Diana Calvo Vinssac – Psicoterapia transpersonal – UCDM – Hipnoterapia – Coaching

La delgada línea entre «aceptar lo que es» y «evadir los problemas»

La delgada línea entre "aceptar lo que es" y "evadir los problemas"

La delgada línea entre "aceptar lo que es" y "evadir los problemas"

«Señor, dame serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar aquellas que sí puedo, y sabiduría para reconocer la diferencia» Reinhold Niebuhr

Sí, es cierto, somos seres humanos… imperfectos. Exigirnos en exceso y buscar constantemente la perfección puede hacernos vivir en un sufrimiento constante. Siempre habrá momentos en los que sintamos miedo, inseguridad, dudas… Nos equivocaremos muchas veces y es fundamental aprender a perdonarnos y a querernos a pesar de todo ello. Aplicar ciertas dosis de auto indulgencia es un mecanismo necesario para alcanzar una sana autoestima.

Sin embargo, situarnos en el otro extremo puede llegar a ser igualmente dañino y auto destructivo. Aceptarse significa ser consciente de que es imposible alcanzar la perfección. Pero prestemos atención ante alguna característica en nuestra personalidad o un comportamiento que genere consecuencias del tipo:

  • Nos hace sufrir en algún aspecto de nuestra vida.
  • Hace sufrir a personas de nuestro entorno.
  • Nos crea situaciones problemáticas.
  • Conlleva pérdidas de algún tipo: personas importantes para nosotros se alejan de nuestra vida, pérdida de empleo, de oportunidades, incapacidad de mantener relaciones afectivas sanas, etc.

En este caso ya no estamos ante un rasgo de nuestra personalidad que debamos aceptar y/o que los demás tengan que aceptar en nosotros. En este caso lo que deberíamos aceptar es que tenemos un asunto que resolver.

Esta falsa auto aceptación es muy frecuente detrás de una típica frase: «es que yo soy así y no puedo cambiar», mientras que en el fondo lo que subyace es una gran resistencia al cambio y una incapacidad para enfrentarse y resolver el verdadero problema.

Lo cierto es que todos nuestros comportamientos son aprendidos y elegidos. No nacimos «así«…, siempre podemos elegir cambiar determinados aspectos, y debemos hacerlo cuando el modo de comportarnos en cuestión genera sufrimiento y situaciones indeseadas (para ti o para las personas que te rodean). Insistir en tapar lo que está suponiendo un problema en nuestras vidas…, pensar que se resolverá solo como por arte de magia…, puede dificultarnos en alto grado nuestro camino. Los problemas no desaparecen porque «miremos para otro lado», más bien ocurre al contrario: cuanto más insistamos en negarlos, más grandes se harán con el paso del tiempo.

Si la Vida te pone delante cualquier tipo de inconveniente no es porque quiera ensañarse contigo, tómalo como un reto, una oportunidad para subir un escalón en tu crecimiento y evolución. Deja de parapetarte tras un falso «todo está bien en mí, yo soy así», «es el mundo el que está en mi contra», y ponte manos a la obra. Las situaciones conflictivas que constantemente te rodean, son un reflejo de un conflicto que aún no has resuelto en tu interior. Si crees que no puedes tú sol@… busca ayuda, para eso estamos los profesionales.

La Vida es un continuo reinventarse, y para hacerlo no queda más remedio que desprenderse de todos aquellos comportamientos que aprendiste en el pasado y que ahora ya están caducos y obsoletos. Termina con lo que ya no sirve y ¡DECÍDETE A BRILLAR! ¡Será entonces cuando tu Vida BRILLE CONTIGO!

Fuerza y ¡ADELANTE!

Las relaciones como «espejo»: sé quién soy gracias a ti

Las relaciones como espejo: sé quién soy gracias a ti

Las relaciones como espejo: sé quién soy gracias a ti

Los seres humanos tenemos tendencia a ver «la paja en el ojo ajeno», dejando de lado la «viga en el propio». Curiosamente, lo que más nos irrita de los demás, es precisamente lo que deberíamos trabajar en nuestra persona. Cuando te descubras criticando o juzgando alguna actitud de otro, piensa en lo siguiente:

  • EN QUÉ ASPECTO DE TU VIDA Y/O CON QUIÉN ESTÁS ACTUANDO DE IGUAL FORMA.

En ocasiones nos molestan determinadas actitudes en los demás porque en el fondo nos «resuenan» con ciertas actitudes propias de las que no queremos ser conscientes. Por ejemplo, nos puede irritar enormemente que nuestra amiga permanezca en una relación infeliz y que no se decida a terminarla para comenzar una nueva vida más feliz. 

Es normal que nos afecte que alguien querido se sienta mal, pero si te irrita y te molesta especialmente, párate y piensa… ¿no será que tú eres infeliz con alguna situación de tu vida que también tienes miedo de cambiar?… Ver en el otro una actitud que nosotros también estamos llevando a cabo (aunque sea en otras parcelas), puede incluso llevarnos a una actitud intolerante con respecto a la cuestión que observamos. 

  • UNA PERSONA TE IRRITA PORQUE MANIFIESTA ALGO DE LO QUE TU TE CREES INCAPAZ O ESTÁS REPRIMIENDO.

Por poner un ejemplo, puede irritarte enormemente que alguien muestre actitudes «egoístas». En este caso quizá no seas capaz de admitir que en verdad necesitas pensar más en tí mism@ y expresar con más claridad y frecuencia tus propias necesidades. Y ver que otro lo hace de forma tan clara, incluso exagerada, puede despertar en ti esa incomodidad: «él puede hacerlo y yo no soy capaz«.

Por otro lado, quizá te irrite la gente que posee alguna cualidad que admiras y piensas que no tienes. Si te descubres sintiendo envidia, piensa en que no puedes ser capaz de ver algo en otro que tu no poseas previamente. Por tanto, eso que admiras está dentro de ti y sólo tienes que potenciarlo y hacerlo crecer. Si trabajas esa cualidad en ti mism@ ya no tendrá sentido que la envidies… Recuerda que tú y solo tú eres el/la responsable de tu modo de ser y comportarte. Siempre puedes cambiar lo que quieras en tu persona.

  • EQUILIBRIO

Si eres demasiado perfeccionista… probablemente encuentres constantemente a personas descuidadas, olvidadizas y torpes. Si eres demasiado enérgic@, atraerás a personas indecisas y pasivas… Y si «no son así«, se comportarán así contigo, aunque sea de manera inconsciente. 

En la naturaleza todo tiende al equilibrio y cuando muestras de forma exagerada algún aspecto de ti mism@… la vida te compensará con la polaridad opuesta, siempre con el objetivo de que pongas consciencia en que tu forma de manifestarte se encuentra en el extremo contrario. Si eres capaz de observarlo y recuperar tu equilibrio, esas personas desaparecerán de tu vida o bien cambiarán su comportamiento hacia ti.

Todos somos espejos y este es uno de los sentidos más grandes que tienen las relaciones humanas: conocernos a través de nuestro reflejo en los demás. Es divertido poder comprobar que estamos rodeados de grandes «maestros» si somos capaces de DESPERTAR. 

Te propongo que examines aquellas conductas en la gente de tu alrededor: pareja, padres, hijos, amigos…, que te molestan, te irritan y te «sacan de tus casillas». Quizá descubras algo interesante sobre tu persona que hasta este momento ha permanecido oculto.

Un abrazo infinito,

 

¿Por qué nos cuesta tanto tomar decisiones?

¿Por qué nos cuesta tanto tomar decisiones?

¿Por qué nos cuesta tanto tomar decisiones?

Hace unos días un amigo me contaba que quería hacer un cambio laboral y ante varias alternativas no sabía cuál elegir, ya que ninguna de ellas le “llenaba” lo suficiente. Esta cuestión le estaba tomando meses y meses sin entrar en acción. En ese momento mis pensamientos marchaban a mil por hora y me surgieron varias preguntas:

¿Por qué esa opción tenía que ser “perfecta”? ¿Por qué tenía que tenerlo tan, tan claro para lanzarse? ¿Y por qué le daba tanta importancia a la cuestión de elegir?

Y después de hacerle estas preguntas, surgió en mi mente una reflexión: nos educaron para elegir una profesión con una edad en la que apenas sabemos quiénes somos, ni mucho menos lo que queremos. Es absurdo pensar que con 15 o 20 años vamos a tener los mismos gustos, deseos y anhelos que tendremos con 40 o 60. Siempre estamos cambiando y en continua interacción con el mundo que nos rodea, que a su vez cambia constantemente. Quizá lo más lógico sería cambiar de profesión una, o incluso dos veces, a lo largo de nuestra vida.

De alguna manera, hemos sido educados para tomar decisiones que duren “toda la vida” (un trabajo para toda la vida, una pareja para toda la vida…), y probablemente este sea uno de los motivos por los que nos cuesta tanto elegir y por el que tenemos tanto miedo a equivocarnos. También ésta puede ser una de las razones de que busquemos la “perfección” para entrar en acción. Esperamos que llegue la “idea perfecta”, “el trabajo perfecto”, “la profesión ideal”, “la pareja perfecta”, “las condiciones perfectas”, etc. Y mientras esperamos que llegue todo eso tan perfecto e ideal se nos pasa la vida dejando escapar una oportunidad tras otra.

Es lógico pensar que no exista nada tan PERFECTO que lo sigamos queriendo y deseando durante el resto de nuestra vida.

Sí, estoy de acuerdo en que todas las decisiones que tomamos tienen consecuencias y es nuestra responsabilidad valorarlas y tenerlas en cuenta. Pero piensa que a excepción de unas pocas… casi todas nuestras decisiones ¡¡SE PUEDEN CAMBIAR!! Siempre tienes derecho a cambiar de opinión. Es tu vida y sólo tú decides sobre ella. Además, en muchas ocasiones y hasta que no vivimos realmente una situación, no sabremos si es la correcta, cómo nos sentiremos… ni qué resultados tendrá.

Olvida el concepto de “fracaso”, pues en cualquier caso habrás comprobado y tendrás claro lo que ya NO quieres. El fracaso siempre será no haberlo intentado.  Creo que es hora de quitar hierro y presión a un montón de dilemas existenciales (y no tan existenciales).

Guíate por tu intuición…, por lo que has aprendido hasta el momento y coloca encima de la mesa las opciones disponibles.  Piensa en cada una de ellas y visualiza cómo sería tu vida viviendo cada una de ellas. Elige la que mejor te haga sentir, teniendo en cuenta que no ha de ser para siempre y que, en cualquier caso, te aportará una experiencia valiosa.

Deja de ir «de puntillas» y de esperar a la opción “PERFECTA” porque nunca llegará… ¡lánzate con lo que ahora tienes delante! La vida pasa muy rápido y se lleva con ella cada oportunidad perdida… No te quedes pensando en «qué hubiera pasado si…». Una cosa está clara: si no te pones en marcha y pruebas… jamás lo sabrás…

Un abrazo infinito,

Más información aquí

¿Por qué no consigo lo que quiero? 2ª PARTE

¿Por qué no consigo lo que quiero? 2ª PARTE

¿Por qué no consigo lo que quiero? 2ª PARTE

Puedes leer la primera parte de este artículo aquí

¿Qué razones INCONSCIENTES podrían esconderse detrás del auto sabotaje?:

FALTA DE MERECIMIENTO.

En ocasiones puede ser que deseemos algo con todo nuestro Ser pero cuando estamos a punto de conseguirlo, de algún modo sentimos que no somos merecedores de ello y, por tanto, hacemos todo lo posible para que nuestro sueño se vuelva a alejar de nuevo. Quizás en algún punto nos sentimos culpables… o no terminamos de sentirnos a la altura

CARENCIA.

A veces le damos tantísima importancia a lo que deseamos, que sentimos que nuestra vida no puede tener sentido o ser PLENA sin que ese deseo se realice. Estar inmersos en la carencia sólo nos conducirá al lado opuesto de lo que queremos conseguir. Si nuestras emociones están más cercanas a la tristeza, frustración, insatisfacción, infelicidad, etc…. el Universo captará esa frecuencia vibratoria como si de un DIAL se tratara, y eso mismo es lo que nos devolverá.

GANANCIA ESCONDIDA.

Pudiera ser que aunque tengamos un deseo muy fuerte de adelgazar, curarnos, mejorar nuestra situación financiera, etc., encontramos un “placer escondido” situándonos en la QUEJA como una forma de llamar la atención sobre nuestro entorno, quizás pensando que, de este modo, obtendremos el cariño, la atención y el amor que estamos buscando en realidad. Este motivo es suficiente para no “mover un dedo” hacia el verdadero cambio.

RESISTENCIA AL CAMBIO – PERMANENCIA EN LA ZONA DE CONFORT.

Aunque la situación que vivamos sea indeseada, incómoda e incluso nos haga sufrir…, ya es una situación conocida. Todo lo que conocemos y que forma parte de nuestra rutina nos resulta cómodo. Nos cuesta mucho cambiar ya que lo desconocido nos da VÉRTIGO, nos pone en ALERTA…, nos da miedo “perder el control”, aunque sepamos que en verdad cumplir nuestro sueño puede mejorar de manera notable nuestra vida.

MIEDO.

Muchas de nuestras conductas están basadas en miedos inconscientes con respecto al disfrute del objeto de nuestro deseo. Quizá creemos que estamos abiertos al amor de pareja, pero cuando aparece la oportunidad REAL nuestros pensamientos y actitudes hacen que de algún modo (siempre muy lógico para nuestra mente consciente), terminen por arruinar esa oportunidad. Ten en cuenta que los miedos siempre son IRREALES y consecuencia de creencias erróneas que mantenemos en lo más profundo.

SISTEMA DE CREENCIAS.

Es inevitable hacer una revisión sobre las creencias que tenemos respecto a lo que queremos obtener. Por ejemplo, quizás tus creencias sobre el dinero y la gente que lo posee son tan negativas que te alejarás siempre de un modo u otro de esa situación «deseada». Si crees que la gente rica es egoísta, miserable o dañina… lógicamente tú no querrás convertirte en alguien así. Otro tipo de creencias tales como: “tener mucho dinero me complicará la vida porque no sabría gestionarlo”, “si tengo mucho dinero sólo me querrán por el interés”, etc., provocarán que el dinero huya de ti constantemente.

DESEOS «PRESTADOS»

A veces ocurre que no sabemos lo que queremos realmente, o quizás sí lo sabemos pero no es un deseo “nuestro”. Es decir, no está alineado con los verdaderos deseos de nuestra alma. Luchamos con todas nuestras fuerzas por conseguir algo, pero jamás obtenemos resultados. Y es que en el fondo eso NO es lo que verdaderamente deseamos en lo más profundo. Por tanto, siempre haremos o dejaremos de hacer “alguna cosa” para que aquello jamás termine de materializarse. Por ejemplo, muchas personas se han visto obligadas a perpetuar una profesión familiar generación tras generación sin preguntarse si era eso lo que de verdad deseaban. Otro caso típico es creer que deseamos determinadas cosas que sólo están en nuestra mente porque es lo que «hace todo el mundo», «lo que hicieron mis padres», «lo que hacen mis amigos», porque «las cosas deben ser así»… en definitiva, impuestas por la Sociedad y la gente más cercana a nosotros. Así que la única forma de escapar de ese futuro impuesto es meter la pata inconscientemente para que jamás llegue a realizarse.

FIDELIDAD FAMILAR

Conseguir cosas que nuestros seres queridos jamás han conseguido puede hacernos sentir que estamos “traicionándolos” de algún modo. El ser humano necesita sentir que pertenece a un “grupo o clan”, pero este grupo al que pertenecemos puede anclarnos en determinadas situaciones como una economía deficiente, matrimonios infelices y un sinfín de historias que inconscientemente nos hace repetir patrones como una forma de “fidelidad” hacia nuestro entorno más cercano. Piensa por un momento cómo reaccionaría tu gente si de repente te convirtieras en millonari@, disfrutaras de una pareja estupenda, etc.… ¿qué ocurriría con esas relaciones si de repente sacas “tus pies del tiesto”?

¿Y QUÉ PODEMOS HACER?

Una vez más aparece la palabra mágica: CONSCIENCIA. Si seguimos actuando con el «piloto automático», dormidos y sin darnos cuenta de lo que ocurre y el motivo por el que ocurre… seguirán repitiéndose los mismos patrones constantemente en nuestras vidas.

Repasa todos todos los puntos anteriores, sé sincer@ contigo mism@ y cuando sientas una «punzada» en el estómago al leer alguno o varios de ellos… detente, quizás estás dando con alguna CLAVE importante que puede hacer que tu vida COMIENCE A CAMBIAR… ¡ADELANTE!

Si deseas ampliar información pincha aquí

Un abrazo infinito,

 

¿Por qué no consigo lo que quiero?

¿Por qué no consigo lo que quiero?

¿Por qué no consigo lo que quiero?

Quizás en alguna ocasión te hayas hecho esta pregunta… quizás existe algo en tu vida que parece que se te resiste… algo que deseas y por más que hagas no consigues alcanzar… Te daré una buena noticia (al menos para mí lo es). Sinceramente, no creo que tengas «mal de ojo», ni que Dios se haya olvidado de ti. Quizás la respuesta se encuentra mucho más cerca de ti de lo que puedas imaginar…

¿Has pensado que puedes ser tu mism@ el/la que esté actuando en contra de ese deseo? ¿Sabes lo que es el AUTO SABOTAJE?

Yo lo definiría como todo aquello que hacemos y que está en contra de lo que deseamos y proclamamos conscientemente. Sería algo así como ir a la frutería cuando lo que queremos comprar verdaderamente es pescado. Pondré algunos ejemplos:

  • Una persona está deseando un puesto de trabajo en una determinada empresa. Hace todo lo posible por entrar en ella y consigue una entrevista. Ese día se duerme y no llega a tiempo. O si llega, se pone tan nervioso y mete tanto la pata que al final le descartan como opción.
  • Alguien desea adelgazar y decide comenzar una dieta. A los pocos días le invitan a una fiesta y después de comer todo lo que “no está escrito”, se siente culpable y la abandona porque no tiene fuerza de voluntad.
  • Una persona desea llevar a cabo un proyecto personal: aprender algo nuevo, independizarse, montar su propio negocio…, pero pasan los días y jamás da un primer paso. O si lo hace, termina por abandonarlo casi antes de haberlo comenzado en serio.
  • Otra persona desea tener una pareja pero cuando encuentra a alguien que le gusta y con quien puede establecerla, su mente se llena de pretextos (no cumple sus “fantasiosas” expectativas, no es el momento adecuado, etc.).
  • Alguien sabe que para sanar en cualquier aspecto de tu vida debería llevar a cabo determinadas conductas, o hacer cambios en su estilo de vida. Y eso nunca ocurre, sigue sintiéndose mal pero continúa con sus hábitos de siempre, sin hacer nada de lo que sabe que tendría que hacer para cambiarlo.

Estas actitudes no parecen tener mucho sentido… ¿por qué nos hacemos esto a nosotros mismos? Parece ser que nuestra mente consciente desea algo específico, pero nuestro modo de actuar nos aleja constantemente de aquello que supuestamente anhelamos.  Bien, podríamos dividir nuestra mente en dos parcelas: consciente e inconsciente.

  • La mente consciente es lo que conocemos, sabemos y nos contamos sobre nuestra propia personalidad, sobre los demás y también sobre cualquier asunto de la vida. En definitiva es lo que sabemos y aceptamos con respecto a todo lo anterior. Desde la mente consciente proclamamos nuestros deseos y anhelos.
  • La mente inconsciente es lo que se denomina la “sombra”. Es fácil adivinar por qué… precisamente es en este “lugar” donde escondemos todos los aspectos de nosotros mismos y de la vida que NO queremos ver porque no nos gustan, nos avergüenzan o nos atemorizan. También es en este lugar donde se esconden los aspectos de nuestra personalidad que desconocemos, así como los modos de contemplar el mundo que nos rodea y que igualmente son desconocidos para nosotros.

Pues bien, detrás de este tipo de actitudes contradictorias es el inconsciente el que verdaderamente se está manifestando. Tu mente consciente proclama a voz en grito que desea HACER, SER o TENER cualquier cosa… pero si pasa el tiempo y no consigues realizar cambios efectivos en tu vida, quizás sea buena idea que comiences a hacer averiguaciones sobre esa parte de ti “desconocida” u “oculta”.

En un próximo artículo veremos lo que puede esconderse detrás de esta actitud auto saboteadora… sigue leyendo

Un abrazo infinito,

 

«Salvar» al mundo

Salvar al mundo

Salvar al mundo

Sinceramente, creo que un MUNDO MEJOR es posible.

Pero también creo que eso sólo puede ocurrir cuando cada uno de nosotros tengamos el coraje de internarnos en nuestras luces y sombras, siendo capaces de aceptarlas y amarlas…

Todo cambiará cuando seamos conscientes de que no existe lo de «fuera» y lo de «dentro» como algo separado…

Todo será distinto cuando tengamos el coraje de alcanzar nuestro máximo potencial…

Un MUNDO MEJOR será posible cuando cada ser humano comprenda que el cambio sólo puede ser individual… que nadie lo puede hacer por nadie.
Y ese cambio no implica el hecho de pensar que somos seres imperfectos y que tenemos que llegar a ser algo que no somos.
Muy al contrario, implica ser conscientes de que hemos estado inmersos en un sueño que nos ha alejado constantemente de nuestra autenticidad, del SER GRANDIOSO que somos en realidad…

Cuando cada ser humano se DESCUBRA a sí mismo… abriremos la puerta a ese NUEVO MUNDO…

Te pido un favor… ¡¡¡DESPIERTA, SÉ TÚ y nadie más que TÚ, DESCUBRE TU AUTÉNTICA LUZ!!! Sólo el EJEMPLO de tu GRANDEZA puede ayudar al mundo..

Mi abrazo infinito,

¿Qué quieres ser de mayor?

¿Qué quieres ser de mayor?

¿Qué quieres ser de mayor?

Ayer me encontré con una película que me hizo soltar alguna lagrimilla (eso no es nada raro, ya que una es muy sentida), pero que también me hizo reflexionar sobre el modo en que creamos nuestra vida.

La película en cuestión, “El chico”, cuenta la vida de un asesor de imagen (Bruce Willis), algo amargado, irritable, con falta de empatía y un poco alejado de sus emociones. De repente llega a su vida un niño que resulta ser él mismo cuando contaba con la edad de 8 años. Tras la sorpresa inicial y el posterior rechazo hacia ese niño que él quería olvidar, no le queda más remedio que convivir con él unos días. El niño le observa y no le gusta lo que ve, ya que no tiene nada que ver con lo que él quiere ser de mayor.

Como es de suponer, el protagonista va conectando poco a poco con ese niño y con todo lo que había olvidado. Redescubre sus sueños en los que quería ser piloto, tener una familia y un perro. También descubre el motivo de su desconexión emocional…

En ese momento pensaba en que me encantaría encontrarme con esa niña un día de estos. Quisiera que me contara qué es lo que quiere ser de mayor, cuáles son sus sueños, sus esperanzas…  Quisiera volver a conectar con la magia y la fantasía, con esos deseos puros y limpios, libres de todo prejuicio y miedo.

Cuando somos niños aún no estamos tan contaminados por lo que está bien o mal, por lo que es o no posible, por lo que debe o no debe ser… simplemente nos dedicamos a jugar, a vivir día a día, soñando y sintiendo lo que sentimos sin plantearnos si es correcto o deja de serlo. Y precisamente es en la infancia cuando nuestros dones se despliegan en todo su potencial…, cuando estamos más cerca de nuestra esencia…, de nuestra alma.

¿En qué momento nos perdimos? ¿Cuándo ocurrió ese punto de inflexión? ¿Cuándo cambiaron nuestros sueños?

En un momento de la película, el protagonista le cuenta la situación a una amiga, y esta le contesta: “nuestros sueños de niños eran ser astronauta o bailarina, pero al final hacemos lo que podemos”.

¿Por qué entramos en ese juego? Nos dirigen, nos forman y nos aborregan para que sirvamos a un sistema que nos hace infelices y desgraciados, que nos hace alejarnos de nuestra esencia, de nuestra individualidad, originalidad y espontaneidad. Un sistema que nos aleja de nuestro Ser más profundo y de los verdaderos deseos de nuestra alma, aquellos por los que estamos aquí y por los que somos únicos e irrepetibles.

Vamos dejando de cumplir nuestros sueños quizá para cumplir los deseos de otros… Hacemos lo que se espera de nosotros, pero no lo que vinimos a hacer.

Si sientes que estás perdid@, que tu vida no es aquello que deseabas…, nunca es tarde para buscar lo que te apasiona… Da un paseo por tu infancia… ¿a qué jugabas, qué era lo que te gustaba hacer, qué soñabas para tu futuro como adulto, en qué cosas destacabas fácilmente…?

Recupera esa conexión, invita a tu niño olvidado a visitarte y deja que te cuente…

Mi abrazo infinito,

 

 

Tres divorcios por cada cuatro matrimonios – Parte 3

Tres divorcios por cada cuatro matrimonios - Parte 3

Tres divorcios por cada cuatro matrimonios - Parte 3

Puedes leer aquí la primera parte y aquí la segunda.

“Y llegó el retoño…”

Me sorprende que tantas y tantas parejas puedan llegar a ser padres simplemente porque es “lo que toca” (condicionamiento social), para “solucionar problemas”, para “llenar vacíos”, etc.

En mi opinión, ser padre/madre es una de las responsabilidades más grandes que pueden existir en la vida. Tal acontecimiento ha de ser contemplado de manera plenamente consciente y responsable. Seremos un vehículo a la vida para un ser que vendrá a expresar determinados dones y comportamientos. Hemos de ser conscientes de que un hijo será en principio un mero “repetidor” de nuestras creencias, pensamientos, emociones y modos de vida. Deberíamos, por tanto, hacer un gran ejercicio de introspección… ¿quiénes somos y por qué queremos tener un hijo? ¿Cómo vamos a educarle? ¿Qué valores son los que queremos transmitirle? ¿Podemos y queremos hacer frente a esta responsabilidad (emocional, económica…)? ¿Cómo vamos a compartirla? ¿A qué cosas tenemos que renunciar?…

En muchas ocasiones hay parejas que se rompen cuando los hijos hacen su aparición. Y es que lejos de pensar en que un hijo pueda solucionar los problemas, ocurre precisamente al contrario: un hijo pone en evidencia la relación que realmente existe entre los padres, así como su nivel de responsabilidad y compromiso. Cuestiones que han de estar bien claras antes de que este acontecimiento tenga lugar.

Por otro lado, la pareja puede disolverse entre los pañales… Es importante ser conscientes de este hecho, y es que los primeros meses serán absorbentes por parte del bebé, y la pareja tendrá poco tiempo para manifestarse como tal. Es importante plantear opciones que favorezcan los encuentros. Y, por supuesto, pasados los primeros meses recuperar y replantear la nueva situación entre la pareja.

Una vez más, planteémoslo como una opción que podemos elegir llevar a cabo o no, en pos de otros proyectos creativos…

“Me equivoqué…”

Ten en cuenta que lo único que perdura es el cambio. Tú cambias, tu pareja también. Con el paso del tiempo pueden variar los objetivos…, el crecimiento de uno de los cónyuges se dirige hacia un lugar a donde el otro no quiere ir…, el “nuevo yo” de tu pareja parece que ya no tiene mucho que ver contigo…

No pasa nada, contempla todo lo compartido, todo lo que has disfrutado, lo que has aprendido. Recuerda que la frase “hasta que la muerte nos separe”… ¡¡¡está obsoleta!!!

La frustración no tiene cabida cuando siempre puedes irte, cuando siempre puedes cambiar, cuando siempre eres libre de dejar aquello con lo que no te sientes feliz. Incluso si te casaste, incluso si pensaste que aquello podía durar toda la vida…

No existe el fracaso… solo el aprendizaje. No existe la equivocación… solo la experiencia.

…………

En definitiva y detrás de estos planteamientos, subyace mi intención de contemplar la pareja desde otra perspectiva quizás no tan convencional por un simple motivo: es evidente que el modelo de pareja que nos han transmitido nuestros padres y abuelos no está funcionando en la actualidad. Hemos cambiado y, por tanto, deberíamos establecer otro tipo de relaciones más acordes a nuestro modo de ser, pensar y vivir. Podemos elegir si queremos casarnos o no, si queremos convivir o no, si queremos llevar a nuestra pareja a los cumpleaños de nuestros amigos o no, si queremos tener hijos o por el contrario queremos viajar, desarrollar nuestras profesiones, etc.

Si encontrar una pareja es un tema “complejo” en tu vida, te invito a que respondas a las siguientes cuestiones:

¿Por qué quiero una pareja y para qué?

¿Por qué motivos podría NO desear tener pareja?

¿Cómo han sido mis parejas anteriores y cómo son las parejas que me rodean: padres, hermanos, amigos…?

¿Podría ser posible una relación “a mi medida” distinta de las que he tenido y contemplado?

¿Cómo tendría que ser esa relación para que yo me sintiera a gusto y feliz? ¿Qué cualidades debería tener la persona que busco para esa relación?

Cuando digo que quiero “crecer” en una pareja o que ésta ha de «sumar» en mi vida, ¿a qué me refiero exactamente?

¿Qué puede aportarme la pareja que no me ofrece otra cosa en la vida?

¿Siento que al tener pareja pierdo más que gano? ¿A qué cosas tendría que renunciar? ¿Por qué tendría que renunciar a ellas?

¿Quiero tener hijos? ¿Por qué? ¿Por qué no?

Ser sinceros con nosotros mismos, saber lo que queremos y ser consecuentes con ello es la verdadera clave. No todos deseamos lo mismo, por tanto, no todas las parejas deberían establecerse de igual modo… ¡¡SIÉNTETE LIBRE PARA INVERTAR LA TUYA!!

Ten por seguro que si tienes las cosas claras, atraerás a tu vida aquella persona que se ajuste a tu modo de contemplar las cosas. La confusión sólo atrae relaciones confusas, vagas e inconclusas que contribuirán a llenar tu experiencia amorosa de frustración y desencanto.

Mi abrazo infinito,

 

Tres divorcios por cada cuatro matrimonios – Parte 2

Tres divorcios por cada cuatro matrimonios - Parte 2

Tres divorcios por cada cuatro matrimonios - Parte 2

Puedes leer la primera parte aquí

“Yo sé cómo es él/ella…”

En ocasiones puede ocurrir que damos por hecho la personalidad de nuestra pareja, damos por hecho que siempre estará a nuestro lado, o que reaccionará de determinada manera ante determinados acontecimientos…

Olvidamos que al igual que nosotros vamos cambiando y creciendo, nuestra pareja también lo hace constantemente. Sería ideal si nos ocupáramos de redescubrir cada día a esa persona que tenemos a nuestro lado. Enfocarnos en la idea de que podemos seguir sorprendiéndonos cada día por distintos aspectos de nuestra pareja nos aportará esa chispa que muchas veces se va perdiendo cuando pasa el tiempo.

En el lado menos positivo, podríamos evitar sorpresas del tipo “jamás pensé que pudiera hacer esto”, o “que engañad@ me tenía”. Ante una ruptura es frecuente escuchar este tipo de comentarios. Y es que nuestra mente, por una cuestión práctica, tiende a los pensamientos totalitarios en base a unos pocos datos. Conocemos a una persona durante un tiempo y ya creemos conocerla por completo, lo cual no es del todo cierto.

Prestemos atención y miremos cada día con ojos nuevos… todo cambia…

“Los amigos de mi pareja son mis amigos…”

Los amigos de tu pareja son sus amigos, la familia de tu pareja es su familia. Tú tienes tus amigos y tu familia. Y no tienen por qué mezclarse obligatoriamente.

Es lógico que a ti siempre te apetezca salir con tus amigos y estar con tu familia. Pero quizás a tu pareja no le apetezca tanto, o no todas las veces. Olvidemos que nuestra pareja sea un “pack indivisible” con un calendario de eventos por cumplir. Los compromisos que tú tengas o hayas adquirido con tu gente no tienen por qué arrastrar también a tu pareja. Piensa cuáles son los momentos en los que consideras importante que tu pareja esté a tu lado y los que quizás no lo sean tanto.

Ser flexible y practicar la empatía, (ponerse en el lugar del otro), es un regalo para cualquier relación que establezcamos. Dar la opción de que el otro elija, también a ti te da esa libertad. Piensa qué estupendo sería si no tuvieras que “comerte con patatas a la tía Juana” todos los domingos…

“Se casaron, fueron felices y comieron perdices…”

 Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Pues bien, el cuento no ha hecho más que empezar… Desde que somos niños nos hacen creer que el objetivo es “cazar a la presa” y que con esto ya está todo hecho. “Nos queremos y el amor puede con todo”…

Lo que sí puede «terminar» con toda pareja que se precie es dejarla a su suerte.

Piensa en cómo actúas con tus amigos o tus familiares. Sabes perfectamente que el mero vínculo de sangre o tener a un amigo en la lista telefónica no es suficiente para que esa relación prospere. Pues no comprendo por qué con la pareja se dejan las cosas en manos del “Amor. Como si éste fuera un señor todopoderoso que nos tocara cada día con una varita mágica y resolviera todos nuestros desencuentros.

La chispa, el misterio, la emoción… es algo que tenemos que trabajar si no queremos que el cuento termine mucho antes de lo que pensábamos. Cuida a tu pareja, diviértete, trabaja los detalles, respétala, sorpréndela, haz que la rutina no se apodere de ella. Una vez más te digo… no te equivoques pensando que esa persona va a estar ahí siempre. El “señor Amor” puede largarse cualquier día si lo le prestas atención.

Continúa aquí

 

Tres divorcios por cada cuatro matrimonios – Parte 1

Tres divorcios por cada cuatro matrimonios - Parte 1

Tres divorcios por cada cuatro matrimonios - Parte 1

Nuestras madres y abuelas nos dicen que ya no aguantamos como antes. Y quizás tengan razón…. Pero en mi opinión no aguantamos porque una relación no hay que aguantarla, hay que DISFRUTARLA.

El compromiso es un acto que realizamos de forma consciente y elegida porque suponemos que nos va a aportar algo positivo. Nos comprometemos con un proyecto que nos ilusiona, con los amigos con quienes nos divertimos y compartimos libremente… Nos comprometemos con asistir al gimnasio, con la lectura de determinado libro, etc.

Pero ¿qué está ocurriendo con el compromiso sentimental? ¿Por qué se producen tantas rupturas? ¿Por qué tantas personas instaladas en la soltería? ¿Qué hay detrás de un compromiso sentimental que tanto nos echa para atrás o que no somos capaces de mantener a lo largo del tiempo?

Analicemos algunos aspectos:

“Y convivieron felices para siempre…”

Parece ser que si te enamoras y eres correspondido, llega un momento crucial en cualquier pareja en el que irremediablemente, (decidas o no pasar por la vicaría), has de convivir. Todos hemos experimentado la convivencia (no sólo en pareja), y sabemos que no es fácil. Hay personas que se adaptan más fácilmente, pero quizás haya otras que debido a su carácter les resulte más difícil.

La convivencia conlleva un desgaste diario que puede terminar con el amor más potente del mundo. Pero… ¿necesariamente hemos de convivir del modo que nos han contado? Porque quizás haya días en los que te apetezca estar con tu pareja y otros en los que no. Quizás haya noches en las que desees dormir en compañía, y otras noches no. Quizás algunos días  te apetece estar sol@ o en compañía de amigos y familiares. Y no creo que por este motivo vayas a querer menos a tu pareja.

Considero fundamental seguir manteniendo un cierto espacio de intimidad. Contemplar a tu pareja de “todas las formas posibles en todos los momentos del día”, puede ser algo que vaya apagando poco a poco la magia y el misterio.

Quizás ambos componentes puedan ponerse de acuerdo y convivir aportándose pequeños tiempos de “descanso”. O quizás los fines de semana puedan ser compartidos, y entre semana vivir cada uno en su casa. O tú en tu casa y yo en la mía y cuando nos apetezca y libremente compartimos vivienda. Es decir, no es descabellado el que ambos cónyuges sigan manteniendo sus domicilios y así tener un lugar en el que retirarse de vez en cuando…

En muchos casos es necesaria una mínima distancia desde la que surja el deseo de compartir. Un “empacho diario” no nos aporta el margen suficiente para que el deseo nazca y se renueve. Seguir manteniendo los momentos de soledad y los compartidos con nuestra gente nos enriquece…  y este hecho puede a su vez enriquecer a la pareja.

¡¡Sólo tienes esta vida!! Sentirte libre para elegir con quién quieres compartir tus momentos puede hacer cualquier pareja “eterna”, al poder contemplarla cada día como una opción y no tanto como una obligación con la que un día decidiste comprometerte…

Sigue leyendo…

Enlace recomendado: ¿Por qué no encuentro la pareja que quiero?