Diana Calvo Vinssac – Psicoterapia transpersonal – UCDM – Hipnoterapia – Coaching

En busca de la Felicidad

En busca de la Felicidad

En busca de la Felicidad

Después de conocer a cientos y cientos de personas a lo largo de mi vida, después de hablar con muchas de ellas, incluso después de hacer terapia con algunas… puedo decir que un 99,9% de todas ellas se declaran INFELICES, al menos la mayor parte de su tiempo.

¿Cuál puede ser la razón de esta infelicidad?

La persona “A” observa la vida de la persona “B” y piensa que esta última debería ser feliz porque gana un buen sueldo, algo que ella lleva buscando desde hace tiempo. Pero “B” mira la vida de “A” y supone que ésta será muy feliz ya que tiene una pareja fantástica que es lo que ella desea.

“C” observa la vida de “D” y no entiende por qué se queja tanto, ya que trabaja en lo que le apasiona ganando un elevado sueldo con ello y además está rodeada de amigos. Pero “D” mira a “C” añorando una familia amorosa y una salud fantástica como la de “C”.

Si habláramos con estos 4 individuos y les preguntáramos si son felices, quizá dirían que no lo son porque les falta… “algo”. Y esa carencia hace que sus vidas no sean todo lo felices que desearían.

¿Te suena?

Realmente, ¿te has cuestionado qué es para ti la felicidad? ¿Crees que depende de que TODO en tu vida sea PERFECTO? ¿Crees que existe realmente alguien cuya vida sea perfecta todo el tiempo?

Estarás pensando que hay vidas mucho más “fáciles” que otras. Y en esto te doy la razón. Pero incluso en las vidas fáciles de estas personas que vienen a tu mente, también han existido o existirán momentos de infelicidad y dolor.

Por tanto, parece ser que la felicidad nos resulta ESCURRIDIZA, siempre la colocamos en algún lugar del futuro a cuyo destino parece que somos incapaces de llegar. Creemos que somos infelices porque nos falta ese “algo más”: más dinero, más reconocimiento, valoración, amor, pareja, salud, vacaciones, viajes, objetos diversos…

Nos perdemos en los anhelos… y la felicidad se nos va con ellos.

Y no…, no quiero decir con todo esto que “desear” sea algo incorrecto. Querer aumentar nuestro bienestar no es un error. Es más, este estado de anhelar constante… es una característica de nuestro EGO que nos ha resultado útil para crecer y evolucionar. En cada sentimiento de «falta», nace el impulso de salir en la búsqueda para satisfacer esa necesidad. Y, claramente, este es el modo en el que hemos podido avanzar como humanidad…

Pero todo esto tiene su cara amarga… y es que si nos dejamos envolver en el juego del “deseo perpetuo” siempre nos vamos a sentir incompletos. Y esta insatisfacción  estará siempre presente si no nos decidimos a cambiar la perspectiva desde la que contemplamos nuestra vida y nuestro día a día.

¿Podemos vivir una vida sin dolor? ¿Existe una vida sin problemas?

La respuesta es que NO, por tanto, nuestro nivel de bienestar o FELICIDAD no puede estar supeditado a “tener”, ni tampoco a esperar que nuestra vida se convierta en un camino de rosas en el que nunca encontremos un obstáculo.

La vida REAL no es así, frecuentemente nos vamos a encontrar rodeados de eventos que no van a ser los que nuestra mente ha planeado. Por tanto, la obtención de esa tan deseada felicidad no será tanto la persecución de esa vida perfecta, como el aprender a SENTIRLA y mantenerla aún a pesar de que las cosas no sean como queremos.

¿Y cómo podemos hacer esto?

♥♥♥ En primer lugar, deja de contarte siempre el mismo “cuento”. No, no vas a ser FELIZ cuando consigas la casa, el coche, el trabajo, la pareja, la situación que crees PERFECTA para ti. Crees que será así pero echa la vista atrás… estoy segura de que ya has conseguido algunas de las cosas que querías en tu pasado… ¿realmente cuánto duró esa felicidad que pensaste que sería eterna al conseguirlo? Después llegó otro deseo más, y otro más. Y comenzaste otro camino de obstáculos, luchas, dolor y desencanto hasta su nueva consecución.

Tampoco serás FELIZ cuando compres ese libro, ese curso, o aprendas esa técnica milagrosa…  que es otro “cuento” de todas aquellas personas que supuestamente se sienten liberadas de la vida materialista, pero han trasladado su “desear-EGO” a otra fábula que, al igual que ocurre con lo material…, no acaba nunca. Es el mismo “collar” con distinto “perro”. Pero estamos en lo mismo de antes. Buscar… buscar… sin encontrar…

♥♥♥ Es que… “con la crisis que hay…”, “el gobierno”…, “mi jefe”…, “el paro”…, “mi familia”…, “los hombres/mujeres que son iguales”…, “traumas de la infancia”…, “tendré que buscar otro terapeuta porque este no me resuelve”…, “seguro que con este otro curso lo conseguiré”… Realmente, ¿crees que el mundo se acomodará algún día a lo que tú quieres para que seas feliz?

No nos damos cuenta, pero seguimos buscando la “pildorita mágica” a cada paso. Y unas veces la pildorita será algo muy material, pero otras veces vamos buscándola detrás de un terapeuta, un curso, incluso un libro. Y todo aquello que (nos decimos) hacemos para crecer… en verdad esconde un pensamiento del tipo “con esto lo conseguiré”.

No hay nada, no hay nadie ahí fuera que te de lo que estás buscando.

♥♥♥ Has de tomar una DECISIÓN cada día de tu vida si realmente quieres sentirte FELIZ. Y digo bien: CADA DÍA, a cada segundo, a cada instante. Y no es otra que esa que estás imaginando… puedes elegir sentirte feliz AHORA. Sí, puedes. A pesar de que no tengas eso que tanto anhelas, a pesar de que aún no hayas sanado las heridas de tu pasado, a pesar de ese dolor que aún no has superado. A pesar de todas tus circunstancias presentes, sean cuales sean.

♥♥♥ Estoy segura de que en este momento, mientras lees estas líneas puedes cerrar los ojos y agradecer miles de cosas que ya disfrutas en este momento.

Un ejercicio que puede cambiar tu vibración es el de “la cajita del agradecimiento”. Busca una caja que te guste y del tamaño que elijas. Cada noche antes de dormir escribe en un papel todas las cosas que te han ocurrido a lo largo del día por las que puedes dar gracias. Puede ser algo tan simple como una comida, una sonrisa, tener un lugar donde vivir y dormir… o algo especial que te haya ocurrido: sincronías, noticias.

Introducirse en la frecuencia del agradecimiento irá cambiando tu vibración del “deseo-carencia” al “yo soy”. Hazlo como mínimo 40 días. Irás comprobando como, de forma «mágica»… todo aquello que agradeces irá creciendo en tu vida.

♥♥♥ Cuando realmente desees algo, no lo “pidas”, agradece que ya está en tu vida. Así sea un objeto, una persona, ayuda, un estado mental-emocional… agradece que ya está llegando. Y siente esa ALEGRÍA en cada célula de tu cuerpo, aquella que sentirás cuando realmente eso suceda. Las cosas sólo llegarán a tu vida cuando tu vibración sea la de aquello que estás deseando. Si tuvieras que hacer un regalo, ¿a quién se lo entregarías antes? ¿A aquel que lo agradece con sinceridad, o al que está todo el día «enfurruñado»?

Comienza a vivir cada día de tu vida con estas sencillas pautas. Sí, también aunque lo de fuera parezca derrumbarse… porque el peor momento puede llegar a convertirse en un suceso mucho más neutro…, incluso puede pasar de largo mucho antes.

Mi vida no ha sido fácil en absoluto y te puedo asegurar que a día de hoy este modo de pensar y actuar me ha hecho seguir en pie, seguir confiando, seguir adelante con fuerza, alegría, esperanza… Incluso puedo asegurarte que soy mucho más FELIZ que muchas de las personas que conozco cuyas vidas son mucho más “fáciles”…

Cada minuto de cada día, querido amigo, están ahí. Puede que estén escondidas detrás de las circunstancias, la gente, o tras pequeños eventos. En los desafíos, en las puertas cerradas, o cuando pierdes las llaves. Camufladas, disfrazadas o susurrándote al oído. Ronroneando, besándote o silbando en el aire. Sin embargo, la mayoría de las veces, están tumbadas ante nuestros ojos, bajo el cielo azul, a Plena vista. Completamente garantizado: 10.000 razones para ser feliz.

El Universo

Mi abrazo infinito,

La soledad… ¿amiga o enemiga?

La soledad... ¿amiga o enemiga?

La soledad... ¿amiga o enemiga?

A muchas personas  les resulta difícil comprender que alguien desee verdaderamente estar unos días a solas, y ya no hablo de unos días… sino simplemente algunas horas. Obviamente, se llevan “mal” con la SOLEDAD.

He tenido algunos pacientes con este problema. Suelen ser personas que buscan la compañía constante y casi de forma indiscriminada. Y si en algún momento se ven solas en casa se lanzan corriendo a encender la televisión o cualquier artefacto en el que puedan escuchar algún ruido externo.

En una ocasión me encontré con una mujer que hasta era incapaz de salir a caminar sin llevar puestos los auriculares. Y cuando digo incapaz… me refiero a que sufría verdaderamente si no la acompañaba alguien, o si no escuchaba ese “run run” de algo que llegara desde “fuera”.

Otra mujer, incapaz en muchas ocasiones de estar sola en casa, se refugiaba en centros comerciales en los que al menos podía distraerse con la ilusión de que había gente a su alrededor, lo cual la hacía sentir más arropada.

Todo vale con tal de no escuchar el SILENCIO. Y ya no tanto el silencio…, sino lo que detrás de él se adivina… Todo vale para no escuchar las propias voces internas… esas que de tanto acallar durante tanto tiempo se han llegado a convertir en gritos sordos.

Tanto huir de uno mismo puede favorecer el mantenimiento de relaciones co-dependientes. Muy lejanas de aquellas que se establecen por elección, por disfrute, por un deseo de compartir lo que uno tiene para ofrecer. Son relaciones que se establecen por auténtica necesidad y, en ocasiones, hasta por desesperación.

Entiendo que aquella persona que tiende a esta huida no puede comprender que otra se quede consigo misma, incluso que necesite este espacio a menudo. Para ellas el amor es sinónimo de necesidad, por tanto, si no las necesitas… es que no las quieres.

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¿Por qué hay personas que disfrutan la soledad?

Buscar momentos de soledad nos conecta con todo aquello que NO somos capaces de escuchar en  unas vidas repletas de bullicio, actividades, obligaciones, gente y más gente… ¡¡a nosotros mismos!!

Encontrar estos momentos nos incita a mirar “hacia dentro”, a dejar de escuchar el ruido externo y comenzar a escuchar nuestras voces internas. Conectar con nuestra parte más profunda, nos ayuda a atender nuestras verdaderas necesidades, conocernos mejor y averiguar lo que realmente queremos y deseamos de la Vida, reajustar paso a paso el camino, rectificar si es necesario y, por supuesto, nos ayuda a recargar las pilas.

Estos momentos en lo que uno se permite “llenase de sí mismo” nos prepara para mantener relaciones mucho más sanas y profundas.

Cuando disfrutamos de la soledad, es como si nos dijéramos a nosotros mismos que estamos a gusto en nuestra compañía, y que ésta es válida por sí misma. Por tanto, los demás van a valorar de igual modo lo que nosotros ya hemos aprendido a apreciar. Y en última instancia… si algunos no la valoran, no sufriremos tanto por ello.

Es imprescindible aprender a tener una buena relación con uno mismo, porque de otro modo es imposible establecer relaciones auténticas. Y es más, cuando eres capaz de disfrutar de ti mismo plenamente, te apetece mucho más compartir con los demás. Lo que tú te das… es lo que puedes ofrecer a los demás, lo que no te das… no existe tampoco para otro, aunque pueda parecer que así es.

Y si es tan buena la soledad… ¿por qué yo no la disfruto?

Tengamos en cuenta que vivimos en una sociedad llena de estímulos externos y escaparates por doquier: televisión, redes sociales, whatsapp…, donde podemos entrever las vidas de otros fácil y constantemente.

Tanto bullicio nos hace permanecer enfocados en lo externo sin que ello favorezca en absoluto la introspección. Y tantos “escaparates” de vidas diversas a las que asomarnos, provoca que constantemente andemos comparándonos con las vidas de los demás. El prado del vecino siempre parece más verde, los otros siempre parecen tener una vida más divertida e interesante que la nuestra. Lo que ocurre es que no se suelen hacer públicos los malos momentos que, por supuesto, todos tenemos.

Yo también me he sentido sola en ciertos momentos de mi vida. Han sido épocas de rupturas, duelos y despedidas. A veces, ese vacío que deja lo que se va, puede confundirse con un sentimiento de soledad. Y es que inevitablemente nuestra vida experimenta cambios en los que vemos desaparecer de repente situaciones y/o personas que queríamos. Este momento “intermedio” en el que lo viejo se ha ido y lo nuevo todavía no aparece… está repleto de confusión, angustia y vacío.

Si este es tu caso, ten paciencia. Para el Universo no existe el vacío, por tanto, nuevas oportunidades y nuevas personas llegarán a tu Vida para comenzar una nueva etapa. Ser conscientes de que estamos en uno de estos momentos… nos ayuda a transitarlos con mayor paz y serenidad.

Si te cuesta verdaderamente estar a solas y necesitas gente a tu lado constantemente (incluso buscas desesperadamente una pareja que te ayude a paliar su soledad), piensa que este sentimiento quizá sea una “llamada” de tu Ser para que comiences a estrechar lazos contigo mismo. Quizá es el momento de comenzar a transitar el camino del    auto-conocimiento. Puedes comenzar por leer algún libro que te inspire (al final te recomiendo algunos), asistir a talleres de crecimiento personal o quizás visitar algún terapeuta que te señale los posibles caminos que pueden acercarte a ese conocimiento de ti mismo y a tu paz mental.

También es posible que te encuentres experimentando un momento en el que las relaciones que mantienes no te satisfacen del todo. Quizá no son lo suficientemente profundas o tan íntimas como quisieras. Para cultivar relaciones satisfactorias tendrás que comenzar tú con un primer paso. Interésate sinceramente por los demás, sé detallista, empatiza con las personas que te encuentres. 

Mostrar interés por los demás les hará también interesarse por ti. Poco a poco y de forma gradual ve abriéndote y expresándote… Existirán personas a las que les importe poco… pero entre todas aquellas con las que lo intentes, estoy segura de que un par se quedarán en tu vida y valorarán la intimidad que las ofreces. Déjate querer y ábrete a RECIBIR. Siempre ha de existir un equilibrio.

Y por último y ya que ha salido a colación la palabra EQUILIBRIO, ten en cuenta que puede existir una línea muy fina entre desear realmente la soledad como un aspecto sano y necesario…, y tratar de evadir algo que existe en tu vida,  y de lo que tratas de huir buscando un refugio.

Timidez, miedo a enfrentar determinadas situaciones, complejos, falta de autoestima, apatía, desmotivación, pérdida de rumbo…, pueden llevarte a una soledad “elegida” como una forma de eludir la responsabilidad de enfrentar el verdadero problema.

En definitiva, busca los momentos a solas y busca también el establecimiento de relaciones con tu entorno que llenen tu alma. Aprende a reconocer cuándo quieres compañía y cuándo necesitas de esos momentos para llenarte de ti.

Sin duda alguna, lo único seguro es que  CONTIGO  es con quien pasarás el resto de tu vida. Es hora de comenzar a invertir en esa relación….

Mi abrazo infinito,

 

Libros recomendados para comenzar:

  • El poder del ahora – Eckhart Tolle
  • Conversaciones con Dios – Neale Donald Walsch
  • El Alquimista – Paulo Coelho
  • Dios vuelve en una harley – Joan Brady
  • El caballero de la armadura oxidada – Robert Fisher
  • Las 9 revelaciones – James Redfield
  • La princesa que creía en cuentos de hadas – Marcia Grad
  • El monje que vendió su Ferrari – Robin S. Sharma

Tres divorcios por cada cuatro matrimonios – Parte 1

Tres divorcios por cada cuatro matrimonios - Parte 1

Tres divorcios por cada cuatro matrimonios - Parte 1

Nuestras madres y abuelas nos dicen que ya no aguantamos como antes. Y quizás tengan razón…. Pero en mi opinión no aguantamos porque una relación no hay que aguantarla, hay que DISFRUTARLA.

El compromiso es un acto que realizamos de forma consciente y elegida porque suponemos que nos va a aportar algo positivo. Nos comprometemos con un proyecto que nos ilusiona, con los amigos con quienes nos divertimos y compartimos libremente… Nos comprometemos con asistir al gimnasio, con la lectura de determinado libro, etc.

Pero ¿qué está ocurriendo con el compromiso sentimental? ¿Por qué se producen tantas rupturas? ¿Por qué tantas personas instaladas en la soltería? ¿Qué hay detrás de un compromiso sentimental que tanto nos echa para atrás o que no somos capaces de mantener a lo largo del tiempo?

Analicemos algunos aspectos:

“Y convivieron felices para siempre…”

Parece ser que si te enamoras y eres correspondido, llega un momento crucial en cualquier pareja en el que irremediablemente, (decidas o no pasar por la vicaría), has de convivir. Todos hemos experimentado la convivencia (no sólo en pareja), y sabemos que no es fácil. Hay personas que se adaptan más fácilmente, pero quizás haya otras que debido a su carácter les resulte más difícil.

La convivencia conlleva un desgaste diario que puede terminar con el amor más potente del mundo. Pero… ¿necesariamente hemos de convivir del modo que nos han contado? Porque quizás haya días en los que te apetezca estar con tu pareja y otros en los que no. Quizás haya noches en las que desees dormir en compañía, y otras noches no. Quizás algunos días  te apetece estar sol@ o en compañía de amigos y familiares. Y no creo que por este motivo vayas a querer menos a tu pareja.

Considero fundamental seguir manteniendo un cierto espacio de intimidad. Contemplar a tu pareja de “todas las formas posibles en todos los momentos del día”, puede ser algo que vaya apagando poco a poco la magia y el misterio.

Quizás ambos componentes puedan ponerse de acuerdo y convivir aportándose pequeños tiempos de “descanso”. O quizás los fines de semana puedan ser compartidos, y entre semana vivir cada uno en su casa. O tú en tu casa y yo en la mía y cuando nos apetezca y libremente compartimos vivienda. Es decir, no es descabellado el que ambos cónyuges sigan manteniendo sus domicilios y así tener un lugar en el que retirarse de vez en cuando…

En muchos casos es necesaria una mínima distancia desde la que surja el deseo de compartir. Un “empacho diario” no nos aporta el margen suficiente para que el deseo nazca y se renueve. Seguir manteniendo los momentos de soledad y los compartidos con nuestra gente nos enriquece…  y este hecho puede a su vez enriquecer a la pareja.

¡¡Sólo tienes esta vida!! Sentirte libre para elegir con quién quieres compartir tus momentos puede hacer cualquier pareja “eterna”, al poder contemplarla cada día como una opción y no tanto como una obligación con la que un día decidiste comprometerte…

Sigue leyendo…

Enlace recomendado: ¿Por qué no encuentro la pareja que quiero?