Diana Calvo Vinssac – Psicoterapia transpersonal – UCDM – Hipnoterapia – Coaching

El lenguaje de los colores – Parte 1

El lenguaje de los colores - Parte 1

El lenguaje de los colores - Parte 1

El espectro de luz visible se manifiesta a través de los colores. Cada uno de ellos tiene una longitud de onda o frecuencia distinta que afecta directamente a nuestro nivel de bienestar. Inconscientemente, nos expresamos a través del color cuando nos vestimos cada día y con los colores que hemos elegido al decorar nuestro hogar. En muchas ocasiones, nos sentimos atraídos hacia los colores que necesitamos para corregir posibles desequilibrios energéticos.

Todos tienen su parte «positiva» y su parte «negativa» según su presencia en nuestras vidas. Es decir, debemos prestar atención:

  • A la ausencia total de algún color, ya sea por rechazo directo (odio el color «tal»), olvido (curiosamente no tengo nada del color «cual»).
  • Cuando existe un color en exceso (constantemente siempre te llaman la atención un color o dos).

En ambos casos puede existir un desequilibrio energético. Conocer el significado de los colores, puede darte pistas sobre aquello que puedas estar rechazando o necesitando.

Hoy comenzaremos con 4 colores: rojo, blanco, negro y azul.

COLOR ROJO

En su aspecto positivo, es el gran estimulante de los sentidos, el gran energético de la naturaleza, el fuego por excelencia. Se recomienda para las personas tímidas, débiles, inseguras, depresivas, melancólicas o con problemas físicos como anemia, falta de energía, mala circulación, presión arterial baja, catarros y resfriados. Puede ser bueno colocarlo en el dormitorio de una pareja en pequeños toques, pues es afrodisíaco y estimula la pasión, la sensualidad y la afectividad.

Negativo: hay que tener cuidado y no sobrecargar los ambientes con este color, ya que al ser tan excitante puede afectar a aquellas personas que ya de por sí sean activas, hipertensas, etc. En exceso puede generar violencia, discusiones. Las personas con exceso de rojo pueden ser agresivas, impacientes y egocéntricas.

Lo ideal es utilizarlo en pequeños toques como en una sola pared, una alfombra, tapicería, cojines u objetos decorativos. No utilizar en lugares de descanso ni en zonas cuyas actividades estén relacionadas con la psicología o psiquiatría.

COLOR BLANCO

En su aspecto positivo, el blanco confiere luz y aumenta la actividad orgánica, tiene poder sanador, desinfectante y bactericida. Atrae la pureza y la luz, dando una carga adicional de energía y brillo. Hace que todo lo demás resalte, nada se puede ocultar cuando está rodeado por el blanco. Es un color positivo para una entrevista de trabajo, ya que muestra que no hay nada que ocultar.

En su aspecto negativo, utilizado en exceso simboliza la nada, lo que no tiene vida. Signo de desolación y baja energía. Por eso si se utiliza para la pared es bueno “cortarlo” con unas gotas de otro tono. El blanco en exceso puede resultar frío, duro e implacable, y es necesario compensarlo con toques de color.

Los ambientes de blanco no deben iluminarse mucho, ya que se multiplica el efecto. No se debe utilizar en climas fríos, en los lugares donde la gente no se conoce, en salas de estudiantes, salas de espera y dormitorios infantiles.

COLOR NEGRO

En su aspecto positivo el negro induce al sueño. Por otro lado está asociado a la magia y lo misterioso. Se asocia con el poder, la discreción y la elegancia.

Negativo: su uso debe ser medido. Se relaciona con el dolor, el luto y la muerte. Es el color de la castidad y la viudez, por tanto, marca la soledad. Es un color absorbente tanto para lo bueno como para lo malo. Lo podemos utilizar en lugares con mucha luz, a través de objetos de decoración, en pequeños toques.

No utilizar en sábanas ya que absorbe la energía vital y debilita. Tampoco en habitaciones infantiles, en espacios de curación, cuando es necesaria la comunicación, y en áreas de lectura.

COLOR AZUL

Positivo: posee una vibración calmante y, a la vez, estimulante. Se recomienda para personas tensas, alteradas y nerviosas o con estrés. También está indicado en caso de fiebre, laringitis, cortes, picaduras y quemaduras, problemas menstruales, migraña y enfermedades infantiles como sarampión, paperas y dentición. Promueve la felicidad y la independencia, está indicado en dormitorios, sitios de descanso o meditación.

El color azul está asociado a la garganta. Si tienes dificultad para expresar tu opinión o te cuesta hacerte escuchar, hablar en público, etc., el azul puede ayudarte.

En exceso puede provocar aislamiento y frialdad. Las personas con exceso de azul pueden llegar a ser persuasivas pudiendo llegar a convertirse en manipuladoras. Las personas «azules» pueden sembrar la discordiay provocar discusiones sin ser conscientes de ello.

No utilizar en espacios que necesiten ser alegres o agitados (salones, cocinas), en lugares fríos, zonas de comer y pasillos de uso general.

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El gran placer de sentirse útil

El gran placer de sentirse útil

El gran placer de sentirse útil

Hace un par de días charlaba con un amigo sobre lo que significa para mí ser Terapeuta. No será la primera ni la última persona que me plantea la pregunta típica al respecto: “Te quedarás agotada, ¿verdad?”.

Puede ser que contemplando el asunto desde fuera, pareciera que el paciente siempre llega a la consulta para quitarse “algo” de encima (y no precisamente muy positivo), y que el terapeuta cual esponja absorbe todo ese “mal” llevándoselo consigo a casa.

Si en verdad esto fuera así siempre, no existirían los terapeutas de ningún tipo, o seríamos algo así como zombis que caminan por la vida sintiéndose totalmente desgraciados en la incapacidad de despegarse de las “porquerías” que vienen a dejar a nuestras consultas.

Cierto es que hay un pequeño porcentaje de pacientes que pretenden utilizarte como el “cubo de basura” de turno. Es decir, que sólo pretenden soltar su desgracia sin ninguna intención por su parte de ponerse a trabajar en sí mismos y sin pretensión de cambio alguno. Son las grandes víctimas de la vida. Todos los terapeutas tenemos algún paciente de este estilo, a los que sabemos localizar fácilmente y con los que simplemente hemos de dedicarnos a practicar el respeto y la aceptación plena…

Por suerte, un porcentaje infinitamente mayor incluye a esas personas que confían en tu preparación y experiencia para dejarse asesorar en este camino que es la vida. Incluso puedo constatar que en muchas ocasiones mis pacientes han sido de igual modo grandes terapeutas para mí.

Cuántas veces un día gris se ha convertido en un gran arco iris al sentir que alguien ha vuelto a sonreír tras una sesión terapéutica.

Cuántas veces he “resucitado” al sentir el abrazo sincero y agradecido.

Cuántas veces he sentido al finalizar la jornada esa sonrisa interna, ese sentimiento de plenitud que sólo se puede experimentar cuando has podido contribuir de alguna forma a que alguien sea un poquito… solo un poquito más feliz.

Si es cierto que todos somos UNO,… si es cierto que todos formamos parte de este gran Universo que se manifiesta en cada uno de nosotros de forma única… puedo asegurar que ayudar a otro, definitivamente es AYUDARSE A UNO MISMO.

Sólo puedo decir que para mí es un gran HONOR hacer lo que hago, y de hecho te invito a que lo pruebes. Intenta mirar a tu alrededor cada día, quizás un familiar, un amigo, un conocido, o incluso alguien ajeno totalmente a ti puede necesitar tu ayuda para algo que tú puedes ofrecer. No dejes pasar esa oportunidad de comprobar lo que supone este intercambio divino. Te aseguro que terminarás enamorándote del género humano…

¿Por qué siempre me pasa lo mismo?

¿Por qué siempre me pasa lo mismo?

¿Por qué siempre me pasa lo mismo?

En ocasiones sentimos que en determinados ámbitos de nuestra vida parecen repetirse las mismas historias una y otra vez. Quizás los escenarios sean otros, las personas sean distintas, pero el resultado y/o la vivencia supuestamente “nueva” se asemeja a experiencias anteriormente vividas.

Es como en aquella película: “El día de la marmota”, en la que el protagonista volvía a vivir el mismo día una y otra vez sin posibilidad de escapatoria. Finalmente se dio cuenta de que el modo de escapar de la repetición era CAMBIAR sus actitudes y comportamientos frente a los acontecimientos. De esa forma pudo DESPERTAR A UN NUEVO DÍA y continuar con su vida.

Me encanta esta película porque refleja un aspecto que vivimos todos en alguna parcela de nuestra vida en algún momento de la misma. Parece que la historia se repite o hay un patrón que permanece constante: las historias sentimentales que vivimos son parecidas y/o terminan igual, vivimos experiencias parecidas en distintos lugares de trabajo, tenemos un patrón de subidas y bajadas monetarias que constantemente se repite, etc.

La cuestión es que obtenemos siempre el mismo resultado, y no es precisamente el que estamos buscando o deseamos. ¿Cómo escapar de nuestro particular “día de la marmota”?

– Primeramente analiza todas las situaciones de forma independiente de principio a fin (te recomiendo que las escribas). Presta especial atención a las similitudes entre las distintas historias. Ten en cuenta todos los detalles y no los descartes aunque en principio puedan parecen insignificantes.

– Presta atención a tu comportamiento en las distintas situaciones… ¿qué es aquello que siempre hiciste igual o dejaste de hacer? Piensa en la razón de tu actuación, ¿por qué actuaste así y no de otra manera?  Y puesto que tus acciones no te condujeron al lugar deseado… ¿Qué harías de forma distinta en el futuro?

– Revive los sentimientos, sensaciones y pensamientos que tuviste en las distintas situaciones. Te puede dar la pista de las creencias inconscientes que subyacen bajo el deseo consciente. Tu deseo real puede ser tener un mayor reconocimiento laboral, pero ahora recuerdas que aquella vez que te ofrecieron una oportunidad de ascenso, encontraste la forma de evadirla escondiéndola detrás de mil razones coherentes para ti en ese momento, que hoy reconoces como excusas. Por tanto, aunque tu deseo real puede ser ese reconocimiento, puede existir una creencia inconsciente de no merecimiento, miedo al fracaso, a la responsabilidad, al cambio, etc… Todo lo que atraes a tu vida es un fiel reflejo de lo que tú eres, piensas y sientes.

Sea cual sea la situación que crees que se repite en tu vida, ten por seguro que es un aprendizaje que aún no has llevado a cabo. No creo que exista la “mala suerte” ni la “casualidad” en este Baile Universal perfectamente orquestado. Tienes una lección que aprender y la vida te la presentará una y otra vez hasta que seas consciente del aprendizaje que encierra, hasta que tomes consciencia y te ATREVAS A DAR UN PASO MÁS…. De esta forma podrás pasar al siguiente nivel.

«Locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados distintos» Albert Einstein

¡Feliz despertar!

Si deseas ampliar la información, no te pierdas el siguiente vídeo:

¡¡No quiero estar triste!!

¡¡No quiero estar triste!!

¡¡No quiero estar triste!!

La tristeza, como cualquier otra emoción, es útil si sabemos comprender su significado. Nos han enseñado que estar tristes es “malo”, que no debemos sentirnos así y que tenemos que hacer cualquier cosa para abandonar ese estado. Sin embargo, huir de las emociones sólo hace que permanezcan por más tiempo y quizás que puedan terminar instaladas en nuestro cuerpo físico en forma de síntomas y enfermedades.

En pleno furor del “pensamiento positivo” nos olvidamos de sentir aquellas emociones que también llegan para decirnos y mostrarnos algo importante sobre nosotros.

 ¿De qué sirve estar triste? – te preguntas.

 La tristeza nos da la oportunidad de viajar a nuestro interior y conectar más fácilmente con el corazón. Inmersos en la tristeza nos sentimos más humanos, más empáticos y compasivos; conectamos con nuestra parte más sensible y vulnerable, que llama la atención sobre nuestras verdaderas necesidades:

  •  No huyas… ¡¡permítete SENTIR!! Navega hasta el fondo de la emoción y observa qué es lo que te está mostrando. Al principio puede ser incómodo, pero verás que si te propones sentir la emoción en su máximo grado, irá desapareciendo poco a poco.
  •  ¡¡Llora!! Si sientes ganas… hazlo, aunque no sepas por qué ni para qué. Acumulamos llantos pasados que no hemos drenado correctamente, bien porque no nos lo hemos permitido, bien porque ni siquiera hemos tenido tiempo. Llorar es francamente liberador y sanador. No permitas que las lágrimas no vertidas te llenen de amargura… ¡libéralas!
  •  Permítele el paso a la melancolía… ¿a quién o a qué cosas echas de menos? ¿Quizás una época más feliz, una persona, un estado mental o emocional concreto? Ser conscientes de lo que echamos de menos, de aquello que nos falta…, puede ser un aspecto movilizador para buscar eso mismo en el momento presente. En ocasiones no es la persona o cosa concreta lo que deseamos, sino el estado mental y emocional que su presencia nos ocasionaba. Busca aquello que te haga sentir de igual forma en el presente, con tus circunstancias actuales, con tu personalidad actual… ¡seguro que lo encuentras!
  •  Siente, conecta y libera la tristeza… pero ¡no te quedes enganchado a ella! La tristeza mantenida en el tiempo puede llevarte a un estado depresivo que encarcele tu vida y no te permita avanzar. No es sano huir de las emociones, pero tampoco lo es quedarse en ellas más tiempo del que es útil y necesario. Si ves que la emoción te desborda y no puedes hacerte cargo, busca ayuda profesional. Elige siempre seguir hacia delante, recupera tu poder y tu fuerza, recupera tu propósito y déjate ayudar si crees que lo necesitas.

Mi abrazo infinito,

 

 

Reflexión para singles: Miedo al amor

Reflexión para singles: Miedo al amor

Reflexión para singles: Miedo al amor

Hoy andaba reflexionando sobre cuestiones amorosas y me preguntaba si la opción de estar en situación “single” es natural como opción propiamente dicha. Creo que, dejando a un lado la cuestión procreadora, el ser humano es social y amoroso por naturaleza. Necesitamos sentirnos amados y valorados, necesitamos amar y compartir lo que somos.

Cierto es que podemos volcar ese amor y compartirlo con familiares y amigos, podemos sentirnos “llenos” a ese respecto, pero la profundidad emocional que ofrece la experiencia de la pareja quizás no sea comparable con el resto de las relaciones.

Pienso en las causas que pueden esconderse tras este miedo o resistencia, y estas pueden ser algunas:

MIEDO A SUFRIR. Enamorarse y profundizar en una relación implica abrir el corazón y mostrarnos. En definitiva, es un riesgo al que no todo el mundo está dispuesto ni tiene el coraje de enfrentar. Y esto ocurre sobre todo a partir de cierta edad y cuando hemos experimentado varios desencuentros amorosos no resueltos que llevamos en nuestro “mochilote sentimental”. Quizás vale la pena hacer un repaso a todo nuestro bagaje amoroso, cerrar capítulos y recoger la enseñanza o regalo que esas experiencias han traído a nuestras vidas. De esta forma estaremos listos para abrirnos de nuevo al amor y así no dejar escapar oportunidades que podrían ser las que en el fondo deseamos.

Perder la INDEPENDENCIA y la LIBERTAD. Desde el miedo a “perderse en el otro” hasta el hecho de pensar que tendremos que renunciar a muchas cosas si tenemos pareja: amigos, hobbies, espacio, etc. La pareja es un elemento más en la vida que ha de llegar para sumar, y no al contrario. Si existe la creencia de que una pareja es algo que «ata» o limita, probablemente sea porque nos ha ocurrido en el pasado, o quizás por la observación de parejas cercanas con frustraciones en ese sentido. 

Esto no tiene por qué ser así. La vida cambia cuando llega un amor, pero puede ser para MEJOR. Piensa que si además de tener tus espacios, tus hobbies, amigos, etc., tienes a tu lado alguien que te ama, te apoya, te eleva y te ayuda a crecer… tu vida puede ser infinitamente más rica e interesante.

MOSTRARSE. Si estamos acostumbrados a relaciones superficiales, quizás podamos temer que nos conozcan verdaderamente. Es cierto que al principio mostramos nuestro cielo y dejamos el infierno en casa, sabiendo que allí está y que seguirá estando cuando lleguemos. Es una idea infantil pensar que existe la perfección. Igual que no la podemos ver en los demás y aun así les amamos, lo mismo ocurrirá al contrario. Es más, una pareja puede ayudarte mucho más fácilmente a descubrir esas sombras y así colaborar con tu proceso de autoconocimiento y crecimiento personal.

Podemos encontrarnos con muchas resistencias a este respecto, todo dependerá de la persona en concreto, de su personalidad, su experiencia, etc. Miedos que se disfrazan de excusas como “no es el momento”, “quiero centrarme en mi trabajo”, “no tengo tiempo”, etc.

Seamos honestos y pensemos qué es lo que verdaderamente queremos para nuestra vida. Si a 10 o 20 años vista verdaderamente nos visualizamos en soledad, seamos coherentes con nuestra decisión y busquemos de forma sincera romances sin mayores implicaciones y, sobre todo, sin engañar a nadie y dejando siempre las cosas claras. Si por el contrario, ves tu futuro en compañia de una pareja, pero no consigues encontrarla… mira dentro de ti y revisa tus creencias al respecto. Toma conciencia de cuáles son los miedos que te impiden dejar entrar al amor en tu vida.

En definitiva, creo necesario un cambio de paradigma con respecto a las relaciones de pareja. Obviamente, lo que nos han “vendido” no funciona en la mayoría de los casos, ya no queremos eso, no nos satisface ni nos llena. Queremos alejarnos de lo que para muchos de nuestros congéneres ha supuesto y supone una fuente de desdicha, frustración, sacrificios, rutinas, obligaciones, responsabilidades…  Cambiemos el enfoque y veamos en la pareja una gran herramienta de aprendizaje, un modo de crecer y mejorar cada día, algo divertido y estimulante, fuente de disfrute, autoestima, satisfacción, libertad, independencia y por supuesto… AMOR. Yo ante esto último solo puedo decir… ¡SÍ QUIERO!

Mi abrazo infinito,

 

 

Recupera tu poder personal

Recupera tu poder personal

Recupera tu poder personal

Cuando estamos en nuestro centro nos sentimos tranquilos, seguros y en plena confianza, tanto hacia nosotros mismos como hacia los acontecimientos supuestamente amenazantes del entorno.

¿Te sientes así? ¿De qué forma puedes recuperar tu poder?. Aquí te dejo algunas pautas que puedes poner en práctica:

Marca tus límites.

Aprender a decir “no” supone reconocer tus propias necesidades. Si eres honesto contigo mismo, los que están a tu alrededor comienzan a valorarte mucho más que cuando estabas plenamente disponible. Cuando haces algo arrastrado por la corriente, por miedo a defraudar, etc., te alejas de tu centro y dejas de valorarte y reconocerte, con lo cual tampoco consigues que los demás lo hagan.

Toma tus propias decisiones.

Quizás en alguna ocasión te sientas paralizado por las dudas sobre la decisión a tomar en cualquier asunto de tu vida. Es sano abrir el abanico de opiniones y preguntar a tus allegados, pero lo idóneo es que permanezcas en silencio y evalúes las opciones eligiendo aquella que mejor te haga sentir. Deja la mente quieta, evalúa las alternativas y siente las respuestas que provienen de tu cuerpo. Confía en tu intuición!! Esto te hará sentir cada vez más seguro.

Personas tóxicas.

Comienza por hacer un listado de todas las personas que hay en tu vida y con las que sientes que no te apetece estar. Quizás no te hayas parado a pensarlo, pero últimamente cada vez que quedas con “fulanito/a” llegas a casa enfadado, deprimido, con pensamientos negativos… Ve dejando atrás aquellas personas que te generan algún tipo de malestar. Rodéate sólo de las que te hagan llegar a casa con más energía, esperanza, pasión, entusiasmo, júbilo, aquellas con las que puedes compartir, crecer, aprender… No importa que sean amigos “de toda la vida”, deja las lealtades absurdas de lado. La lealtad más importante es hacia ti mismo.

Aquí y ahora.

Busca momentos a lo largo del día en los que puedas conectar con el momento presente. Hagas lo que hagas hazlo plenamente. Aunque sólo estés fregando un vaso… siente el agua en tus manos, el tacto del cristal, la temperatura, el jabón escurriéndose, siente cómo está tu cuello, tu espalda, cómo están apoyados tus pies… Cuando ponemos toda nuestra atención en el momento presente nos damos cuenta de que tenemos todo lo que necesitamos. No existen dudas, ni desvelos, ni miedos…

Mi abrazo infinito,