Diana Calvo Vinssac – Psicoterapia transpersonal – UCDM – Hipnoterapia – Coaching

¿De qué huyes? si lo que llevas dentro te seguirá a donde vayas

Te marchas… y crees que así podrás olvidarte.
Te alejas… y crees que así podrás desprenderte.
Cierras los ojos… y piensas que así “no existe”.

Sigues caminando, supuestamente libre… en otro escenario, con nuevas caras…

Así parece al principio

Pero a cada paso del camino las nuevas caras comienzan a recordarte a las viejas, los escenarios se asemejan a los ya conocidos.

Una vez más encuentras lo de siempre en lo que creías nuevo y distinto.

Y por fin aprendes que ya puedes irte al otro lado del mundo, cambiarte de nombre, desprenderte de todo y de todos… Pero lo que siempre irá contigo eres tú mism@. Y todo lo que ves fuera siempre será tu reflejo, allá donde vayas…

Y por fin aprendes que es mejor quedarse…, abrir los ojos…, mirar donde duele y cambiar lo necesario… Solo entonces lo nuevo podrá abrirse ante ti.

«Locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados distintos» Albert Einstein

¡Feliz despertar!

Lo que no hice…

Un día decidí quedarme, y nunca supe lo que hubiera pasado… de haber ido…
Un día decidí no expresar mis sentimientos, y perdí la posibilidad de vivir un gran amor…
Un día elegí una zona tranquila y cómoda, sin saber que atravesando la incertidumbre hubiera podido acariciar mis sueños…
Un día temí que me rechazaran, y perdí la oportunidad de que me aceptaran…
Un día tuve miedo a brillar, y permanecí un día más en la sombra…

Un día comprendí que todo aquello que no hice marcó mi DESTINO irremediablemente.

Hoy elijo IR, DECIR, ATREVERME, BRILLAR y en definitiva… arriesgarme a VIVIR… porque todos tenemos miedo… pero ¿qué sería de la vida si no nos atreviéramos a atravesarlo y trascenderlo?

Mi abrazo infinito,

Transforma tu vida con E.F.T.

“La causa de todas las emociones negativas es un desequilibrio en el sistema energético corporal”. Gary Craig.

Al igual que la sangre circula por nuestro organismo a través de los vasos sanguíneos, del mismo modo circula nuestra energía o CHI a través de unos canales energéticos llamados meridianos, estudiados por la medicina china desde hace milenios, y tratados a través de distintas técnicas como la acupuntura.

Cuando experimentamos un suceso que nos ocasiona dolor emocional, nuestro sistema energético queda bloqueado por unos instantes y, aunque más tarde la energía vuelve a fluir, ese dolor deja una especie de “marca” o “señal” que permanece a lo largo del tiempo.

Cualquier recuerdo consciente o inconsciente de aquel suceso, origina en el presente las mismas emociones negativas que acontecieron con aquella experiencia.  Son emociones que han quedado estancadas.

Con E.F.T. (Emotional Freedom Techniques – Técnicas para la Liberación Emocional), llevamos a cabo un protocolo llamado TAPPING que consiste en realizar una digitopuntura (“golpecitos”) en distintos puntos de algunos meridianos energéticos, mientras permanecemos enfocados en las emociones negativas que queremos disolver. El resultado es el restablecimiento del flujo energético que había quedado estancado y la liberación de la emoción asociada. Podemos seguir recordando la experiencia, vivir sucesos similares en el presente, pero la diferencia es que ya no despierta en nosotros aquellas emociones negativas.

¿En qué puede ayudarte?

  • Recuerdos y estrés postraumático.
  • Miedos y fobias.
  • Adicciones y compulsiones.
  • Alivio de dolores crónicos y psicosomáticos.
  • Estados depresivos, ansiedad, estrés, tristeza, ira, culpabilidad…
  • Insomnio.
  • Inseguridad, timidez.
  • Mejora del rendimiento laboral y deportivo.
  • Mejora de la autoimagen y autoestima.
  • Mejora de las relaciones.
  • Recuperación del poder personal.

Sin duda, es una gran herramienta que puede facilitarnos el camino hacia un mayor bienestar… ¿A qué esperas para probarla?

Mi abrazo infinito,

¿Te duele? No te preocupes… Es Dios, haciéndote de nuevo

Reinventarse… ¿duele? Yo diría que sí… es como volver a nacer y eso tiene que doler.

Duele dejar atrás personas, situaciones, incluso creencias, pensamientos y hábitos que ya no sirven, que estorban… porque ya no aportan nada nuevo, porque ya no están vibrando en el nivel de aquello que verdaderamente somos, de aquello que deseamos con toda el ALMA. Y es que ésta nos habla fuerte a veces, quizás “a gritos” en forma de apatía, incomodidad, tristeza, desmotivación, desencanto, enfermedad…

Cuando el camino se convierte en un “sin sentido”… ya no tiene sentido. Y es entonces cuando llega el momento de cambiar, de dar a luz a un nuevo YO. Y los dolores de parto que preceden a ese nacimiento hay que sentirlos, es la vida renovándose a sí misma, es el ego agarrándose con uñas y dientes a lo que ya sabe y conoce. Ese lugar era “calentito y seguro” aunque ya apenas teníamos espacio para movernos ni podíamos respirar.

Lo nuevo da miedo, pero sólo porque es desconocido. Más tarde descubrimos que siempre hemos estado a salvo, que aunque nuestra mente desconozca… el alma siempre SABE.

La Vida nos empuja hacia delante en un intento de expansión y crecimiento de nuestro SER más profundo. Y el dolor no deja de ser una resistencia a ese flujo inevitable.

Renuévate, suelta, confía, fluye… nunca pasa nada… todo está bien… ADELANTE…

Mi abrazo infinito,

8 Señales que te indican que es momento de cambiar

Hay pocas cosas que me atrevo a afirmar como “ciertas”, pero si alguna tengo clara es que todo cambia, constantemente, aunque no tengamos ni siquiera la intención consciente de intervenir en muchos de esos cambios.

Y sí, muchos de ellos pueden asustarnos… es la incertidumbre que provoca todo aquello que desconocemos, que no forma parte de nuestro universo rutinario y hasta cierto punto… “controlado”.

Sin embargo, ese control que creemos tener no es real, y la Vida nos lo muestra con cada uno de aquellos sucesos inesperados que nos acontecen… Nosotros mismos vamos cambiando sin apenas darnos cuenta. Solo cuando miramos hacia atrás somos conscientes de que muchas de nuestras ideas, creencias, hábitos, pensamientos y modos de actuar han ido variando a lo largo del tiempo. Algunos cambios nos gustan, otros quizá no tanto…

Sin lugar a dudas, la Vida nos envía señales constantemente, de muchas y variadas formas. Cuando fluimos y nos dejamos “llevar” podemos vivir los cambios de forma armónica y aprovecharlos para crecer y optimizar nuestras vidas. El problema surge cuando nos resistimos y nos negamos a fluir con el devenir de los acontecimientos.

Y puesto que el cambio va a existir igualmente… ¿qué tal si ponemos mayor conciencia en el proceso, y nos ocupamos de dirigirlo hacia el sentido que queremos? ¿Qué tal si aprendemos a escuchar a la Vida y las señales que nos envía?

Algunas de ellas podrían ser:

  • Situaciones que se repiten.

Cuando tienes la sensación de estar viviendo las mismas circunstancias una y otra vez, está claro que tu modo de actuar (y, por tanto, tus creencias), siguen siendo las mismas. Es prácticamente imposible que lo de fuera cambie, si previamente no ha existido un cambio interno.

  • No consigues tus objetivos.

Parece ser que hagas lo que hagas, nunca consigues aquello que te propones. Sientes que hay algo que te frena, como si un obstáculo insalvable e invisible se interpusiera siempre entre tus proyectos y tú. Al igual que en el caso anterior, es ineludible el acercarte a esas partes aún sin contemplar sobre tu persona, y que te impiden que alcances lo que quieres.

  • Aburrimiento y abatimiento.

La rutina puede contigo y no encuentras alicientes en tu vida. No encuentras nada que te apasione, que realmente te encienda el alma.

  • Pérdida del momento presente.

Emociones cercanas a la melancolía implican que estás colocando el foco en el pasado. Cuando la mente huye constantemente hacia atrás en la búsqueda de aquellas etapas felices que ya no están aquí…, es obvio que el momento presente no es lo que esperas o deseas. Si la emoción predominante es la ansiedad, la huida se produce hacia delante. En cualquiera de los dos casos, el malestar te impide permanecer en tus circunstancias actuales y te refugias en una huida mental que te permite escapar de tu momento presente. En definitiva… “pan para hoy y hambre para mañana”.

  • Rupturas y despedidas.

Todo aquello que se va de tu vida solo trata de dejar espacio para lo nuevo que ha de llegar. La pérdida de un trabajo, situación de bienestar, una pareja, un ser querido… puede poner tus circunstancias vitales “patas arriba” y te sitúa en ocasiones ante un inevitable cambio de perspectiva. Aceptar y comprender la pérdida puede llevar más o menos tiempo, según las resistencias que opongas ante el proceso.

  • Enfermedad.

Cuando la enfermedad hace acto de presencia, una parte de tu inconsciente trata de llamar tu atención para “ver la luz”. En este caso, los cambios son inevitables, tanto más importantes cuanto más grave sea la enfermedad que afrontamos.

  • Momentos de crisis.

A veces no es lo que pasa fuera, sino lo que ocurre “dentro”. Es como si algo dentro de ti estallara y se rompiera. Nada te satisface, quizá hasta seas capaz de enumerar todo lo bueno que te rodea, pero sientes un vacío que no puedes llenar con nada de lo que existe en tu vida por más “bueno” que sea. Has perdido el rumbo y no encuentras sentido a tu existencia…

  • Confusión.

Cuando la toma de decisiones siempre se convierte en un gran dilema en tu vida, quizá te encuentres desorientad@ con respecto a lo que realmente quieres. Si no tienes claros tus objetivos ni hacia donde quieres dirigirte, cualquier decisión a tomar se convierte en un pozo oscuro del que te cuesta salir. Quizá una parte de ti te lleva hacia una dirección, mientras existe otra parte que se dirige justamente hacia el sentido contrario. Comprender cuál de esas partes eres TÚ, y cuáles son programas aprendidos o heredados, es parte indispensable para avanzar en tu camino.

Sea cual sea tu malestar o la circunstancia que estés experimentando, el simple hecho de que haga acto de presencia en tu vida ya te está indicando que hay algo que revisar y reajustar. Quizá sea el momento de deshacerse de esas personas, esa actividad, ese hábito o comportamiento, esas creencias… para dar paso a un nuevo YO, a ese que verdaderamente SIENTES que ERES, a ese que en el fondo intuyes y que hasta el momento ha permanecido en la sombra…

No creo en la casualidad ni en la fatalidad…, realmente creo que la Vida nos va marcando el camino que hemos venido a realizar. Y que el sufrimiento que padecemos tiene su origen en las resistencias que vamos colocando ante las “señales” que nos ofrece.

¡Atrévete!… es momento de CAMBIAR.

Mi abrazo infinito,

Aprende a identificar las causas metafísicas de tus síntomas físicos

En pleno auge de la terapia de descodificación biológica, nos encontramos con multitud de información, así  como diccionarios que tratan de ofrecernos orientaciones precisas con respecto a los síntomas y enfermedades que padecemos.

Sin embargo, a veces un exceso de información puede confundirnos ya que seguimos permaneciendo “fuera”, en lugar de prestar atención a lo que realmente nos ocupa. Cada persona y cada caso han de ser estudiados de manera independiente y, aunque la bibliografía al respecto pueda ofrecernos pistas, no podemos dejar de hacernos las preguntas pertinentes para descubrir nuestros propios motivos.

Vivimos en un mundo dual donde no existe la luz sin la sombra, y en esa búsqueda constante de “la luz” nos olvidamos de aceptar “la sombra” como parte de la Vida y como parte integrante de nuestra UNIDAD.

Por tanto, la enfermedad o el síntoma llegan a nuestra vida como una expresión inconsciente en nuestro cuerpo físico, de aquellas partes que no hemos podido o no hemos sabido aceptar. Observando la cuestión desde este punto de vista, podemos llegar a proclamar que la enfermedad nos ofrece la oportunidad de SANAR y RESOLVER, ya que al aceptar lo que hemos reprimido o rechazado, podemos recuperar el EQUILIBRIO perdido.

Y bien, ¿Cómo podemos participar en nuestro proceso curativo?

Momento en el que aparece.

Es importante el momento en el que se presenta el síntoma o el acontecimiento (accidente, golpe, etc.). ¿Qué pensamientos y emociones estaban teniendo lugar en el momento de su aparición? ¿Ocurrió algo, alguna noticia, algún suceso significativo?

Intenta hacer memoria de ese momento, puede darte muchísima información.

Atención al síntoma.

No es lo mismo un dolor agudo, sordo, punzante, ardor, inflamación… Por ejemplo, cualquier clase de inflamación o –itis suele reflejar enfado o ira reprimidos. ¿Cómo describes tu síntoma? Si no puedes asociar de inicio una emoción al tipo de dolor o molestia, observa que clase de emociones te provoca o te despierta cuando se presenta.

Lugar donde se localiza.

No es lo mismo que se sitúe en una mano, que en el estómago o en las articulaciones. ¿Para qué sirve esa zona de tu cuerpo? ¿Qué funciones realiza? ¿Qué significa para ti? De esta forma podemos asociar de una manera más fidedigna, porque aunque la fisiología sea común para todos, una lesión de muñeca no va a significar lo mismo para un futbolista que para un masajista.

Prohibición.

Muchos síntomas nos prohíben hacer determinadas cosas: ir a trabajar, realizar una tarea específica, etc. Observa qué es lo que te prohíbe realizar tu sintomatología. Normalmente, aquello que nos prohíbe hacer, representa deseos ocultos y que no nos permitimos satisfacer. Si no quiero ir a una fiesta a la que me han invitado, es más fácil no asistir si me escudo detrás de un resfriado que decir que “no” simple y llanamente.

Obligación.

Por otro lado, a veces nuestros síntomas nos obligan a hacer las cosas que en el fondo estamos “deseando” y que no nos permitimos satisfacer, como puede ser descansar, dejar que nos cuiden, obtener atención y un cariño que no nos atrevemos a pedir, etc…

En otras ocasiones, nuestros síntomas nos obligan a realizar cambios más importantes y trascendentales. Y pueden suponer desde un cambio de hábitos de vida más saludables (ejercicio físico, alimentación, etc.), hasta determinadas conductas como salir de nuestra zona de confort y atrevernos a hacer algo que tememos.

Responsabilidad.

La enfermedad o el síntoma han aparecido en este momento simplemente porque es el momento de enfrentar los cambios que supone su aparición. Asumir la responsabilidad supone:

Tomar conciencia – Aceptación – Acción

Conocer y darse cuenta de lo que ha venido a enseñarnos la enfermedad no es suficiente, el proceso de tomar conciencia y aceptar no sirve de nada si todo ello no supone un modo distinto de ACTUAR o COMPORTARSE.

“La enfermedad siempre es una crisis y toda crisis exige una evolución. La enfermedad quiere conducirnos a zonas nuevas, desconocidas y no vividas”.  DETHLEFSEN, Thorwald y  DAHLKE, Rüdiger: “La enfermedad como camino”

Últimas recomendaciones.

La medicina convencional lleva muchos años estudiando la enfermedad con ciertos resultados exitosos. Utilicemos el sentido común y no abandonemos ningún tratamiento médico si así nos ha sido prescrito. La “pastilla” no es la única solución pero sí puede ofrecernos alivio mientras estudiamos los motivos que se esconden tras la situación que vivimos.

Por desgracia aún no se ha encontrado la terapia óptima que garantice una curación de forma total y absoluta. Si así fuera, supongo que ya hubiésemos tenido conocimiento de ella. Por este motivo, creo que se va haciendo cada vez más necesaria la aplicación de una ATENCIÓN INTEGRAL donde el ser humano pueda ser contemplado a todos los niveles, sin descartar previamente ninguna forma de terapia.

En definitiva, no creo que la solución sea elegir una forma de terapia y eliminar otra, sino que, por el contrario, podemos sumarlas y de esta forma reunir la mayor cantidad de herramientas que se encuentran a nuestro alcance, para así aumentar las posibilidades de alcanzar la curación.

Mi abrazo infinito,

¡Me bloqueo cuando tengo que tomar una decisión!

Desde lo más sencillo como un par de zapatos, hasta llegar a aspectos significativos como pudieran ser la elección de un lugar donde vivir, un futuro profesional o sentimental…, el tener que elegir entre dos o varias opciones, puede llegar a ser para algunos individuos una situación bastante limitadora, e incluso generadora de gran ansiedad.

Partiremos de algunas de las afirmaciones que he ido escuchando al respecto, para intentar descubrir qué se esconde tras este bloqueo:

  • “Quiero hacerlo tan perfecto y ser tan perfect@… que al final no hago nada”. La mayor parte de las personas indecisas experimentan un alto nivel de exigencia que conlleva un estado permanente de duda y ansiedad, lo cual es lógico ya que es imposible alcanzar la perfección.
  • “No puedo equivocarme”. Pretender que las cosas sean perfectas, quizá esconda cierto grado de inseguridad y falta de auto – confianza. Ésta pudo ser ocasionada en el pasado debido a críticas demasiado duras, quizás fueron niños envueltos en un ambiente demasiado estricto, donde jamás los elogiaron ni reconocieron sus dones y talentos. Cuando únicamente pusieron el “ojo en sus fallos”, el crítico interno fue creciendo junto con el miedo al rechazo. Los niños premiados por ser “buenos”, y castigados por ser “malos”, aprenden que “no son dignos de amor si se equivocan”.
  • “Es mejor que otros tomen las decisiones, prefiero dejarme llevar”. Lo que en principio pudiera suponer un alivio, en el fondo va dejando un sentimiento residual de frustración porque una vez más no han sido capaces de tomar una decisión con seguridad y firmeza, que es lo que en verdad les hubiera gustado hacer. Seguir escapando de esos momentos incómodos dejando que otros los gestionen, les hará sentir cada vez más inseguros y, como una bola de nieve que a su paso va rodeándose de capas y capas, el bloqueo cada vez será más grande con cada nuevo enfrentamiento.
  • “Siempre pienso que las cosas se arreglarán solas, luego pierdo oportunidades por no haber actuado a tiempo”. La madurez, entre otros aspectos, implica tomar plena responsabilidad de nuestros actos y omisiones, así como de las consecuencias que de ellos se derivan. Quizás un exceso de protección experimentado en el pasado por parte de sus cuidadores, les eximió de tener que tomar pequeñas decisiones que, ya en la infancia, suponen pequeños “ensayos” al ponerse en contacto con el aprendizaje que supone la frustración. Esto posibilita como adultos, poder comprender y aceptar que la equivocación forma parte de la vida y del proceso normal de aprendizaje, facilitando el enfrentamiento a decisiones importantes con un adecuado y sano nivel de estrés.
  • “Será lo que tenga que ser”. He observado que en presencia de esta dificultad, muchas personas se refugian en un supuesto destino ineludible. Evitan sentirse protagonistas del suceso, intentando situar la responsabilidad en el destino, en cualquier ente espiritual, en el karma o en cualquier otro aspecto real o irreal que les haga sentir más tranquilos. Una vez más, encontramos cierto rechazo y/o miedo a aceptar responsabilidades.
  • “¿Y si me siento mal?”. También podemos encontrar cierta resistencia a las emociones negativas. Todo ello sigue siendo consecuencia del miedo al rechazo, a la responsabilidad, a la frustración…, y todo ello les sigue anclando a su zona de confort, evitando el riesgo todo lo posible.

Claves para el cambio:

  • Pretender alcanzar la opción perfecta es la primera “imperfección”. Toda decisión tendrá su cuota de pérdida. Valora con la mayor objetividad posible lo que ganas y pierdes con cada opción, pero ten en cuenta que siempre habrá algo que tendrás que dejar atrás o a lo que renunciar. Jamás existirá la opción que reúna la perfección total y absoluta. Puedes pedir a alguna persona de confianza que te ayude profundizar sobre los motivos que tienes para valorar las distintas opciones. Evita preguntar qué haría ella en tu lugar. Es importante que elijas tú mism@.
  • Comienza el entrenamiento con cosas sencillas y ve aumentando la complejidad. Todo el mundo se enfrenta a momentos de dudas e indecisión. No son situaciones agradables pero son pasajeras. Y es un verdadero descanso tomar decisiones de manera firme y segura. Además, cuantas más veces lo hagas, mayor seguridad en ti mismo sentirás.
  • Te recomiendo que pongas fecha a tu decisión, una fecha realista en la que sepas que no vas a perder una posible oportunidad.
  • Tienes derecho a equivocarte y además, es bueno para ti que lo hagas. Te darás cuenta de que no pasa nada, que habrás aprendido algo valioso y que tú mism@ sigues siendo valios@ aunque cometas errores… ¿dejarías de apreciar a un ser querido porque se equivoque? O ¿admirarías su coraje al actuar, equivocarse, fortalecerse, aprender y rectificar las veces que sean necesarias hasta alcanzar la meta que persigue?
  • Despide a tu crítico interno. Cuando te descubras juzgándote por haber hecho algo incorrecto, aprieta el botón “off”. Piensa qué le dirías a un amigo en el caso de encontrarse en tu situación. Recuerda siempre que tú eres tu mejor amig@, comienza a tratarte como tal.
  • No tomar una decisión también es una decisión. Aunque consigas evadirte y dejes a los demás, al destino o a la vida que decida por ti, también estás perdiendo y renunciando a algo. Valora el no tomar una decisión como otra opción más, con la consiguiente responsabilidad sobre las consecuencias. Ten en cuenta además, que en este caso habrás perdido algo más: una pequeña cuota de seguridad y confianza en ti mism@ al evitar el enfrentamiento.
  • La vida es un riesgo en sí misma. Piensa qué sería de la humanidad si nadie hubiera tomado ningún riesgo, si nadie se hubiera equivocado jamás. La zona de confort en realidad no es tan confortable, sólo es conocida… nada más. La naturaleza humana es curiosa y se dirige siempre hacia el deseo de mejorar su estado actual, hacia la evolución. La “seguridad” es una fantasía. Piensa que cualquier circunstancia imprevista también te puede arrebatar igualmente esa zona de confort.
  • Confía en ti, y en que sabrás gestionar los resultados de tu decisión. Piensa en los errores de tu pasado, en lo que aprendiste y en lo importantes que fueron para llegar a este momento. Dar la “vuelta al calcetín” te ayudará a sentir más seguridad de cara al futuro.
  • Piensa menos y siente más. Aprende a tomar decisiones prestando atención a las sensaciones de tu cuerpo. Entre éste y tu subconsciente hay una comunicación clara y directa, únicamente obstaculizada por tu mente y tus pensamientos. Valora racionalmente las opciones, los pros y los contras, y después pide respuestas a tu cuerpo. Siempre habrá alguna opción que te haga sentir mejor.

Fuerza y ¡adelante!

Más allá de la enfermedad – Dolor Lumbar

La zona lumbar se sitúa en la parte baja de la espalda sirviendo de SOSTÉN a multitud de estructuras superiores. Cuando hablamos de las cuestiones mentales-emocionales asociadas con esta zona, no podría ser de otra manera: hay algo en nuestra vida que “no nos sostiene”, creemos que no tenemos en qué o en quién apoyarnos y, en consecuencia, sentimos gran INSEGURIDAD. Ampliemos esta información.

Posibles causas mentales – emocionales asociadas:

– Problemas con respecto al dinero o a los bienes materiales. No “tienes suficiente” o tienes miedo a perderlo.
Miedo de perder afectos/personas. Te sientes insatisfecho emocionalmente.
Inseguridad personal: no te sientes capaz de hacer algo: “nunca lo conseguiré”.
– Das mucha importancia a lo que los demás opinen de ti.
– Te sientes impotente ante algún acontecimiento sobre el que no encuentras solución y tienes que “soportar”.
– Sientes falta de apoyo por parte de la vida, de las personas, etc.
– Sientes demasiadas cargas económicas, familiares o emocionales.
Miedo y resistencia al cambio. Tienes que cambiar en algún aspecto pero estás demasiado apegado a tus rutinas, ideas y formas antiguas de pensar.

Problemas en los DISCOS lumbares revelan excesiva presión hacia ti mismo, ya que intentas hacer cosas para que te acepten y te amen.
CIATICA: Sientes la necesidad de una transformación drástica y profunda en tu visión del mundo y de tu estilo de vida. Sientes la necesidad de liberarte y dejarte ir…

Algunas pautas para el cambio:

– Acepta que la responsabilidad de tu vida es solo tuya. No culpes a los demás de tus problemas y dificultades. No exijas lo que no pueden darte, cada persona te apoyará a su manera.
– Expresa tus necesidades, los demás no pueden adivinarlas.
– Admite que tú mism@ eres capaz de sostenerte. Toma contacto con tu ser interior y comienza a ofrecerte lo que necesitas. La Vida no pondrá delante de ti ningún reto que no seas capaz de superar.
– Trabaja la CONFIANZA: hacia tu persona, hacia los demás, hacia la VIDA… todo ocurre por y para tu bien. La Vida siempre cuida de ti.
– Observa cuáles son aquellas ideas o hábitos que tienes miedo de cambiar. Ya es hora de que abandones las resistencias y aprendas a ser más flexible. La Vida cambia constantemente… ACEPTA lo que ocurre y observa qué es lo que tienes que cambiar. Luchar contra lo que ocurre y aferrarse al pasado (cosas, personas, ideas…), además de suponer un gasto de energía tremendo, puede que no te permita ver las soluciones ni los nuevos caminos que has de tomar…

Mi abrazo infinito,

La delgada línea entre «aceptar lo que es» y «evadir los problemas»

«Señor, dame serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar aquellas que sí puedo, y sabiduría para reconocer la diferencia» Reinhold Niebuhr

Sí, es cierto, somos seres humanos… imperfectos. Exigirnos en exceso y buscar constantemente la perfección puede hacernos vivir en un sufrimiento constante. Siempre habrá momentos en los que sintamos miedo, inseguridad, dudas… Nos equivocaremos muchas veces y es fundamental aprender a perdonarnos y a querernos a pesar de todo ello. Aplicar ciertas dosis de auto indulgencia es un mecanismo necesario para alcanzar una sana autoestima.

Sin embargo, situarnos en el otro extremo puede llegar a ser igualmente dañino y auto destructivo. Aceptarse significa ser consciente de que es imposible alcanzar la perfección. Pero prestemos atención ante alguna característica en nuestra personalidad o un comportamiento que genere consecuencias del tipo:

  • Nos hace sufrir en algún aspecto de nuestra vida.
  • Hace sufrir a personas de nuestro entorno.
  • Nos crea situaciones problemáticas.
  • Conlleva pérdidas de algún tipo: personas importantes para nosotros se alejan de nuestra vida, pérdida de empleo, de oportunidades, incapacidad de mantener relaciones afectivas sanas, etc.

En este caso ya no estamos ante un rasgo de nuestra personalidad que debamos aceptar y/o que los demás tengan que aceptar en nosotros. En este caso lo que deberíamos aceptar es que tenemos un asunto que resolver.

Esta falsa auto aceptación es muy frecuente detrás de una típica frase: «es que yo soy así y no puedo cambiar», mientras que en el fondo lo que subyace es una gran resistencia al cambio y una incapacidad para enfrentarse y resolver el verdadero problema.

Lo cierto es que todos nuestros comportamientos son aprendidos y elegidos. No nacimos «así«…, siempre podemos elegir cambiar determinados aspectos, y debemos hacerlo cuando el modo de comportarnos en cuestión genera sufrimiento y situaciones indeseadas (para ti o para las personas que te rodean). Insistir en tapar lo que está suponiendo un problema en nuestras vidas…, pensar que se resolverá solo como por arte de magia…, puede dificultarnos en alto grado nuestro camino. Los problemas no desaparecen porque «miremos para otro lado», más bien ocurre al contrario: cuanto más insistamos en negarlos, más grandes se harán con el paso del tiempo.

Si la Vida te pone delante cualquier tipo de inconveniente no es porque quiera ensañarse contigo, tómalo como un reto, una oportunidad para subir un escalón en tu crecimiento y evolución. Deja de parapetarte tras un falso «todo está bien en mí, yo soy así», «es el mundo el que está en mi contra», y ponte manos a la obra. Las situaciones conflictivas que constantemente te rodean, son un reflejo de un conflicto que aún no has resuelto en tu interior. Si crees que no puedes tú sol@… busca ayuda, para eso estamos los profesionales.

La Vida es un continuo reinventarse, y para hacerlo no queda más remedio que desprenderse de todos aquellos comportamientos que aprendiste en el pasado y que ahora ya están caducos y obsoletos. Termina con lo que ya no sirve y ¡DECÍDETE A BRILLAR! ¡Será entonces cuando tu Vida BRILLE CONTIGO!

Fuerza y ¡ADELANTE!