mí.

Porque ves en él las cosas que no eres capaz de ver en ti. Proyectamos lo “malo” de nosotros en los demás, pero también lo “bueno”. Si lo vemos en otro (sea bueno o malo), es porque está en nuestro interior. Visto así…

 Y en todo caso, si creías que él era “demasiado” para ti, tuviste durante muchos años la oportunidad de “ponerte a su altura”. La vida te ofreció esa oportunidad. Y en vez de aprender a desarrollar esas partes de ti que te gustaban de él y subir un escalón, decidiste abandonar. Es verdad.

Y no solo eso, sino que encima de haber tomado esta actitud, te sientes tú la víctima. Cierto…, pues sí que estaba equivocada.

Estabas haciendo una lectura errónea. Y bien, después de esta conversación, ¿Cómo ves la situación? Debería haber aprovechado y aprender a ser un poco como él en las cosas que me gustaban. Tenía miedo a decepcionarle y antes de que eso ocurriera, era mejor irme.

¿Crees que es difícil que alguien te quiera tal y como eres? Si.

 ¿Puede ser que tú no te quieras tal y como eres? (Pensando…) Pues será que no del todo.

Y mirándolo ahora desde la distancia, ¿hubieras actuado de otra forma? Me hubiera arriesgado. La verdad es que merecía la pena. Si hubiera sabido lo que ahora sé…

Entonces… ¿Qué harás en el futuro? Poco a poco, intentaré abrirme.

 ¡Te lo mereces!

El “problema” en este caso ya estaba localizado: una falta de auto-aceptación, que nos ocuparíamos de resolver a partir de ese momento. Todo ello estaba propiciando que esta chica se empezara a contar “una historia” errónea sobre lo sucedido.

Es igual lo que ocurra: que nos dejen, nos traicionen, nos ignoren, etc.… ¡El problema nunca es el otro! Es más fácil culpar a las circunstancias, o a los demás… Es más fácil sentirnos víctimas de la situación y colocar la responsabilidad lo más lejos posible de nosotros. Todo para evitar MIRARNOS y tratar de comprender cuál es el verdadero problema. Repito, el otro sólo es un espejo… solo nos refleja lo que somos incapaces de ver en nosotros.

Es frecuente que se produzca este procedimiento ante desilusiones y/o rupturas sentimentales:

Dolor.

Busco culpables fuera (las circunstancias, el otro me ha hecho esto, o no ha hecho lo de más allá…)

Victimismo (pobre de mí, me han hecho daño)

Creencias erróneas

Cierro mi corazón (auto-castigo)

Me instalo en el sufrimiento (herida que permanece abierta y pasa a formar parte de la «mochila vital»).

Esta lectura errónea trata de evitar la mirada hacia nuestra verdadera responsabilidad. Pero como en el fondo intuimos que nosotros también tenemos nuestra parte de la misma, este sentimiento (sin gestionar de manera adecuada), se transforma en culpabilidad soterrada. Y como «me siento culpable» me auto-castigo del modo: no me volveré a enamorar, es peligroso entregarse, las relaciones son difíciles, jamás podré confiar, tengo que protegerme… Por otro lado, el hecho de que alguien haya decidido no querernos, puede hacernos pensar que no somos dignos de amor.

Obviamente, toda esta clase de pensamientos de auto-castigo implican una falta de amor hacia uno mismo. Cuando nos amamos nos abrimos al amor, nos sentimos merecedores de que nos amen y podemos reinterpretar los acontecimientos de forma sana, tomando responsabilidad en lo acontecido, y aprendiendo lo que la situación ha venido a enseñarnos. Nunca hay víctimas ni verdugos, solo experiencias que tratan de hacernos CRECER. Por este motivo, el miedo a entregarse en el futuro desaparece… ya que confiamos en nosotros mismos y en la Vida.

En resumidas cuentas, realmente creo que si la conclusión sobre una historia sentimental que termina… es cerrar el corazón, es que no hemos aprendido nada.

Enlace recomendado: ¿Por qué no encuentro la pareja que quiero?

Mi abrazo infinito,

Cuidar de nuestros padres… una tarea compleja

Debido a la multitud de casos que encuentro en mi consulta, hoy quiero hablaros de un tema que no me resulta nada fácil abordar. Aun así considero necesario hacerlo, puesto que la vida de muchas personas resulta afectada por esta problemática. Tanto más compleja cuanto mayor es el nivel de dependencia de los padres que están a su cuidado.

En las antiguas civilizaciones los ancianos eran venerados y muy respetados, ya que en ellos residía la gran sabiduría de la vida. Actuaban como consejeros situándose en un lugar privilegiado, y convirtiéndose así en un gran apoyo para los jóvenes dentro de comunidad.

En nuestra sociedad, los mayores se comportan de forma muy distinta. Quizás al final de nuestra vida se “nos ve el plumero” y nuestros últimos días tienen bastante que ver con el modo en que hemos vivido: el cuidado que le hayamos dado a nuestro cuerpo, a nuestra psique, la gestión de nuestras emociones, el olvido de nuestra parte trascendental o más profunda…

Todo ello junto con la creencia en una vida de sufrimiento y enfermedad, el miedo y el evitamiento de la muerte…, quizá nos hace convertirnos en ancianos enfermos, dependientes y seniles condenados a sufrir regresiones a la infancia, en un intento de huir de nuestro momento presente, y cuyos comportamientos están más cercanos a los de un niño, que a aquellos sabios ancianos de la antigüedad.

Por otro lado, he de decir que es natural y un deber de los padres el cuidar a sus hijos, procurándoles las herramientas necesarias para convertirles en seres independientes y autosuficientes. Pero que los hijos cuiden de los padres… NO es lo natural. Y quiero explicar esta afirmación, ya que entiendo que para algunos puede resultar “chocante”.

Imaginaos si todos nosotros nos viéramos en la situación de tener que sacrificar nuestras vidas en pos del cuidado de nuestros padres. Obviamente, llegaría un momento en el que la supervivencia de la especie estaría en grave peligro.

He encontrado varios casos (de hombres y mujeres), en los que después de haber fallecido sus padres se despertaron un día…, con una edad “madura” y… completamente SOLOS. De repente se dan cuenta de que han sacrificado la creación de su propia familia por cuidar y acompañar a sus padres hasta el final de sus días… Incluso he podido ver casos de “sustitución del cónyuge fallecido”: personas que se comportan con sus padres del modo en que lo haría la pareja desaparecida, o del modo en que ell@s se comportarían con sus parejas.

Dejando a un lado los “edipos” y “electras” del mundo… también hay casos en los que habiendo construido una familia, ésta se coloca en un segundo plano y se deja “a su suerte”, ocasionando verdaderos problemas debido a su desatención.

También hay situaciones en los que son varios los aspectos de la vida que quedan limitados: el desarrollo de la propia familia, el aspecto laboral, sueños personales, etc.

Repito, si estas situaciones fueran lo natural… la vida se extinguiría.

¿Quiere decir esto que debemos abandonar a nuestros padres? ¡¡Por supuesto que no!!

Cada caso es un mundo y debe ser tratado de manera personalizada, pero considero que hay ciertas pautas que podríamos tener en cuenta en estos casos:

  • Lo primero que jamás has de olvidar es que estás aquí para desarrollar tu vida de forma PLENA. Y ni siquiera tus seres más queridos tienen el derecho de arrebatártela. Es más, si te aman deberían apoyarte y no obstruirte… Las relaciones familiares pueden ser tanto o más tóxicas que el resto y, en ocasiones incluso lo más sano es alejarnos, sobre todo si nuestra salud física y/o mental está en riesgo, o nuestra vida de repente se transforma en una carga difícil de llevar.
  • Si tus padres se comportan como niños, tendrás que tratarlos como a niños. Igual que ponemos límites a nuestros pequeños y les decimos que NO para educarlos, del mismo modo tendremos que actuar con nuestros mayores. Cariño, compañía y ayuda… . Sacrificar tu vida… NO.
  • Cuidado con las manipulaciones. Muchas enfermedades y dolencias (incluidas las seniles), pueden ser mecanismos (¡ojo!, en su mayoría inconscientes), para manipular al entorno y tenerlo siempre a disposición. Hazte respetar y te respetarán.
  • No entres en la pena, ni mucho menos en la CULPA. Tus padres eligieron libremente su vida, tomaron sus decisiones y tú no eres responsable de sus consecuencias. Solo eres responsable de las tuyas. Que esa “pena” en todo caso comience por ti. Y en cuanto a la culpa, ten en cuenta que es una de las emociones más tóxicas que puedes llegar a sentir y, sobre todo, la que da vía libre a la manipulación. Cuando un@ se siente culpable, busca siempre un “castigo”, y este puede ser auto infringido en forma de auto sabotajes varios, o a través del otro dejándonos manipular. Entrar en el juego culpa-manipulación-culpa puede ser algo peligroso que termine con tu paz y tu libertad.
  • Cuenta con tus herman@s. Ellos también son sus padres y la tarea debería ser repartida a partes iguales. Porque uno tenga familia, otro no, quizás alguno viva con ellos, etc.,… no tiene que hacerse más o menos cargo. Lo mejor es tener una conversación sincera, y que tod@s entiendan que cada uno tiene derecho a hacer su vida al 100%, independientemente de las circunstancias presentes. El derecho a elegir el futuro debe ser igual para todos.
  • Si eres hij@ únic@ o tus herman@s se desentienden claramente, tendrás que pedir ayuda y/o asesoramiento. Busca información, terapeutas, lugares donde puedas acudir, incluso ayuda de otros familiares, amigos que hayan pasado por tu situación… siempre hay opciones, busca y encontrarás.
  • Esta situación, al igual que cualquier otra de tu vida, te aporta un aprendizaje. No te olvides de preguntarte “para qué” te encuentras en esta circunstancia y disponte a llevar a cabo las acciones que la situación te obligue a realizar. Nada llega a tu vida como una maldición sino como una oportunidad de desarrollo y sanación.
  • Busca el equilibrio, no se trata de darlo todo por tus padres o darlo todo por ti. Habrá ocasiones en las que tengas que colocar tus prioridades por delante, y otras en las que tus padres te llevarán la delantera. Pero ten siempre presente que en el punto medio se encuentra la virtud.
  • Si tienes la posibilidad, intenta comunicarte con tus padres y explicarles la situación y los motivos por los que haces las cosas.

No te dejes llevar por las circunstancias y gestiona esta situación con plena conciencia. Y sobre todo, no te abandones a ti mism@, por no abandonar a tus padres. Estoy segura de que ellos siguen queriendo lo mejor para ti, y en su “sano juicio” comprenderían tu comportamiento.

Paciencia, fuerza y … ¡adelante!