Diana Calvo Vinssac – Psicoterapia transpersonal – UCDM – Hipnoterapia – Coaching

¿Por qué a las personas buenas y espirituales les va mal?

desarrollo personal personas buenas y espirituales

He observado que, más pronto o más tarde, la mayoría de las personas que deciden transitar por el camino del desarrollo personal tienen un momento de confusión al respecto (sí, yo también tuve ese momento…). Y puesto que lo tuve y lo he podido observar, puedo hablaros ahora de todos aquellos errores que he cometido y veo que cometen muchas personas que transitan este camino.

Lejos de juzgar, creo que es importante observar…

El fin que perseguimos es el BIENESTAR en todos los aspectos de nuestra vida, pero muchas veces el resultado que obtenemos se aleja de ese objetivo primigenio que fue el que nos acercó precisamente a este tipo de teorías, prácticas y “modos distintos de ver la vida”…. ¿Por qué nos ocurre esto?

No nos damos cuenta pero poco a poco…, año a año…, terapia tras terapia… y libro tras libro… vamos “engordando” a nuestro ego en vez de disolverlo (que también fue nuestro primer objetivo). Y es lo que últimamente se viene llamando el EGO ESPIRITUAL. ¿Cómo se comporta? Pues allá vamos:

Sentir emociones negativas no es “espiritual”

Puesto que estás en este camino no puedes permitirte “el lujo” de sentirte triste, inseguro, ni por puesto… enfadarte. No no, tú eres bueno, eres buena persona y las buenas personas se comportan de determinada forma (que tú hayas establecido). Hay que poner la otra mejilla…, vivir con ese energúmeno de persona, sacrificarte haciendo algo que realmente no quieres hacer, etc, etc…. porque todo ello es una «PRUEBA DIVINA».

Veamos, si llega alguien y te pega una patada en la «espinilla»… ¿cuál crees que debería ser tu reacción “espiritual”? ¿Abrirte de brazos y dejarte golpear hasta la muerte? Por favor, sé todo lo espiritual que quieras, pero defiéndete, sal de aquellos lugares y termina con las personas que te maltraten, huye de los ambientes tóxicos y coloca todos los límites que tengas que colocar. Y si dado el caso, tienes que responder con otra patada para defender tu vida, así tendrá que ser.

Eres un ser humano, tienes emociones y seguirás teniéndolas. Y transcenderlas no significa reprimirlas… esconder tus emociones hará que estas pasen a engrosar tu sombra.

En el polo opuesto, también he observado actitudes contrarias. Personas obsesionadas con «no reprimir» su ira y sus emociones negativas que terminan convirtiéndose en tóxicas porque no son capaces de convivir con otros seres humanos en el respeto y la consideración.

Ambos extremos son perjudiciales… No reprimas tus emociones, pero aprende a expresarlas con asertividad.

Tus hábitos de vida son los mejores

Crees que eres más “guay” porque comes o no comes determinados alimentos, porque tomas o no tomas determinadas bebidas, porque no te maquillas, no vas a discotecas, no te afeitas o sí lo haces…, no ves la tele o llevas determinado “look hippie” o similar.

Realmente al ego le encanta ser “especial”, “diferente”, “superior”… y no, no porque hagas o dejes de hacer todas estas cosas… te has iluminado. Ni tampoco los demás están en “la oscuridad” porque dejen de hacerlas. Además, tiendes a juzgar a todos aquellos que no hacen lo que tú haces… (son unos inconscientes).

El camino espiritual es solitario

Ahora resulta que eres especial porque ya “no conectas” con la mayoría de las personas (que no piensan como tú), no sabes cómo relacionarte con “los otros”, y estás solo pero te dices a ti mismo que la gente se aleja de ti porque ya no está “en tu misma frecuencia” (elevadísima, claro). Por supuesto, la energía de los demás es más «lenta», «baja» o menos luminosa que la tuya, y por eso se desprenden espontáneamente de tu vida.

Realmente… si este camino te lleva a la soledad (y no a enriquecer tus relaciones), si te lleva a ser más intolerante con el mundo porque éste no hace lo correcto y tu sí… Si solamente puedes relacionarte de forma íntima con personas que piensen y hagan exactamente lo mismo que tú,… este camino no te está ayudando, te está haciendo “distinto” y “especial”. Tranquilizas a tu ego diciéndote a ti mismo que eres el «garbanzo negro» o el «bicho raro», pero estas son solo expresiones para seguir en la separación y la especialidad del ego. Más comidita para él.

Es cierto y a todos nos ha ocurrido. Cuando hay cambios internos, los círculos sociales cambian y, por momentos, pareciera que existen espacios vacíos de personas y relaciones. Pero cuando es una limpieza sana y positiva, ese espacio se llena al cabo de poco tiempo. Por tanto, si te encuentras en soledad durante demasiado tiempo, quizá no estaría de más que te observaras y tomaras conciencia de los posibles motivos por los que te cuesta tanto socializar y crear relaciones íntimas sanas y duraderas.

Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago

Predicas, hablas y aconsejas (sin que te lo pidan), pero tu vida está “patas para abajo”. Lejos de ser un ejemplo silencioso de que todo aquello que has aprendido ha funcionado para mejorar tu vida… te limitas a coleccionar información que luego transmites a otros sin que ni siquiera te estén pidiendo tu ayuda u opinión. Pero es que tú lo haces “por su bien”. Y ya no tienes pareja, amigos o familiares… tienes pacientes.

Muchas personas, tras aprender algunas técnicas deciden que su misión es ayudar a los demás, y eso es genial…, pero no se dan cuenta de que al primero que tienen que ayudar es a sí mismos. Si realmente vas en busca de la iluminación… y la encuentras, no te preocupes, los demás te van a preguntar. El ejemplo habla por sí solo.

Te detienes en mil cosas inútiles

Coleccionas objetos, inciensos, rituales, libros, técnicas, meditaciones, afirmaciones…, pero nunca existe en ti una verdadera predisposición a cambiar.

Entretienes a tu ego con mil cursos sobre mil técnicas distintas, pero realmente nunca te pones manos a la obra con lo importante. Los cambios que realizas nunca son lo suficientemente comprometidos y sigues buscando mágicamente la solución “en el exterior”. Sigues proyectando fuera…, quizás ahora no es el coche o la casa o el último modelo de teléfono, pero sigues creyendo que esa técnica, ese libro, ese gurú TE DARÁ POR FIN la felicidad, la clave, el punto que se te escapa.

Y no, lo único que se te escapa es tu propio ego entre los dedos, que encima ahora te hace creer que éste es el camino correcto. En vez de buscar el coche último modelo… estás buscando el gurú último modelo, pero al final… es lo mismo. El mismo collar con distinto perro, solo que ahora te cuesta mucho más darte cuenta y poder observarlo.

Crees que sabes algo que los demás no saben

Y no digo que no, seguramente hayas aprendido un montón de cosas. Pero ten en cuenta que los demás también saben cosas que tú no sabes. Y en última instancia observa la vida de esa persona… ¿cómo le va? Si la respuesta es “mejor que a mí”, posiblemente deberías aprender algo de ella que tú no sabes y ella sí… ¿no crees?

Quizá tú ya no ves la tele y haces meditación a diario… quizás esa persona es una entusiasta de los programas de corazón, o del fútbol y la política… y no sabe quién es Paulo Coelho… pero quizás y sólo quizás su vida esté bastante más equilibrada que la tuya en todos los aspectos. Así que te animo a que te cuestiones esa creencia de que tu verdad es mejor que la suya y que (pobrecito)… aún no llegó su momento…

Ver la paja en el ojo ajeno

Tienes mucha facilidad para ver los defectos y errores de todo el mundo, pero los tuyos….ya son otro cantar. Te cuesta admitir críticas, errores, en definitiva, tu sombra.

Vuelvo a incidir en lo mismo. Puesto que ahora te sientes mucho más espiritual, con mayor verdad en tu corazón, más “conectado”… te cuesta mucho más que antes ver todo aquello que se encuentra oculto. Incluso cada vez te conviertes en un mayor “maestro de la ocultación”.

“Dios proveerá” “todo ocurre por un motivo”

No digo que esto no sea verdad, pero el ego puede utilizarlo en su propio beneficio y “engorde”. Quizá cumples a rajatabla los mandatos espirituales, pero te olvidas de las reglas terrenales. Y respecto a este punto me viene a la mente el cuento del cura y la inundación:

En un pueblo del litoral hubo una terrible inundación que obligó a sus habitantes a evacuarlo. Es decir, tenían que sacar todas sus pertenencias y llevarlas a otra zona sin agua.
El cura no quería abandonar la iglesia pero el agua subía tanto que tuvo que refugiarse en el techo. Mientras tanto, rezaba:
-¡Dios mío, ayúdame, confío en que vas a salvarme!
Al rato, pasó una lancha de la policía y le dijeron:
-¡Vamos, padre, no se quede allí que es muy peligroso! Suba a la lancha. Vamos a llevarlo con toda la gente.
El sacerdote no les hizo caso y, al rato, tuvo que subir al campanario porque el agua seguía creciendo. Y no dejaba de pedir ayuda a Dios.
-Señor, estoy dándote muestras de mi confianza, ¡sálvame de esta inundación! ¡No me abandones!
Pasó un helicóptero y lo invitaron a subir, pero tampoco quiso. Ya estaba en la puntita del edificio y pasó otra cuadrilla de rescate:
-Padre, usted es el único que queda. ¡Venga!
Pero el cura no quiso ir. Resistió hasta que el agua lo tapó y murió ahogado. Cuando Dios lo recibió en el cielo, el sacerdote se quejó diciéndole:
-¿Qué paso, Dos mío? No me escuchaste? Te pedí ayuda y me abandonaste.
-De ninguna manera-le dijo Dios-.Yo no te abandoné. Es más, te envié mucha ayuda: una lancha de la policía, un helicóptero y una cuadrilla de rescate, pero en todos los casos tú no quisiste verme ni escucharme y los rechazaste…

Y así ocurre en muchas ocasiones, estamos cegados y confundidos por ideas incorrectas de lo que significa que Dios nos va a proveer y que todo tiene un sentido.

Es cierto que somos seres espirituales, que esto no es real, que vivimos en la Matrix… pero la propia Matrix tiene unas reglas que también hay que aprender y hay que practicar. Y este mundo es el lugar en el que ahora te encuentras. Tienes un cuerpo físico que necesita satisfacer sus necesidades básicas. Necesitas un lugar donde vivir, asearte, pagar tus facturas…

Puedes tener una fe infinita, meditar o visualizar 15 horas al día, pero si necesitas un trabajo, todo lo anterior no te servirá de nada si no envías un currículum, si no acudes a entrevistas, si no te reúnes con aquellas personas que puedan ayudarte.

A muchas personas “espirituales” que trabajan por su cuenta les cuesta aceptar dinero a cambio de sus servicios. O son reacias a aprender marketing o técnicas de venta, porque esto tampoco es “espiritual”.

Es muy curioso, pero he conocido a centenares de personas espirituales que están sin blanca cuando precisamente si de algo debería servir este camino es para convertirnos en seres con plena abundancia. No nos olvidemos de que la abundancia atañe a todos los aspectos de la vida (amor, amistad, relaciones, prosperidad, paz, salud)… el bienestar ha de ser completo porque si es parcial o limitado a algunas áreas de nuestra vida…, no tiene mucho sentido.

En definitiva… si tienes un cuerpo, tienes un ego, punto. Lo puedes engordar con lechuga, té de hojas silvestres del Himalaya, con conferencias del Dalai lama…. o con gintonic´s, sálvame deluxe o con la final de la champions league. Da igual el ídolo que hayas elegido… no hay diferencia entre escaparte del mundo tomando 4 copas una noche de fiesta, o aislándote cual ermitaño mirando fijamente una vela durante 7 horas diarias.

No, para iluminarte no necesitas estar aislado del mundo. Todos los seres humanos que habitamos el planeta somos espirituales. Y todos tenemos un ego que está en la senda correcta y luminosa. Y ya sea que lo alimentes con hamburguesas o con comida vegana… lo estás alimentando igualmente. Y si además te permites el lujo de juzgar y rechazar a los que ven la tele, comen carne, se ponen minifalda o ven el fútbol… quizá tú seas menos espiritual que el que practica todas estas cosas pero que camina por la vida con verdadera humildad, respeto y sentimiento de igualdad.

Mira a tu alrededor y sobre todo observa si todo eso que practicas y estás aprendiendo realmente está mejorando tu vida, si tus relaciones se han enriquecido (pareja, familia, amigos, relaciones laborales)… si estás creando abundancia y prosperidad, si te sientes más saludable, si ves a cada persona que se cruza en tu camino como tu maestro (sí, también las que no saben nada de “estas cosas”).

Si realmente quieres ayudar, comienza ayudándote a ti mismo de verdad. Atrévete a realizar esa transformación que quieres ver el en mundo. Atrévete a contemplar a los demás como una extensión de tu propia luz (o sombra), ya que todos aquellos con los que te cruces, solo hablan de ti mismo.

Quizá no hagan falta tantas palabras, y sí más ejemplos que inspiren.

Mi abrazo infinito,

El camino hacia una pareja consciente

Mucho se habla y se seguirá hablando de la “pareja consciente”… pero, ¿en qué consiste exactamente?…, ¿Para qué sirve?…, ¿En qué puede beneficiarnos experimentar una pareja así?

En la pubertad comenzamos a experimentar los primeros impulsos sexuales y la necesidad de unirnos con otro ser. Esta necesidad es natural en el ser humano, y responde al instinto de conservación de la especie por un lado, y al deseo inconsciente de experimentar el amor “perfecto”.

Contamos en principio con las referencias que tenemos “en casa”… es decir, las parejas que hemos tenido cerca: padres, abuelos y quizá hermanos y amigos. En función de estas parejas observadas vamos configurando nuestras creencias al respecto. De igual modo, el aprendizaje que hayamos experimentado en nuestra infancia del amor, nos condicionará a la hora de amar y ser amados en nuestra vida adulta. Finalmente (y en base a todo ello), las experiencias vividas de forma individual influirán de forma importante en el futuro desarrollo de nuestra vida sentimental.

Antes de aproximarme al concepto de pareja consciente, quisiera hablaros a grandes rasgos de la teoría de los cuatro egos, según la cual, Alejandro Jodorowsky diferencia cuatro centros en cada individuo:

  • Ego intelectual: ideas, creencias, formas de ver el mundo y explicarlo racionalmente.
  • Ego emocional: emociones, sentimientos, relaciones, amor.
  • Ego sexual-creativo: actividad sexual, creatividad en todas sus formas, deseos.
  • Ego material: necesidades básicas de supervivencia, alimentación, cuidado del cuerpo, dinero, territorio.

Dirigir las 4 energías hacia un camino transpersonal supone la integración de todas ellas hacia un fin común: lo que pienso es lo que siento y está de acuerdo con lo que hago… Y todo ello es coherente con mis deseos.

Basándonos en esta clasificación, una pareja «adulta» y que camina hacia la consciencia, podría ser la que responde a una UNIÓN en los citados cuatro centros:

  • Unión intelectual: comunicación fluida, sincera  y con sentido del humor, con total libertad de expresión y respetándose los puntos de vista, los intereses y las creencias del otro, tomando las diferencias como un factor que tiende a enriquecer la relación.
  • Unión emocional: existen muestras de afecto, ternura y contacto físico. Se expresan los sentimientos, y los conflictos se resuelven con empatía y cariño. No hay lugar para los chantajes, celos y desconfianzas. Es un amor que se abre al mundo, en el que cada miembro es independiente, sin encerrarse en exclusiva. Se protegen mutuamente sin privarse de su libertad. Se aprende a perdonar y a amar al otro tal y como es, existiendo un equilibrio óptimo en el intercambio «dar-recibir».
  • Unión sexual-creativa: compromiso sexual, disfrute, placer, diversión y complicidad… Se expresan los deseos y fantasías tratando de satisfacerse, aunque con total derecho a negarse y a buscar opciones de placer mutuo. Por otro lado se aceptan y respetan los deseos de la otra parte para su propio desarrollo personal, así como su capacidad creativa para realizarse en el mundo.
  • Unión material: gestión óptima de gastos e ingresos, alimentación, cuidado del cuerpo, salud… Las dos partes comparten espacio y cuestiones domésticas en armonía y respeto mutuo, abandonando los deseos de posesión y sin invadir el espacio del otro. Se acepta que la otra parte tenga deseos de soledad y/o de compartir su tiempo con otras personas de su elección.

Pues bien, si falta la unión en uno de estos cuatro centros, la pareja siempre será discordante y en algún punto… «incompleta». 

Lo cierto es que si en nuestra historia familiar, cercana y personal no se ha experimentado una pareja verdaderamente feliz y realizada, es difícil creer que algo así pueda ser posible para nosotros. Quizás en el momento en que tratamos de construir una pareja, las dudas nos asaltan…las creencias que tenemos al respecto se ponen encima de la mesa (seamos o no conscientes de ellas), y tomamos decisiones en consecuencia, desde un «espacio» muy limitado y condicionado.

Sinceramente, creo que el primer paso para dirigirse hacia una pareja feliz y completa consiste en saber y creer que es POSIBLE llegar a ella. Y que el camino hacia su consecución puede contribuir en alto grado a nuestro desarrollo y crecimiento individual, ya que la experiencia de este tipo de unión implica una coherencia personal que es muy difícil eludir…

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(Enlace recomendado: ¿Por qué no encuentro la pareja que quiero?)

Mi abrazo infinito,

Psicología Transpersonal, qué es y en qué puede ayudarte

“Ningún problema puede ser resuelto en el mismo nivel de conciencia en que fue creado” Albert Einstein.

Es una rama de la Psicología que comprende el desarrollo personal y el potencial del individuo, facilitando la conexión con su parte trascendental, y favoreciendo la ampliación de su consciencia. Es una corriente que trata de aunar la psicología tradicional con la cultura oriental.

El prefijo “Trans” significa “a través de” o “más allá”, mientras que el término “personal” hace alusión a la persona, lo que comúnmente denominamos nuestra personalidad o nuestro “yo”.

Por tanto, todo lo relativo a lo Transpersonal, sitúa la mirada hacia una perspectiva que va más allá de nuestra personalidad, en busca de nuestro Ser esencial, nuestra verdadera naturaleza. Transpersonal es otra forma de nombrar lo «espiritual«.

Abraham Maslow, Stanislav Grof y Ken Wilber impulsaron esta corriente psicológica a través de sus estudios y experiencias.

Esta corriente trata de reconectar al individuo con su verdadera identidad facilitando la auto – observación. El “darse cuenta”…, el ser capaz de observar la información que existe a nivel inconsciente, posibilita el poder transformar patrones (modos de pensar y actuar) que hasta ese momento eran automáticos, abriendo la mente a nuevas opciones de comportamiento. De este modo, somos capaces de transformar nuestra vida eligiendo la forma en la que queremos vivirla.

Ampliar nuestra consciencia, supone «poner luz» a todos aquellos patrones y creencias inconscientes que se interponen entre lo que somos y lo que «queremos SER». No se trata de eliminar al ego…, por el contrario si somos capaces de observarlo, podemos construirlo en base a nuestras necesidades. Es fundamental aprender a elaborar un ego sólido, fuerte y sano para poder manejarnos en el mundo.

En qué puede ayudarte

  • Autorrealización y crecimiento personal
  • Gestión de las emociones.
  • Duelos y pérdidas.
  • Crisis, pérdida de rumbo y sentido.
  • Relaciones de pareja y familiares.
  • Miedos e inseguridades.
  • Recuperación de la autoestima.

Acercarte a lo transpersonal supone comenzar a experimentar lo que en verdad ERES

Mi abrazo infinito,

Psicogenealogía: no somos tan libres como creemos…

«El árbol genealógico es a la vez nuestra mayor trampa y nuestro tesoro más preciado» Marianne Costa

Trampa que lleva a traicionarnos a nosotros mismos por quedarnos apegados fielmente a contratos inconscientes. Tesoro que nos engendra y nos da la posibilidad de vivir desarrollando la conciencia.

Desde hace varias décadas la psicogenealogía o estudio del árbol genealógico ha sido un tema abordado en la psicoterapia. Freud fue el primero en resaltar la gran importancia y relevancia de los vínculos experimentados en la primera infancia con nuestros padres. Más tarde, Carl Jung se atrevió a ir más allá y propuso la existencia de un inconsciente colectivo en el que incluía al inconsciente familiar. Él mismo estudió su propio árbol genealógico.

Posteriormente, diversos psicólogos y terapeutas fueron aportando sus propias experiencias y estudios al respecto:  Ane Ancelin Schützenberger, J. Levy Moreno, Didier Dumas, Gregory Bateson, Virginia Satir, Fritz Perls, Milton Erickson, Carl Whitaker, Levi Moreno y Bert Hellinger. En la actualidad también son interesantes la visiones de Salomón Sellam, Christian Flèche, Jean Guillaume Salles y Enric Corbera. Estos últimos también trabajan con descodificación biológica o psicosomática.

Sin olvidar las aportaciones de Marianne Costa, Alejandro y Cristóbal Jodorowsky.

Pero no quiero que este artículo se convierta en un listado de nombres o en una investigación bibliográfica al respecto. Mi intención es arrojar un poco de luz sobre la importancia de estudiar nuestro «inconsciente familiar» y los beneficios que nos puede aportar este estudio en nuestras vidas.

La psicogenealogía parte de la premisa de que determinados comportamientos inconscientes se transmiten de generación en generación e impiden al sujeto autorrealizarse, por lo que para que un individuo tome consciencia de ellos y se pueda desvincular de los mismos es necesario que estudie su árbol genealógico.

«El árbol está vivo dentro de mí. Yo soy el árbol. Yo soy toda mi familia. Nadie tiene problemas individuales porque toda la familia está siempre en juego. El inconsciente familiar existe. Desde el mismo momento en que alguien toma conciencia de algo,hace que todos los suyos también la tomen. Ese alguien es la luz. Si uno hace su trabajo, todo el árbol se purifica» Alejandro Jodorowsky

El árbol genealógico es un sistema de repeticiones: nombres, fechas, situaciones, enfermedades, muertes… etc, que se van transmitiendo de generación en generación. Cada uno de nosotros llevamos, como si fuéramos «pequeños hologramas» toda la información a nivel inconsciente, y la manifestamos a través de obstáculos y sufrimientos diversos: relaciones fallidas, incapacidad de amar, dificultades económicas, problemas sexuales y un sinfín de situaciones que nos impiden ser felices y, sobre todo, ser NOSOTROS MISMOS.

Sanar el árbol, por tanto, implica ser capaces de llevar a cabo nuestro DESTINO PERSONAL. Liberarnos de sus ataduras y repeticiones nos conecta con nuestro SER esencial, y será entonces cuando seamos capaces de hacer lo que realmente vinimos a hacer… 

Mi abrazo infinito,

Transforma tu vida con E.F.T.

“La causa de todas las emociones negativas es un desequilibrio en el sistema energético corporal”. Gary Craig.

Al igual que la sangre circula por nuestro organismo a través de los vasos sanguíneos, del mismo modo circula nuestra energía o CHI a través de unos canales energéticos llamados meridianos, estudiados por la medicina china desde hace milenios, y tratados a través de distintas técnicas como la acupuntura.

Cuando experimentamos un suceso que nos ocasiona dolor emocional, nuestro sistema energético queda bloqueado por unos instantes y, aunque más tarde la energía vuelve a fluir, ese dolor deja una especie de “marca” o “señal” que permanece a lo largo del tiempo.

Cualquier recuerdo consciente o inconsciente de aquel suceso, origina en el presente las mismas emociones negativas que acontecieron con aquella experiencia.  Son emociones que han quedado estancadas.

Con E.F.T. (Emotional Freedom Techniques – Técnicas para la Liberación Emocional), llevamos a cabo un protocolo llamado TAPPING que consiste en realizar una digitopuntura (“golpecitos”) en distintos puntos de algunos meridianos energéticos, mientras permanecemos enfocados en las emociones negativas que queremos disolver. El resultado es el restablecimiento del flujo energético que había quedado estancado y la liberación de la emoción asociada. Podemos seguir recordando la experiencia, vivir sucesos similares en el presente, pero la diferencia es que ya no despierta en nosotros aquellas emociones negativas.

¿En qué puede ayudarte?

  • Recuerdos y estrés postraumático.
  • Miedos y fobias.
  • Adicciones y compulsiones.
  • Alivio de dolores crónicos y psicosomáticos.
  • Estados depresivos, ansiedad, estrés, tristeza, ira, culpabilidad…
  • Insomnio.
  • Inseguridad, timidez.
  • Mejora del rendimiento laboral y deportivo.
  • Mejora de la autoimagen y autoestima.
  • Mejora de las relaciones.
  • Recuperación del poder personal.

Sin duda, es una gran herramienta que puede facilitarnos el camino hacia un mayor bienestar… ¿A qué esperas para probarla?

Mi abrazo infinito,

¡Cambia tus creencias con PSYCH-K®!

Podría definir a PSYCH-K® como una técnica que nos facilita el camino hacia nuestros propósitos.

Aunque creamos que las decisiones que tomamos en nuestra vida son totalmente conscientes, únicamente entre el 3 y el 5% lo son verdaderamente. El resto (95-97%) pertenece al vasto reino del subconsciente, lugar donde se sitúa esa parte desconocida de nuestra psique, y que es la verdadera responsable de nuestro comportamiento y, por tanto, de nuestras decisiones vitales.

La vida que estamos experimentando en cualquiera de sus aspectos está directamente condicionada por nuestras creencias. Éstas se estructuran en los primeros años de nuestra vida (incluyendo el período intrauterino), y establecen lo que somos, cómo nos sentimos y el mundo en el que nos desenvolvemos. Como hemos visto, la gran mayoría son inconscientes…

Así que por más que deseemos y trabajemos con la totalidad de nuestra mente consciente en la persecución de un objetivo, si existen creencias subconscientes que se oponen al mismo… el resultado siempre será el que probablemente ya conozcas: la repetición constante e indeseada del mismo fenómeno de fracaso y auto sabotaje.

Este es uno de los motivos por el que los pensamientos positivos, por sí solos, no puede ser capaces de transformar nuestras vidas. Tampoco la acción resulta eficaz si nuestra mente consciente tiene una información que no es coherente con lo que se encuentra en la mente subconsciente.

¡¡¡Y es aquí donde actúa PSYCH-K®!!!

Con esta técnica somos capaces de crear un estado de cerebro integrado en el cual, los dos hemisferios de nuestro córtex cerebral se activan simultáneamente. Este estado nos permite instalar las creencias que deseamos adquirir y que nos facilitan esa coherencia que deseamos alcanzar para dirigirnos a nuestras metas de manera segura y eficaz.

¿En qué puede ayudarte?

  • Crear relaciones sanas a nivel sentimental, familiar y laboral.
  • Mejorar tu vida laboral y tus ingresos.
  • Trabaja sobre miedos y fobias: volar, hablar en público, etc.
  • Control de peso y adicciones.
  • Estados anímicos como ansiedad, estrés, tristeza, crisis, pérdidas, etc.
  • Elevar tu seguridad y autoestima.
  • Recuperar tu poder personal.
  • Aumentar tu nivel de energía y vitalidad.

¡No estás supeditado a tus creencias… puedes ELEGIRLAS!

Mi abrazo infinito,

¿Te duele? No te preocupes… Es Dios, haciéndote de nuevo

Reinventarse… ¿duele? Yo diría que sí… es como volver a nacer y eso tiene que doler.

Duele dejar atrás personas, situaciones, incluso creencias, pensamientos y hábitos que ya no sirven, que estorban… porque ya no aportan nada nuevo, porque ya no están vibrando en el nivel de aquello que verdaderamente somos, de aquello que deseamos con toda el ALMA. Y es que ésta nos habla fuerte a veces, quizás “a gritos” en forma de apatía, incomodidad, tristeza, desmotivación, desencanto, enfermedad…

Cuando el camino se convierte en un “sin sentido”… ya no tiene sentido. Y es entonces cuando llega el momento de cambiar, de dar a luz a un nuevo YO. Y los dolores de parto que preceden a ese nacimiento hay que sentirlos, es la vida renovándose a sí misma, es el ego agarrándose con uñas y dientes a lo que ya sabe y conoce. Ese lugar era “calentito y seguro” aunque ya apenas teníamos espacio para movernos ni podíamos respirar.

Lo nuevo da miedo, pero sólo porque es desconocido. Más tarde descubrimos que siempre hemos estado a salvo, que aunque nuestra mente desconozca… el alma siempre SABE.

La Vida nos empuja hacia delante en un intento de expansión y crecimiento de nuestro SER más profundo. Y el dolor no deja de ser una resistencia a ese flujo inevitable.

Renuévate, suelta, confía, fluye… nunca pasa nada… todo está bien… ADELANTE…

Mi abrazo infinito,

Cuando nos olvidamos de sentir…

Piensa y responde sinceramente a la siguiente pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que te dedicaste a SENTIR?

Posiblemente, tu primera respuesta ante esta pregunta es “hoy mismo”, o “ayer”… pero presta atención y vuelve a leer la pregunta. ¿De verdad te tomas el tiempo para sentir?

Sinceramente… en mi caso, que soy una mujer sensible y “sentida”… a veces no me tomo el tiempo de sentir. Y eso que estoy acostumbrada a manejarme con mis emociones y a gestionarlas… Y sí, a menudo emprendo la “huida” porque, o bien no tengo tiempo material, o bien me da pereza sentirme “mal” y busco caminos alternativos (pensamientos positivos) para continuar con mi día sin que esas emociones me interfieran nada más que lo justo.

Y esto es lo que solemos hacer tod@s con mayor frecuencia.

Hasta que llega un día en el que las emociones te “atrapan” y se llevan consigo toda la fuerza y la energía que has empleado en ignorarlas. Y entonces llega el momento… ¡toca SENTIR!

Cuando le pido a un paciente que se centre en lo que siente, lo primero que hace es RACIONALIZAR la emoción. Ante la pregunta… ¿qué sientes?, la respuesta suele ser una explicación de algo que le gustaría hacer o decir, una interpretación determinada, incluso una justificación, frases tremendamente elaboradas, etc. Casi siempre es necesario volver a hacer la pregunta… “ya, pero ¿y eso cómo te hace sentir”?… ¿y dónde lo sientes? ¿Lo puedes describir con una única palabra, una sensación, un color?… Las emociones se sienten SIEMPRE en el CUERPO, no se piensan con la MENTE. Incluso a veces no hace falta que sepamos cómo se llama la emoción de la que se trata, pero sí sabemos dónde se sitúa, si es una sensación de ahogo, de presión, de calor. Y sólo entonces, cuando prestamos la debida atención podemos definir lo que sentimos: angustia, tristeza, pena, miedo, etc.

¿Por qué es necesario sentir?

Vivimos tanto tiempo en nuestra mente que nos olvidamos de que tenemos un cuerpo. Y es aquí donde “viven” nuestras emociones. Huir de ellas no hará que desaparezcan, por el contrario, pasarán a quedarse “enquistadas”, obstaculizando el flujo de energía… lo que más tarde se traducirá en un síntoma físico o mental. El cuerpo llama nuestra ATENCIÓN, a través de las EMOCIONES, pero estamos tan invadidos por la racionalidad, con toda nuestra energía centrada en la mente… que solamente prestamos atención a nuestro cuerpo cuando se enferma, cuando nos duele, cuando nos “grita”. Y entonces la respuesta rápida es buscar la “pastilla milagrosa”.

De esta forma pasamos la vida llenando la “mochila” de asuntos sin resolver. Más tarde, en el camino hacia nuestra madurez, decimos que tenemos “achaques” o que es “cosa de la edad” sufrir Alzheimer o cualquier tipo de enfermedad … cuando envejecer NO tendría que ser sinónimo de ESTAR ENFERMO. Y sí, tod@s tenemos que morir pero ¿por qué no hacerlo en plenas facultades físicas y mentales? ¿Por qué no hacerlo con consciencia? ¿Por qué no hacerlo con verdadera DIGNIDAD?

¿Y qué podemos hacer?

Te recomiendo que busques un par de horas semanales sólo para ti.

Lleva a cabo un recorrido de los momentos más difíciles de la semana, sobre todo aquellos en los que experimentaste estallidos emocionales que no pudiste resolver al momento.

Vuelve a situarte en ese instante y RE-VIVE las sensaciones. Ahora deja de “protestar” y sólo presta atención a tu cuerpo. Recuerda las preguntas: ¿Dónde lo sientes? ¿Qué sensación tienes? ¿Qué temperatura? ¿Qué color? ¿Qué forma? ¿Llega algún recuerdo? La intención es darle la debida atención a esa emoción… la que está debajo de todos tus “bla, bla, bla” mentales.

Una vez localizada… SIÉNTELA… con toda la intensidad de la que seas capaz. Llora, enfádate, muévete, salta, deja que tu cuerpo se retuerza y se EXPRESE como le dé la gana hacerlo. Suelta, suelta, suelta… quédate y observa.

Pasados unos minutos, notarás que la emoción se va calmando, la intensidad va disminuyendo y poco a poco desaparece… Si observas otra emoción distinta, vuelve a repetir el proceso.

Te darás cuenta de que tu cuerpo está mucho más suelto, relajado…, y un sentimiento de PAZ comenzará a brotar… la emoción ha sido liberada. Será entonces el momento idóneo de utilizar tu mente y pasar a COMPRENDER el por qué de esa emoción: ¿Qué es lo que la origina? ¿Qué podrías hacer para solucionarlo? ¿Qué necesitas cambiar en ti o en tu vida? ¿Puedes hacerlo a solas o quizá necesitas ayuda?

Elabora una SOLUCIÓN y pasa a la ACCIÓN.

Realizar este proceso a menudo te mantendrá “al día”…, dejarás de acumular asuntos y más asuntos, tu energía fluirá libremente y eso se traducirá en un mayor BIENESTAR.

Y…. ¿no es eso lo que constantemente buscamos?

Mi abrazo infinito,

¿Para qué sirven los obstáculos?

Un campesino recibe la visita de su Dios. Se arrodilla ante él y le agradece el haberle otorgado el don de la vida. “Todo te lo debo, pero sin embargo necesito presentarte mis quejas: trabajo para abonar mis terrenos, y lograr que el trigo crezca lozano, pero tú me envías huracanes, sequías, pájaros hambrientos, ratones, lluvias torrenciales y plagas. ¿Puedes por una vez evitarme estos males?” El Dios satisface los ruegos del campesino. Cuando planta la semilla, ningún viento huracanado remece la tierra, el clima es benigno durante todo el año, llueve justo lo necesario, no se asoma ningún pájaro, ningún insecto dañino… Y por falta de obstáculos que vencer, debilitadas, las semillas se pudren en su buena tierra y no llegan a germinar.

Pongamos que tu sueño consiste en disfrutar de un estado de PROSPERIDAD… y piensas que ganar un buen premio de lotería puede ser la solución más rápida y fácil. Pues bien, imagina que eso se realiza. No pocas veces ocurre que la mayoría de las personas ganadoras de este tipo de premios al cabo de un tiempo han perdido todo ese dinero, e incluso su situación vuelve a ser la misma que antes del premio, muy similar o incluso peor.

Ahora piensa que realmente en tu deseo de prosperidad, buscas caminos creativos hacia su consecución, insistes ante cada dificultad, aprendiendo de todas las situaciones que la vida coloca ante ti. Poco a poco vas aprendiendo a ganar dinero y a conservarlo… Buscas la forma de sanar todos los aspectos de tu persona que se oponen a dicha prosperidad. No importa que pierdas dinero porque ya has aprendido a ganarlo, por tanto, siempre puedes comenzar de nuevo.

Grandes empresarios que comenzaron desde la más absoluta miseria, se han arruinado varias veces antes de conseguir una estabilidad financiera. Y no en pocas ocasiones, sus descendientes han arruinado para siempre sus imperios (que casualmente no tuvieron que construir)…

Este ejemplo podemos trasladarlo a cualquier otro sueño que tengas. Es igual quien seas, el momento en el que te encuentres y lo que quieras conseguir… los obstáculos te llevan de la mano hacia todos aquellos aprendizajes que necesitas incluir en tu mochila vital para disfrutar de tu sueño con mayor conciencia, sabiduría y quizás… mayor seguridad y estabilidad.

Los obstáculos pueden sacar lo mejor de ti si aprendes a mirarlos como tus aliados en la consecución de tus metas y deseos. Los obstáculos hacen que vuelvas la mirada hacia tu interior, sacando todo lo oculto y limpiando «fantasmas» en forma de creencias obsoletas, aquellas aprendidas y heredadas de tus ancestros, de la sociedad y la cultura en la que te desarrollas. Si contemplas los obstáculos en perspectiva te darás cuenta de que sólo tratan de hacer brillar tu LUZ, tu SER AUTÉNTICO, aquel despojado de todo lo que no es suyo.

Si me permites un consejo práctico al respecto, sería muy útil que ante cada obstáculo te hicieras una pregunta:

¿Para qué?

¿Para qué….

  • …no consigo el trabajo que quiero?
  • …no logro aumentar mis ingresos?
  • …soy infeliz en pareja?
  • …no consigo establecer una pareja?
  • …tengo esta enfermedad?
  • …estoy estancado/a?

Quizá en principio no consigas encontrar la respuesta, pero más pronto o más tarde aparecerá. El «para qué» siempre te conducirá al verdadero «por qué»…, a ese programa inconsciente que termina llevándote siempre a los mismos caminos…

Realmente todos esos obstáculos, lejos de oponerse a tus SUEÑOS,  puedes considerarlos como verdaderas pistas o revelaciones de aquello que tienes que sanar para que, finalmente, puedas lograr su CONSECUCIÓN.

Fuerza y… ¡adelante!

8 Señales que te indican que es momento de cambiar

Hay pocas cosas que me atrevo a afirmar como “ciertas”, pero si alguna tengo clara es que todo cambia, constantemente, aunque no tengamos ni siquiera la intención consciente de intervenir en muchos de esos cambios.

Y sí, muchos de ellos pueden asustarnos… es la incertidumbre que provoca todo aquello que desconocemos, que no forma parte de nuestro universo rutinario y hasta cierto punto… “controlado”.

Sin embargo, ese control que creemos tener no es real, y la Vida nos lo muestra con cada uno de aquellos sucesos inesperados que nos acontecen… Nosotros mismos vamos cambiando sin apenas darnos cuenta. Solo cuando miramos hacia atrás somos conscientes de que muchas de nuestras ideas, creencias, hábitos, pensamientos y modos de actuar han ido variando a lo largo del tiempo. Algunos cambios nos gustan, otros quizá no tanto…

Sin lugar a dudas, la Vida nos envía señales constantemente, de muchas y variadas formas. Cuando fluimos y nos dejamos “llevar” podemos vivir los cambios de forma armónica y aprovecharlos para crecer y optimizar nuestras vidas. El problema surge cuando nos resistimos y nos negamos a fluir con el devenir de los acontecimientos.

Y puesto que el cambio va a existir igualmente… ¿qué tal si ponemos mayor conciencia en el proceso, y nos ocupamos de dirigirlo hacia el sentido que queremos? ¿Qué tal si aprendemos a escuchar a la Vida y las señales que nos envía?

Algunas de ellas podrían ser:

  • Situaciones que se repiten.

Cuando tienes la sensación de estar viviendo las mismas circunstancias una y otra vez, está claro que tu modo de actuar (y, por tanto, tus creencias), siguen siendo las mismas. Es prácticamente imposible que lo de fuera cambie, si previamente no ha existido un cambio interno.

  • No consigues tus objetivos.

Parece ser que hagas lo que hagas, nunca consigues aquello que te propones. Sientes que hay algo que te frena, como si un obstáculo insalvable e invisible se interpusiera siempre entre tus proyectos y tú. Al igual que en el caso anterior, es ineludible el acercarte a esas partes aún sin contemplar sobre tu persona, y que te impiden que alcances lo que quieres.

  • Aburrimiento y abatimiento.

La rutina puede contigo y no encuentras alicientes en tu vida. No encuentras nada que te apasione, que realmente te encienda el alma.

  • Pérdida del momento presente.

Emociones cercanas a la melancolía implican que estás colocando el foco en el pasado. Cuando la mente huye constantemente hacia atrás en la búsqueda de aquellas etapas felices que ya no están aquí…, es obvio que el momento presente no es lo que esperas o deseas. Si la emoción predominante es la ansiedad, la huida se produce hacia delante. En cualquiera de los dos casos, el malestar te impide permanecer en tus circunstancias actuales y te refugias en una huida mental que te permite escapar de tu momento presente. En definitiva… “pan para hoy y hambre para mañana”.

  • Rupturas y despedidas.

Todo aquello que se va de tu vida solo trata de dejar espacio para lo nuevo que ha de llegar. La pérdida de un trabajo, situación de bienestar, una pareja, un ser querido… puede poner tus circunstancias vitales “patas arriba” y te sitúa en ocasiones ante un inevitable cambio de perspectiva. Aceptar y comprender la pérdida puede llevar más o menos tiempo, según las resistencias que opongas ante el proceso.

  • Enfermedad.

Cuando la enfermedad hace acto de presencia, una parte de tu inconsciente trata de llamar tu atención para “ver la luz”. En este caso, los cambios son inevitables, tanto más importantes cuanto más grave sea la enfermedad que afrontamos.

  • Momentos de crisis.

A veces no es lo que pasa fuera, sino lo que ocurre “dentro”. Es como si algo dentro de ti estallara y se rompiera. Nada te satisface, quizá hasta seas capaz de enumerar todo lo bueno que te rodea, pero sientes un vacío que no puedes llenar con nada de lo que existe en tu vida por más “bueno” que sea. Has perdido el rumbo y no encuentras sentido a tu existencia…

  • Confusión.

Cuando la toma de decisiones siempre se convierte en un gran dilema en tu vida, quizá te encuentres desorientad@ con respecto a lo que realmente quieres. Si no tienes claros tus objetivos ni hacia donde quieres dirigirte, cualquier decisión a tomar se convierte en un pozo oscuro del que te cuesta salir. Quizá una parte de ti te lleva hacia una dirección, mientras existe otra parte que se dirige justamente hacia el sentido contrario. Comprender cuál de esas partes eres TÚ, y cuáles son programas aprendidos o heredados, es parte indispensable para avanzar en tu camino.

Sea cual sea tu malestar o la circunstancia que estés experimentando, el simple hecho de que haga acto de presencia en tu vida ya te está indicando que hay algo que revisar y reajustar. Quizá sea el momento de deshacerse de esas personas, esa actividad, ese hábito o comportamiento, esas creencias… para dar paso a un nuevo YO, a ese que verdaderamente SIENTES que ERES, a ese que en el fondo intuyes y que hasta el momento ha permanecido en la sombra…

No creo en la casualidad ni en la fatalidad…, realmente creo que la Vida nos va marcando el camino que hemos venido a realizar. Y que el sufrimiento que padecemos tiene su origen en las resistencias que vamos colocando ante las “señales” que nos ofrece.

¡Atrévete!… es momento de CAMBIAR.

Mi abrazo infinito,