Diana Calvo Vinssac – Psicoterapia transpersonal – UCDM – Hipnoterapia – Coaching

Cuando pensar demasiado se convierte en «el problema»

Cuando pensar demasiado se convierte en "el problema"

Cuando pensar demasiado se convierte en "el problema"

«Voy a pensar mucho una cosa para que termine pareciéndome una mala idea»

Hace unos días me encontraba con esta frase y me hizo reflexionar… Ciertamente, la naturaleza de nuestra mente es «pensar», y es un instrumento maravilloso si pudiéramos utilizarlo de forma óptima. Sin embargo, no ocurre así la mayoría de las veces. Nos encontramos con cualquier encrucijada, obstáculo y/o dificultad, y nos embarcamos en el juego de «darle vueltas y más vueltas» buscando multitud de opciones y posibles soluciones para decidirnos a tomar decisiones…  Sin embargo, pensar demasiado nos puede llevar a:

  • Encontrar inconvenientes donde no los hay.
    Decimos que somos «realistas» cuando eso en verdad es bastante relativo. Nuestros «realismos» se basan en experiencias de fracaso anteriores y en muchas ocasiones destapan nuestros miedos e inseguridades. En base a ellos vamos encontrando inconvenientes, y nos contamos multitud de excusas que nos resultan verdaderamente creíbles. Cuanto más pensamos, más razones encontramos para no pasar a la acción.
  • Imaginar problemas que quizá no se presenten nunca.
    Queremos estar seguros y tener todo atado y bien atado. Es una buena opción la de pensar qué es lo peor que podría pasar si actuamos en cualquier dirección. Pero centrarnos en ese posible resultado negativo puede hacer que nos paralicemos en base a pensamientos pesimistas.
  • «Enredarnos» todavía más.
    Analizar una cuestión demasiado tiempo puede propiciar mayor confusión de la que teníamos en un principio. Lejos de aclarar nuestras ideas, ocurre lo contrario… vamos distorsionando lo que tratamos de analizar y cada vez dudamos más. La duda nos paraliza y cada vez nos sentimos más incapaces de solucionar lo que nos ocupa.
  • Perder el contacto con nuestra esencia.
    Nos han hecho creer que somos lo que pensamos. Nada más lejos de la realidad…
    Además, los mismos pensamientos repetidos durante el tiempo suficiente se convierten en creencias y, a no ser que andemos cuestionándolas a menudo, la gran mayoría de nuestras creencias son inconscientes y ni siquiera elegidas por nosotros mism@s. Confiamos demasiado en nuestra mente, cuando lo que existe en ella a veces tiene poco que ver con lo que realmente somos y queremos.
  • Perder el tiempo y perder oportunidades.
    Sin duda, darle vueltas «al tarro» supone perder tiempo y mucha energía. A veces incluso nos hace perder oportunidades, porque cuando finalmente nos decidimos a actuar, puede ser que el momento idóneo ya haya pasado de largo

De esta forma, el problema original se transforma… Pasa de ser una cuestión a resolver, para convertirse en un verdadero quebradero de cabeza que nos hace sentir cada vez peor: inseguridad, dudas, miedo, incertidumbre… Y ¿qué podemos hacer?

  • Distráete.
    Haz cosas que no tengan nada que ver con lo que te preocupa. Pero no luches contra tus pensamientos. Si es un tema que lleva varios días-semanas-meses dando vueltas en tu mente, no te resultará fácil eliminarlo así sin más. Simplemente distrae tu mente con algo que te guste, mejor si es una actividad que requiere concentración.
  • Piensa que ya tienes la solución.
    Pensar más no te hará encontrar mejores soluciones. Recordemos a Arquímedes y a su «Eureka» cuando se encontraba tomando un baño relajadamente. Da la «orden» a tu mente subconsciente de encontrar el camino y deja que ella se ocupe. Mientras, continúa con tu vida e intenta disfrutar y relajarte todo lo que puedas. Cuando el problema visite tu mente… recuérdate que la solución ya está en marcha.
  • Si supieras qué hacer, ¿cómo actuarías?
    Cuando has pensado demasiado, es lógico que las dudas te invadan y te paralicen. Puedes pensar en alguien a quien admiras y que te parezca una persona resolutiva… ¿cómo crees que actuaría esa persona en tu lugar y con tu problema?
  • Recuerda cuál fue tu primera sensación.
    Cuando tienes que tomar una decisión siempre existe una primera reacción visceral, una sensación, una intuición. Segundos más tarde la vas tamizando con el filtro de tu análisis. Pones en marcha la mente y vas olvidando tu reacción primitiva. Ésta se queda sin registrar, cuando en verdad tiene más que ver contigo mism@ que todos los análisis que tu mente pueda hacer de la cuestión posteriormente. Recuerda: lo que SIENTES está más cerca de tu alma que lo que PIENSAS.

Haz memoria… los problemas que tenías hace 10 años, ¿dónde están? O bien se solucionaron, o ya no tienen ninguna importancia. Dentro de 10 años pensarás que perdiste un tiempo precioso dando vueltas a algo que al final solucionaste, o no era para tanto…

Céntrate en la solución y sobre todo no te quedes «paralizad@»… ¡actúa! Cada día que pasas «pensando de más» es un día perdido.

Mi abrazo infinito,

¿Cómo puedo resolver mi ansiedad?

¿Cómo puedo resolver mi ansiedad?

¿Cómo puedo resolver mi ansiedad?

La ansiedad es esa emoción que nos hace huir hacia delante en busca de un «placer» que no encontramos en el momento presente.

En la imposibilidad de que el tiempo avance y nos lleve a ese lugar que buscamos absurdamente en un «futuro ideal«, tendemos a «parchear» nuestras necesidades presentes a través de comportamientos compulsivos: comida, bebida, tabaco, sexo, trabajo, deporte, etc.  Como es lógico, cualquier parche no es nada más que eso y, en consecuencia, lejos de calmar esa ansiedad, ésta puede ir en aumento ya que los motivos de su aparición siguen sin resolverse.

Bien, y ¿qué puedes hacer al respecto?

En primer lugar, no salgas corriendo. Por una vez deja de huir y de buscar compulsivamente ansiolíticos de «emergencia» y/o distractores que sigan adormeciendo tu conciencia. Aunque creas que te calman momentáneamente, la mayoría de ellos contribuirán a hacer que te sientas aún peor. El vacío se irá haciendo más grande con el paso del tiempo.

Toma consciencia. Saber reconocer una emoción es el primer paso para gestionarla. Observa: ¿Qué sientes exactamente? incomodidad, insatisfacción, miedo, falta de confianza…. desgrana la emoción y ponla en palabras. ¿Dónde la sientes? En el pecho, en el estómago, temblores, palpitaciones… repasa mentalmente todo tu cuerpo, sitúa la emoción y los síntomas relacionados.

Una vez que hayas tomado contacto plenamente contigo mism@, pregúntate cuál es el motivo real de esa incomodidad o insatisfacción:

– Puedes descubrir que la ansiedad estaba tapando otra emoción con la que no querías tomar contacto: tristeza, miedo, enfado… Si es así vuelve a tomar contacto con la «nueva» emoción y repite el proceso: ¿qué sientes exactamente, dónde lo sientes?

– Observa tu vida: ¿qué es lo que hay en ella que te ocasiona estas emociones? ¿de qué tratas de huir exactamente? ¿qué es lo que no te gusta de tu momento presente?

– Si pudieras cambiar algo, ¿qué sería? ¿cómo te gustaría que fuera tu vida? ¿qué es lo que necesitas realmente, qué es lo que te haría sentir bien? ¿hay algo que no te permites satisfacer? ¿por qué?

– Si te descubres queriendo cambiar algo que es imposible, la impotencia y la frustración no te llevarán muy lejos. Busca formas creativas de vivir el cambio y piensa que cualquier tipo de pérdida trae consigo la llegada de nuevas formas y caminos. Deja de luchar contra los acontecimientos y comienza a fluir con ellos hasta que la aceptación se haga presente. Piensa que el futuro será distinto pero puede ser aún mejor… recuerda que tú estás «al mando» y siempre puedes elegir. No eres una marioneta en manos del destino, toma acción y comienza a realizar los cambios oportunos.

Sea cual sea el origen de tu ansiedad, considérala bienvenida. Es el síntoma de que algo en tu vida no es como quisieras y será lo que te empuje a buscar otros caminos que te hagan sentir mejor.

La incomodidad del alma es lo que le lleva al ser humano a buscar nuevas formas de ampliar su consciencia y, por tanto, a seguir el camino de su inevitable crecimiento y evolución. Escúchate y comienza a sentir el reclamo y la libertad de un «nuevo YO» que pugna por salir a la superficie…

Fuerza y… ¡adelante!

 

La delgada línea entre «aceptar lo que es» y «evadir los problemas»

La delgada línea entre "aceptar lo que es" y "evadir los problemas"

La delgada línea entre "aceptar lo que es" y "evadir los problemas"

«Señor, dame serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar aquellas que sí puedo, y sabiduría para reconocer la diferencia» Reinhold Niebuhr

Sí, es cierto, somos seres humanos… imperfectos. Exigirnos en exceso y buscar constantemente la perfección puede hacernos vivir en un sufrimiento constante. Siempre habrá momentos en los que sintamos miedo, inseguridad, dudas… Nos equivocaremos muchas veces y es fundamental aprender a perdonarnos y a querernos a pesar de todo ello. Aplicar ciertas dosis de auto indulgencia es un mecanismo necesario para alcanzar una sana autoestima.

Sin embargo, situarnos en el otro extremo puede llegar a ser igualmente dañino y auto destructivo. Aceptarse significa ser consciente de que es imposible alcanzar la perfección. Pero prestemos atención ante alguna característica en nuestra personalidad o un comportamiento que genere consecuencias del tipo:

  • Nos hace sufrir en algún aspecto de nuestra vida.
  • Hace sufrir a personas de nuestro entorno.
  • Nos crea situaciones problemáticas.
  • Conlleva pérdidas de algún tipo: personas importantes para nosotros se alejan de nuestra vida, pérdida de empleo, de oportunidades, incapacidad de mantener relaciones afectivas sanas, etc.

En este caso ya no estamos ante un rasgo de nuestra personalidad que debamos aceptar y/o que los demás tengan que aceptar en nosotros. En este caso lo que deberíamos aceptar es que tenemos un asunto que resolver.

Esta falsa auto aceptación es muy frecuente detrás de una típica frase: «es que yo soy así y no puedo cambiar», mientras que en el fondo lo que subyace es una gran resistencia al cambio y una incapacidad para enfrentarse y resolver el verdadero problema.

Lo cierto es que todos nuestros comportamientos son aprendidos y elegidos. No nacimos «así«…, siempre podemos elegir cambiar determinados aspectos, y debemos hacerlo cuando el modo de comportarnos en cuestión genera sufrimiento y situaciones indeseadas (para ti o para las personas que te rodean). Insistir en tapar lo que está suponiendo un problema en nuestras vidas…, pensar que se resolverá solo como por arte de magia…, puede dificultarnos en alto grado nuestro camino. Los problemas no desaparecen porque «miremos para otro lado», más bien ocurre al contrario: cuanto más insistamos en negarlos, más grandes se harán con el paso del tiempo.

Si la Vida te pone delante cualquier tipo de inconveniente no es porque quiera ensañarse contigo, tómalo como un reto, una oportunidad para subir un escalón en tu crecimiento y evolución. Deja de parapetarte tras un falso «todo está bien en mí, yo soy así», «es el mundo el que está en mi contra», y ponte manos a la obra. Las situaciones conflictivas que constantemente te rodean, son un reflejo de un conflicto que aún no has resuelto en tu interior. Si crees que no puedes tú sol@… busca ayuda, para eso estamos los profesionales.

La Vida es un continuo reinventarse, y para hacerlo no queda más remedio que desprenderse de todos aquellos comportamientos que aprendiste en el pasado y que ahora ya están caducos y obsoletos. Termina con lo que ya no sirve y ¡DECÍDETE A BRILLAR! ¡Será entonces cuando tu Vida BRILLE CONTIGO!

Fuerza y ¡ADELANTE!

¿Por qué nos cuesta tanto tomar decisiones?

¿Por qué nos cuesta tanto tomar decisiones?

¿Por qué nos cuesta tanto tomar decisiones?

Hace unos días un amigo me contaba que quería hacer un cambio laboral y ante varias alternativas no sabía cuál elegir, ya que ninguna de ellas le “llenaba” lo suficiente. Esta cuestión le estaba tomando meses y meses sin entrar en acción. En ese momento mis pensamientos marchaban a mil por hora y me surgieron varias preguntas:

¿Por qué esa opción tenía que ser “perfecta”? ¿Por qué tenía que tenerlo tan, tan claro para lanzarse? ¿Y por qué le daba tanta importancia a la cuestión de elegir?

Y después de hacerle estas preguntas, surgió en mi mente una reflexión: nos educaron para elegir una profesión con una edad en la que apenas sabemos quiénes somos, ni mucho menos lo que queremos. Es absurdo pensar que con 15 o 20 años vamos a tener los mismos gustos, deseos y anhelos que tendremos con 40 o 60. Siempre estamos cambiando y en continua interacción con el mundo que nos rodea, que a su vez cambia constantemente. Quizá lo más lógico sería cambiar de profesión una, o incluso dos veces, a lo largo de nuestra vida.

De alguna manera, hemos sido educados para tomar decisiones que duren “toda la vida” (un trabajo para toda la vida, una pareja para toda la vida…), y probablemente este sea uno de los motivos por los que nos cuesta tanto elegir y por el que tenemos tanto miedo a equivocarnos. También ésta puede ser una de las razones de que busquemos la “perfección” para entrar en acción. Esperamos que llegue la “idea perfecta”, “el trabajo perfecto”, “la profesión ideal”, “la pareja perfecta”, “las condiciones perfectas”, etc. Y mientras esperamos que llegue todo eso tan perfecto e ideal se nos pasa la vida dejando escapar una oportunidad tras otra.

Es lógico pensar que no exista nada tan PERFECTO que lo sigamos queriendo y deseando durante el resto de nuestra vida.

Sí, estoy de acuerdo en que todas las decisiones que tomamos tienen consecuencias y es nuestra responsabilidad valorarlas y tenerlas en cuenta. Pero piensa que a excepción de unas pocas… casi todas nuestras decisiones ¡¡SE PUEDEN CAMBIAR!! Siempre tienes derecho a cambiar de opinión. Es tu vida y sólo tú decides sobre ella. Además, en muchas ocasiones y hasta que no vivimos realmente una situación, no sabremos si es la correcta, cómo nos sentiremos… ni qué resultados tendrá.

Olvida el concepto de “fracaso”, pues en cualquier caso habrás comprobado y tendrás claro lo que ya NO quieres. El fracaso siempre será no haberlo intentado.  Creo que es hora de quitar hierro y presión a un montón de dilemas existenciales (y no tan existenciales).

Guíate por tu intuición…, por lo que has aprendido hasta el momento y coloca encima de la mesa las opciones disponibles.  Piensa en cada una de ellas y visualiza cómo sería tu vida viviendo cada una de ellas. Elige la que mejor te haga sentir, teniendo en cuenta que no ha de ser para siempre y que, en cualquier caso, te aportará una experiencia valiosa.

Deja de ir «de puntillas» y de esperar a la opción “PERFECTA” porque nunca llegará… ¡lánzate con lo que ahora tienes delante! La vida pasa muy rápido y se lleva con ella cada oportunidad perdida… No te quedes pensando en «qué hubiera pasado si…». Una cosa está clara: si no te pones en marcha y pruebas… jamás lo sabrás…

Un abrazo infinito,

Más información aquí

¿Por qué no consigo lo que quiero? 2ª PARTE

¿Por qué no consigo lo que quiero? 2ª PARTE

¿Por qué no consigo lo que quiero? 2ª PARTE

Puedes leer la primera parte de este artículo aquí

¿Qué razones INCONSCIENTES podrían esconderse detrás del auto sabotaje?:

FALTA DE MERECIMIENTO.

En ocasiones puede ser que deseemos algo con todo nuestro Ser pero cuando estamos a punto de conseguirlo, de algún modo sentimos que no somos merecedores de ello y, por tanto, hacemos todo lo posible para que nuestro sueño se vuelva a alejar de nuevo. Quizás en algún punto nos sentimos culpables… o no terminamos de sentirnos a la altura

CARENCIA.

A veces le damos tantísima importancia a lo que deseamos, que sentimos que nuestra vida no puede tener sentido o ser PLENA sin que ese deseo se realice. Estar inmersos en la carencia sólo nos conducirá al lado opuesto de lo que queremos conseguir. Si nuestras emociones están más cercanas a la tristeza, frustración, insatisfacción, infelicidad, etc…. el Universo captará esa frecuencia vibratoria como si de un DIAL se tratara, y eso mismo es lo que nos devolverá.

GANANCIA ESCONDIDA.

Pudiera ser que aunque tengamos un deseo muy fuerte de adelgazar, curarnos, mejorar nuestra situación financiera, etc., encontramos un “placer escondido” situándonos en la QUEJA como una forma de llamar la atención sobre nuestro entorno, quizás pensando que, de este modo, obtendremos el cariño, la atención y el amor que estamos buscando en realidad. Este motivo es suficiente para no “mover un dedo” hacia el verdadero cambio.

RESISTENCIA AL CAMBIO – PERMANENCIA EN LA ZONA DE CONFORT.

Aunque la situación que vivamos sea indeseada, incómoda e incluso nos haga sufrir…, ya es una situación conocida. Todo lo que conocemos y que forma parte de nuestra rutina nos resulta cómodo. Nos cuesta mucho cambiar ya que lo desconocido nos da VÉRTIGO, nos pone en ALERTA…, nos da miedo “perder el control”, aunque sepamos que en verdad cumplir nuestro sueño puede mejorar de manera notable nuestra vida.

MIEDO.

Muchas de nuestras conductas están basadas en miedos inconscientes con respecto al disfrute del objeto de nuestro deseo. Quizá creemos que estamos abiertos al amor de pareja, pero cuando aparece la oportunidad REAL nuestros pensamientos y actitudes hacen que de algún modo (siempre muy lógico para nuestra mente consciente), terminen por arruinar esa oportunidad. Ten en cuenta que los miedos siempre son IRREALES y consecuencia de creencias erróneas que mantenemos en lo más profundo.

SISTEMA DE CREENCIAS.

Es inevitable hacer una revisión sobre las creencias que tenemos respecto a lo que queremos obtener. Por ejemplo, quizás tus creencias sobre el dinero y la gente que lo posee son tan negativas que te alejarás siempre de un modo u otro de esa situación «deseada». Si crees que la gente rica es egoísta, miserable o dañina… lógicamente tú no querrás convertirte en alguien así. Otro tipo de creencias tales como: “tener mucho dinero me complicará la vida porque no sabría gestionarlo”, “si tengo mucho dinero sólo me querrán por el interés”, etc., provocarán que el dinero huya de ti constantemente.

DESEOS «PRESTADOS»

A veces ocurre que no sabemos lo que queremos realmente, o quizás sí lo sabemos pero no es un deseo “nuestro”. Es decir, no está alineado con los verdaderos deseos de nuestra alma. Luchamos con todas nuestras fuerzas por conseguir algo, pero jamás obtenemos resultados. Y es que en el fondo eso NO es lo que verdaderamente deseamos en lo más profundo. Por tanto, siempre haremos o dejaremos de hacer “alguna cosa” para que aquello jamás termine de materializarse. Por ejemplo, muchas personas se han visto obligadas a perpetuar una profesión familiar generación tras generación sin preguntarse si era eso lo que de verdad deseaban. Otro caso típico es creer que deseamos determinadas cosas que sólo están en nuestra mente porque es lo que «hace todo el mundo», «lo que hicieron mis padres», «lo que hacen mis amigos», porque «las cosas deben ser así»… en definitiva, impuestas por la Sociedad y la gente más cercana a nosotros. Así que la única forma de escapar de ese futuro impuesto es meter la pata inconscientemente para que jamás llegue a realizarse.

FIDELIDAD FAMILAR

Conseguir cosas que nuestros seres queridos jamás han conseguido puede hacernos sentir que estamos “traicionándolos” de algún modo. El ser humano necesita sentir que pertenece a un “grupo o clan”, pero este grupo al que pertenecemos puede anclarnos en determinadas situaciones como una economía deficiente, matrimonios infelices y un sinfín de historias que inconscientemente nos hace repetir patrones como una forma de “fidelidad” hacia nuestro entorno más cercano. Piensa por un momento cómo reaccionaría tu gente si de repente te convirtieras en millonari@, disfrutaras de una pareja estupenda, etc.… ¿qué ocurriría con esas relaciones si de repente sacas “tus pies del tiesto”?

¿Y QUÉ PODEMOS HACER?

Una vez más aparece la palabra mágica: CONSCIENCIA. Si seguimos actuando con el «piloto automático», dormidos y sin darnos cuenta de lo que ocurre y el motivo por el que ocurre… seguirán repitiéndose los mismos patrones constantemente en nuestras vidas.

Repasa todos todos los puntos anteriores, sé sincer@ contigo mism@ y cuando sientas una «punzada» en el estómago al leer alguno o varios de ellos… detente, quizás estás dando con alguna CLAVE importante que puede hacer que tu vida COMIENCE A CAMBIAR… ¡ADELANTE!

Si deseas ampliar información pincha aquí

Un abrazo infinito,

 

¿Por qué no consigo lo que quiero?

¿Por qué no consigo lo que quiero?

¿Por qué no consigo lo que quiero?

Quizás en alguna ocasión te hayas hecho esta pregunta… quizás existe algo en tu vida que parece que se te resiste… algo que deseas y por más que hagas no consigues alcanzar… Te daré una buena noticia (al menos para mí lo es). Sinceramente, no creo que tengas «mal de ojo», ni que Dios se haya olvidado de ti. Quizás la respuesta se encuentra mucho más cerca de ti de lo que puedas imaginar…

¿Has pensado que puedes ser tu mism@ el/la que esté actuando en contra de ese deseo? ¿Sabes lo que es el AUTO SABOTAJE?

Yo lo definiría como todo aquello que hacemos y que está en contra de lo que deseamos y proclamamos conscientemente. Sería algo así como ir a la frutería cuando lo que queremos comprar verdaderamente es pescado. Pondré algunos ejemplos:

  • Una persona está deseando un puesto de trabajo en una determinada empresa. Hace todo lo posible por entrar en ella y consigue una entrevista. Ese día se duerme y no llega a tiempo. O si llega, se pone tan nervioso y mete tanto la pata que al final le descartan como opción.
  • Alguien desea adelgazar y decide comenzar una dieta. A los pocos días le invitan a una fiesta y después de comer todo lo que “no está escrito”, se siente culpable y la abandona porque no tiene fuerza de voluntad.
  • Una persona desea llevar a cabo un proyecto personal: aprender algo nuevo, independizarse, montar su propio negocio…, pero pasan los días y jamás da un primer paso. O si lo hace, termina por abandonarlo casi antes de haberlo comenzado en serio.
  • Otra persona desea tener una pareja pero cuando encuentra a alguien que le gusta y con quien puede establecerla, su mente se llena de pretextos (no cumple sus “fantasiosas” expectativas, no es el momento adecuado, etc.).
  • Alguien sabe que para sanar en cualquier aspecto de tu vida debería llevar a cabo determinadas conductas, o hacer cambios en su estilo de vida. Y eso nunca ocurre, sigue sintiéndose mal pero continúa con sus hábitos de siempre, sin hacer nada de lo que sabe que tendría que hacer para cambiarlo.

Estas actitudes no parecen tener mucho sentido… ¿por qué nos hacemos esto a nosotros mismos? Parece ser que nuestra mente consciente desea algo específico, pero nuestro modo de actuar nos aleja constantemente de aquello que supuestamente anhelamos.  Bien, podríamos dividir nuestra mente en dos parcelas: consciente e inconsciente.

  • La mente consciente es lo que conocemos, sabemos y nos contamos sobre nuestra propia personalidad, sobre los demás y también sobre cualquier asunto de la vida. En definitiva es lo que sabemos y aceptamos con respecto a todo lo anterior. Desde la mente consciente proclamamos nuestros deseos y anhelos.
  • La mente inconsciente es lo que se denomina la “sombra”. Es fácil adivinar por qué… precisamente es en este “lugar” donde escondemos todos los aspectos de nosotros mismos y de la vida que NO queremos ver porque no nos gustan, nos avergüenzan o nos atemorizan. También es en este lugar donde se esconden los aspectos de nuestra personalidad que desconocemos, así como los modos de contemplar el mundo que nos rodea y que igualmente son desconocidos para nosotros.

Pues bien, detrás de este tipo de actitudes contradictorias es el inconsciente el que verdaderamente se está manifestando. Tu mente consciente proclama a voz en grito que desea HACER, SER o TENER cualquier cosa… pero si pasa el tiempo y no consigues realizar cambios efectivos en tu vida, quizás sea buena idea que comiences a hacer averiguaciones sobre esa parte de ti “desconocida” u “oculta”.

En un próximo artículo veremos lo que puede esconderse detrás de esta actitud auto saboteadora… sigue leyendo

Un abrazo infinito,

 

¿Por qué siempre me pasa lo mismo?

¿Por qué siempre me pasa lo mismo?

¿Por qué siempre me pasa lo mismo?

En ocasiones sentimos que en determinados ámbitos de nuestra vida parecen repetirse las mismas historias una y otra vez. Quizás los escenarios sean otros, las personas sean distintas, pero el resultado y/o la vivencia supuestamente “nueva” se asemeja a experiencias anteriormente vividas.

Es como en aquella película: “El día de la marmota”, en la que el protagonista volvía a vivir el mismo día una y otra vez sin posibilidad de escapatoria. Finalmente se dio cuenta de que el modo de escapar de la repetición era CAMBIAR sus actitudes y comportamientos frente a los acontecimientos. De esa forma pudo DESPERTAR A UN NUEVO DÍA y continuar con su vida.

Me encanta esta película porque refleja un aspecto que vivimos todos en alguna parcela de nuestra vida en algún momento de la misma. Parece que la historia se repite o hay un patrón que permanece constante: las historias sentimentales que vivimos son parecidas y/o terminan igual, vivimos experiencias parecidas en distintos lugares de trabajo, tenemos un patrón de subidas y bajadas monetarias que constantemente se repite, etc.

La cuestión es que obtenemos siempre el mismo resultado, y no es precisamente el que estamos buscando o deseamos. ¿Cómo escapar de nuestro particular “día de la marmota”?

– Primeramente analiza todas las situaciones de forma independiente de principio a fin (te recomiendo que las escribas). Presta especial atención a las similitudes entre las distintas historias. Ten en cuenta todos los detalles y no los descartes aunque en principio puedan parecen insignificantes.

– Presta atención a tu comportamiento en las distintas situaciones… ¿qué es aquello que siempre hiciste igual o dejaste de hacer? Piensa en la razón de tu actuación, ¿por qué actuaste así y no de otra manera?  Y puesto que tus acciones no te condujeron al lugar deseado… ¿Qué harías de forma distinta en el futuro?

– Revive los sentimientos, sensaciones y pensamientos que tuviste en las distintas situaciones. Te puede dar la pista de las creencias inconscientes que subyacen bajo el deseo consciente. Tu deseo real puede ser tener un mayor reconocimiento laboral, pero ahora recuerdas que aquella vez que te ofrecieron una oportunidad de ascenso, encontraste la forma de evadirla escondiéndola detrás de mil razones coherentes para ti en ese momento, que hoy reconoces como excusas. Por tanto, aunque tu deseo real puede ser ese reconocimiento, puede existir una creencia inconsciente de no merecimiento, miedo al fracaso, a la responsabilidad, al cambio, etc… Todo lo que atraes a tu vida es un fiel reflejo de lo que tú eres, piensas y sientes.

Sea cual sea la situación que crees que se repite en tu vida, ten por seguro que es un aprendizaje que aún no has llevado a cabo. No creo que exista la “mala suerte” ni la “casualidad” en este Baile Universal perfectamente orquestado. Tienes una lección que aprender y la vida te la presentará una y otra vez hasta que seas consciente del aprendizaje que encierra, hasta que tomes consciencia y te ATREVAS A DAR UN PASO MÁS…. De esta forma podrás pasar al siguiente nivel.

«Locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados distintos» Albert Einstein

¡Feliz despertar!

Si deseas ampliar la información, no te pierdas el siguiente vídeo:

Reflexión para singles: Miedo al amor

Reflexión para singles: Miedo al amor

Reflexión para singles: Miedo al amor

Hoy andaba reflexionando sobre cuestiones amorosas y me preguntaba si la opción de estar en situación “single” es natural como opción propiamente dicha. Creo que, dejando a un lado la cuestión procreadora, el ser humano es social y amoroso por naturaleza. Necesitamos sentirnos amados y valorados, necesitamos amar y compartir lo que somos.

Cierto es que podemos volcar ese amor y compartirlo con familiares y amigos, podemos sentirnos “llenos” a ese respecto, pero la profundidad emocional que ofrece la experiencia de la pareja quizás no sea comparable con el resto de las relaciones.

Pienso en las causas que pueden esconderse tras este miedo o resistencia, y estas pueden ser algunas:

MIEDO A SUFRIR. Enamorarse y profundizar en una relación implica abrir el corazón y mostrarnos. En definitiva, es un riesgo al que no todo el mundo está dispuesto ni tiene el coraje de enfrentar. Y esto ocurre sobre todo a partir de cierta edad y cuando hemos experimentado varios desencuentros amorosos no resueltos que llevamos en nuestro “mochilote sentimental”. Quizás vale la pena hacer un repaso a todo nuestro bagaje amoroso, cerrar capítulos y recoger la enseñanza o regalo que esas experiencias han traído a nuestras vidas. De esta forma estaremos listos para abrirnos de nuevo al amor y así no dejar escapar oportunidades que podrían ser las que en el fondo deseamos.

Perder la INDEPENDENCIA y la LIBERTAD. Desde el miedo a “perderse en el otro” hasta el hecho de pensar que tendremos que renunciar a muchas cosas si tenemos pareja: amigos, hobbies, espacio, etc. La pareja es un elemento más en la vida que ha de llegar para sumar, y no al contrario. Si existe la creencia de que una pareja es algo que «ata» o limita, probablemente sea porque nos ha ocurrido en el pasado, o quizás por la observación de parejas cercanas con frustraciones en ese sentido. 

Esto no tiene por qué ser así. La vida cambia cuando llega un amor, pero puede ser para MEJOR. Piensa que si además de tener tus espacios, tus hobbies, amigos, etc., tienes a tu lado alguien que te ama, te apoya, te eleva y te ayuda a crecer… tu vida puede ser infinitamente más rica e interesante.

MOSTRARSE. Si estamos acostumbrados a relaciones superficiales, quizás podamos temer que nos conozcan verdaderamente. Es cierto que al principio mostramos nuestro cielo y dejamos el infierno en casa, sabiendo que allí está y que seguirá estando cuando lleguemos. Es una idea infantil pensar que existe la perfección. Igual que no la podemos ver en los demás y aun así les amamos, lo mismo ocurrirá al contrario. Es más, una pareja puede ayudarte mucho más fácilmente a descubrir esas sombras y así colaborar con tu proceso de autoconocimiento y crecimiento personal.

Podemos encontrarnos con muchas resistencias a este respecto, todo dependerá de la persona en concreto, de su personalidad, su experiencia, etc. Miedos que se disfrazan de excusas como “no es el momento”, “quiero centrarme en mi trabajo”, “no tengo tiempo”, etc.

Seamos honestos y pensemos qué es lo que verdaderamente queremos para nuestra vida. Si a 10 o 20 años vista verdaderamente nos visualizamos en soledad, seamos coherentes con nuestra decisión y busquemos de forma sincera romances sin mayores implicaciones y, sobre todo, sin engañar a nadie y dejando siempre las cosas claras. Si por el contrario, ves tu futuro en compañia de una pareja, pero no consigues encontrarla… mira dentro de ti y revisa tus creencias al respecto. Toma conciencia de cuáles son los miedos que te impiden dejar entrar al amor en tu vida.

En definitiva, creo necesario un cambio de paradigma con respecto a las relaciones de pareja. Obviamente, lo que nos han “vendido” no funciona en la mayoría de los casos, ya no queremos eso, no nos satisface ni nos llena. Queremos alejarnos de lo que para muchos de nuestros congéneres ha supuesto y supone una fuente de desdicha, frustración, sacrificios, rutinas, obligaciones, responsabilidades…  Cambiemos el enfoque y veamos en la pareja una gran herramienta de aprendizaje, un modo de crecer y mejorar cada día, algo divertido y estimulante, fuente de disfrute, autoestima, satisfacción, libertad, independencia y por supuesto… AMOR. Yo ante esto último solo puedo decir… ¡SÍ QUIERO!

Mi abrazo infinito,