Diana Calvo Vinssac – Psicoterapia transpersonal – UCDM – Hipnoterapia – Coaching

La pareja perfecta

Sentados en la plaza del pueblo, dos viejos amigos conversan mientras observan a varias parejas sentadas en el césped.

– Entonces, ¿Nunca pensaste en casarte? – preguntó el primero

– Lo pensé, pero nunca llegué a casarme – respondió el segundo -. Cuando era joven me decidí a buscar a la mujer perfecta.

Tras esgrimir una leve mueca, el hombre continuó diciendo:

– Cuanto fui a las costas encontré a la mujer más bella que jamás había visto, pero no conocía de las cosas materiales de la vida ni era muy espiritual. Cuando fui a lo más alto de la montaña, conocí a una mujer muy bonita y con un intenso interés por espiritual, pero no le daba importancia a las cosas materiales o lo que ocurría en el mundo. 

Seguí andando y llegué a una ciudad, donde tropecé con una mujer muy linda y rica, pero no se preocupaba del aspecto espiritual. Al llegar a las praderas hallé a una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita. Seguí buscando y en uno de mis viajes tuve la oportunidad de cenar en la casa de una joven bonita, espiritual, y conocedora de la realidad material. Era la mujer perfecta.

Se produjo un breve silencio que permitió escuchar el suspiro de aquel hombre.

– ¿Y por qué no te casaste con ella? – Le preguntó el amigo

– ¡Ah, querido amigo mío! Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto.

Sí, ya todos sabemos que la pareja perfecta no existe, pero en el fondo muchas personas siguen “suspirando por encontrarla”. Los cuentos de hadas, el cine, las novelas románticas y otras cuestiones han hecho mella en nuestro inconsciente sin darnos cuenta, haciéndonos mucho más daño del que pensamos. 

Lo verdaderamente sorprendente es que si preguntáramos a muchas de estas personas sobre esa “pareja perfecta”… ni siquiera serían capaces de “definirla”, o no sabrían describir cómo sería exactamente esa perfección que anhelan…
¿Te has preguntado alguna vez cómo te gustaría que fuera esa persona con la que compartir? ¿Te has planteado qué tipo de pareja te gustaría construir?

Te recomiendo que hagas lo siguiente:

LO IMPORTANTE.
Coge papel y boli y comienza a materializar en tu mente esa relación que buscas. Deja de idealizar y soñar…, piensa en una persona REAL y escribe aquellas características que a ti te gustaría encontrar porque son verdaderamente IMPORTANTES para ti. Quizá no sean más de 5 o 6 cosas imprescindibles. Son aspectos que tú sabes que si no existen en esa persona, jamás podrías estar con ella.

LO SECUNDARIO.
Después alarga tu lista con detalles que pudieran ayudarte a identificar a esa persona, pero siendo consciente de que podrías prescindir de ellos si no estuvieran.

Y sobre todo, sé consciente de que habrá aspectos que no te van a gustar, eso SIEMPRE va a ocurrir con cada persona que conozcas. Es un factor que no puedes controlar, sino sólo aceptar. Por supuesto, JAMÁS aceptes comportamientos de nadie que te hagan perder tus valores principales, tu autoestima, tu poder personal y tu independencia.

LA RELACIÓN.
Piensa qué tipo de relación deseas construir: cómo sería el día a día…, qué cosas quieres compartir y cuáles no…, si deseas convivencia o no…, “descansos” frecuentes…, hijos.
Reflexiona sobre tus necesidades y lo que a ti y únicamente a ti te encajaría como “anillo al dedo”. Aunque no lo creas, la horma de tu zapato existe, pero has de tener claro lo que quieres para poder encontrarlo. Por otro lado, ten en cuenta que una relación no «aparece», sino que tú contribuirás a CREARLA junto con la otra persona.

TU PERSONA.
Y aquí llegamos al quid de la cuestión. Muy pocas personas son capaces de llegar a este punto. Es muy bonito desear y querer una pareja ideal… pero ¿y tú? ¿Eres la pareja perfecta? Recuerda que, como en cualquier otro aspecto de la vida, nada podrá llegar a ti si no estás vibrando en la misma frecuencia.

Bien, ahora tienes claro qué tipo de persona deseas y qué clase de relación quieres construir con ella… ¿Eres dign@ de esa persona que imaginas? ¿Los aspectos que estás “pidiendo” en ella ya los has desarrollado tú? ¿Qué tienes para ofrecerla? ¿Por qué esa persona que deseas querría amarte a ti?
Es muy importante que seas consciente de esta cuestión. Si no ERES abundante, jamás podrás lograr la abundancia, si no te SIENTES sano, será muy difícil que alcances la salud plena. Del mismo modo, si tú no ERES la “pareja perfecta”… ella jamás podrá llegar a ti.

Mi abrazo infinito,

 

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