Diana Calvo Vinssac – Psicoterapia transpersonal – UCDM – Hipnoterapia – Coaching

¡Vivir sin complejos!

¡Vivir sin complejos!

¡Vivir sin complejos!

Puede ser que haya algo en tu imagen o en tu personalidad que no te guste demasiado.

Lo cierto es que todos, en mayor o menor grado, tenemos nuestros complejillos e inseguridades. Para muchas personas esto no supone un problema y son capaces de vivir una vida equilibrada a pesar de ell@s. Sin embargo, en una sociedad en la que constantemente se ensalza la perfección, esos “complejillos” pueden llegar a ocasionar un verdadero malestar. A veces incluso, puede llegar a condicionar determinadas parcelas de la vida como pueden ser las relaciones personales, las relaciones sociales, aspecto laboral, etc.

Y bien, ¿cómo podemos gestionar esas partes que rechazamos de nosotros mismos?

ACEPTACIÓN.

El primer paso es aceptar que la perfección no existe.

Puede que seas tímido o te sientas inseguro ante determinadas situaciones… Quizá no te gusta tu nariz, o tus piernas, o tu altura… Pues bien, cuando te sorprendas a ti mismo pensando en eso que no te gusta, comienza a repetirte: “soy fulanito y esta es mi nariz, o me siento inseguro, o tengo miedo… y me quiero a pesar de ello”. Hazlo de esta forma cada vez que te encuentres con algo que no te guste de ti.

Deja de luchar y de rechazar constantemente esos aspectos y admítelos como parte de ti. La propia lucha dará aún más energía e importancia a esas cuestiones que, en vez de desaparecer ante la lucha, crecerán ante tu visión “importante” de las mismas.

NO INTENTES OCULTARLO.

Cuando intentamos tapar o esconder lo que no nos gusta (sobre todo para que los demás no lo noten), podemos llegar a actuar de forma extraña. Sé coherente con la afirmación anterior y recuérdate que te quieres actuando de forma insegura. También te quieres aunque sientas miedo, y sigues queriéndote aunque no tengas un cuerpo perfecto.

Intentar convencerte de que eres un bellezón cuando estás lejos de serlo, o que eres una persona muy segura de sí misma cuando te están temblando las piernas… no funciona. Permítete ser imperfecto y sobre todo… piensa que tienes derecho a ser como eres.

POTENCIA LO QUE SÍ TE GUSTA.

Comienza por hacer un listado con tus cualidades y enfócate en ellas. Deja de prestar atención a lo que NO te gusta y pon atención en las cosas bonitas que sí tienes y que, por tanto, puedes desarrollar aún más.

Quizá te sientas tímido en muchas situaciones…, pero tienes un sentido del humor excelente. Trabaja en ello y comprobarás que si te enfocas en esa cualidad y dejas de prestar atención a tu timidez, ésta se irá evaporando por arte de magia.

Quizá no eres muy agraciado físicamente, pero eres una persona alegre y te encanta conversar y escuchar a los demás. Pon tu atención en esa forma de ser que te “sale de forma tan natural”… Entonces tu imagen se disolverá en el contacto con los demás.

SI PUEDES CAMBIAR ALGO… ¡HAZLO!

Ciertamente, hay aspectos que nos toca aceptar sin más porque forman parte de nuestra genética y/o nuestro carácter. Pero en ocasiones, podremos dar un paso más y cambiar algunas cosas porque está en nuestra mano y sabemos que nos hará sentir mejor y/o mejorará nuestra Vida.

Por ejemplo, podemos alimentarnos mejor para bajar de peso si eso es lo que queremos, o hacer deporte, lo que además contribuirá a mejorar nuestro estado de salud. También podemos consultar con un terapeuta que nos ayude a “limar” aspectos de nuestro carácter que nos dificultan determinados aspectos de nuestra vida.

Aun así, el simple hecho de aceptar y dejar de luchar contra nuestros defectos poniendo el foco en nuestras cualidades, puede ocasionar una gran transformación por sí mismo.

Tan perjudicial es situarse en un extremo autoindulgente: “me acepto y no necesito mejorar nada”, cuando en verdad estamos cerrando los ojos a los problemas; como encontrarse en la situación contraria: “no valgo nada, soy inútil, soy peor que…”.

El secreto consiste en situarse en una posición de equilibrio: “ni mejor ni peor que nadie, simplemente soy yo y trato de ser la mejor versión de mí mism@”.

Y si crees que tú sol@ no eres capaz de sentirte mejor, no dudes en pedir ayuda. Existen multitud de técnicas que pueden ayudarte: E.F.T.PSYCH-K®, etc. ACEPTARTE es el punto de partida para poder cambiar a mejor. Es hora de dar un paso adelante… ¡Te lo mereces!

Mi abrazo infinito,

En Navidad… también elijo encontrar la Llave de mi Bienestar

En Navidad... también elijo encontrar la Llave de mi Bienestar

En Navidad... también elijo encontrar la Llave de mi Bienestar

¿Qué es para ti la Navidad?

Para algunos, estas fechas son un refugio de luz; para otros, un recordatorio punzante de lo que falta.

Sinceramente, a mí siempre me ha fascinado. Pero entiendo perfectamente a quienes sienten que estas fechas son, en realidad, un «invierno del alma». La Navidad tiene una capacidad única para actuar como una lupa: maximiza lo que amamos, pero también hace sangrar las ausencias.

Es tiempo de recogimiento, sí, pero ¿qué ocurre cuando tu hogar no es ese «lugar idílico» de los anuncios? ¿Qué pasa cuando las sillas vacías gritan más fuerte que los villancicos o cuando la distancia —física o emocional— se vuelve insoportable? El dolor en estas fechas es real, y negarlo sería una falta de respeto a nuestra propia historia.

Sin embargo, este año te invito a una insurrección emocional. He decidido rebelarme contra la inercia del malestar y rescatar a esa niña que aún espera, con los ojos muy abiertos, que algo mágico suceda

Por eso, hoy quiero compartirte mi hoja de ruta para habitar una Navidad diferente:

1. La abundancia como estado mental

Me encanta ver las casas y las ciudades llenas de LUCES y COLORES. Me gusta ver las mesas vestidas con sus mejores galas. Una vajilla especial o una vela encendida no son lujos, son homenajes a nuestra existencia. Deberíamos tratarnos como invitados de honor en nuestra propia vida mucho más a menudo.

Y es más, creo que cualquier ocasión es perfecta para CELEBRAR: que estoy viva, que respiro, que tengo tantas y tantas cosas para agradecer…

2. Creatividad frente al consumo

La Navidad no tiene por qué ser un asalto al bolsillo. Es el escenario perfecto para despertar al artista que llevamos dentro. La verdadera magia reside en lo que sale de nuestras manos: un plato cocinado con amor…, un regalo artesanal o, mejor aún, el regalo de nuestra atención plena. El amor no se compra, se manifiesta.

3. Sintonizar con la «Buena Energía»

A veces nos volvemos cínicos ante los buenos deseos colectivos. ¿Es compromiso? ¿Es hipocresía? Quizás. Pero yo elijo subirme a esa ola de «buena vibración«. Prefiero elevarme con los deseos de felicidad ajenos que hundirme en el juicio. Si el mundo decide, por unos días, hablar de paz y amor, decido ser una receptora activa de esa frecuencia.

4. La soberanía de tus límites

Este es el pilar de mi paz mental: he renunciado a la obligación de la presencia. He decidido no reunirme con quien no deseo. Como dice el refrán: «Más vale una vez colorada que ciento amarilla». Y cuando el compromiso es ineludible, aplico la psicología a mi favor: programo mi mente para observar con curiosidad en lugar de reaccionar con dolor. Recuerdo que soy libre de marcharme cuando mi energía lo dicte. El autocuidado es el mejor regalo que puedo hacerme.

5. El refugio de la inocencia

Contemplar la mirada de los niños en estas fechas es hacer un viaje directo a nuestra esencia. En sus ojos llenos de estrellas reside la capacidad de asombro que el cinismo adulto intenta robarnos. En estas fechas, elijo hacer ese viaje a mi niña interior y a su inocencia. Y creer en la magia, en los milagros cotidianos y en la capacidad de sorprenderme ante la maravilla de lo que me rodea. Mi niña interior sigue viva, y estas son sus fechas de gala.

6. Honrar el presente: la GRATITUD por quienes sí están.

Aunque pueda echar de menos a ciertas personas u otras épocas más felices… las personas que HOY tengo a mi alrededor merecen toda mi ALEGRÍA y ATENCIÓN. Me siento AGRADECIDA porque hoy están a mi lado y eso me hace sentir feliz.

 

Querido/a amigo/a… sí, yo también he vivido y he sufrido lo suficiente como para sentirme desesperanzada, dolida, cerrada, enfadada…, he podido comprobar los sinsabores de la Vida que tratan de llevarse con fuerza toda mi Fe y mi CONFIANZA. Tengo muchas razones para sentirme mal, pero también otras tantas para sentirme BIEN. Y en ellas quiero enfocarme. Es igual que sea Navidad, Semana Santa o Vacaciones de verano… 

Recordemos: no es lo que sucede, sino lo que yo elijo colocar en mi mente ante lo que sucede.

En Navidad, yo sigo eligiendo buscar en mi mundo todas aquellas razones para sentirme BIEN… ¿y tú?

¡¡Mis mejores deseos!!

 

La pareja perfecta

La pareja perfecta

La pareja perfecta

Sentados en la plaza del pueblo, dos viejos amigos conversan mientras observan a varias parejas sentadas en el césped.

– Entonces, ¿Nunca pensaste en casarte? – preguntó el primero

– Lo pensé, pero nunca llegué a casarme – respondió el segundo -. Cuando era joven me decidí a buscar a la mujer perfecta.

Tras esgrimir una leve mueca, el hombre continuó diciendo:

– Cuanto fui a las costas encontré a la mujer más bella que jamás había visto, pero no conocía de las cosas materiales de la vida ni era muy espiritual. Cuando fui a lo más alto de la montaña, conocí a una mujer muy bonita y con un intenso interés por espiritual, pero no le daba importancia a las cosas materiales o lo que ocurría en el mundo. 

Seguí andando y llegué a una ciudad, donde tropecé con una mujer muy linda y rica, pero no se preocupaba del aspecto espiritual. Al llegar a las praderas hallé a una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita. Seguí buscando y en uno de mis viajes tuve la oportunidad de cenar en la casa de una joven bonita, espiritual, y conocedora de la realidad material. Era la mujer perfecta.

Se produjo un breve silencio que permitió escuchar el suspiro de aquel hombre.

– ¿Y por qué no te casaste con ella? – Le preguntó el amigo

– ¡Ah, querido amigo mío! Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto.

Sí, ya todos sabemos que la pareja perfecta no existe, pero en el fondo muchas personas siguen “suspirando por encontrarla”. Los cuentos de hadas, el cine, las novelas románticas y otras cuestiones han hecho mella en nuestro inconsciente sin darnos cuenta, haciéndonos mucho más daño del que pensamos. 

Lo verdaderamente sorprendente es que si preguntáramos a muchas de estas personas sobre esa “pareja perfecta”… ni siquiera serían capaces de “definirla”, o no sabrían describir cómo sería exactamente esa perfección que anhelan…
¿Te has preguntado alguna vez cómo te gustaría que fuera esa persona con la que compartir? ¿Te has planteado qué tipo de pareja te gustaría construir?

Te recomiendo que hagas lo siguiente:

LO IMPORTANTE.
Coge papel y boli y comienza a materializar en tu mente esa relación que buscas. Deja de idealizar y soñar…, piensa en una persona REAL y escribe aquellas características que a ti te gustaría encontrar porque son verdaderamente IMPORTANTES para ti. Quizá no sean más de 5 o 6 cosas imprescindibles. Son aspectos que tú sabes que si no existen en esa persona, jamás podrías estar con ella.

LO SECUNDARIO.
Después alarga tu lista con detalles que pudieran ayudarte a identificar a esa persona, pero siendo consciente de que podrías prescindir de ellos si no estuvieran.

Y sobre todo, sé consciente de que habrá aspectos que no te van a gustar, eso SIEMPRE va a ocurrir con cada persona que conozcas. Es un factor que no puedes controlar, sino sólo aceptar. Por supuesto, JAMÁS aceptes comportamientos de nadie que te hagan perder tus valores principales, tu autoestima, tu poder personal y tu independencia.

LA RELACIÓN.
Piensa qué tipo de relación deseas construir: cómo sería el día a día…, qué cosas quieres compartir y cuáles no…, si deseas convivencia o no…, “descansos” frecuentes…, hijos.
Reflexiona sobre tus necesidades y lo que a ti y únicamente a ti te encajaría como “anillo al dedo”. Aunque no lo creas, la horma de tu zapato existe, pero has de tener claro lo que quieres para poder encontrarlo. Por otro lado, ten en cuenta que una relación no «aparece», sino que tú contribuirás a CREARLA junto con la otra persona.

TU PERSONA.
Y aquí llegamos al quid de la cuestión. Muy pocas personas son capaces de llegar a este punto. Es muy bonito desear y querer una pareja ideal… pero ¿y tú? ¿Eres la pareja perfecta? Recuerda que, como en cualquier otro aspecto de la vida, nada podrá llegar a ti si no estás vibrando en la misma frecuencia.

Bien, ahora tienes claro qué tipo de persona deseas y qué clase de relación quieres construir con ella… ¿Eres dign@ de esa persona que imaginas? ¿Los aspectos que estás “pidiendo” en ella ya los has desarrollado tú? ¿Qué tienes para ofrecerla? ¿Por qué esa persona que deseas querría amarte a ti?
Es muy importante que seas consciente de esta cuestión. Si no ERES abundante, jamás podrás lograr la abundancia, si no te SIENTES sano, será muy difícil que alcances la salud plena. Del mismo modo, si tú no ERES la “pareja perfecta”… ella jamás podrá llegar a ti.

Mi abrazo infinito,

 

¿Cómo puedes canalizar tu rabia?

¿Cómo puedes canalizar tu rabia?

¿Cómo puedes canalizar tu rabia?

Pues sí…, la rabia no es una emoción tan negativa como parece. Por el contrario, puede ser una emoción útil y beneficiosa si aprendemos a gestionarla.

En ocasiones, llega a nosotros después de haber estado algún tiempo tristes o quizás algo depresivos. Es buena señal y debemos permitirnos sentirla, ya que la tristeza es una emoción de indefensión y pérdida de poder. Pasar a experimentar una emoción de ira o rabia supone que hemos recuperado una cuota de ese poder perdido, por tanto, podemos considerar que hemos subido un “peldaño” en la escala emocional.

La ira también se manifiesta como respuesta a situaciones en las que queremos afirmarnos, bien porque hemos sufrido una injusticia, o porque nos sentimos atacados e inseguros y necesitamos defendernos.

Solemos reprimirla en muchas ocasiones en parte por la educación recibida (nos han enseñado que “tenemos que ser buen@s”), en parte por temor al rechazo de los demás si la expresamos. Sin embargo, reprimirla nos puede ocasionar multitud de síntomas y enfermedades físicas, pérdida de poder y el evitar realizar acciones concretas que incrementarían nuestro bienestar.
En el otro extremo, expresarla de manera inadecuada nos puede ocasionar un tremendo malestar, situaciones agresivas e indeseadas, y de las cuales puede que nos arrepintamos una vez que ha llegado la calma y ya somos capaces de racionalizar lo que ha ocurrido.

De cualquier manera, es una emoción que implica ACCIÓN. Y debemos considerarla beneficiosa cuando nos lleva en la dirección correcta.

Bien, y ¿cuál es esa dirección? ¿Cómo gestionarla de manera correcta sin reprimirla y/o sin que se nos “vaya de las manos”?

Pautas a seguir:

Toma un descanso.
Inmersos en la rabia no podemos pensar de manera óptima. Por tanto, intenta no conversar con nadie en este estado. Tómate el tiempo que necesites para realizar esa llamada, ese encuentro, etc. Si te ha surgido en medio de un diálogo lo mejor que puedes hacer es utilizar una excusa y marcharte durante un rato (ve al baño, da un paseo…).

Muévete.
Si es posible lleva a cabo cualquier tipo de ejercicio cardiovascular: camina rápido, corre, etc. “Sudar” es una manera muy sana de canalizar esta energía.

Respira.
La rabia hace que nuestra respiración sea más rápida, agitada y se concentre en la parte superior del árbol respiratorio. Cambiando la respiración de manera consciente, podemos cambiar nuestro estado mental – emocional. Lleva a cabo unas cuantas respiraciones diafragmáticas llevando tu atención al abdomen, a la entrada y salida de aire…

Escribe.
Racionaliza el objeto de tu ira: ¿Qué o quién te molesta tanto y por qué? ¿Qué crees que han podido “hacerte” que puede quitarte tu poder? ¿Qué parte de ti se siente amenazada? ¿Qué es eso que te causa tanta impotencia?

Ten en cuenta que NADIE puede robarte tu paz mental si tú no lo permites. La rabia, como cualquier otra emoción, ha surgido de ti… sólo tú la has puesto “ahí”. Piensa que las situaciones y las personas quizá no sean como tú quieres que sean, sino que SON COMO SON. Si analizas los motivos que te han llevado a sentir esa rabia, sabrás lo que tienes que hacer en consecuencia: trabajarte la ACEPTACIÓN (de una situación, de una persona concreta), poner LÍMITES en tus relaciones y pensar más en ti y en tus necesidades (personales, laborales), etc.

Haz lo que tengas que hacer, pero siempre después de que la rabia haya sido canalizada y racionalizada. Y sobre todo… ¡¡jamás la reprimas!! SIÉNTELA y profundiza en ella, ya que, como ves, es una emoción que puedes aprovechar para saber qué hay dentro de ti, conocerte mejor y sobre todo descubrir cuáles son las acciones has de llevar a cabo en busca de la paz que tanto anhelas.

Mi abrazo infinito,

 

¿He perdido mi tiempo?

¿He perdido mi tiempo?

¿He perdido mi tiempo?

«Me he equivocado»… «qué mal lo he hecho»… «no me di cuenta»… «si pudiera rectificar»…… ¡DETENTE un momento!

Da igual la edad que tengas. Estás AQUÍ y AHORA, respiras y la sangre sigue corriendo por tus venas. No puedes cambiar el pasado pero SÍ construir un futuro sobre nuevas bases.

¿Piensas que es demasiado tarde? Míralo desde otro punto de vista: puedes tener 70 años y quedarte 20 años de vida. O puedes tener 30 y quedarte 5 por vivir… nunca podrás saberlo… ¿Quién te dijo que tienes que avanzar a un ritmo determinado? ¿Dónde está escrito que con tal edad deberías haber conseguido tal o cual cosa, o que debes ir en busca de algo concreto?
Deja de compararte con los demás (si lo haces siempre saldrás perdiendo en algo). NO te dejes arrastrar por un Sistema que te dice cómo, cuándo y de qué manera construir tu vida.

El CAMINO de cada uno es un gran misterio, la Vida es todo un gran misterio en sí misma. Elige tus propósitos, esos que te LLENAN EL ALMA… ¡Esto es lo que verdaderamente importa! Piensa que todo lo que te ha ocurrido hasta este momento era necesario como aprendizaje para alcanzar los deseos de tu corazón.

Deja atrás el pasado, perdónate y rectifica de ahora en adelante. Confía en un plan mucho mayor y en tu propia sabiduría. Todo tiene un sentido…, es sólo que nuestro «yo pequeñito» es incapaz de verlo.

Fuerza y… ¡ADELANTE!

 

El asombroso poder de nuestras creencias

El asombroso poder de nuestras creencias

El asombroso poder de nuestras creencias

El psiquiatra J.Blake en su libro «El médico de la mente», nos cuenta un hecho insólito ocurrido en una cárcel estadounidense:

En 1997 se llevo a cabo un experimento con un preso condenado a muerte al que se le explicó que se había solicitado ejecutar la sentencia con un nuevo método indoloro. El preso, J.W.L. accedió, ya que el equipo médico le comunicó que únicamente sentiría cómo iría sumergiéndose en un sueño reparador.

Se le tumbó en una camilla dejando fuera los brazos y se le comunicó que le harían unas incisiones en las muñecas para que la sangre fuera cayendo lentamente en los recipientes. De esta forma, su cuerpo se desangraría lentamente y él entraría, a través de un dulce sopor, en la muerte.

Pero en realidad no se le hizo ningún corte. Arañaron sus muñecas de forma superficial y se hizo resbalar por sus manos un líquido viscoso y templado. El condenado fue poco a poco quedándose dormido. Y cuando el líquido en los recipientes alcanzó los 5 litros (cantidad de sangre aproximada que contiene el cuerpo humano), el preso murió.

Hace ya bastantes años que llegó a mis oídos el resultado de este experimento, pero me impactó tanto que aún sigo contándolo en muchos de mis cursos y talleres como una «prueba» irrefutable de que, verdaderamente, nuestras CREENCIAS pueden llevarnos a lo más grande y, por supuesto, también a la mayor auto-destrucción.

Si CREES que «no puedes», que «no eres capaz», que eso «no está hecho para ti», etc…. ASÍ SERÁ SIN DUDA.
La buena noticia es que puedes TRANSFORMAR tus creencias de limitación por otras de PODER y REALIZACIÓN.

No te dejes arrastrar por lo que ahora te cuentan, por lo que ahora ves, por lo que ahora sientes… ¡¡¡¡SIEMPRE PUEDES CAMBIAR y CREAR UNA NUEVA REALIDAD PARA TU VIDA!!!!

Fuerza y… ¡ADELANTE!

El camino hacia una sana autoestima

El camino hacia una sana autoestima

El camino hacia una sana autoestima

Aceptarse… quererse… son conceptos que se escuchan frecuentemente en el mundo terapéutico. Pero… ¿Sabemos en qué consiste verdaderamente ACEPTARSE? ¿Cómo se hace “eso”? ¿Puede uno levantarse un día de la cama y decir: “me quiero y me acepto” pase lo que pase y le pese a quien le pese?

Cierto es que uno jamás deja de conocerse. Y CONOCERSE es tener la posibilidad de aceptarse. Y aceptarse lleva implícito el QUERERSE. Cuando uno se quiere es capaz de vivir la vida que desea en armonía con su entorno, es capaz de poner límites sanos en sus relaciones, obedece a sus necesidades, es capaz de compartir desde la independencia y el desapego, reconoce que es un ser único e irrepetible que llega a este mundo con unos talentos y unos dones que nadie más expresará del mismo modo… Sí, la verdadera autoestima comienza con el AUTOCONOCIMIENTO y el reconocimiento de nuestros límites y potencialidades.

Es fácil (en ocasiones no tanto) ver cuáles son nuestras cualidades, pero no es tan sencillo descubrir nuestros límites y fallos, darnos cuenta de nuestro lado más oscuro, lo que en psicología se denomina “la sombra”: aspectos de nuestra personalidad que tratamos de “barrer bajo la alfombra” porque no nos gustan y/o nos avergüenzan.

A veces no es agradable mirarse de frente con sinceridad…, sin embargo, no existe otro modo de crecer y dar pasos hacia delante. Cuando “sabes”, cuando te “das cuenta” comienzas a pulir el DIAMANTE que en verdad eres. Solo desde este lugar de plena consciencia puedes comenzar a realizar cambios. Es el momento de disolver los automatismos y convertirlos en acciones elegidas y conscientes que te dirigen hacia tu verdadero SER y lo que deseas experimentar en tu vida.

Puedes ampliar información aquí

Fuerza y ¡ADELANTE!

Entrevista en canal 9 La Loma – La ley de la Atracción

Entrevista en canal 9 La Loma - La ley de la Atracción

Entrevista en canal 9 La Loma - La ley de la Atracción

Querid@s amig@s,

Quiero compartir con vosotr@s la entrevista que me hicieron recientemente en un canal regional de Andalucía sobre la LEY DE LA ATRACCIÓN. Si os interesa el tema y queréis conocer algo más os invito a escucharla.

Desde aquí mi agradecimiento a Canal 9 La Loma y su equipo, a Alfonso Salido Zambrana (organizador del evento) y a todas las personas que acudieron a la conferencia el día después de la entrevista. Fue un verdadero placer compartir con todos vosotros.

Un abrazo infinito,

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www.dianacalvo.com

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La delgada línea entre «aceptar lo que es» y «evadir los problemas»

La delgada línea entre "aceptar lo que es" y "evadir los problemas"

La delgada línea entre "aceptar lo que es" y "evadir los problemas"

«Señor, dame serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar aquellas que sí puedo, y sabiduría para reconocer la diferencia» Reinhold Niebuhr

Sí, es cierto, somos seres humanos… imperfectos. Exigirnos en exceso y buscar constantemente la perfección puede hacernos vivir en un sufrimiento constante. Siempre habrá momentos en los que sintamos miedo, inseguridad, dudas… Nos equivocaremos muchas veces y es fundamental aprender a perdonarnos y a querernos a pesar de todo ello. Aplicar ciertas dosis de auto indulgencia es un mecanismo necesario para alcanzar una sana autoestima.

Sin embargo, situarnos en el otro extremo puede llegar a ser igualmente dañino y auto destructivo. Aceptarse significa ser consciente de que es imposible alcanzar la perfección. Pero prestemos atención ante alguna característica en nuestra personalidad o un comportamiento que genere consecuencias del tipo:

  • Nos hace sufrir en algún aspecto de nuestra vida.
  • Hace sufrir a personas de nuestro entorno.
  • Nos crea situaciones problemáticas.
  • Conlleva pérdidas de algún tipo: personas importantes para nosotros se alejan de nuestra vida, pérdida de empleo, de oportunidades, incapacidad de mantener relaciones afectivas sanas, etc.

En este caso ya no estamos ante un rasgo de nuestra personalidad que debamos aceptar y/o que los demás tengan que aceptar en nosotros. En este caso lo que deberíamos aceptar es que tenemos un asunto que resolver.

Esta falsa auto aceptación es muy frecuente detrás de una típica frase: «es que yo soy así y no puedo cambiar», mientras que en el fondo lo que subyace es una gran resistencia al cambio y una incapacidad para enfrentarse y resolver el verdadero problema.

Lo cierto es que todos nuestros comportamientos son aprendidos y elegidos. No nacimos «así«…, siempre podemos elegir cambiar determinados aspectos, y debemos hacerlo cuando el modo de comportarnos en cuestión genera sufrimiento y situaciones indeseadas (para ti o para las personas que te rodean). Insistir en tapar lo que está suponiendo un problema en nuestras vidas…, pensar que se resolverá solo como por arte de magia…, puede dificultarnos en alto grado nuestro camino. Los problemas no desaparecen porque «miremos para otro lado», más bien ocurre al contrario: cuanto más insistamos en negarlos, más grandes se harán con el paso del tiempo.

Si la Vida te pone delante cualquier tipo de inconveniente no es porque quiera ensañarse contigo, tómalo como un reto, una oportunidad para subir un escalón en tu crecimiento y evolución. Deja de parapetarte tras un falso «todo está bien en mí, yo soy así», «es el mundo el que está en mi contra», y ponte manos a la obra. Las situaciones conflictivas que constantemente te rodean, son un reflejo de un conflicto que aún no has resuelto en tu interior. Si crees que no puedes tú sol@… busca ayuda, para eso estamos los profesionales.

La Vida es un continuo reinventarse, y para hacerlo no queda más remedio que desprenderse de todos aquellos comportamientos que aprendiste en el pasado y que ahora ya están caducos y obsoletos. Termina con lo que ya no sirve y ¡DECÍDETE A BRILLAR! ¡Será entonces cuando tu Vida BRILLE CONTIGO!

Fuerza y ¡ADELANTE!

Las relaciones como «espejo»: sé quién soy gracias a ti

Las relaciones como espejo: sé quién soy gracias a ti

Las relaciones como espejo: sé quién soy gracias a ti

Los seres humanos tenemos tendencia a ver «la paja en el ojo ajeno», dejando de lado la «viga en el propio». Curiosamente, lo que más nos irrita de los demás, es precisamente lo que deberíamos trabajar en nuestra persona. Cuando te descubras criticando o juzgando alguna actitud de otro, piensa en lo siguiente:

  • EN QUÉ ASPECTO DE TU VIDA Y/O CON QUIÉN ESTÁS ACTUANDO DE IGUAL FORMA.

En ocasiones nos molestan determinadas actitudes en los demás porque en el fondo nos «resuenan» con ciertas actitudes propias de las que no queremos ser conscientes. Por ejemplo, nos puede irritar enormemente que nuestra amiga permanezca en una relación infeliz y que no se decida a terminarla para comenzar una nueva vida más feliz. 

Es normal que nos afecte que alguien querido se sienta mal, pero si te irrita y te molesta especialmente, párate y piensa… ¿no será que tú eres infeliz con alguna situación de tu vida que también tienes miedo de cambiar?… Ver en el otro una actitud que nosotros también estamos llevando a cabo (aunque sea en otras parcelas), puede incluso llevarnos a una actitud intolerante con respecto a la cuestión que observamos. 

  • UNA PERSONA TE IRRITA PORQUE MANIFIESTA ALGO DE LO QUE TU TE CREES INCAPAZ O ESTÁS REPRIMIENDO.

Por poner un ejemplo, puede irritarte enormemente que alguien muestre actitudes «egoístas». En este caso quizá no seas capaz de admitir que en verdad necesitas pensar más en tí mism@ y expresar con más claridad y frecuencia tus propias necesidades. Y ver que otro lo hace de forma tan clara, incluso exagerada, puede despertar en ti esa incomodidad: «él puede hacerlo y yo no soy capaz«.

Por otro lado, quizá te irrite la gente que posee alguna cualidad que admiras y piensas que no tienes. Si te descubres sintiendo envidia, piensa en que no puedes ser capaz de ver algo en otro que tu no poseas previamente. Por tanto, eso que admiras está dentro de ti y sólo tienes que potenciarlo y hacerlo crecer. Si trabajas esa cualidad en ti mism@ ya no tendrá sentido que la envidies… Recuerda que tú y solo tú eres el/la responsable de tu modo de ser y comportarte. Siempre puedes cambiar lo que quieras en tu persona.

  • EQUILIBRIO

Si eres demasiado perfeccionista… probablemente encuentres constantemente a personas descuidadas, olvidadizas y torpes. Si eres demasiado enérgic@, atraerás a personas indecisas y pasivas… Y si «no son así«, se comportarán así contigo, aunque sea de manera inconsciente. 

En la naturaleza todo tiende al equilibrio y cuando muestras de forma exagerada algún aspecto de ti mism@… la vida te compensará con la polaridad opuesta, siempre con el objetivo de que pongas consciencia en que tu forma de manifestarte se encuentra en el extremo contrario. Si eres capaz de observarlo y recuperar tu equilibrio, esas personas desaparecerán de tu vida o bien cambiarán su comportamiento hacia ti.

Todos somos espejos y este es uno de los sentidos más grandes que tienen las relaciones humanas: conocernos a través de nuestro reflejo en los demás. Es divertido poder comprobar que estamos rodeados de grandes «maestros» si somos capaces de DESPERTAR. 

Te propongo que examines aquellas conductas en la gente de tu alrededor: pareja, padres, hijos, amigos…, que te molestan, te irritan y te «sacan de tus casillas». Quizá descubras algo interesante sobre tu persona que hasta este momento ha permanecido oculto.

Un abrazo infinito,