Diana Calvo Vinssac – Psicoterapia transpersonal – UCDM – Hipnoterapia – Coaching

¡¡No quiero estar triste!!

La tristeza, como cualquier otra emoción, es útil si sabemos comprender su significado. Nos han enseñado que estar tristes es “malo”, que no debemos sentirnos así y que tenemos que hacer cualquier cosa para abandonar ese estado. Sin embargo, huir de las emociones sólo hace que permanezcan por más tiempo y quizás que puedan terminar instaladas en nuestro cuerpo físico en forma de síntomas y enfermedades.

En pleno furor del “pensamiento positivo” nos olvidamos de sentir aquellas emociones que también llegan para decirnos y mostrarnos algo importante sobre nosotros.

 ¿De qué sirve estar triste? – te preguntas.

 La tristeza nos da la oportunidad de viajar a nuestro interior y conectar más fácilmente con el corazón. Inmersos en la tristeza nos sentimos más humanos, más empáticos y compasivos; conectamos con nuestra parte más sensible y vulnerable, que llama la atención sobre nuestras verdaderas necesidades:

  •  No huyas… ¡¡permítete SENTIR!! Navega hasta el fondo de la emoción y observa qué es lo que te está mostrando. Al principio puede ser incómodo, pero verás que si te propones sentir la emoción en su máximo grado, irá desapareciendo poco a poco.
  •  ¡¡Llora!! Si sientes ganas… hazlo, aunque no sepas por qué ni para qué. Acumulamos llantos pasados que no hemos drenado correctamente, bien porque no nos lo hemos permitido, bien porque ni siquiera hemos tenido tiempo. Llorar es francamente liberador y sanador. No permitas que las lágrimas no vertidas te llenen de amargura… ¡libéralas!
  •  Permítele el paso a la melancolía… ¿a quién o a qué cosas echas de menos? ¿Quizás una época más feliz, una persona, un estado mental o emocional concreto? Ser conscientes de lo que echamos de menos, de aquello que nos falta…, puede ser un aspecto movilizador para buscar eso mismo en el momento presente. En ocasiones no es la persona o cosa concreta lo que deseamos, sino el estado mental y emocional que su presencia nos ocasionaba. Busca aquello que te haga sentir de igual forma en el presente, con tus circunstancias actuales, con tu personalidad actual… ¡seguro que lo encuentras!
  •  Siente, conecta y libera la tristeza… pero ¡no te quedes enganchado a ella! La tristeza mantenida en el tiempo puede llevarte a un estado depresivo que encarcele tu vida y no te permita avanzar. No es sano huir de las emociones, pero tampoco lo es quedarse en ellas más tiempo del que es útil y necesario. Si ves que la emoción te desborda y no puedes hacerte cargo, busca ayuda profesional. Elige siempre seguir hacia delante, recupera tu poder y tu fuerza, recupera tu propósito y déjate ayudar si crees que lo necesitas.

Mi abrazo infinito,

 

 

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