Diana Calvo Vinssac – Psicoterapia transpersonal – UCDM – Hipnoterapia – Coaching

Amar no es desaparecer… Las parejas «burbuja» y sus consecuencias

No dejes que tu pareja ocupe todo tu ser y tu mente, de tal manera que no haya lugar para ti. Amar no es desaparecer.

Walter Riso

He observado esta actitud en muchas personas (mayores, maduras y sorprendentemente también en las más jóvenes): en el momento en que pasan a formar parte de una situación de pareja (con o sin papeles), van dejando de lado todo “su mundo” para comenzar a formar parte del mundo de «su pareja». Es una actitud típicamente femenina, aunque, por supuesto también hay hombres que la mantienen. Hay que tener en cuenta que aunque las mujeres hemos cambiado mucho nuestros roles en las últimas décadas, seguimos experimentando los coletazos de una sociedad patriarcal en la que la mujer era educada únicamente para ser esposa y madre. Aunque como decía, también hay hombres que tienen este comportamiento, por tanto, hablaré de “personas” en un sentido amplio.

Es lógico y necesario invertir tiempo y energía cuando una nueva pareja está en reciente construcción, incluso es normal que durante los primeros meses de enamoramiento la pareja se sitúe en modo “burbuja”. En esta primera etapa pueden dejarse de lado algunas cosas que se vivían de manera independiente, ya que el estado hormonal-emocional así lo demanda.

Cuando todo este baile hormonal se normaliza es lógico que, para seguir cultivando la relación, siga siendo necesaria esa inversión de tiempo y energía, con más razón si se trata de edificar una familia incluyendo una descendencia. Pero lo más sano es que en esta segunda etapa, la pareja ya establecida vaya abriéndose al mundo, y ambos miembros vayan estableciendo sus lugares en la relación (y fuera de la misma). Existirán amistades y eventos que la pareja compartirá de forma conjunta, pero también se vivirán otras relaciones y situaciones de forma independiente.

Estar “en pareja” es una circunstancia, ser “padre o madre” es un rol que decidimos tomar o no tomar en nuestras vidas, pero antes de todos estos roles y papeles, no olvidemos que somos un SER PLENO, independiente, único, con un propósito propio al venir a este mundo.

Ocurre que en ocasiones, algunas parejas se quedan en esa primera etapa “burbuja”, o incluso no pasan a experimentar la segunda etapa de manera muy sana, pasando a formar parte de un «kit indisoluble» en la que uno de los miembros (o los dos), no es capaz de vivir sus propias relaciones y experiencias vitales. Pasamos de ser “yo” a ser “nosotros” y todo se vive desde este lugar en la que la identidad propia va desapareciendo y borrándose con el paso del tiempo.

¿Cuáles podrían ser los motivos de este comportamiento?

VACÍO-SOLEDAD

Si el estado previo de la persona antes de constituir la pareja era de vacío, aburrimiento…, incluso un gran sentimiento de soledad, es lógico que con la aparición de la pareja, la persona vea “la luz salvadora” de repente, y lo poco o mucho que había construido antes de la pareja pase a un 2º plano en el momento en el que esa persona especial aparece. La pareja entonces será la “encargada” de llenar toda esa vida insulsa, aburrida o solitaria que se estaba experimentando.

CREENCIAS

Muchas personas creen que tener pareja las hará mucho más valiosas a ojos de los demás. Es algo así como pensar: “mirad, alguien me quiere, yo valgo y soy importante”.

Tampoco tenemos que olvidar que todas esas creencias patriarcales de antaño siguen haciendo mella en nuestros comportamientos… términos como “solterona”, “viejo verde” y demás opiniones sociales con respecto a un estado “solitario” en la edad madura… nos hacen pensar que estar solo es algo negativo y no aceptado plenamente en la sociedad, lo que nos lleva a establecer parejas como una necesidad, y no como una elección vital.

INSEGURIDAD

Muchas personas necesitan un apoyo íntimo y cercano para sentirse arropadas y seguras frente al mundo. Necesitan que esa pareja les aporte una confianza que ellas, por sí mismas, no han sido capaces de desarrollar de manera autónoma.

Una pareja creada bajo estas bases de necesidad es lógico que trate de mantenerse casi “a toda costa”, y si para ello es necesario olvidarse de uno mismo… pues así se hará, a través de una serie de comportamientos típicos:

  • Se dejan de cultivar las amistades propias, relaciones familiares, hobbies, etc.
  • La pareja pasa a formar la prioridad absoluta, así como sus necesidades.
  • Se olvidan los propios sueños y necesidades.
  • Cada vez se hacen más cosas con la pareja, y menos a solas.
  • Poco a poco… los pensamientos, modos de ser y comportarse se asemejan a los de la pareja y ya casi da igual hablar con uno u otro, ya que ambos miembros parecen “clones”.

Es lógico pensar que una pareja que se ha construido en base a este tipo de necesidades no resueltas de manera individual…, no puede permanecer de manera sana en el tiempo. Buscamos que esa persona nos aporte lo que no hemos sido capaces de desarrollar, y eso no funciona durante mucho tiempo. Llega un momento en el que, a nivel inconsciente, percibimos que todo aquello que pretendíamos TAPAR, no puede ofrecérnoslo nadie:

  • Si lo que querías tapar era la soledad, no aprendiste a estar contigo mismo.
  • Si lo que querías tapar era una vida insulsa y aburrida, no aprendiste a encontrar tu verdadero camino, ese que te apasiona.
  • Si lo que querías tapar era una valoración a ojos de los demás, no aprendiste a valorarte y a amarte.
  • Si lo que querías tapar era la falta de apoyo y la inseguridad, no aprendiste a apoyarte ni a desarrollar la confianza en ti mismo.

… Y entonces todo aquello que tratábamos de OCULTAR con la presencia de esa pareja… sale más adelante de modo mucho más potente, quedando al descubierto a través de exigencias desmedidas hacia el otro. Y entonces una idea llega a la mente: “me equivoqué”, “esta no era la persona”, “hay que buscar otra”.  Y de nuevo, volvemos a buscar una nueva pareja, pensando que será la próxima la que “NOS DE” todo aquello que buscamos. Seguimos encargando al otro que haga nuestros deberes… y así podemos pasarnos la vida entera. O bien (como se hacía antiguamente casi por obligación), nos quedamos en esa pareja burbuja que hemos construido con todos esos sentimientos de insatisfacción, frustración, infelicidad y por supuesto… desamor.

Y no pocas veces, podemos observar lo que ocurre finalmente. Llega a nuestra vida una situación de divorcio o viudedad que puede llegar a ser verdaderamente traumática, porque seguimos encontrándonos con los deberes sin hacer. Y en estos momentos… preguntas que deberíamos habernos hecho hace muchos años: “¿quién soy yo, qué quiero de la Vida, qué he venido a construir…?” siguen sin plantearse y, por supuesto, sin responderse.

Nos encontramos con una edad avanzada, quizá enfermos, quizá dependientes… quizá muy solos… porque no supimos resolver a tiempo nuestros conflictos vitales, porque no supimos construir más allá de una única persona que en su día buscamos para que iluminara nuestra vida, sin ser conscientes de que la única persona que nos puede iluminar es la que se encuentra ahí cuando miramos a un espejo.

Si estás leyendo esto… te digo con el corazón en la mano: no dejes que la inercia y la inconsciencia te lleven a ese tipo de pareja. Estás a tiempo de hacer tus deberes. Tus conflictos irán siempre contigo… con la pareja que tengas ahora, con la siguiente, o cuando estés sol@. No esperes más y ponte manos a la obra para convertirte en ese Ser pleno que pueda transitar su camino en compañía de otro Ser pleno.

Mi abrazo infinito,

Las personas tóxicas en las relaciones amorosas

¿Cómo puedes saber si estás experimentando una relación tóxica?

En el siguiente vídeo te muestro varios tipos de personas tóxicas, sus características, y el comportamiento que utilizan en la pareja para obtener lo que necesitan.

Estas personas buscan en los demás una energía que no pueden o no saben obtener por ellas mismas. Aunque creas que sí… NO pueden quererte, porque son incapaces de encontrar el amor en ellas mismas. Son personas que nunca dan, siempre QUITAN, siempre RESTAN y pueden provocar verdadero SUFRIMIENTO. Tampoco están realmente interesadas en lo que te ocurre, sólo les importa lo que les pasa a ellas. No suelen abandonar la relación porque es su fuente de «energía». Tendrás que ser tú la que reúna el valor de abandonarlas y, para ello, es importante que comiences por identificarlas.

Espero y confío que este vídeo pueda resultarte útil para ello.

Mi abrazo infinito,

Quiéreme así… o mejor no me quieras

Quiéreme así,
Con mis blancos y oscuros, con mi rabia y mi ternura, cuando quiero reír, cuando necesito llorar…

Quiéreme así,
Con discordancias e incoherencias, con aciertos y verdades, cuando me escondo, cuando decido brillar…

Quiéreme así,
Cuando soy un desastre, cuando me pierdo y luego me encuentro, en mi fuerza, en mi debilidad…

Quiéreme así,
Cuando me duele, cuando me alivia… cuando soy fea, cuando mi belleza quiere asomar…

Quiéreme así, o mejor no me quieras.

Querer lo bonito es fácil, querer lo perfecto es sencillo… pero ocurre una cosa, y es que yo soy REAL.

El camino hacia una pareja consciente

Mucho se habla y se seguirá hablando de la “pareja consciente”… pero, ¿en qué consiste exactamente?…, ¿Para qué sirve?…, ¿En qué puede beneficiarnos experimentar una pareja así?

En la pubertad comenzamos a experimentar los primeros impulsos sexuales y la necesidad de unirnos con otro ser. Esta necesidad es natural en el ser humano, y responde al instinto de conservación de la especie por un lado, y al deseo inconsciente de experimentar el amor “perfecto”.

Contamos en principio con las referencias que tenemos “en casa”… es decir, las parejas que hemos tenido cerca: padres, abuelos y quizá hermanos y amigos. En función de estas parejas observadas vamos configurando nuestras creencias al respecto. De igual modo, el aprendizaje que hayamos experimentado en nuestra infancia del amor, nos condicionará a la hora de amar y ser amados en nuestra vida adulta. Finalmente (y en base a todo ello), las experiencias vividas de forma individual influirán de forma importante en el futuro desarrollo de nuestra vida sentimental.

Antes de aproximarme al concepto de pareja consciente, quisiera hablaros a grandes rasgos de la teoría de los cuatro egos, según la cual, Alejandro Jodorowsky diferencia cuatro centros en cada individuo:

  • Ego intelectual: ideas, creencias, formas de ver el mundo y explicarlo racionalmente.
  • Ego emocional: emociones, sentimientos, relaciones, amor.
  • Ego sexual-creativo: actividad sexual, creatividad en todas sus formas, deseos.
  • Ego material: necesidades básicas de supervivencia, alimentación, cuidado del cuerpo, dinero, territorio.

Dirigir las 4 energías hacia un camino transpersonal supone la integración de todas ellas hacia un fin común: lo que pienso es lo que siento y está de acuerdo con lo que hago… Y todo ello es coherente con mis deseos.

Basándonos en esta clasificación, una pareja «adulta» y que camina hacia la consciencia, podría ser la que responde a una UNIÓN en los citados cuatro centros:

  • Unión intelectual: comunicación fluida, sincera  y con sentido del humor, con total libertad de expresión y respetándose los puntos de vista, los intereses y las creencias del otro, tomando las diferencias como un factor que tiende a enriquecer la relación.
  • Unión emocional: existen muestras de afecto, ternura y contacto físico. Se expresan los sentimientos, y los conflictos se resuelven con empatía y cariño. No hay lugar para los chantajes, celos y desconfianzas. Es un amor que se abre al mundo, en el que cada miembro es independiente, sin encerrarse en exclusiva. Se protegen mutuamente sin privarse de su libertad. Se aprende a perdonar y a amar al otro tal y como es, existiendo un equilibrio óptimo en el intercambio «dar-recibir».
  • Unión sexual-creativa: compromiso sexual, disfrute, placer, diversión y complicidad… Se expresan los deseos y fantasías tratando de satisfacerse, aunque con total derecho a negarse y a buscar opciones de placer mutuo. Por otro lado se aceptan y respetan los deseos de la otra parte para su propio desarrollo personal, así como su capacidad creativa para realizarse en el mundo.
  • Unión material: gestión óptima de gastos e ingresos, alimentación, cuidado del cuerpo, salud… Las dos partes comparten espacio y cuestiones domésticas en armonía y respeto mutuo, abandonando los deseos de posesión y sin invadir el espacio del otro. Se acepta que la otra parte tenga deseos de soledad y/o de compartir su tiempo con otras personas de su elección.

Pues bien, si falta la unión en uno de estos cuatro centros, la pareja siempre será discordante y en algún punto… «incompleta». 

Lo cierto es que si en nuestra historia familiar, cercana y personal no se ha experimentado una pareja verdaderamente feliz y realizada, es difícil creer que algo así pueda ser posible para nosotros. Quizás en el momento en que tratamos de construir una pareja, las dudas nos asaltan…las creencias que tenemos al respecto se ponen encima de la mesa (seamos o no conscientes de ellas), y tomamos decisiones en consecuencia, desde un «espacio» muy limitado y condicionado.

Sinceramente, creo que el primer paso para dirigirse hacia una pareja feliz y completa consiste en saber y creer que es POSIBLE llegar a ella. Y que el camino hacia su consecución puede contribuir en alto grado a nuestro desarrollo y crecimiento individual, ya que la experiencia de este tipo de unión implica una coherencia personal que es muy difícil eludir…

love-1179726_960_720

(Enlace recomendado: ¿Por qué no encuentro la pareja que quiero?)

Mi abrazo infinito,

¡Cambia tus creencias con PSYCH-K®!

Podría definir a PSYCH-K® como una técnica que nos facilita el camino hacia nuestros propósitos.

Aunque creamos que las decisiones que tomamos en nuestra vida son totalmente conscientes, únicamente entre el 3 y el 5% lo son verdaderamente. El resto (95-97%) pertenece al vasto reino del subconsciente, lugar donde se sitúa esa parte desconocida de nuestra psique, y que es la verdadera responsable de nuestro comportamiento y, por tanto, de nuestras decisiones vitales.

La vida que estamos experimentando en cualquiera de sus aspectos está directamente condicionada por nuestras creencias. Éstas se estructuran en los primeros años de nuestra vida (incluyendo el período intrauterino), y establecen lo que somos, cómo nos sentimos y el mundo en el que nos desenvolvemos. Como hemos visto, la gran mayoría son inconscientes…

Así que por más que deseemos y trabajemos con la totalidad de nuestra mente consciente en la persecución de un objetivo, si existen creencias subconscientes que se oponen al mismo… el resultado siempre será el que probablemente ya conozcas: la repetición constante e indeseada del mismo fenómeno de fracaso y auto sabotaje.

Este es uno de los motivos por el que los pensamientos positivos, por sí solos, no puede ser capaces de transformar nuestras vidas. Tampoco la acción resulta eficaz si nuestra mente consciente tiene una información que no es coherente con lo que se encuentra en la mente subconsciente.

¡¡¡Y es aquí donde actúa PSYCH-K®!!!

Con esta técnica somos capaces de crear un estado de cerebro integrado en el cual, los dos hemisferios de nuestro córtex cerebral se activan simultáneamente. Este estado nos permite instalar las creencias que deseamos adquirir y que nos facilitan esa coherencia que deseamos alcanzar para dirigirnos a nuestras metas de manera segura y eficaz.

¿En qué puede ayudarte?

  • Crear relaciones sanas a nivel sentimental, familiar y laboral.
  • Mejorar tu vida laboral y tus ingresos.
  • Trabaja sobre miedos y fobias: volar, hablar en público, etc.
  • Control de peso y adicciones.
  • Estados anímicos como ansiedad, estrés, tristeza, crisis, pérdidas, etc.
  • Elevar tu seguridad y autoestima.
  • Recuperar tu poder personal.
  • Aumentar tu nivel de energía y vitalidad.

¡No estás supeditado a tus creencias… puedes ELEGIRLAS!

Mi abrazo infinito,

¿Por qué cerramos el corazón al amor?

Hace unos días me encontré con un momento “clave” que puede formar parte del pasado sentimental de muchas personas. Ocurrió durante una terapia, y me refiero a ese momento en el que tras una pérdida o ruptura, y una vez que se produce la aceptación, la persona comienza a buscar dentro de sí misma el aprendizaje de la experiencia.

¿Y por qué digo que es un momento clave?

  • Primero, porque es el momento de tomar una decisión. Siempre elegimos la enseñanza que el acontecimiento ha supuesto para nosotros y nuestra vida.
  • Porque en base a esta decisión se configura una creencia que luego tomaremos como una realidad, y que pasará a formar parte de nuestro comportamiento y futuras reacciones, en todas las situaciones similares que nos acontezcan en el futuro.

 ¡Fijaos qué momento tan importante!

Pongamos que es una chica de 30 años de edad y que acude a terapia por una situación de ruptura sentimental. Durante algunas sesiones se trabaja la pérdida, y llega el momento al que me refiero. Un día me cuenta que se ha encontrado casualmente con su ex. Esta fue la conversación: (Negrita= Terapeuta):

¿Cómo te sentiste al verle? Me sorprendió encontrármelo… Enfadada.

¿Enfadada con quién? Con él, por haberme “sustituido” tan rápidamente. Conmigo, por haberle dejado pasar.

 No te ha sustituido, ha seguido haciendo su vida. Además,  fuiste tú quien se alejó. Cierto, sé que no tengo derecho a sentirme así. Él actuó bien.

No es cuestión de bien o mal, ni de tener derecho. Pero en todo caso, fuiste tú quien decidió alejarse. Sí, eso es verdad. Pensé que las cosas se arreglarían solas o que volvería, como hacía siempre.

Ya sabes que las cosas no se arreglan solas. La mayoría de las veces hay que intervenir. Ha pasado más de un año… ¿por qué no continuas con “tu vida” igual que hace él? Siento que jamás voy a poder confiar en nadie más. Y no sé si merece la pena “meterme en ese jardín” otra vez. Igual es mejor estar sola.

¿Por qué? Porque no puedes fiarte de nadie. Porque si luego ocurre lo mismo… ¿para qué? Estaría bien tener un regulador emocional y así elegir el nivel de amor que quieres sentir. Si no sientes tanto, no sufres luego tanto. Total, si me va a pasar lo mismo… la felicidad se acaba.

Si esta es tu conclusión sobre esta pérdida… siento decirte que no has aprendido nada. Eres una víctima. Sí que he aprendido… (Pensando)…. Es verdad, tienes razón.

No hay nadie ahí fuera que quiera “machacarte”. Todo lo que ocurre es para tu crecimiento o para tu destrucción. Pero eres tú quien elige dónde se quiere situar. Así que no quieres volver a tener pareja. Hombre…, echo de menos muchas cosas. Hay una dualidad en mí: mi corazón quiere una pareja, pero mi mente me dice que es muy difícil y que no vale la pena el esfuerzo.

 Dime, en qué te basas para sacar la conclusión de que no puedes confiar, ¿sientes que te han traicionado? ¿El te traicionó? No, en absoluto.

Entonces no es cuestión de confianza… ¿cuál es la cuestión? Pues no sé, pienso que es difícil confiar otra vez…(Pensando)… Creo que la convivencia en pareja es difícil y lleva mucho esfuerzo, todo el mundo lo dice.

Pero tú no la has experimentado. No sabes lo que será para ti. No, pero todo el mundo lo dice.

Y si todo el mundo dice que te tires por un puente, ¿te tiras? Eso es una excusa, ¿cuál es el motivo? (Pensando…) Creo que es difícil que alguien te acepte con todas tus manías.

Las parejas que siguen unidas se aceptan a pesar de esas “manías” de cada uno. Y no pasa nada, eso es el amor. Claro, la cuestión es que siempre pasábamos ratos cortos, y así todo está muy bien. Es cómodo y es fácil mantener una pose. Pero dar ese paso…

¿Por eso te alejaste? Sí, después de tantos años había que plantearse cosas.

¿Y cuál es el miedo a dar ese paso? (Pensando)… Que si convivía conmigo tendría que aguantarme…. Tenía miedo a decepcionarle, que descubriera que no soy perfecta (momento en el que aparecen las lágrimas).

Él tampoco lo es. Nadie es más que nadie. Yo siempre le he visto perfecto, superior a mí.

Porque ves en él las cosas que no eres capaz de ver en ti. Proyectamos lo “malo” de nosotros en los demás, pero también lo “bueno”. Si lo vemos en otro (sea bueno o malo), es porque está en nuestro interior. Visto así…

 Y en todo caso, si creías que él era “demasiado” para ti, tuviste durante muchos años la oportunidad de “ponerte a su altura”. La vida te ofreció esa oportunidad. Y en vez de aprender a desarrollar esas partes de ti que te gustaban de él y subir un escalón, decidiste abandonar. Es verdad.

Y no solo eso, sino que encima de haber tomado esta actitud, te sientes tú la víctima. Cierto…, pues sí que estaba equivocada.

Estabas haciendo una lectura errónea. Y bien, después de esta conversación, ¿Cómo ves la situación? Debería haber aprovechado y aprender a ser un poco como él en las cosas que me gustaban. Tenía miedo a decepcionarle y antes de que eso ocurriera, era mejor irme.

¿Crees que es difícil que alguien te quiera tal y como eres? Si.

 ¿Puede ser que tú no te quieras tal y como eres? (Pensando…) Pues será que no del todo.

Y mirándolo ahora desde la distancia, ¿hubieras actuado de otra forma? Me hubiera arriesgado. La verdad es que merecía la pena. Si hubiera sabido lo que ahora sé…

Entonces… ¿Qué harás en el futuro? Poco a poco, intentaré abrirme.

 ¡Te lo mereces!

El “problema” en este caso ya estaba localizado: una falta de auto-aceptación, que nos ocuparíamos de resolver a partir de ese momento. Todo ello estaba propiciando que esta chica se empezara a contar “una historia” errónea sobre lo sucedido.

Es igual lo que ocurra: que nos dejen, nos traicionen, nos ignoren, etc.… ¡El problema nunca es el otro! Es más fácil culpar a las circunstancias, o a los demás… Es más fácil sentirnos víctimas de la situación y colocar la responsabilidad lo más lejos posible de nosotros. Todo para evitar MIRARNOS y tratar de comprender cuál es el verdadero problema. Repito, el otro sólo es un espejo… solo nos refleja lo que somos incapaces de ver en nosotros.

Es frecuente que se produzca este procedimiento ante desilusiones y/o rupturas sentimentales:

Dolor.

Busco culpables fuera (las circunstancias, el otro me ha hecho esto, o no ha hecho lo de más allá…)

Victimismo (pobre de mí, me han hecho daño)

Creencias erróneas

Cierro mi corazón (auto-castigo)

Me instalo en el sufrimiento (herida que permanece abierta y pasa a formar parte de la «mochila vital»).

Esta lectura errónea trata de evitar la mirada hacia nuestra verdadera responsabilidad. Pero como en el fondo intuimos que nosotros también tenemos nuestra parte de la misma, este sentimiento (sin gestionar de manera adecuada), se transforma en culpabilidad soterrada. Y como «me siento culpable» me auto-castigo del modo: no me volveré a enamorar, es peligroso entregarse, las relaciones son difíciles, jamás podré confiar, tengo que protegerme… Por otro lado, el hecho de que alguien haya decidido no querernos, puede hacernos pensar que no somos dignos de amor.

Obviamente, toda esta clase de pensamientos de auto-castigo implican una falta de amor hacia uno mismo. Cuando nos amamos nos abrimos al amor, nos sentimos merecedores de que nos amen y podemos reinterpretar los acontecimientos de forma sana, tomando responsabilidad en lo acontecido, y aprendiendo lo que la situación ha venido a enseñarnos. Nunca hay víctimas ni verdugos, solo experiencias que tratan de hacernos CRECER. Por este motivo, el miedo a entregarse en el futuro desaparece… ya que confiamos en nosotros mismos y en la Vida.

En resumidas cuentas, realmente creo que si la conclusión sobre una historia sentimental que termina… es cerrar el corazón, es que no hemos aprendido nada.

Enlace recomendado: ¿Por qué no encuentro la pareja que quiero?

Mi abrazo infinito,

Las relaciones como «espejo»: sé quién soy gracias a ti

Los seres humanos tenemos tendencia a ver «la paja en el ojo ajeno», dejando de lado la «viga en el propio». Curiosamente, lo que más nos irrita de los demás, es precisamente lo que deberíamos trabajar en nuestra persona. Cuando te descubras criticando o juzgando alguna actitud de otro, piensa en lo siguiente:

  • EN QUÉ ASPECTO DE TU VIDA Y/O CON QUIÉN ESTÁS ACTUANDO DE IGUAL FORMA.

En ocasiones nos molestan determinadas actitudes en los demás porque en el fondo nos «resuenan» con ciertas actitudes propias de las que no queremos ser conscientes. Por ejemplo, nos puede irritar enormemente que nuestra amiga permanezca en una relación infeliz y que no se decida a terminarla para comenzar una nueva vida más feliz. Es normal que nos afecte que alguien querido se sienta mal, pero si te irrita y te molesta especialmente, párate y piensa… ¿no será que tú eres infeliz con alguna situación de tu vida que también tienes miedo de cambiar?… Ver en el otro una actitud que nosotros también estamos llevando a cabo (aunque sea en otras parcelas), puede incluso llevarnos a una actitud intolerante con respecto a la cuestión que observamos. 

  • UNA PERSONA TE IRRITA PORQUE MANIFIESTA ALGO DE LO QUE TU TE CREES INCAPAZ O ESTÁS REPRIMIENDO.

Por poner un ejemplo, puede irritarte enormemente que alguien muestre actitudes «egoístas». En este caso quizá no seas capaz de admitir que en verdad necesitas pensar más en tí mism@ y expresar con más claridad y frecuencia tus propias necesidades. Y ver que otro lo hace de forma tan clara, incluso exagerada, puede despertar en ti esa incomodidad: «él puede hacerlo y yo no soy capaz«.

Por otro lado, quizá te irrite la gente que posee alguna cualidad que admiras y piensas que no tienes. Si te descubres sintiendo envidia, piensa en que no puedes ser capaz de ver algo en otro que tu no poseas previamente. Por tanto, eso que admiras está dentro de ti y sólo tienes que potenciarlo y hacerlo crecer. Si trabajas esa cualidad en ti mism@ ya no tendrá sentido que la envidies… Recuerda que tú y solo tú eres el/la responsable de tu modo de ser y comportarte. Siempre puedes cambiar lo que quieras en tu persona.

  • EQUILIBRIO

Si eres demasiado perfeccionista… probablemente encuentres constantemente a personas descuidadas, olvidadizas y torpes. Si eres demasiado enérgic@, atraerás a personas indecisas y pasivas… Y si «no son así«, se comportarán así contigo, aunque sea de manera inconsciente. En la naturaleza todo tiende al equilibrio y cuando muestras de forma exagerada algún aspecto de ti mism@… la vida te compensará con la polaridad opuesta, siempre con el objetivo de que pongas consciencia en que tu forma de manifestarte se encuentra en el extremo contrario. Si eres capaz de observarlo y recuperar tu equilibrio, esas personas desaparecerán de tu vida o bien cambiarán su comportamiento hacia ti.

Todos somos espejos y este es uno de los sentidos más grandes que tienen las relaciones humanas: conocernos a través de nuestro reflejo en los demás. Es divertido poder comprobar que estamos rodeados de grandes «maestros» si somos capaces de DESPERTAR. 

Te propongo que examines aquellas conductas en la gente de tu alrededor: pareja, padres, hijos, amigos…, que te molestan, te irritan y te «sacan de tus casillas». Quizá descubras algo interesante sobre tu persona que hasta este momento ha permanecido oculto.

Un abrazo infinito,

¿Por qué nos cuesta tanto tomar decisiones?

Hace unos días un amigo me contaba que quería hacer un cambio laboral y ante varias alternativas no sabía cuál elegir, ya que ninguna de ellas le “llenaba” lo suficiente. Esta cuestión le estaba tomando meses y meses sin entrar en acción. En ese momento mis pensamientos marchaban a mil por hora y me surgieron varias preguntas:

¿Por qué esa opción tenía que ser “perfecta”? ¿Por qué tenía que tenerlo tan, tan claro para lanzarse? ¿Y por qué le daba tanta importancia a la cuestión de elegir?

Y después de hacerle estas preguntas, surgió en mi mente una reflexión: nos educaron para elegir una profesión con una edad en la que apenas sabemos quiénes somos, ni mucho menos lo que queremos. Es absurdo pensar que con 15 o 20 años vamos a tener los mismos gustos, deseos y anhelos que tendremos con 40 o 60. Siempre estamos cambiando y en continua interacción con el mundo que nos rodea, que a su vez cambia constantemente. Quizá lo más lógico sería cambiar de profesión una, o incluso dos veces, a lo largo de nuestra vida.

De alguna manera, hemos sido educados para tomar decisiones que duren “toda la vida” (un trabajo para toda la vida, una pareja para toda la vida…), y probablemente este sea uno de los motivos por los que nos cuesta tanto elegir y por el que tenemos tanto miedo a equivocarnos. También ésta puede ser una de las razones de que busquemos la “perfección” para entrar en acción. Esperamos que llegue la “idea perfecta”, “el trabajo perfecto”, “la profesión ideal”, “la pareja perfecta”, “las condiciones perfectas”, etc. Y mientras esperamos que llegue todo eso tan perfecto e ideal se nos pasa la vida dejando escapar una oportunidad tras otra.

Es lógico pensar que no exista nada tan PERFECTO que lo sigamos queriendo y deseando durante el resto de nuestra vida.

Sí, estoy de acuerdo en que todas las decisiones que tomamos tienen consecuencias y es nuestra responsabilidad valorarlas y tenerlas en cuenta. Pero piensa que a excepción de unas pocas… casi todas nuestras decisiones ¡¡SE PUEDEN CAMBIAR!! Siempre tienes derecho a cambiar de opinión. Es tu vida y sólo tú decides sobre ella. Además, en muchas ocasiones y hasta que no vivimos realmente una situación, no sabremos si es la correcta, cómo nos sentiremos… ni qué resultados tendrá.

Olvida el concepto de “fracaso”, pues en cualquier caso habrás comprobado y tendrás claro lo que ya NO quieres. El fracaso siempre será no haberlo intentado.  Creo que es hora de quitar hierro y presión a un montón de dilemas existenciales (y no tan existenciales).

Guíate por tu intuición…, por lo que has aprendido hasta el momento y coloca encima de la mesa las opciones disponibles.  Piensa en cada una de ellas y visualiza cómo sería tu vida viviendo cada una de ellas. Elige la que mejor te haga sentir, teniendo en cuenta que no ha de ser para siempre y que, en cualquier caso, te aportará una experiencia valiosa.

Deja de ir «de puntillas» y de esperar a la opción “PERFECTA” porque nunca llegará… ¡lánzate con lo que ahora tienes delante! La vida pasa muy rápido y se lleva con ella cada oportunidad perdida… No te quedes pensando en «qué hubiera pasado si…». Una cosa está clara: si no te pones en marcha y pruebas… jamás lo sabrás…

Un abrazo infinito,

Más información aquí

¿Por qué no consigo lo que quiero? 2ª PARTE

Puedes leer la primera parte de este artículo aquí

¿Qué razones INCONSCIENTES podrían esconderse detrás del auto sabotaje?:

FALTA DE MERECIMIENTO.

En ocasiones puede ser que deseemos algo con todo nuestro Ser pero cuando estamos a punto de conseguirlo, de algún modo sentimos que no somos merecedores de ello y, por tanto, hacemos todo lo posible para que nuestro sueño se vuelva a alejar de nuevo. Quizás en algún punto nos sentimos culpables… o no terminamos de sentirnos a la altura

CARENCIA.

A veces le damos tantísima importancia a lo que deseamos, que sentimos que nuestra vida no puede tener sentido o ser PLENA sin que ese deseo se realice. Estar inmersos en la carencia sólo nos conducirá al lado opuesto de lo que queremos conseguir. Si nuestras emociones están más cercanas a la tristeza, frustración, insatisfacción, infelicidad, etc…. el Universo captará esa frecuencia vibratoria como si de un DIAL se tratara, y eso mismo es lo que nos devolverá.

GANANCIA ESCONDIDA.

Pudiera ser que aunque tengamos un deseo muy fuerte de adelgazar, curarnos, mejorar nuestra situación financiera, etc., encontramos un “placer escondido” situándonos en la QUEJA como una forma de llamar la atención sobre nuestro entorno, quizás pensando que, de este modo, obtendremos el cariño, la atención y el amor que estamos buscando en realidad. Este motivo es suficiente para no “mover un dedo” hacia el verdadero cambio.

RESISTENCIA AL CAMBIO – PERMANENCIA EN LA ZONA DE CONFORT.

Aunque la situación que vivamos sea indeseada, incómoda e incluso nos haga sufrir…, ya es una situación conocida. Todo lo que conocemos y que forma parte de nuestra rutina nos resulta cómodo. Nos cuesta mucho cambiar ya que lo desconocido nos da VÉRTIGO, nos pone en ALERTA…, nos da miedo “perder el control”, aunque sepamos que en verdad cumplir nuestro sueño puede mejorar de manera notable nuestra vida.

MIEDO.

Muchas de nuestras conductas están basadas en miedos inconscientes con respecto al disfrute del objeto de nuestro deseo. Quizá creemos que estamos abiertos al amor de pareja, pero cuando aparece la oportunidad REAL nuestros pensamientos y actitudes hacen que de algún modo (siempre muy lógico para nuestra mente consciente), terminen por arruinar esa oportunidad. Ten en cuenta que los miedos siempre son IRREALES y consecuencia de creencias erróneas que mantenemos en lo más profundo.

SISTEMA DE CREENCIAS.

Es inevitable hacer una revisión sobre las creencias que tenemos respecto a lo que queremos obtener. Por ejemplo, quizás tus creencias sobre el dinero y la gente que lo posee son tan negativas que te alejarás siempre de un modo u otro de esa situación «deseada». Si crees que la gente rica es egoísta, miserable o dañina… lógicamente tú no querrás convertirte en alguien así. Otro tipo de creencias tales como: “tener mucho dinero me complicará la vida porque no sabría gestionarlo”, “si tengo mucho dinero sólo me querrán por el interés”, etc., provocarán que el dinero huya de ti constantemente.

DESEOS «PRESTADOS»

A veces ocurre que no sabemos lo que queremos realmente, o quizás sí lo sabemos pero no es un deseo “nuestro”. Es decir, no está alineado con los verdaderos deseos de nuestra alma. Luchamos con todas nuestras fuerzas por conseguir algo, pero jamás obtenemos resultados. Y es que en el fondo eso NO es lo que verdaderamente deseamos en lo más profundo. Por tanto, siempre haremos o dejaremos de hacer “alguna cosa” para que aquello jamás termine de materializarse. Por ejemplo, muchas personas se han visto obligadas a perpetuar una profesión familiar generación tras generación sin preguntarse si era eso lo que de verdad deseaban. Otro caso típico es creer que deseamos determinadas cosas que sólo están en nuestra mente porque es lo que «hace todo el mundo», «lo que hicieron mis padres», «lo que hacen mis amigos», porque «las cosas deben ser así»… en definitiva, impuestas por la Sociedad y la gente más cercana a nosotros. Así que la única forma de escapar de ese futuro impuesto es meter la pata inconscientemente para que jamás llegue a realizarse.

FIDELIDAD FAMILAR

Conseguir cosas que nuestros seres queridos jamás han conseguido puede hacernos sentir que estamos “traicionándolos” de algún modo. El ser humano necesita sentir que pertenece a un “grupo o clan”, pero este grupo al que pertenecemos puede anclarnos en determinadas situaciones como una economía deficiente, matrimonios infelices y un sinfín de historias que inconscientemente nos hace repetir patrones como una forma de “fidelidad” hacia nuestro entorno más cercano. Piensa por un momento cómo reaccionaría tu gente si de repente te convirtieras en millonari@, disfrutaras de una pareja estupenda, etc.… ¿qué ocurriría con esas relaciones si de repente sacas “tus pies del tiesto”?

¿Y QUÉ PODEMOS HACER?

Una vez más aparece la palabra mágica: CONSCIENCIA. Si seguimos actuando con el «piloto automático», dormidos y sin darnos cuenta de lo que ocurre y el motivo por el que ocurre… seguirán repitiéndose los mismos patrones constantemente en nuestras vidas.

Repasa todos todos los puntos anteriores, sé sincer@ contigo mism@ y cuando sientas una «punzada» en el estómago al leer alguno o varios de ellos… detente, quizás estás dando con alguna CLAVE importante que puede hacer que tu vida COMIENCE A CAMBIAR… ¡ADELANTE!

Si deseas ampliar información pincha aquí

Un abrazo infinito,

¿Por qué no consigo lo que quiero?

Quizás en alguna ocasión te hayas hecho esta pregunta… quizás existe algo en tu vida que parece que se te resiste… algo que deseas y por más que hagas no consigues alcanzar… Te daré una buena noticia (al menos para mí lo es). Sinceramente, no creo que tengas «mal de ojo», ni que Dios se haya olvidado de ti. Quizás la respuesta se encuentra mucho más cerca de ti de lo que puedas imaginar…

¿Has pensado que puedes ser tu mism@ el/la que esté actuando en contra de ese deseo? ¿Sabes lo que es el AUTO SABOTAJE?

Yo lo definiría como todo aquello que hacemos y que está en contra de lo que deseamos y proclamamos conscientemente. Sería algo así como ir a la frutería cuando lo que queremos comprar verdaderamente es pescado. Pondré algunos ejemplos:

  • Una persona está deseando un puesto de trabajo en una determinada empresa. Hace todo lo posible por entrar en ella y consigue una entrevista. Ese día se duerme y no llega a tiempo. O si llega, se pone tan nervioso y mete tanto la pata que al final le descartan como opción.
  • Alguien desea adelgazar y decide comenzar una dieta. A los pocos días le invitan a una fiesta y después de comer todo lo que “no está escrito”, se siente culpable y la abandona porque no tiene fuerza de voluntad.
  • Una persona desea llevar a cabo un proyecto personal: aprender algo nuevo, independizarse, montar su propio negocio…, pero pasan los días y jamás da un primer paso. O si lo hace, termina por abandonarlo casi antes de haberlo comenzado en serio.
  • Otra persona desea tener una pareja pero cuando encuentra a alguien que le gusta y con quien puede establecerla, su mente se llena de pretextos (no cumple sus “fantasiosas” expectativas, no es el momento adecuado, etc.).
  • Alguien sabe que para sanar en cualquier aspecto de tu vida debería llevar a cabo determinadas conductas, o hacer cambios en su estilo de vida. Y eso nunca ocurre, sigue sintiéndose mal pero continúa con sus hábitos de siempre, sin hacer nada de lo que sabe que tendría que hacer para cambiarlo.

Estas actitudes no parecen tener mucho sentido… ¿por qué nos hacemos esto a nosotros mismos? Parece ser que nuestra mente consciente desea algo específico, pero nuestro modo de actuar nos aleja constantemente de aquello que supuestamente anhelamos.  Bien, podríamos dividir nuestra mente en dos parcelas: consciente e inconsciente.

  • La mente consciente es lo que conocemos, sabemos y nos contamos sobre nuestra propia personalidad, sobre los demás y también sobre cualquier asunto de la vida. En definitiva es lo que sabemos y aceptamos con respecto a todo lo anterior. Desde la mente consciente proclamamos nuestros deseos y anhelos.
  • La mente inconsciente es lo que se denomina la “sombra”. Es fácil adivinar por qué… precisamente es en este “lugar” donde escondemos todos los aspectos de nosotros mismos y de la vida que NO queremos ver porque no nos gustan, nos avergüenzan o nos atemorizan. También es en este lugar donde se esconden los aspectos de nuestra personalidad que desconocemos, así como los modos de contemplar el mundo que nos rodea y que igualmente son desconocidos para nosotros.

Pues bien, detrás de este tipo de actitudes contradictorias es el inconsciente el que verdaderamente se está manifestando. Tu mente consciente proclama a voz en grito que desea HACER, SER o TENER cualquier cosa… pero si pasa el tiempo y no consigues realizar cambios efectivos en tu vida, quizás sea buena idea que comiences a hacer averiguaciones sobre esa parte de ti “desconocida” u “oculta”.

En un próximo artículo veremos lo que puede esconderse detrás de esta actitud auto saboteadora… sigue leyendo

Un abrazo infinito,