Diana Calvo Vinssac – Psicoterapia transpersonal – UCDM – Hipnoterapia – Coaching

¿De qué huyes? si lo que llevas dentro te seguirá a donde vayas

Te marchas… y crees que así podrás olvidarte.
Te alejas… y crees que así podrás desprenderte.
Cierras los ojos… y piensas que así “no existe”.

Sigues caminando, supuestamente libre… en otro escenario, con nuevas caras…

Así parece al principio

Pero a cada paso del camino las nuevas caras comienzan a recordarte a las viejas, los escenarios se asemejan a los ya conocidos.

Una vez más encuentras lo de siempre en lo que creías nuevo y distinto.

Y por fin aprendes que ya puedes irte al otro lado del mundo, cambiarte de nombre, desprenderte de todo y de todos… Pero lo que siempre irá contigo eres tú mism@. Y todo lo que ves fuera siempre será tu reflejo, allá donde vayas…

Y por fin aprendes que es mejor quedarse…, abrir los ojos…, mirar donde duele y cambiar lo necesario… Solo entonces lo nuevo podrá abrirse ante ti.

«Locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados distintos» Albert Einstein

¡Feliz despertar!

Las personas tóxicas en las relaciones amorosas

¿Cómo puedes saber si estás experimentando una relación tóxica?

En el siguiente vídeo te muestro varios tipos de personas tóxicas, sus características, y el comportamiento que utilizan en la pareja para obtener lo que necesitan.

Estas personas buscan en los demás una energía que no pueden o no saben obtener por ellas mismas. Aunque creas que sí… NO pueden quererte, porque son incapaces de encontrar el amor en ellas mismas. Son personas que nunca dan, siempre QUITAN, siempre RESTAN y pueden provocar verdadero SUFRIMIENTO. Tampoco están realmente interesadas en lo que te ocurre, sólo les importa lo que les pasa a ellas. No suelen abandonar la relación porque es su fuente de «energía». Tendrás que ser tú la que reúna el valor de abandonarlas y, para ello, es importante que comiences por identificarlas.

Espero y confío que este vídeo pueda resultarte útil para ello.

Mi abrazo infinito,

Lo que no hice…

Un día decidí quedarme, y nunca supe lo que hubiera pasado… de haber ido…
Un día decidí no expresar mis sentimientos, y perdí la posibilidad de vivir un gran amor…
Un día elegí una zona tranquila y cómoda, sin saber que atravesando la incertidumbre hubiera podido acariciar mis sueños…
Un día temí que me rechazaran, y perdí la oportunidad de que me aceptaran…
Un día tuve miedo a brillar, y permanecí un día más en la sombra…

Un día comprendí que todo aquello que no hice marcó mi DESTINO irremediablemente.

Hoy elijo IR, DECIR, ATREVERME, BRILLAR y en definitiva… arriesgarme a VIVIR… porque todos tenemos miedo… pero ¿qué sería de la vida si no nos atreviéramos a atravesarlo y trascenderlo?

Mi abrazo infinito,

Psicología Transpersonal, qué es y en qué puede ayudarte

“Ningún problema puede ser resuelto en el mismo nivel de conciencia en que fue creado” Albert Einstein.

Es una rama de la Psicología que comprende el desarrollo personal y el potencial del individuo, facilitando la conexión con su parte trascendental, y favoreciendo la ampliación de su consciencia. Es una corriente que trata de aunar la psicología tradicional con la cultura oriental.

El prefijo “Trans” significa “a través de” o “más allá”, mientras que el término “personal” hace alusión a la persona, lo que comúnmente denominamos nuestra personalidad o nuestro “yo”.

Por tanto, todo lo relativo a lo Transpersonal, sitúa la mirada hacia una perspectiva que va más allá de nuestra personalidad, en busca de nuestro Ser esencial, nuestra verdadera naturaleza. Transpersonal es otra forma de nombrar lo «espiritual«.

Abraham Maslow, Stanislav Grof y Ken Wilber impulsaron esta corriente psicológica a través de sus estudios y experiencias.

Esta corriente trata de reconectar al individuo con su verdadera identidad facilitando la auto – observación. El “darse cuenta”…, el ser capaz de observar la información que existe a nivel inconsciente, posibilita el poder transformar patrones (modos de pensar y actuar) que hasta ese momento eran automáticos, abriendo la mente a nuevas opciones de comportamiento. De este modo, somos capaces de transformar nuestra vida eligiendo la forma en la que queremos vivirla.

Ampliar nuestra consciencia, supone «poner luz» a todos aquellos patrones y creencias inconscientes que se interponen entre lo que somos y lo que «queremos SER». No se trata de eliminar al ego…, por el contrario si somos capaces de observarlo, podemos construirlo en base a nuestras necesidades. Es fundamental aprender a elaborar un ego sólido, fuerte y sano para poder manejarnos en el mundo.

En qué puede ayudarte

  • Autorrealización y crecimiento personal
  • Gestión de las emociones.
  • Duelos y pérdidas.
  • Crisis, pérdida de rumbo y sentido.
  • Relaciones de pareja y familiares.
  • Miedos e inseguridades.
  • Recuperación de la autoestima.

Acercarte a lo transpersonal supone comenzar a experimentar lo que en verdad ERES

Mi abrazo infinito,

Transforma tu vida con E.F.T.

“La causa de todas las emociones negativas es un desequilibrio en el sistema energético corporal”. Gary Craig.

Al igual que la sangre circula por nuestro organismo a través de los vasos sanguíneos, del mismo modo circula nuestra energía o CHI a través de unos canales energéticos llamados meridianos, estudiados por la medicina china desde hace milenios, y tratados a través de distintas técnicas como la acupuntura.

Cuando experimentamos un suceso que nos ocasiona dolor emocional, nuestro sistema energético queda bloqueado por unos instantes y, aunque más tarde la energía vuelve a fluir, ese dolor deja una especie de “marca” o “señal” que permanece a lo largo del tiempo.

Cualquier recuerdo consciente o inconsciente de aquel suceso, origina en el presente las mismas emociones negativas que acontecieron con aquella experiencia.  Son emociones que han quedado estancadas.

Con E.F.T. (Emotional Freedom Techniques – Técnicas para la Liberación Emocional), llevamos a cabo un protocolo llamado TAPPING que consiste en realizar una digitopuntura (“golpecitos”) en distintos puntos de algunos meridianos energéticos, mientras permanecemos enfocados en las emociones negativas que queremos disolver. El resultado es el restablecimiento del flujo energético que había quedado estancado y la liberación de la emoción asociada. Podemos seguir recordando la experiencia, vivir sucesos similares en el presente, pero la diferencia es que ya no despierta en nosotros aquellas emociones negativas.

¿En qué puede ayudarte?

  • Recuerdos y estrés postraumático.
  • Miedos y fobias.
  • Adicciones y compulsiones.
  • Alivio de dolores crónicos y psicosomáticos.
  • Estados depresivos, ansiedad, estrés, tristeza, ira, culpabilidad…
  • Insomnio.
  • Inseguridad, timidez.
  • Mejora del rendimiento laboral y deportivo.
  • Mejora de la autoimagen y autoestima.
  • Mejora de las relaciones.
  • Recuperación del poder personal.

Sin duda, es una gran herramienta que puede facilitarnos el camino hacia un mayor bienestar… ¿A qué esperas para probarla?

Mi abrazo infinito,

¡Cambia tus creencias con PSYCH-K®!

Podría definir a PSYCH-K® como una técnica que nos facilita el camino hacia nuestros propósitos.

Aunque creamos que las decisiones que tomamos en nuestra vida son totalmente conscientes, únicamente entre el 3 y el 5% lo son verdaderamente. El resto (95-97%) pertenece al vasto reino del subconsciente, lugar donde se sitúa esa parte desconocida de nuestra psique, y que es la verdadera responsable de nuestro comportamiento y, por tanto, de nuestras decisiones vitales.

La vida que estamos experimentando en cualquiera de sus aspectos está directamente condicionada por nuestras creencias. Éstas se estructuran en los primeros años de nuestra vida (incluyendo el período intrauterino), y establecen lo que somos, cómo nos sentimos y el mundo en el que nos desenvolvemos. Como hemos visto, la gran mayoría son inconscientes…

Así que por más que deseemos y trabajemos con la totalidad de nuestra mente consciente en la persecución de un objetivo, si existen creencias subconscientes que se oponen al mismo… el resultado siempre será el que probablemente ya conozcas: la repetición constante e indeseada del mismo fenómeno de fracaso y auto sabotaje.

Este es uno de los motivos por el que los pensamientos positivos, por sí solos, no puede ser capaces de transformar nuestras vidas. Tampoco la acción resulta eficaz si nuestra mente consciente tiene una información que no es coherente con lo que se encuentra en la mente subconsciente.

¡¡¡Y es aquí donde actúa PSYCH-K®!!!

Con esta técnica somos capaces de crear un estado de cerebro integrado en el cual, los dos hemisferios de nuestro córtex cerebral se activan simultáneamente. Este estado nos permite instalar las creencias que deseamos adquirir y que nos facilitan esa coherencia que deseamos alcanzar para dirigirnos a nuestras metas de manera segura y eficaz.

¿En qué puede ayudarte?

  • Crear relaciones sanas a nivel sentimental, familiar y laboral.
  • Mejorar tu vida laboral y tus ingresos.
  • Trabaja sobre miedos y fobias: volar, hablar en público, etc.
  • Control de peso y adicciones.
  • Estados anímicos como ansiedad, estrés, tristeza, crisis, pérdidas, etc.
  • Elevar tu seguridad y autoestima.
  • Recuperar tu poder personal.
  • Aumentar tu nivel de energía y vitalidad.

¡No estás supeditado a tus creencias… puedes ELEGIRLAS!

Mi abrazo infinito,

¿Te duele? No te preocupes… Es Dios, haciéndote de nuevo

Reinventarse… ¿duele? Yo diría que sí… es como volver a nacer y eso tiene que doler.

Duele dejar atrás personas, situaciones, incluso creencias, pensamientos y hábitos que ya no sirven, que estorban… porque ya no aportan nada nuevo, porque ya no están vibrando en el nivel de aquello que verdaderamente somos, de aquello que deseamos con toda el ALMA. Y es que ésta nos habla fuerte a veces, quizás “a gritos” en forma de apatía, incomodidad, tristeza, desmotivación, desencanto, enfermedad…

Cuando el camino se convierte en un “sin sentido”… ya no tiene sentido. Y es entonces cuando llega el momento de cambiar, de dar a luz a un nuevo YO. Y los dolores de parto que preceden a ese nacimiento hay que sentirlos, es la vida renovándose a sí misma, es el ego agarrándose con uñas y dientes a lo que ya sabe y conoce. Ese lugar era “calentito y seguro” aunque ya apenas teníamos espacio para movernos ni podíamos respirar.

Lo nuevo da miedo, pero sólo porque es desconocido. Más tarde descubrimos que siempre hemos estado a salvo, que aunque nuestra mente desconozca… el alma siempre SABE.

La Vida nos empuja hacia delante en un intento de expansión y crecimiento de nuestro SER más profundo. Y el dolor no deja de ser una resistencia a ese flujo inevitable.

Renuévate, suelta, confía, fluye… nunca pasa nada… todo está bien… ADELANTE…

Mi abrazo infinito,

Aprende a identificar las causas metafísicas de tus síntomas físicos

En pleno auge de la terapia de descodificación biológica, nos encontramos con multitud de información, así  como diccionarios que tratan de ofrecernos orientaciones precisas con respecto a los síntomas y enfermedades que padecemos.

Sin embargo, a veces un exceso de información puede confundirnos ya que seguimos permaneciendo “fuera”, en lugar de prestar atención a lo que realmente nos ocupa. Cada persona y cada caso han de ser estudiados de manera independiente y, aunque la bibliografía al respecto pueda ofrecernos pistas, no podemos dejar de hacernos las preguntas pertinentes para descubrir nuestros propios motivos.

Vivimos en un mundo dual donde no existe la luz sin la sombra, y en esa búsqueda constante de “la luz” nos olvidamos de aceptar “la sombra” como parte de la Vida y como parte integrante de nuestra UNIDAD.

Por tanto, la enfermedad o el síntoma llegan a nuestra vida como una expresión inconsciente en nuestro cuerpo físico, de aquellas partes que no hemos podido o no hemos sabido aceptar. Observando la cuestión desde este punto de vista, podemos llegar a proclamar que la enfermedad nos ofrece la oportunidad de SANAR y RESOLVER, ya que al aceptar lo que hemos reprimido o rechazado, podemos recuperar el EQUILIBRIO perdido.

Y bien, ¿Cómo podemos participar en nuestro proceso curativo?

Momento en el que aparece.

Es importante el momento en el que se presenta el síntoma o el acontecimiento (accidente, golpe, etc.). ¿Qué pensamientos y emociones estaban teniendo lugar en el momento de su aparición? ¿Ocurrió algo, alguna noticia, algún suceso significativo?

Intenta hacer memoria de ese momento, puede darte muchísima información.

Atención al síntoma.

No es lo mismo un dolor agudo, sordo, punzante, ardor, inflamación… Por ejemplo, cualquier clase de inflamación o –itis suele reflejar enfado o ira reprimidos. ¿Cómo describes tu síntoma? Si no puedes asociar de inicio una emoción al tipo de dolor o molestia, observa que clase de emociones te provoca o te despierta cuando se presenta.

Lugar donde se localiza.

No es lo mismo que se sitúe en una mano, que en el estómago o en las articulaciones. ¿Para qué sirve esa zona de tu cuerpo? ¿Qué funciones realiza? ¿Qué significa para ti? De esta forma podemos asociar de una manera más fidedigna, porque aunque la fisiología sea común para todos, una lesión de muñeca no va a significar lo mismo para un futbolista que para un masajista.

Prohibición.

Muchos síntomas nos prohíben hacer determinadas cosas: ir a trabajar, realizar una tarea específica, etc. Observa qué es lo que te prohíbe realizar tu sintomatología. Normalmente, aquello que nos prohíbe hacer, representa deseos ocultos y que no nos permitimos satisfacer. Si no quiero ir a una fiesta a la que me han invitado, es más fácil no asistir si me escudo detrás de un resfriado que decir que “no” simple y llanamente.

Obligación.

Por otro lado, a veces nuestros síntomas nos obligan a hacer las cosas que en el fondo estamos “deseando” y que no nos permitimos satisfacer, como puede ser descansar, dejar que nos cuiden, obtener atención y un cariño que no nos atrevemos a pedir, etc…

En otras ocasiones, nuestros síntomas nos obligan a realizar cambios más importantes y trascendentales. Y pueden suponer desde un cambio de hábitos de vida más saludables (ejercicio físico, alimentación, etc.), hasta determinadas conductas como salir de nuestra zona de confort y atrevernos a hacer algo que tememos.

Responsabilidad.

La enfermedad o el síntoma han aparecido en este momento simplemente porque es el momento de enfrentar los cambios que supone su aparición. Asumir la responsabilidad supone:

Tomar conciencia – Aceptación – Acción

Conocer y darse cuenta de lo que ha venido a enseñarnos la enfermedad no es suficiente, el proceso de tomar conciencia y aceptar no sirve de nada si todo ello no supone un modo distinto de ACTUAR o COMPORTARSE.

“La enfermedad siempre es una crisis y toda crisis exige una evolución. La enfermedad quiere conducirnos a zonas nuevas, desconocidas y no vividas”.  DETHLEFSEN, Thorwald y  DAHLKE, Rüdiger: “La enfermedad como camino”

Últimas recomendaciones.

La medicina convencional lleva muchos años estudiando la enfermedad con ciertos resultados exitosos. Utilicemos el sentido común y no abandonemos ningún tratamiento médico si así nos ha sido prescrito. La “pastilla” no es la única solución pero sí puede ofrecernos alivio mientras estudiamos los motivos que se esconden tras la situación que vivimos.

Por desgracia aún no se ha encontrado la terapia óptima que garantice una curación de forma total y absoluta. Si así fuera, supongo que ya hubiésemos tenido conocimiento de ella. Por este motivo, creo que se va haciendo cada vez más necesaria la aplicación de una ATENCIÓN INTEGRAL donde el ser humano pueda ser contemplado a todos los niveles, sin descartar previamente ninguna forma de terapia.

En definitiva, no creo que la solución sea elegir una forma de terapia y eliminar otra, sino que, por el contrario, podemos sumarlas y de esta forma reunir la mayor cantidad de herramientas que se encuentran a nuestro alcance, para así aumentar las posibilidades de alcanzar la curación.

Mi abrazo infinito,

Es hora de soltar lastre y… ¡avanzar!

El dolor es natural e inherente al ser humano. Procede del inventario de pérdidas que sufrimos a lo largo de nuestras vidas, y también a consecuencia de las interpretaciones que hacemos sobre lo que observamos en nuestra experiencia vital. Sea como sea y proceda de donde proceda debemos darle cabida y salida, comprendiendo que su aparición en nuestras vidas tiene un propósito y un sentido

Sin embargo, a veces ocurre que no sabemos gestionarlo y pasa a quedarse “enquistado”, pudiendo ocasionar el padecimiento de enfermedades y síntomas físicos por un lado; o el ingreso a un progresivo estado mental de continuo malestar. En este caso ya no hablamos de dolor: el sufrimiento ha hecho acto de presencia en nuestra vida.

¿Cómo puedes detectar que tu vida se ha quedado anclada en el sufrimiento?

  • Amargura.

Vives el día a día con normalidad, pero siempre hay en ti un trasfondo de tristeza. Hay una sensación de angustia y malestar latente, que puede emerger ante cualquier contratiempo de la vida diaria, elevando ese nivel de malestar a una intensidad que es desproporcionada con respecto al suceso que estás experimentando en el presente.

  • Victimismo y queja.

En tus conversaciones es frecuente sacar a colación los motivos de tu sufrimiento. Para ti son razones “de peso”, incluso a veces puedes llegar a considerarte un ser desgraciado y susceptible de lástima. Por otro lado, todas las soluciones que te proponen jamás te sirven. Te niegas a recibir ayuda porque sientes que tus motivos son importantes y muy reales para sentirte como te sientes. Y ante eso… “no se puede hacer nada”.

  • Aislamiento.

En el extremo contrario de la queja, quizá tiendes a poner distancia entre tu persona y el resto del mundo. La actitud de victimismo es la misma, solo que no la expresas. En ambos casos la persona está pendiente únicamente de sí misma, concediéndose excesiva importancia y situándose en el ombligo del mundo como la más desgraciada. En este caso, tampoco pides ayuda por “no molestar”, incluso crees que no la necesitas o que lo que te digan no te hará sentir mejor.

  • Pesimismo.

Eres incapaz de sentirte bien con todo lo bueno que hay en tu vida en este momento. Sí, eres capaz de enumerar todas las cosas positivas, pero no son suficientes para hacerte sentir bien… las negativas tienen un enorme peso y son mucho más importantes para ti.

  • Tu mente está en el pasado.

Muchas de las razones de tu malestar se encuentran en el pasado. Pérdidas, rupturas, etc., que hace años que ocurrieron y siguen activas en tu mente como el primer día.

  • Pérdida de rumbo.

No tienes claro lo que deseas en tu futuro y/o no hay nada que te motive. No encuentras un propósito o la esperanza te ha abandonado.

  • Miedos.

La mala gestión de tus situaciones dolorosas del pasado te han hecho mirar hacia el futuro con temor, ante la posibilidad de que te vuelva a ocurrir lo mismo. El miedo es un recuerdo de dolor que se proyecta al futuro. Esto hace que te conviertas en un ser retraído, cerrado, incapaz de abrirte a nuevas experiencias similares a las acontecidas.

  • Incapacidad de volver a ser feliz.

Puede ser que tengas miedo a ilusionarte o a sentirte bien de nuevo, no vaya a ser que la vida te vuelva a dar otro “susto”. Desde luego, si hay un Dios ahí arriba solamente ha puesto el ojo en ti y definitivamente te ha cogido manía.

  • Resistencia.

Sientes que tu vida es horrorosa y que no te mereces que te haya ocurrido todo aquello. Sigues “peleando” con el mundo, envuelt@ en un sentimiento de rabia e injusticia. Sin duda, la vida de los demás es mucho mejor que la tuya.

Ahora recuerdo que allá por mis 13 o 14 años escuché una conversación entre los “mayores” haciendo inventario de sus dolores y desgracias… ¡A cuál más desdichado! Parecía que hasta competían por ser el peor. Por aquel entonces no podía comprender cómo era posible que no alcanzaran a ver la vida como yo la veía: divertida, excitante, emocionante y llena de cosas por explorar y alcanzar.

Ahora ya de adulta recuerdo esta conversación…, y sí, entiendo por qué se sentían así… porque todo lo que no dejas ir, lo cargas. Y todo lo que cargas… te pesa. Y todo lo que te pesa… ¡termina por hundirte!

“Aquellos que no aprenden nada de los hechos desagradables de sus vidas, fuerzan a la consciencia cósmica a que los reproduzcan tantas veces como sea necesario para aprender lo que enseña el drama de lo sucedido. Lo que niegas te somete. Lo que aceptas, te transforma” Carl Gustav Jung.

Todos hemos vivido y quizá vivamos experiencias desagradables en nuestras vidas. Pero si seguimos llenando la mochila de “agravios vitales” sin resolver, llegará un momento en que esta mochila va a pesar demasiado y no vamos a poder más con ella. Entonces será ella la que pueda con nosotros. Es hora de soltar lastre y… ¡avanzar!

Fuerza y… ¡adelante!

Mi día libre de pensamientos positivos

En un momento de furor de la psicología positiva y los pensamientos ídem, parece fuera de lugar tener un día o, ni siquiera un instante, en el que podamos ejercer nuestro derecho a sentirnos mal…

Por si no tuviéramos bastante con toda la presión cultural y social: ser un buen profesional, tener éxito, dinero, viajar…, ser buen padre/madre, amigo, hijo…, tener la salud perfecta, la pareja perfecta, la familia feliz, una imagen impecable…

Por si todo esto no fuera suficiente…, además tenemos que estar siempre alegres y agradecidos, ser compasivos y comprensivos, amarnos mucho, aceptar todo lo que ocurre, no juzgar a nada ni a nadie, ser valientes, empáticos, buscar la felicidad en nuestro interior, sentirnos en paz, perdonar a todo y a todos, trascender el ego

Ufff, ¡qué estrés!

Sinceramente, hay días en los que me apetece pegar cuatro patadas a todos los libros de crecimiento personal, coaching y psicología positiva que me encuentro, y convertirme en una asesina en serie, en un alma en pena o en una loca de atar.

Pues sí…, a veces me siento triste, insegura, tengo miedo, me enfado y grito, me equivoco y me siento mal por ello, no tengo dinero y me molesta, tengo mil dudas, no aguanto a mi jefe y le daría una patada en la espinilla, me enfado con mi madre, me enfado con el mundo y pienso que la vida es injusta (por no decir “una mierda”).

Pues sí…, tengo días en los que cogería “los trastos” y dejaría todo y a todos para largarme muy muy lejos, cambiarme de nombre y raparme el pelo al cero.

Si no tuviera un EGO con todo lo que ello implica… quizás viviría en otra dimensión, quizá con un aura dorada… quizá con alas gigantes…, quizá sintiendo paz y amor infinitos.

Pero resulta que tengo un cuerpo físico que duele y se enferma, que envejece y tiene sus límites.

Resulta que tengo una mente más o menos desordenada con un montón de programas inconscientes que puedo tardar mil vidas en descubrir.

Resulta que tengo emociones muy feas que me resulta incómodo expresar en este mundo “políticamente correcto”.

Resulta que soy humana…

Y también soy todo esto… al igual que tú.

Y de vez en cuando, en el ejercicio de mi libertad… reivindico el derecho a vivir… ¡MI DÍA LIBRE DE PENSAMIENTOS POSITIVOS!

¿Te apuntas?