Diana Calvo Vinssac – Psicoterapia transpersonal – UCDM – Hipnoterapia – Coaching

Quiéreme así… o mejor no me quieras

Quiéreme así,
Con mis blancos y oscuros, con mi rabia y mi ternura, cuando quiero reír, cuando necesito llorar…

Quiéreme así,
Con discordancias e incoherencias, con aciertos y verdades, cuando me escondo, cuando decido brillar…

Quiéreme así,
Cuando soy un desastre, cuando me pierdo y luego me encuentro, en mi fuerza, en mi debilidad…

Quiéreme así,
Cuando me duele, cuando me alivia… cuando soy fea, cuando mi belleza quiere asomar…

Quiéreme así, o mejor no me quieras.

Querer lo bonito es fácil, querer lo perfecto es sencillo… pero ocurre una cosa, y es que yo soy REAL.

Psicología Transpersonal, qué es y en qué puede ayudarte

“Ningún problema puede ser resuelto en el mismo nivel de conciencia en que fue creado” Albert Einstein.

Es una rama de la Psicología que comprende el desarrollo personal y el potencial del individuo, facilitando la conexión con su parte trascendental, y favoreciendo la ampliación de su consciencia. Es una corriente que trata de aunar la psicología tradicional con la cultura oriental.

El prefijo “Trans” significa “a través de” o “más allá”, mientras que el término “personal” hace alusión a la persona, lo que comúnmente denominamos nuestra personalidad o nuestro “yo”.

Por tanto, todo lo relativo a lo Transpersonal, sitúa la mirada hacia una perspectiva que va más allá de nuestra personalidad, en busca de nuestro Ser esencial, nuestra verdadera naturaleza. Transpersonal es otra forma de nombrar lo «espiritual«.

Abraham Maslow, Stanislav Grof y Ken Wilber impulsaron esta corriente psicológica a través de sus estudios y experiencias.

Esta corriente trata de reconectar al individuo con su verdadera identidad facilitando la auto – observación. El “darse cuenta”…, el ser capaz de observar la información que existe a nivel inconsciente, posibilita el poder transformar patrones (modos de pensar y actuar) que hasta ese momento eran automáticos, abriendo la mente a nuevas opciones de comportamiento. De este modo, somos capaces de transformar nuestra vida eligiendo la forma en la que queremos vivirla.

Ampliar nuestra consciencia, supone «poner luz» a todos aquellos patrones y creencias inconscientes que se interponen entre lo que somos y lo que «queremos SER». No se trata de eliminar al ego…, por el contrario si somos capaces de observarlo, podemos construirlo en base a nuestras necesidades. Es fundamental aprender a elaborar un ego sólido, fuerte y sano para poder manejarnos en el mundo.

En qué puede ayudarte

  • Autorrealización y crecimiento personal
  • Gestión de las emociones.
  • Duelos y pérdidas.
  • Crisis, pérdida de rumbo y sentido.
  • Relaciones de pareja y familiares.
  • Miedos e inseguridades.
  • Recuperación de la autoestima.

Acercarte a lo transpersonal supone comenzar a experimentar lo que en verdad ERES

Mi abrazo infinito,

Transforma tu vida con E.F.T.

“La causa de todas las emociones negativas es un desequilibrio en el sistema energético corporal”. Gary Craig.

Al igual que la sangre circula por nuestro organismo a través de los vasos sanguíneos, del mismo modo circula nuestra energía o CHI a través de unos canales energéticos llamados meridianos, estudiados por la medicina china desde hace milenios, y tratados a través de distintas técnicas como la acupuntura.

Cuando experimentamos un suceso que nos ocasiona dolor emocional, nuestro sistema energético queda bloqueado por unos instantes y, aunque más tarde la energía vuelve a fluir, ese dolor deja una especie de “marca” o “señal” que permanece a lo largo del tiempo.

Cualquier recuerdo consciente o inconsciente de aquel suceso, origina en el presente las mismas emociones negativas que acontecieron con aquella experiencia.  Son emociones que han quedado estancadas.

Con E.F.T. (Emotional Freedom Techniques – Técnicas para la Liberación Emocional), llevamos a cabo un protocolo llamado TAPPING que consiste en realizar una digitopuntura (“golpecitos”) en distintos puntos de algunos meridianos energéticos, mientras permanecemos enfocados en las emociones negativas que queremos disolver. El resultado es el restablecimiento del flujo energético que había quedado estancado y la liberación de la emoción asociada. Podemos seguir recordando la experiencia, vivir sucesos similares en el presente, pero la diferencia es que ya no despierta en nosotros aquellas emociones negativas.

¿En qué puede ayudarte?

  • Recuerdos y estrés postraumático.
  • Miedos y fobias.
  • Adicciones y compulsiones.
  • Alivio de dolores crónicos y psicosomáticos.
  • Estados depresivos, ansiedad, estrés, tristeza, ira, culpabilidad…
  • Insomnio.
  • Inseguridad, timidez.
  • Mejora del rendimiento laboral y deportivo.
  • Mejora de la autoimagen y autoestima.
  • Mejora de las relaciones.
  • Recuperación del poder personal.

Sin duda, es una gran herramienta que puede facilitarnos el camino hacia un mayor bienestar… ¿A qué esperas para probarla?

Mi abrazo infinito,

¡Cambia tus creencias con PSYCH-K®!

Podría definir a PSYCH-K® como una técnica que nos facilita el camino hacia nuestros propósitos.

Aunque creamos que las decisiones que tomamos en nuestra vida son totalmente conscientes, únicamente entre el 3 y el 5% lo son verdaderamente. El resto (95-97%) pertenece al vasto reino del subconsciente, lugar donde se sitúa esa parte desconocida de nuestra psique, y que es la verdadera responsable de nuestro comportamiento y, por tanto, de nuestras decisiones vitales.

La vida que estamos experimentando en cualquiera de sus aspectos está directamente condicionada por nuestras creencias. Éstas se estructuran en los primeros años de nuestra vida (incluyendo el período intrauterino), y establecen lo que somos, cómo nos sentimos y el mundo en el que nos desenvolvemos. Como hemos visto, la gran mayoría son inconscientes…

Así que por más que deseemos y trabajemos con la totalidad de nuestra mente consciente en la persecución de un objetivo, si existen creencias subconscientes que se oponen al mismo… el resultado siempre será el que probablemente ya conozcas: la repetición constante e indeseada del mismo fenómeno de fracaso y auto sabotaje.

Este es uno de los motivos por el que los pensamientos positivos, por sí solos, no puede ser capaces de transformar nuestras vidas. Tampoco la acción resulta eficaz si nuestra mente consciente tiene una información que no es coherente con lo que se encuentra en la mente subconsciente.

¡¡¡Y es aquí donde actúa PSYCH-K®!!!

Con esta técnica somos capaces de crear un estado de cerebro integrado en el cual, los dos hemisferios de nuestro córtex cerebral se activan simultáneamente. Este estado nos permite instalar las creencias que deseamos adquirir y que nos facilitan esa coherencia que deseamos alcanzar para dirigirnos a nuestras metas de manera segura y eficaz.

¿En qué puede ayudarte?

  • Crear relaciones sanas a nivel sentimental, familiar y laboral.
  • Mejorar tu vida laboral y tus ingresos.
  • Trabaja sobre miedos y fobias: volar, hablar en público, etc.
  • Control de peso y adicciones.
  • Estados anímicos como ansiedad, estrés, tristeza, crisis, pérdidas, etc.
  • Elevar tu seguridad y autoestima.
  • Recuperar tu poder personal.
  • Aumentar tu nivel de energía y vitalidad.

¡No estás supeditado a tus creencias… puedes ELEGIRLAS!

Mi abrazo infinito,

¿Por qué cerramos el corazón al amor?

Hace unos días me encontré con un momento “clave” que puede formar parte del pasado sentimental de muchas personas. Ocurrió durante una terapia, y me refiero a ese momento en el que tras una pérdida o ruptura, y una vez que se produce la aceptación, la persona comienza a buscar dentro de sí misma el aprendizaje de la experiencia.

¿Y por qué digo que es un momento clave?

  • Primero, porque es el momento de tomar una decisión. Siempre elegimos la enseñanza que el acontecimiento ha supuesto para nosotros y nuestra vida.
  • Porque en base a esta decisión se configura una creencia que luego tomaremos como una realidad, y que pasará a formar parte de nuestro comportamiento y futuras reacciones, en todas las situaciones similares que nos acontezcan en el futuro.

 ¡Fijaos qué momento tan importante!

Pongamos que es una chica de 30 años de edad y que acude a terapia por una situación de ruptura sentimental. Durante algunas sesiones se trabaja la pérdida, y llega el momento al que me refiero. Un día me cuenta que se ha encontrado casualmente con su ex. Esta fue la conversación: (Negrita= Terapeuta):

¿Cómo te sentiste al verle? Me sorprendió encontrármelo… Enfadada.

¿Enfadada con quién? Con él, por haberme “sustituido” tan rápidamente. Conmigo, por haberle dejado pasar.

 No te ha sustituido, ha seguido haciendo su vida. Además,  fuiste tú quien se alejó. Cierto, sé que no tengo derecho a sentirme así. Él actuó bien.

No es cuestión de bien o mal, ni de tener derecho. Pero en todo caso, fuiste tú quien decidió alejarse. Sí, eso es verdad. Pensé que las cosas se arreglarían solas o que volvería, como hacía siempre.

Ya sabes que las cosas no se arreglan solas. La mayoría de las veces hay que intervenir. Ha pasado más de un año… ¿por qué no continuas con “tu vida” igual que hace él? Siento que jamás voy a poder confiar en nadie más. Y no sé si merece la pena “meterme en ese jardín” otra vez. Igual es mejor estar sola.

¿Por qué? Porque no puedes fiarte de nadie. Porque si luego ocurre lo mismo… ¿para qué? Estaría bien tener un regulador emocional y así elegir el nivel de amor que quieres sentir. Si no sientes tanto, no sufres luego tanto. Total, si me va a pasar lo mismo… la felicidad se acaba.

Si esta es tu conclusión sobre esta pérdida… siento decirte que no has aprendido nada. Eres una víctima. Sí que he aprendido… (Pensando)…. Es verdad, tienes razón.

No hay nadie ahí fuera que quiera “machacarte”. Todo lo que ocurre es para tu crecimiento o para tu destrucción. Pero eres tú quien elige dónde se quiere situar. Así que no quieres volver a tener pareja. Hombre…, echo de menos muchas cosas. Hay una dualidad en mí: mi corazón quiere una pareja, pero mi mente me dice que es muy difícil y que no vale la pena el esfuerzo.

 Dime, en qué te basas para sacar la conclusión de que no puedes confiar, ¿sientes que te han traicionado? ¿El te traicionó? No, en absoluto.

Entonces no es cuestión de confianza… ¿cuál es la cuestión? Pues no sé, pienso que es difícil confiar otra vez…(Pensando)… Creo que la convivencia en pareja es difícil y lleva mucho esfuerzo, todo el mundo lo dice.

Pero tú no la has experimentado. No sabes lo que será para ti. No, pero todo el mundo lo dice.

Y si todo el mundo dice que te tires por un puente, ¿te tiras? Eso es una excusa, ¿cuál es el motivo? (Pensando…) Creo que es difícil que alguien te acepte con todas tus manías.

Las parejas que siguen unidas se aceptan a pesar de esas “manías” de cada uno. Y no pasa nada, eso es el amor. Claro, la cuestión es que siempre pasábamos ratos cortos, y así todo está muy bien. Es cómodo y es fácil mantener una pose. Pero dar ese paso…

¿Por eso te alejaste? Sí, después de tantos años había que plantearse cosas.

¿Y cuál es el miedo a dar ese paso? (Pensando)… Que si convivía conmigo tendría que aguantarme…. Tenía miedo a decepcionarle, que descubriera que no soy perfecta (momento en el que aparecen las lágrimas).

Él tampoco lo es. Nadie es más que nadie. Yo siempre le he visto perfecto, superior a mí.

Porque ves en él las cosas que no eres capaz de ver en ti. Proyectamos lo “malo” de nosotros en los demás, pero también lo “bueno”. Si lo vemos en otro (sea bueno o malo), es porque está en nuestro interior. Visto así…

 Y en todo caso, si creías que él era “demasiado” para ti, tuviste durante muchos años la oportunidad de “ponerte a su altura”. La vida te ofreció esa oportunidad. Y en vez de aprender a desarrollar esas partes de ti que te gustaban de él y subir un escalón, decidiste abandonar. Es verdad.

Y no solo eso, sino que encima de haber tomado esta actitud, te sientes tú la víctima. Cierto…, pues sí que estaba equivocada.

Estabas haciendo una lectura errónea. Y bien, después de esta conversación, ¿Cómo ves la situación? Debería haber aprovechado y aprender a ser un poco como él en las cosas que me gustaban. Tenía miedo a decepcionarle y antes de que eso ocurriera, era mejor irme.

¿Crees que es difícil que alguien te quiera tal y como eres? Si.

 ¿Puede ser que tú no te quieras tal y como eres? (Pensando…) Pues será que no del todo.

Y mirándolo ahora desde la distancia, ¿hubieras actuado de otra forma? Me hubiera arriesgado. La verdad es que merecía la pena. Si hubiera sabido lo que ahora sé…

Entonces… ¿Qué harás en el futuro? Poco a poco, intentaré abrirme.

 ¡Te lo mereces!

El “problema” en este caso ya estaba localizado: una falta de auto-aceptación, que nos ocuparíamos de resolver a partir de ese momento. Todo ello estaba propiciando que esta chica se empezara a contar “una historia” errónea sobre lo sucedido.

Es igual lo que ocurra: que nos dejen, nos traicionen, nos ignoren, etc.… ¡El problema nunca es el otro! Es más fácil culpar a las circunstancias, o a los demás… Es más fácil sentirnos víctimas de la situación y colocar la responsabilidad lo más lejos posible de nosotros. Todo para evitar MIRARNOS y tratar de comprender cuál es el verdadero problema. Repito, el otro sólo es un espejo… solo nos refleja lo que somos incapaces de ver en nosotros.

Es frecuente que se produzca este procedimiento ante desilusiones y/o rupturas sentimentales:

Dolor.

Busco culpables fuera (las circunstancias, el otro me ha hecho esto, o no ha hecho lo de más allá…)

Victimismo (pobre de mí, me han hecho daño)

Creencias erróneas

Cierro mi corazón (auto-castigo)

Me instalo en el sufrimiento (herida que permanece abierta y pasa a formar parte de la «mochila vital»).

Esta lectura errónea trata de evitar la mirada hacia nuestra verdadera responsabilidad. Pero como en el fondo intuimos que nosotros también tenemos nuestra parte de la misma, este sentimiento (sin gestionar de manera adecuada), se transforma en culpabilidad soterrada. Y como «me siento culpable» me auto-castigo del modo: no me volveré a enamorar, es peligroso entregarse, las relaciones son difíciles, jamás podré confiar, tengo que protegerme… Por otro lado, el hecho de que alguien haya decidido no querernos, puede hacernos pensar que no somos dignos de amor.

Obviamente, toda esta clase de pensamientos de auto-castigo implican una falta de amor hacia uno mismo. Cuando nos amamos nos abrimos al amor, nos sentimos merecedores de que nos amen y podemos reinterpretar los acontecimientos de forma sana, tomando responsabilidad en lo acontecido, y aprendiendo lo que la situación ha venido a enseñarnos. Nunca hay víctimas ni verdugos, solo experiencias que tratan de hacernos CRECER. Por este motivo, el miedo a entregarse en el futuro desaparece… ya que confiamos en nosotros mismos y en la Vida.

En resumidas cuentas, realmente creo que si la conclusión sobre una historia sentimental que termina… es cerrar el corazón, es que no hemos aprendido nada.

Enlace recomendado: ¿Por qué no encuentro la pareja que quiero?

Mi abrazo infinito,

¡Me bloqueo cuando tengo que tomar una decisión!

Desde lo más sencillo como un par de zapatos, hasta llegar a aspectos significativos como pudieran ser la elección de un lugar donde vivir, un futuro profesional o sentimental…, el tener que elegir entre dos o varias opciones, puede llegar a ser para algunos individuos una situación bastante limitadora, e incluso generadora de gran ansiedad.

Partiremos de algunas de las afirmaciones que he ido escuchando al respecto, para intentar descubrir qué se esconde tras este bloqueo:

  • “Quiero hacerlo tan perfecto y ser tan perfect@… que al final no hago nada”. La mayor parte de las personas indecisas experimentan un alto nivel de exigencia que conlleva un estado permanente de duda y ansiedad, lo cual es lógico ya que es imposible alcanzar la perfección.
  • “No puedo equivocarme”. Pretender que las cosas sean perfectas, quizá esconda cierto grado de inseguridad y falta de auto – confianza. Ésta pudo ser ocasionada en el pasado debido a críticas demasiado duras, quizás fueron niños envueltos en un ambiente demasiado estricto, donde jamás los elogiaron ni reconocieron sus dones y talentos. Cuando únicamente pusieron el “ojo en sus fallos”, el crítico interno fue creciendo junto con el miedo al rechazo. Los niños premiados por ser “buenos”, y castigados por ser “malos”, aprenden que “no son dignos de amor si se equivocan”.
  • “Es mejor que otros tomen las decisiones, prefiero dejarme llevar”. Lo que en principio pudiera suponer un alivio, en el fondo va dejando un sentimiento residual de frustración porque una vez más no han sido capaces de tomar una decisión con seguridad y firmeza, que es lo que en verdad les hubiera gustado hacer. Seguir escapando de esos momentos incómodos dejando que otros los gestionen, les hará sentir cada vez más inseguros y, como una bola de nieve que a su paso va rodeándose de capas y capas, el bloqueo cada vez será más grande con cada nuevo enfrentamiento.
  • “Siempre pienso que las cosas se arreglarán solas, luego pierdo oportunidades por no haber actuado a tiempo”. La madurez, entre otros aspectos, implica tomar plena responsabilidad de nuestros actos y omisiones, así como de las consecuencias que de ellos se derivan. Quizás un exceso de protección experimentado en el pasado por parte de sus cuidadores, les eximió de tener que tomar pequeñas decisiones que, ya en la infancia, suponen pequeños “ensayos” al ponerse en contacto con el aprendizaje que supone la frustración. Esto posibilita como adultos, poder comprender y aceptar que la equivocación forma parte de la vida y del proceso normal de aprendizaje, facilitando el enfrentamiento a decisiones importantes con un adecuado y sano nivel de estrés.
  • “Será lo que tenga que ser”. He observado que en presencia de esta dificultad, muchas personas se refugian en un supuesto destino ineludible. Evitan sentirse protagonistas del suceso, intentando situar la responsabilidad en el destino, en cualquier ente espiritual, en el karma o en cualquier otro aspecto real o irreal que les haga sentir más tranquilos. Una vez más, encontramos cierto rechazo y/o miedo a aceptar responsabilidades.
  • “¿Y si me siento mal?”. También podemos encontrar cierta resistencia a las emociones negativas. Todo ello sigue siendo consecuencia del miedo al rechazo, a la responsabilidad, a la frustración…, y todo ello les sigue anclando a su zona de confort, evitando el riesgo todo lo posible.

Claves para el cambio:

  • Pretender alcanzar la opción perfecta es la primera “imperfección”. Toda decisión tendrá su cuota de pérdida. Valora con la mayor objetividad posible lo que ganas y pierdes con cada opción, pero ten en cuenta que siempre habrá algo que tendrás que dejar atrás o a lo que renunciar. Jamás existirá la opción que reúna la perfección total y absoluta. Puedes pedir a alguna persona de confianza que te ayude profundizar sobre los motivos que tienes para valorar las distintas opciones. Evita preguntar qué haría ella en tu lugar. Es importante que elijas tú mism@.
  • Comienza el entrenamiento con cosas sencillas y ve aumentando la complejidad. Todo el mundo se enfrenta a momentos de dudas e indecisión. No son situaciones agradables pero son pasajeras. Y es un verdadero descanso tomar decisiones de manera firme y segura. Además, cuantas más veces lo hagas, mayor seguridad en ti mismo sentirás.
  • Te recomiendo que pongas fecha a tu decisión, una fecha realista en la que sepas que no vas a perder una posible oportunidad.
  • Tienes derecho a equivocarte y además, es bueno para ti que lo hagas. Te darás cuenta de que no pasa nada, que habrás aprendido algo valioso y que tú mism@ sigues siendo valios@ aunque cometas errores… ¿dejarías de apreciar a un ser querido porque se equivoque? O ¿admirarías su coraje al actuar, equivocarse, fortalecerse, aprender y rectificar las veces que sean necesarias hasta alcanzar la meta que persigue?
  • Despide a tu crítico interno. Cuando te descubras juzgándote por haber hecho algo incorrecto, aprieta el botón “off”. Piensa qué le dirías a un amigo en el caso de encontrarse en tu situación. Recuerda siempre que tú eres tu mejor amig@, comienza a tratarte como tal.
  • No tomar una decisión también es una decisión. Aunque consigas evadirte y dejes a los demás, al destino o a la vida que decida por ti, también estás perdiendo y renunciando a algo. Valora el no tomar una decisión como otra opción más, con la consiguiente responsabilidad sobre las consecuencias. Ten en cuenta además, que en este caso habrás perdido algo más: una pequeña cuota de seguridad y confianza en ti mism@ al evitar el enfrentamiento.
  • La vida es un riesgo en sí misma. Piensa qué sería de la humanidad si nadie hubiera tomado ningún riesgo, si nadie se hubiera equivocado jamás. La zona de confort en realidad no es tan confortable, sólo es conocida… nada más. La naturaleza humana es curiosa y se dirige siempre hacia el deseo de mejorar su estado actual, hacia la evolución. La “seguridad” es una fantasía. Piensa que cualquier circunstancia imprevista también te puede arrebatar igualmente esa zona de confort.
  • Confía en ti, y en que sabrás gestionar los resultados de tu decisión. Piensa en los errores de tu pasado, en lo que aprendiste y en lo importantes que fueron para llegar a este momento. Dar la “vuelta al calcetín” te ayudará a sentir más seguridad de cara al futuro.
  • Piensa menos y siente más. Aprende a tomar decisiones prestando atención a las sensaciones de tu cuerpo. Entre éste y tu subconsciente hay una comunicación clara y directa, únicamente obstaculizada por tu mente y tus pensamientos. Valora racionalmente las opciones, los pros y los contras, y después pide respuestas a tu cuerpo. Siempre habrá alguna opción que te haga sentir mejor.

Fuerza y ¡adelante!

Mi día libre de pensamientos positivos

En un momento de furor de la psicología positiva y los pensamientos ídem, parece fuera de lugar tener un día o, ni siquiera un instante, en el que podamos ejercer nuestro derecho a sentirnos mal…

Por si no tuviéramos bastante con toda la presión cultural y social: ser un buen profesional, tener éxito, dinero, viajar…, ser buen padre/madre, amigo, hijo…, tener la salud perfecta, la pareja perfecta, la familia feliz, una imagen impecable…

Por si todo esto no fuera suficiente…, además tenemos que estar siempre alegres y agradecidos, ser compasivos y comprensivos, amarnos mucho, aceptar todo lo que ocurre, no juzgar a nada ni a nadie, ser valientes, empáticos, buscar la felicidad en nuestro interior, sentirnos en paz, perdonar a todo y a todos, trascender el ego

Ufff, ¡qué estrés!

Sinceramente, hay días en los que me apetece pegar cuatro patadas a todos los libros de crecimiento personal, coaching y psicología positiva que me encuentro, y convertirme en una asesina en serie, en un alma en pena o en una loca de atar.

Pues sí…, a veces me siento triste, insegura, tengo miedo, me enfado y grito, me equivoco y me siento mal por ello, no tengo dinero y me molesta, tengo mil dudas, no aguanto a mi jefe y le daría una patada en la espinilla, me enfado con mi madre, me enfado con el mundo y pienso que la vida es injusta (por no decir “una mierda”).

Pues sí…, tengo días en los que cogería “los trastos” y dejaría todo y a todos para largarme muy muy lejos, cambiarme de nombre y raparme el pelo al cero.

Si no tuviera un EGO con todo lo que ello implica… quizás viviría en otra dimensión, quizá con un aura dorada… quizá con alas gigantes…, quizá sintiendo paz y amor infinitos.

Pero resulta que tengo un cuerpo físico que duele y se enferma, que envejece y tiene sus límites.

Resulta que tengo una mente más o menos desordenada con un montón de programas inconscientes que puedo tardar mil vidas en descubrir.

Resulta que tengo emociones muy feas que me resulta incómodo expresar en este mundo “políticamente correcto”.

Resulta que soy humana…

Y también soy todo esto… al igual que tú.

Y de vez en cuando, en el ejercicio de mi libertad… reivindico el derecho a vivir… ¡MI DÍA LIBRE DE PENSAMIENTOS POSITIVOS!

¿Te apuntas?

¿Cómo puedo resolver mi ansiedad?

La ansiedad es esa emoción que nos hace huir hacia delante en busca de un «placer» que no encontramos en el momento presente.

En la imposibilidad de que el tiempo avance y nos lleve a ese lugar que buscamos absurdamente en un «futuro ideal«, tendemos a «parchear» nuestras necesidades presentes a través de comportamientos compulsivos: comida, bebida, tabaco, sexo, trabajo, deporte, etc.  Como es lógico, cualquier parche no es nada más que eso y, en consecuencia, lejos de calmar esa ansiedad, ésta puede ir en aumento ya que los motivos de su aparición siguen sin resolverse.

Bien, y ¿qué puedes hacer al respecto?

En primer lugar, no salgas corriendo. Por una vez deja de huir y de buscar compulsivamente ansiolíticos de «emergencia» y/o distractores que sigan adormeciendo tu conciencia. Aunque creas que te calman momentáneamente, la mayoría de ellos contribuirán a hacer que te sientas aún peor. El vacío se irá haciendo más grande con el paso del tiempo.

Toma consciencia. Saber reconocer una emoción es el primer paso para gestionarla. Observa: ¿Qué sientes exactamente? incomodidad, insatisfacción, miedo, falta de confianza…. desgrana la emoción y ponla en palabras. ¿Dónde la sientes? En el pecho, en el estómago, temblores, palpitaciones… repasa mentalmente todo tu cuerpo, sitúa la emoción y los síntomas relacionados.

Una vez que hayas tomado contacto plenamente contigo mism@, pregúntate cuál es el motivo real de esa incomodidad o insatisfacción:
– Puedes descubrir que la ansiedad estaba tapando otra emoción con la que no querías tomar contacto: tristeza, miedo, enfado… Si es así vuelve a tomar contacto con la «nueva» emoción y repite el proceso: ¿qué sientes exactamente, dónde lo sientes?
– Observa tu vida: ¿qué es lo que hay en ella que te ocasiona estas emociones? ¿de qué tratas de huir exactamente? ¿qué es lo que no te gusta de tu momento presente?
– Si pudieras cambiar algo, ¿qué sería? ¿cómo te gustaría que fuera tu vida? ¿qué es lo que necesitas realmente, qué es lo que te haría sentir bien? ¿hay algo que no te permites satisfacer? ¿por qué?
– Si te descubres queriendo cambiar algo que es imposible, la impotencia y la frustración no te llevarán muy lejos. Busca formas creativas de vivir el cambio y piensa que cualquier tipo de pérdida trae consigo la llegada de nuevas formas y caminos. Deja de luchar contra los acontecimientos y comienza a fluir con ellos hasta que la aceptación se haga presente. Piensa que el futuro será distinto pero puede ser aún mejor… recuerda que tú estás «al mando» y siempre puedes elegir. No eres una marioneta en manos del destino, toma acción y comienza a realizar los cambios oportunos.

Sea cual sea el origen de tu ansiedad, considérala bienvenida. Es el síntoma de que algo en tu vida no es como quisieras y será lo que te empuje a buscar otros caminos que te hagan sentir mejor.

La incomodidad del alma es lo que le lleva al ser humano a buscar nuevas formas de ampliar su consciencia y, por tanto, a seguir el camino de su inevitable crecimiento y evolución. Escúchate y comienza a sentir el reclamo y la libertad de un «nuevo YO» que pugna por salir a la superficie…

Fuerza y… ¡adelante!

Más allá de la enfermedad – Dolor Lumbar

La zona lumbar se sitúa en la parte baja de la espalda sirviendo de SOSTÉN a multitud de estructuras superiores. Cuando hablamos de las cuestiones mentales-emocionales asociadas con esta zona, no podría ser de otra manera: hay algo en nuestra vida que “no nos sostiene”, creemos que no tenemos en qué o en quién apoyarnos y, en consecuencia, sentimos gran INSEGURIDAD. Ampliemos esta información.

Posibles causas mentales – emocionales asociadas:

– Problemas con respecto al dinero o a los bienes materiales. No “tienes suficiente” o tienes miedo a perderlo.
Miedo de perder afectos/personas. Te sientes insatisfecho emocionalmente.
Inseguridad personal: no te sientes capaz de hacer algo: “nunca lo conseguiré”.
– Das mucha importancia a lo que los demás opinen de ti.
– Te sientes impotente ante algún acontecimiento sobre el que no encuentras solución y tienes que “soportar”.
– Sientes falta de apoyo por parte de la vida, de las personas, etc.
– Sientes demasiadas cargas económicas, familiares o emocionales.
Miedo y resistencia al cambio. Tienes que cambiar en algún aspecto pero estás demasiado apegado a tus rutinas, ideas y formas antiguas de pensar.

Problemas en los DISCOS lumbares revelan excesiva presión hacia ti mismo, ya que intentas hacer cosas para que te acepten y te amen.
CIATICA: Sientes la necesidad de una transformación drástica y profunda en tu visión del mundo y de tu estilo de vida. Sientes la necesidad de liberarte y dejarte ir…

Algunas pautas para el cambio:

– Acepta que la responsabilidad de tu vida es solo tuya. No culpes a los demás de tus problemas y dificultades. No exijas lo que no pueden darte, cada persona te apoyará a su manera.
– Expresa tus necesidades, los demás no pueden adivinarlas.
– Admite que tú mism@ eres capaz de sostenerte. Toma contacto con tu ser interior y comienza a ofrecerte lo que necesitas. La Vida no pondrá delante de ti ningún reto que no seas capaz de superar.
– Trabaja la CONFIANZA: hacia tu persona, hacia los demás, hacia la VIDA… todo ocurre por y para tu bien. La Vida siempre cuida de ti.
– Observa cuáles son aquellas ideas o hábitos que tienes miedo de cambiar. Ya es hora de que abandones las resistencias y aprendas a ser más flexible. La Vida cambia constantemente… ACEPTA lo que ocurre y observa qué es lo que tienes que cambiar. Luchar contra lo que ocurre y aferrarse al pasado (cosas, personas, ideas…), además de suponer un gasto de energía tremendo, puede que no te permita ver las soluciones ni los nuevos caminos que has de tomar…

Mi abrazo infinito,

El camino hacia una sana autoestima

Aceptarse… quererse… son conceptos que se escuchan frecuentemente en el mundo terapéutico. Pero… ¿Sabemos en qué consiste verdaderamente ACEPTARSE? ¿Cómo se hace “eso”? ¿Puede uno levantarse un día de la cama y decir: “me quiero y me acepto” pase lo que pase y le pese a quien le pese?

Cierto es que uno jamás deja de conocerse. Y CONOCERSE es tener la posibilidad de aceptarse. Y aceptarse lleva implícito el QUERERSE. Cuando uno se quiere es capaz de vivir la vida que desea en armonía con su entorno, es capaz de poner límites sanos en sus relaciones, obedece a sus necesidades, es capaz de compartir desde la independencia y el desapego, reconoce que es un ser único e irrepetible que llega a este mundo con unos talentos y unos dones que nadie más expresará del mismo modo… Sí, la verdadera autoestima comienza con el AUTOCONOCIMIENTO y el reconocimiento de nuestros límites y potencialidades.

Es fácil (en ocasiones no tanto) ver cuáles son nuestras cualidades, pero no es tan sencillo descubrir nuestros límites y fallos, darnos cuenta de nuestro lado más oscuro, lo que en psicología se denomina “la sombra”: aspectos de nuestra personalidad que tratamos de “barrer bajo la alfombra” porque no nos gustan y/o nos avergüenzan.

A veces no es agradable mirarse de frente con sinceridad…, sin embargo, no existe otro modo de crecer y dar pasos hacia delante. Cuando “sabes”, cuando te “das cuenta” comienzas a pulir el DIAMANTE que en verdad eres. Solo desde este lugar de plena consciencia puedes comenzar a realizar cambios. Es el momento de disolver los automatismos y convertirlos en acciones elegidas y conscientes que te dirigen hacia tu verdadero SER y lo que deseas experimentar en tu vida.

Puedes ampliar información aquí

Fuerza y ¡ADELANTE!