Diana Calvo Vinssac – Psicoterapia transpersonal – UCDM – Hipnoterapia – Coaching

Tres divorcios por cada cuatro matrimonios – Parte 3

Tres divorcios por cada cuatro matrimonios - Parte 3

Tres divorcios por cada cuatro matrimonios - Parte 3

Puedes leer aquí la primera parte y aquí la segunda.

“Y llegó el retoño…”

Me sorprende que tantas y tantas parejas puedan llegar a ser padres simplemente porque es “lo que toca” (condicionamiento social), para “solucionar problemas”, para “llenar vacíos”, etc.

En mi opinión, ser padre/madre es una de las responsabilidades más grandes que pueden existir en la vida. Tal acontecimiento ha de ser contemplado de manera plenamente consciente y responsable. Seremos un vehículo a la vida para un ser que vendrá a expresar determinados dones y comportamientos. Hemos de ser conscientes de que un hijo será en principio un mero “repetidor” de nuestras creencias, pensamientos, emociones y modos de vida. Deberíamos, por tanto, hacer un gran ejercicio de introspección… ¿quiénes somos y por qué queremos tener un hijo? ¿Cómo vamos a educarle? ¿Qué valores son los que queremos transmitirle? ¿Podemos y queremos hacer frente a esta responsabilidad (emocional, económica…)? ¿Cómo vamos a compartirla? ¿A qué cosas tenemos que renunciar?…

En muchas ocasiones hay parejas que se rompen cuando los hijos hacen su aparición. Y es que lejos de pensar en que un hijo pueda solucionar los problemas, ocurre precisamente al contrario: un hijo pone en evidencia la relación que realmente existe entre los padres, así como su nivel de responsabilidad y compromiso. Cuestiones que han de estar bien claras antes de que este acontecimiento tenga lugar.

Por otro lado, la pareja puede disolverse entre los pañales… Es importante ser conscientes de este hecho, y es que los primeros meses serán absorbentes por parte del bebé, y la pareja tendrá poco tiempo para manifestarse como tal. Es importante plantear opciones que favorezcan los encuentros. Y, por supuesto, pasados los primeros meses recuperar y replantear la nueva situación entre la pareja.

Una vez más, planteémoslo como una opción que podemos elegir llevar a cabo o no, en pos de otros proyectos creativos…

“Me equivoqué…”

Ten en cuenta que lo único que perdura es el cambio. Tú cambias, tu pareja también. Con el paso del tiempo pueden variar los objetivos…, el crecimiento de uno de los cónyuges se dirige hacia un lugar a donde el otro no quiere ir…, el “nuevo yo” de tu pareja parece que ya no tiene mucho que ver contigo…

No pasa nada, contempla todo lo compartido, todo lo que has disfrutado, lo que has aprendido. Recuerda que la frase “hasta que la muerte nos separe”… ¡¡¡está obsoleta!!!

La frustración no tiene cabida cuando siempre puedes irte, cuando siempre puedes cambiar, cuando siempre eres libre de dejar aquello con lo que no te sientes feliz. Incluso si te casaste, incluso si pensaste que aquello podía durar toda la vida…

No existe el fracaso… solo el aprendizaje. No existe la equivocación… solo la experiencia.

…………

En definitiva y detrás de estos planteamientos, subyace mi intención de contemplar la pareja desde otra perspectiva quizás no tan convencional por un simple motivo: es evidente que el modelo de pareja que nos han transmitido nuestros padres y abuelos no está funcionando en la actualidad. Hemos cambiado y, por tanto, deberíamos establecer otro tipo de relaciones más acordes a nuestro modo de ser, pensar y vivir. Podemos elegir si queremos casarnos o no, si queremos convivir o no, si queremos llevar a nuestra pareja a los cumpleaños de nuestros amigos o no, si queremos tener hijos o por el contrario queremos viajar, desarrollar nuestras profesiones, etc.

Si encontrar una pareja es un tema “complejo” en tu vida, te invito a que respondas a las siguientes cuestiones:

¿Por qué quiero una pareja y para qué?

¿Por qué motivos podría NO desear tener pareja?

¿Cómo han sido mis parejas anteriores y cómo son las parejas que me rodean: padres, hermanos, amigos…?

¿Podría ser posible una relación “a mi medida” distinta de las que he tenido y contemplado?

¿Cómo tendría que ser esa relación para que yo me sintiera a gusto y feliz? ¿Qué cualidades debería tener la persona que busco para esa relación?

Cuando digo que quiero “crecer” en una pareja o que ésta ha de «sumar» en mi vida, ¿a qué me refiero exactamente?

¿Qué puede aportarme la pareja que no me ofrece otra cosa en la vida?

¿Siento que al tener pareja pierdo más que gano? ¿A qué cosas tendría que renunciar? ¿Por qué tendría que renunciar a ellas?

¿Quiero tener hijos? ¿Por qué? ¿Por qué no?

Ser sinceros con nosotros mismos, saber lo que queremos y ser consecuentes con ello es la verdadera clave. No todos deseamos lo mismo, por tanto, no todas las parejas deberían establecerse de igual modo… ¡¡SIÉNTETE LIBRE PARA INVERTAR LA TUYA!!

Ten por seguro que si tienes las cosas claras, atraerás a tu vida aquella persona que se ajuste a tu modo de contemplar las cosas. La confusión sólo atrae relaciones confusas, vagas e inconclusas que contribuirán a llenar tu experiencia amorosa de frustración y desencanto.

Mi abrazo infinito,

 

Tres divorcios por cada cuatro matrimonios – Parte 2

Tres divorcios por cada cuatro matrimonios - Parte 2

Tres divorcios por cada cuatro matrimonios - Parte 2

Puedes leer la primera parte aquí

“Yo sé cómo es él/ella…”

En ocasiones puede ocurrir que damos por hecho la personalidad de nuestra pareja, damos por hecho que siempre estará a nuestro lado, o que reaccionará de determinada manera ante determinados acontecimientos…

Olvidamos que al igual que nosotros vamos cambiando y creciendo, nuestra pareja también lo hace constantemente. Sería ideal si nos ocupáramos de redescubrir cada día a esa persona que tenemos a nuestro lado. Enfocarnos en la idea de que podemos seguir sorprendiéndonos cada día por distintos aspectos de nuestra pareja nos aportará esa chispa que muchas veces se va perdiendo cuando pasa el tiempo.

En el lado menos positivo, podríamos evitar sorpresas del tipo “jamás pensé que pudiera hacer esto”, o “que engañad@ me tenía”. Ante una ruptura es frecuente escuchar este tipo de comentarios. Y es que nuestra mente, por una cuestión práctica, tiende a los pensamientos totalitarios en base a unos pocos datos. Conocemos a una persona durante un tiempo y ya creemos conocerla por completo, lo cual no es del todo cierto.

Prestemos atención y miremos cada día con ojos nuevos… todo cambia…

“Los amigos de mi pareja son mis amigos…”

Los amigos de tu pareja son sus amigos, la familia de tu pareja es su familia. Tú tienes tus amigos y tu familia. Y no tienen por qué mezclarse obligatoriamente.

Es lógico que a ti siempre te apetezca salir con tus amigos y estar con tu familia. Pero quizás a tu pareja no le apetezca tanto, o no todas las veces. Olvidemos que nuestra pareja sea un “pack indivisible” con un calendario de eventos por cumplir. Los compromisos que tú tengas o hayas adquirido con tu gente no tienen por qué arrastrar también a tu pareja. Piensa cuáles son los momentos en los que consideras importante que tu pareja esté a tu lado y los que quizás no lo sean tanto.

Ser flexible y practicar la empatía, (ponerse en el lugar del otro), es un regalo para cualquier relación que establezcamos. Dar la opción de que el otro elija, también a ti te da esa libertad. Piensa qué estupendo sería si no tuvieras que “comerte con patatas a la tía Juana” todos los domingos…

“Se casaron, fueron felices y comieron perdices…”

 Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Pues bien, el cuento no ha hecho más que empezar… Desde que somos niños nos hacen creer que el objetivo es “cazar a la presa” y que con esto ya está todo hecho. “Nos queremos y el amor puede con todo”…

Lo que sí puede «terminar» con toda pareja que se precie es dejarla a su suerte.

Piensa en cómo actúas con tus amigos o tus familiares. Sabes perfectamente que el mero vínculo de sangre o tener a un amigo en la lista telefónica no es suficiente para que esa relación prospere. Pues no comprendo por qué con la pareja se dejan las cosas en manos del “Amor. Como si éste fuera un señor todopoderoso que nos tocara cada día con una varita mágica y resolviera todos nuestros desencuentros.

La chispa, el misterio, la emoción… es algo que tenemos que trabajar si no queremos que el cuento termine mucho antes de lo que pensábamos. Cuida a tu pareja, diviértete, trabaja los detalles, respétala, sorpréndela, haz que la rutina no se apodere de ella. Una vez más te digo… no te equivoques pensando que esa persona va a estar ahí siempre. El “señor Amor” puede largarse cualquier día si lo le prestas atención.

Continúa aquí

 

Tres divorcios por cada cuatro matrimonios – Parte 1

Tres divorcios por cada cuatro matrimonios - Parte 1

Tres divorcios por cada cuatro matrimonios - Parte 1

Nuestras madres y abuelas nos dicen que ya no aguantamos como antes. Y quizás tengan razón…. Pero en mi opinión no aguantamos porque una relación no hay que aguantarla, hay que DISFRUTARLA.

El compromiso es un acto que realizamos de forma consciente y elegida porque suponemos que nos va a aportar algo positivo. Nos comprometemos con un proyecto que nos ilusiona, con los amigos con quienes nos divertimos y compartimos libremente… Nos comprometemos con asistir al gimnasio, con la lectura de determinado libro, etc.

Pero ¿qué está ocurriendo con el compromiso sentimental? ¿Por qué se producen tantas rupturas? ¿Por qué tantas personas instaladas en la soltería? ¿Qué hay detrás de un compromiso sentimental que tanto nos echa para atrás o que no somos capaces de mantener a lo largo del tiempo?

Analicemos algunos aspectos:

“Y convivieron felices para siempre…”

Parece ser que si te enamoras y eres correspondido, llega un momento crucial en cualquier pareja en el que irremediablemente, (decidas o no pasar por la vicaría), has de convivir. Todos hemos experimentado la convivencia (no sólo en pareja), y sabemos que no es fácil. Hay personas que se adaptan más fácilmente, pero quizás haya otras que debido a su carácter les resulte más difícil.

La convivencia conlleva un desgaste diario que puede terminar con el amor más potente del mundo. Pero… ¿necesariamente hemos de convivir del modo que nos han contado? Porque quizás haya días en los que te apetezca estar con tu pareja y otros en los que no. Quizás haya noches en las que desees dormir en compañía, y otras noches no. Quizás algunos días  te apetece estar sol@ o en compañía de amigos y familiares. Y no creo que por este motivo vayas a querer menos a tu pareja.

Considero fundamental seguir manteniendo un cierto espacio de intimidad. Contemplar a tu pareja de “todas las formas posibles en todos los momentos del día”, puede ser algo que vaya apagando poco a poco la magia y el misterio.

Quizás ambos componentes puedan ponerse de acuerdo y convivir aportándose pequeños tiempos de “descanso”. O quizás los fines de semana puedan ser compartidos, y entre semana vivir cada uno en su casa. O tú en tu casa y yo en la mía y cuando nos apetezca y libremente compartimos vivienda. Es decir, no es descabellado el que ambos cónyuges sigan manteniendo sus domicilios y así tener un lugar en el que retirarse de vez en cuando…

En muchos casos es necesaria una mínima distancia desde la que surja el deseo de compartir. Un “empacho diario” no nos aporta el margen suficiente para que el deseo nazca y se renueve. Seguir manteniendo los momentos de soledad y los compartidos con nuestra gente nos enriquece…  y este hecho puede a su vez enriquecer a la pareja.

¡¡Sólo tienes esta vida!! Sentirte libre para elegir con quién quieres compartir tus momentos puede hacer cualquier pareja “eterna”, al poder contemplarla cada día como una opción y no tanto como una obligación con la que un día decidiste comprometerte…

Sigue leyendo…

Enlace recomendado: ¿Por qué no encuentro la pareja que quiero?

 

El lenguaje de los colores – Parte 2

El lenguaje de los colores – Parte 2

El lenguaje de los colores – Parte 2

Puedes leer la primera parte aquí

COLOR NARANJA

En su parte positiva, es tónico y está asociado a la juventud y la vitalidad. Los alimentos color naranja favorecen la digestión y absorción de nutrientes. A nivel mental  y emocional revitaliza y aumenta la energía, está asociado con el pensamiento positivo, la expansión y la apertura.

Un exceso de naranja puede propiciar un carácter indulgente con uno mismo, pereza, dependencia y superficialidad. Es un color fuerte y ha de usarse con moderación.

Al igual que el rojo lo usaremos en pequeños toques o en una sola pared.

COLOR AMARILLO

Es el color asociado al plexo solar, lugar donde se encuentran los órganos abdominales, por tanto, el color amarillo favorece los procesos de digestión. Es el color que más se asemeja a la luz solar por lo que también tendrá efectos reconstituyentes. Está asociado al intelecto, favorece la concentración, la atención y la inspiración, así como la agudeza visual. Por otro lado se asocia al poder al ser el color del dinero (el oro), por tanto, será beneficioso para la baja autoestima.

En su aspecto negativo, deberíamos evitarlo en caso de estrés o dificultad para dormir o relajarse. En exceso puede convertirnos en críticos, con tendencia a discutir, dogmáticos, evasivos e inquietos. En nuestra cultura está asociado con atributos negativos como la «prensa amarilla»o la mala suerte en los artistas, el papel amarillea cuando envejece y el tono amarillento en la piel sugiere enfermedad.

No utilizar el amarillo dentro de armarios y cajones ni en una habitación para la meditación.

COLOR VERDE

Positivo: representa la fuerza de la naturaleza, es un color que tranquiliza y apacigua, relacionado con el crecimiento y la renovación. Genera serenidad a quienes padecen desórdenes físicos y equilibra la psiquis. Neutraliza las corrientes telúricas y armoniza el ambiente hogareño. Es ideal para los cuartos de estudio, bibliotecas y para los cuartos de los niños, ya que protege contra los terrores nocturnos. Restablece la energía en personas con trastornos del sueño o con padecimientos oníricos. También es bueno para afecciones intestinales, estomacales, biliares, hepáticas, digestivas en general y ováricas.

Es un color favorable para el cuarto de baño, así como en cortinas, alfombras o cuadros.

En su aspecto negativo se puede asociar a la inmadurez, la envidia y el resentimiento.

No utilizar en aquellos lugares donde el crecimiento no es deseable, por ejemplo con pacientes de cáncer. Tampoco en vehículos en movimiento.

Sigue leyendo…

El gran placer de sentirse útil

El gran placer de sentirse útil

El gran placer de sentirse útil

Hace un par de días charlaba con un amigo sobre lo que significa para mí ser Terapeuta. No será la primera ni la última persona que me plantea la pregunta típica al respecto: “Te quedarás agotada, ¿verdad?”.

Puede ser que contemplando el asunto desde fuera, pareciera que el paciente siempre llega a la consulta para quitarse “algo” de encima (y no precisamente muy positivo), y que el terapeuta cual esponja absorbe todo ese “mal” llevándoselo consigo a casa.

Si en verdad esto fuera así siempre, no existirían los terapeutas de ningún tipo, o seríamos algo así como zombis que caminan por la vida sintiéndose totalmente desgraciados en la incapacidad de despegarse de las “porquerías” que vienen a dejar a nuestras consultas.

Cierto es que hay un pequeño porcentaje de pacientes que pretenden utilizarte como el “cubo de basura” de turno. Es decir, que sólo pretenden soltar su desgracia sin ninguna intención por su parte de ponerse a trabajar en sí mismos y sin pretensión de cambio alguno. Son las grandes víctimas de la vida. Todos los terapeutas tenemos algún paciente de este estilo, a los que sabemos localizar fácilmente y con los que simplemente hemos de dedicarnos a practicar el respeto y la aceptación plena…

Por suerte, un porcentaje infinitamente mayor incluye a esas personas que confían en tu preparación y experiencia para dejarse asesorar en este camino que es la vida. Incluso puedo constatar que en muchas ocasiones mis pacientes han sido de igual modo grandes terapeutas para mí.

Cuántas veces un día gris se ha convertido en un gran arco iris al sentir que alguien ha vuelto a sonreír tras una sesión terapéutica.

Cuántas veces he “resucitado” al sentir el abrazo sincero y agradecido.

Cuántas veces he sentido al finalizar la jornada esa sonrisa interna, ese sentimiento de plenitud que sólo se puede experimentar cuando has podido contribuir de alguna forma a que alguien sea un poquito… solo un poquito más feliz.

Si es cierto que todos somos UNO,… si es cierto que todos formamos parte de este gran Universo que se manifiesta en cada uno de nosotros de forma única… puedo asegurar que ayudar a otro, definitivamente es AYUDARSE A UNO MISMO.

Sólo puedo decir que para mí es un gran HONOR hacer lo que hago, y de hecho te invito a que lo pruebes. Intenta mirar a tu alrededor cada día, quizás un familiar, un amigo, un conocido, o incluso alguien ajeno totalmente a ti puede necesitar tu ayuda para algo que tú puedes ofrecer. No dejes pasar esa oportunidad de comprobar lo que supone este intercambio divino. Te aseguro que terminarás enamorándote del género humano…

¿Por qué siempre me pasa lo mismo?

¿Por qué siempre me pasa lo mismo?

¿Por qué siempre me pasa lo mismo?

En ocasiones sentimos que en determinados ámbitos de nuestra vida parecen repetirse las mismas historias una y otra vez. Quizás los escenarios sean otros, las personas sean distintas, pero el resultado y/o la vivencia supuestamente “nueva” se asemeja a experiencias anteriormente vividas.

Es como en aquella película: “El día de la marmota”, en la que el protagonista volvía a vivir el mismo día una y otra vez sin posibilidad de escapatoria. Finalmente se dio cuenta de que el modo de escapar de la repetición era CAMBIAR sus actitudes y comportamientos frente a los acontecimientos. De esa forma pudo DESPERTAR A UN NUEVO DÍA y continuar con su vida.

Me encanta esta película porque refleja un aspecto que vivimos todos en alguna parcela de nuestra vida en algún momento de la misma. Parece que la historia se repite o hay un patrón que permanece constante: las historias sentimentales que vivimos son parecidas y/o terminan igual, vivimos experiencias parecidas en distintos lugares de trabajo, tenemos un patrón de subidas y bajadas monetarias que constantemente se repite, etc.

La cuestión es que obtenemos siempre el mismo resultado, y no es precisamente el que estamos buscando o deseamos. ¿Cómo escapar de nuestro particular “día de la marmota”?

– Primeramente analiza todas las situaciones de forma independiente de principio a fin (te recomiendo que las escribas). Presta especial atención a las similitudes entre las distintas historias. Ten en cuenta todos los detalles y no los descartes aunque en principio puedan parecen insignificantes.

– Presta atención a tu comportamiento en las distintas situaciones… ¿qué es aquello que siempre hiciste igual o dejaste de hacer? Piensa en la razón de tu actuación, ¿por qué actuaste así y no de otra manera?  Y puesto que tus acciones no te condujeron al lugar deseado… ¿Qué harías de forma distinta en el futuro?

– Revive los sentimientos, sensaciones y pensamientos que tuviste en las distintas situaciones. Te puede dar la pista de las creencias inconscientes que subyacen bajo el deseo consciente. Tu deseo real puede ser tener un mayor reconocimiento laboral, pero ahora recuerdas que aquella vez que te ofrecieron una oportunidad de ascenso, encontraste la forma de evadirla escondiéndola detrás de mil razones coherentes para ti en ese momento, que hoy reconoces como excusas. Por tanto, aunque tu deseo real puede ser ese reconocimiento, puede existir una creencia inconsciente de no merecimiento, miedo al fracaso, a la responsabilidad, al cambio, etc… Todo lo que atraes a tu vida es un fiel reflejo de lo que tú eres, piensas y sientes.

Sea cual sea la situación que crees que se repite en tu vida, ten por seguro que es un aprendizaje que aún no has llevado a cabo. No creo que exista la “mala suerte” ni la “casualidad” en este Baile Universal perfectamente orquestado. Tienes una lección que aprender y la vida te la presentará una y otra vez hasta que seas consciente del aprendizaje que encierra, hasta que tomes consciencia y te ATREVAS A DAR UN PASO MÁS…. De esta forma podrás pasar al siguiente nivel.

«Locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados distintos» Albert Einstein

¡Feliz despertar!

Si deseas ampliar la información, no te pierdas el siguiente vídeo:

¡¡No quiero estar triste!!

¡¡No quiero estar triste!!

¡¡No quiero estar triste!!

La tristeza, como cualquier otra emoción, es útil si sabemos comprender su significado. Nos han enseñado que estar tristes es “malo”, que no debemos sentirnos así y que tenemos que hacer cualquier cosa para abandonar ese estado. Sin embargo, huir de las emociones sólo hace que permanezcan por más tiempo y quizás que puedan terminar instaladas en nuestro cuerpo físico en forma de síntomas y enfermedades.

En pleno furor del “pensamiento positivo” nos olvidamos de sentir aquellas emociones que también llegan para decirnos y mostrarnos algo importante sobre nosotros.

 ¿De qué sirve estar triste? – te preguntas.

 La tristeza nos da la oportunidad de viajar a nuestro interior y conectar más fácilmente con el corazón. Inmersos en la tristeza nos sentimos más humanos, más empáticos y compasivos; conectamos con nuestra parte más sensible y vulnerable, que llama la atención sobre nuestras verdaderas necesidades:

  •  No huyas… ¡¡permítete SENTIR!! Navega hasta el fondo de la emoción y observa qué es lo que te está mostrando. Al principio puede ser incómodo, pero verás que si te propones sentir la emoción en su máximo grado, irá desapareciendo poco a poco.
  •  ¡¡Llora!! Si sientes ganas… hazlo, aunque no sepas por qué ni para qué. Acumulamos llantos pasados que no hemos drenado correctamente, bien porque no nos lo hemos permitido, bien porque ni siquiera hemos tenido tiempo. Llorar es francamente liberador y sanador. No permitas que las lágrimas no vertidas te llenen de amargura… ¡libéralas!
  •  Permítele el paso a la melancolía… ¿a quién o a qué cosas echas de menos? ¿Quizás una época más feliz, una persona, un estado mental o emocional concreto? Ser conscientes de lo que echamos de menos, de aquello que nos falta…, puede ser un aspecto movilizador para buscar eso mismo en el momento presente. En ocasiones no es la persona o cosa concreta lo que deseamos, sino el estado mental y emocional que su presencia nos ocasionaba. Busca aquello que te haga sentir de igual forma en el presente, con tus circunstancias actuales, con tu personalidad actual… ¡seguro que lo encuentras!
  •  Siente, conecta y libera la tristeza… pero ¡no te quedes enganchado a ella! La tristeza mantenida en el tiempo puede llevarte a un estado depresivo que encarcele tu vida y no te permita avanzar. No es sano huir de las emociones, pero tampoco lo es quedarse en ellas más tiempo del que es útil y necesario. Si ves que la emoción te desborda y no puedes hacerte cargo, busca ayuda profesional. Elige siempre seguir hacia delante, recupera tu poder y tu fuerza, recupera tu propósito y déjate ayudar si crees que lo necesitas.

Mi abrazo infinito,

 

 

Recupera tu poder personal

Recupera tu poder personal

Recupera tu poder personal

Cuando estamos en nuestro centro nos sentimos tranquilos, seguros y en plena confianza, tanto hacia nosotros mismos como hacia los acontecimientos supuestamente amenazantes del entorno.

¿Te sientes así? ¿De qué forma puedes recuperar tu poder?. Aquí te dejo algunas pautas que puedes poner en práctica:

Marca tus límites.

Aprender a decir “no” supone reconocer tus propias necesidades. Si eres honesto contigo mismo, los que están a tu alrededor comienzan a valorarte mucho más que cuando estabas plenamente disponible. Cuando haces algo arrastrado por la corriente, por miedo a defraudar, etc., te alejas de tu centro y dejas de valorarte y reconocerte, con lo cual tampoco consigues que los demás lo hagan.

Toma tus propias decisiones.

Quizás en alguna ocasión te sientas paralizado por las dudas sobre la decisión a tomar en cualquier asunto de tu vida. Es sano abrir el abanico de opiniones y preguntar a tus allegados, pero lo idóneo es que permanezcas en silencio y evalúes las opciones eligiendo aquella que mejor te haga sentir. Deja la mente quieta, evalúa las alternativas y siente las respuestas que provienen de tu cuerpo. Confía en tu intuición!! Esto te hará sentir cada vez más seguro.

Personas tóxicas.

Comienza por hacer un listado de todas las personas que hay en tu vida y con las que sientes que no te apetece estar. Quizás no te hayas parado a pensarlo, pero últimamente cada vez que quedas con “fulanito/a” llegas a casa enfadado, deprimido, con pensamientos negativos… Ve dejando atrás aquellas personas que te generan algún tipo de malestar. Rodéate sólo de las que te hagan llegar a casa con más energía, esperanza, pasión, entusiasmo, júbilo, aquellas con las que puedes compartir, crecer, aprender… No importa que sean amigos “de toda la vida”, deja las lealtades absurdas de lado. La lealtad más importante es hacia ti mismo.

Aquí y ahora.

Busca momentos a lo largo del día en los que puedas conectar con el momento presente. Hagas lo que hagas hazlo plenamente. Aunque sólo estés fregando un vaso… siente el agua en tus manos, el tacto del cristal, la temperatura, el jabón escurriéndose, siente cómo está tu cuello, tu espalda, cómo están apoyados tus pies… Cuando ponemos toda nuestra atención en el momento presente nos damos cuenta de que tenemos todo lo que necesitamos. No existen dudas, ni desvelos, ni miedos…

Mi abrazo infinito,