Diana Calvo Vinssac – Psicoterapia transpersonal – UCDM – Hipnoterapia – Coaching

¿Y si lo que ocurre es que tienes miedo al éxito?…

miedo al éxito

¿Y si lo que ocurre es que tienes miedo al éxito?…

Se suele hablar mucho del miedo al fracaso cuando se trata de ponernos en marcha hacia lo que realmente queremos. Está claro que bajo este miedo subyace la pregunta… “¿y si todo sale mal?”. Sin embargo, hay otra cuestión que muchos y muchas olvidan. Y es todo aquello que se esconde bajo la pregunta… “¿y si lo consigo?”.

En ocasiones, esta última pregunta esconde ciertos temores y quizá mucho más potentes que la primera cuestión que planteábamos, ya que si fracasamos en nuestros intentos, como mínimo volveríamos a la situación que ya experimentamos en el presente o a una muy similar que, después de todo, ya es conocida. Quizá podemos considerar que hemos perdido algo de tiempo, quizás algo de dinero (en caso de que hayamos invertido), sentirnos durante algún tiempo desilusionados, tristes o frustrados… Y no dudo que estas situaciones potenciales puedan ser susceptibles de crearnos ciertos miedos o hándicaps a la hora de perseguir nuestros objetivos.

Sin embargo… ¿qué puede ocurrir si todo sale bien? ¿Cómo será nuestra vida si conseguimos nuestros propósitos? ¿Qué cambios acontecerán?

Cuando conseguimos algún objetivo que puede hacer que nuestra vida cambie de manera sustancial, es posible que nos encontremos experimentando o viviendo una situación desconocida por nosotros hasta el momento. Y ya sabemos que todo lo desconocido nos hace sentir inseguros y, por tanto, nos puede asustar mucho más que ese supuesto fracaso al que nos referíamos.

Por tanto, considero importante y necesario hacer un análisis de este posible “temor” y lo que puede existir detrás de él, con el objetivo de que puedas encontrar lo que realmente te limita. Recuerda que cualquier clase de miedo está alimentado por creencias inconscientes que suponen una amenaza para nuestra seguridad, pero la mayoría de las veces, nos están impidiendo un verdadero bienestar.

Pasaremos a exponer distintas creencias inconscientes que pueden alimentar tu “miedo al éxito”:

“NO SABRÉ MANTENERLO”, «PUEDO PERDERLO»

Una creencia frecuente es que cuando consigamos lo que queremos, no vamos a saber gestionarlo y, por tanto, tememos perderlo. En este caso piensa que si has conseguido atraer esa situación a tu vida es porque te encontrabas preparad@ y en resonancia con ello. Por tanto, confía en que la Vida te irá proporcionando en cada paso del camino todas aquellos aprendizajes que necesitas para que tu vibración se vaya acercando a la de tu objetivo.

Y, en el caso hipotético de que pudieras «perder» algo de lo conseguido, ya habrás aprendido a andar el camino para volver a recuperarlo fácil y rápidamente.

“ME VAN A ENVIDIAR”

No es agradable saber que nos envidian, sobre todo porque supone un cierto temor a que puedan dañarnos. Es cierto que aquellas personas que experimentan este sentimiento pueden sentirse incómodas con tu éxito. Y quizás inconscientemente, pueden tratar de hacerte daño retirándote su apoyo, criticándote, etc. En este caso, no pierdas de vista tu objetivo y recuerda que la persona que más sufre es la que siente envidia. Además, nadie puede hacerte daño si tú no lo permites. No prestes atención a estas personas y trata de quitarles importancia, incluso puedes tomarlo como algo bueno… si alguien te envidia… ¡¡algo estarás haciendo bien!!

“MIEDO A DESTACAR, A BRILLAR”

A veces, esto de “dejarse ver demasiado” puede darnos un poco de apuro. Quizás por el motivo que anteriormente comentábamos, y también porque podemos llegar a pensar en ser objeto de mayor exigencia por parte de los demás. Mientras estamos escondidos y en “la sombra” nadie ve lo que hacemos mal, nuestros errores pasan desapercibidos y nadie se da cuenta. Si nos dejamos ver y nos mostramos… también verán nuestras imperfecciones y errores. Podemos experimentar rechazo

Piensa en alguien a quien admires y que se deje ver… ¿qué ocurre cuando mete la pata? No resulta tan importante, ¿verdad? En unos minutos te has olvidado de ello. Incluso puede hacerte sentir mejor ver cómo aquellos a los que admiras también son humanos e imperfectos… como lo eres tú.

Los errores nos acercan los unos a los otros porque nadie es infalible. Trabaja en la aceptación y el perdón de todo aquello que consideras imperfecto en tu persona. Este es un gran secreto para el éxito…

“MIEDO A LAS REACCIONES DE LOS SERES QUERIDOS”

¿Qué pensará y cómo se sentirá mi… padre, amigo, pareja, primo, hermana…?

Grábate a fuego desde este momento lo siguiente: si a alguien que dice que te quiere, le molesta ver que brillas, que tienes éxito, que consigues tus sueños… ese alguien NO te quiere. Y estoy de acuerdo en que puede llegar a ser muy doloroso ver cómo aquella persona en la que confiabas y a la que realmente amabas… te retira su apoyo o su cariño cuando triunfas. Es lo que han llamado “la soledad del triunfador”.

Pero también te digo algo, y es que al igual que podemos descubrir a nuestros verdaderos “apoyos” en los peores momentos, también los descubrimos en los mejores… No te preocupes… llegarán nuevas personas más acordes a tu vibración actual. Es necesario hacer limpieza de todas aquellas relaciones que, en verdad, no eran tan puras y auténticas como tú pensabas y que, por tanto,… realmente no te servían.

“TENDRÉ QUE TRABAJAR MUCHO”

Es una creencia muy limitante y totalmente falsa pensar que para tener éxito hay que trabajar muy duro. Mira hacia aquella persona a la que admiras… ¿de verdad trabaja más que tú? ¿Y cuántas personas tienes a tu alrededor que trabajan muchas horas al día y fines de semana, y que apenas llegan a final de mes?

Con este ejemplo te darás cuenta de que esta creencia no se sostiene por sí misma. Además, ten en cuenta que todo el trabajo que lleves a cabo será infinitamente más placentero, porque tú lo has elegido y porque es lo que realmente quieres hacer.

“PUEDO CONVERTIRME EN ALGUIEN MUY DISTINTO”

Obviamente, para llegar a alcanzar cualquier objetivo… habrás adquirido una serie de aprendizajes que harán cambiar tu vibración, tus pensamientos, tu modo de sentir. Pero… ¿no crees que todo esto supondrá una gran mejora? Si crees que el éxito te hará menos humilde, o quizás egoísta, mala persona… estás poniendo el foco en aquellas personas exitosas que son así… ¿a cuántas personas de éxito conoces realmente para afirmar esto? ¿Y a cuantas personas conoces en vidas no exitosas que son “mala gente”?

Piensa que el éxito, al igual que el dinero, solo potencia lo que ya está ahí. Si eres generos@, con buen corazón, empatía, humildad… el éxito potenciará estos valores. Podrás ayudar a muchas más personas desde una posición exitosa que desde la sombra… ¿no te parece?

En cualquier caso, piensa que siempre habrá alguien que te critique, que te rechace, que te envidie… estés en el lugar en el que estés. Siempre puedes SER como tú elijas ser… estés donde estés. Siempre vas a perder algo o a alguien… consigas tus sueños o no. Evitar el éxito no hará que todo esto desaparezca de tu vida. Sí, existirán personas que se sientan incómodas con tu éxito, pero también encontrarás a todas aquellas que se sientan inspiradas con tu camino. Serás un buen ejemplo a seguir, un punto de luz y esperanza para todas aquellas personas que quieren mejorar y evolucionar en sus vidas… ¿No es fascinante?… Entonces ¿a qué esperas para ponerte en marcha?

Fuerza y … ¡adelante!

Los «fuertes» también lloran

Los fuertes también lloran

Los fuertes también lloran

Todos tenemos algún “fuerte” cerca…, tú mism@ puedes ser uno de ellos.
Sí, me refiero a esas personas firmes, que siempre parecen estar en pie cuando todo se derrumba…, que siempre parecen encontrar salidas para todos los laberintos vitales…, que siempre calman, protegen y sostienen…, que siempre acompañan y están presentes, que siempre tienen palabras de aliento para todos…

Sin embargo…, esos a los que tú llamas “fuertes” también caen, es solo que buscan enseguida el modo de levantarse. Aunque quizá no los veas…, también lloran, sufren y necesitan ser escuchados y acompañados. Aunque aprendieron a cuidarse y amarse a sí mismos…, necesitan sentir por momentos que alguien ahí fuera también les ama y les cuida.

Son ellos y ellas…, aquellos a los que tú llamas “fuertes”…, que quizá no lo son tanto como tú crees. Quizá los fuertes no nacieron, sino que tuvieron que “hacerse” fuertes en el camino para poder sobrevivir. Quizá y solo quizá… los fuertes esconden una mayor vulnerabilidad que el resto.

Cuando veas a “un fuerte” derrumbarse… no le digas que es fuerte, no le digas que puede con todo, no le digas que saldrá adelante como siempre hace. Aunque sepas que lo hará, en ese momento él no lo siente así. Cuando un fuerte se derrumba… tuvo que soportar mucho más peso del que te imaginas.

Permítele ser débil, abre la puerta a su humanidad y vulnerabilidad… ábrele la puerta a su alma asustada… a su pérdida de fe y esperanza. Permite que lo haga…, permite que pueda cerrar sus grietas amándole y cuidándole…, ellos y ellas también tienen derecho a caer, también se rompen por dentro… también necesitan que les amen y les cuiden.

Sí… te lo digo a ti… que tienes a «un fuerte» a tu lado. Y sí… también a ti…que eres un@ de est@s «fuertes».

Quizás en ocasiones la mayor fortaleza de la que podemos hacer gala…, consiste en tener el valor de permitirse la FRAGILIDAD…

Mi abrazo infinito,

¿Por qué no encuentro la pareja que quiero?

por qué no encuentro la pareja que quiero

¿Por qué no encuentro la pareja que quiero?

¿Por qué siempre me ocurre lo mismo en mi vida sentimental? ¿Por qué no encuentro la pareja que quiero?

En el siguiente vídeo te invito a que comiences realizando un auto-análisis para descubrir cuáles pueden ser las creencias que te impiden ser feliz en tu vida amorosa.

Espero y deseo que te resulte útil.

Mi abrazo infinito,

 

¿De qué huyes? si lo que llevas dentro te seguirá a donde vayas

¿De qué huyes? si lo que llevas dentro te seguirá a donde vayas

¿De qué huyes? si lo que llevas dentro te seguirá a donde vayas

Te marchas… y crees que así podrás olvidarte.
Te alejas… y crees que así podrás desprenderte.
Cierras los ojos… y piensas que así “no existe”.

Sigues caminando, supuestamente libre… en otro escenario, con nuevas caras…

Así parece al principio

Pero a cada paso del camino las nuevas caras comienzan a recordarte a las viejas, los escenarios se asemejan a los ya conocidos.

Una vez más encuentras lo de siempre en lo que creías nuevo y distinto.

Y por fin aprendes que ya puedes irte al otro lado del mundo, cambiarte de nombre, desprenderte de todo y de todos… Pero lo que siempre irá contigo eres tú mism@. Y todo lo que ves fuera siempre será tu reflejo, allá donde vayas…

Y por fin aprendes que es mejor quedarse…, abrir los ojos…, mirar donde duele y cambiar lo necesario… Solo entonces lo nuevo podrá abrirse ante ti.

«Locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados distintos» Albert Einstein

¡Feliz despertar!

Las personas tóxicas en las relaciones amorosas

Las personas tóxicas en las relaciones amorosas

Las personas tóxicas en las relaciones amorosas

¿Cómo puedes saber si estás experimentando una relación tóxica?

En el siguiente vídeo te muestro varios tipos de personas tóxicas, sus características, y el comportamiento que utilizan en la pareja para obtener lo que necesitan.

Estas personas buscan en los demás una energía que no pueden o no saben obtener por ellas mismas. Aunque creas que sí… NO pueden quererte, porque son incapaces de encontrar el amor en ellas mismas. Son personas que nunca dan, siempre QUITAN, siempre RESTAN y pueden provocar verdadero SUFRIMIENTO. Tampoco están realmente interesadas en lo que te ocurre, sólo les importa lo que les pasa a ellas. No suelen abandonar la relación porque es su fuente de «energía». Tendrás que ser tú la que reúna el valor de abandonarlas y, para ello, es importante que comiences por identificarlas.

Espero y confío que este vídeo pueda resultarte útil para ello.

https://www.youtube.com/watch?v=lN7gvaD4eAU

Mi abrazo infinito,

Miedo al compromiso

miedo al compromiso

Miedo al compromiso

En la actualidad, hay muchas personas (tanto hombres como mujeres), que experimentan cierto rechazo al compromiso de pareja. En ocasiones puede existir una gran dualidad: una parte de ellas sí quiere y desea estar en pareja, pero otra parte incognoscible parece empeñarse fuertemente en lo contrario, y esta última puede llegar a ser tan potente… que en muchas ocasiones termina ganando la “batalla”.

Hoy os quiero presentar la resolución de un caso real (mejor dicho, el comienzo de su resolución), con respecto a esta problemática.

Un hombre de 45 años, soltero, no logra comprometerse en una pareja y siente un gran bloqueo cuando en su vida se presenta esta circunstancia. Aunque una parte de él la desea y visualiza su futuro sin pareja como una situación no del todo agradable, siente que es incapaz de dar ese paso y que está dejando pasar oportunidades, porque afirma haber conocido mujeres con las que sabe que podría haber sido feliz. Todas sus relaciones terminan con una huida por su parte, o pasando a realizar acciones que dificultan el seguimiento de la relación, lo que termina provocando que le abandonen (auto-sabotaje).

Le pedí que reviviera y recordara algún momento de su pasado en el que se viera en la tesitura de tener que tomar una decisión en cuanto a dar ese paso.

Al revivirlo siente confusión, impotencia y miedo. Dice tener “miedo a comprometerse” sin ser capaz de dar más detalles. Cuando le pregunto sobre la mujer en cuestión, afirma tener sentimientos hacia ella, sentirse a gusto en su presencia y valorarla como posible pareja. Es una gran contradicción, por tanto, entramos en ese recuerdo de situación dual de “querer y no querer, querer y no poder”

Testamos posibles miedos que suelen darse en estas situaciones:

  • Miedo a que me hagan sufrir
  • Miedo a la responsabilidad del compromiso
  • A entregarse
  • A no ser suficientemente bueno, no dar la talla
  • Miedo a fracasar
  • A equivocarse en la elección
  • Perder la autonomía, libertad, ceder
  • Miedo a la pérdida
  • A al engaño y la infidelidad
  • A la convivencia, a compartir
  • A que la pasión se termine… etc.

El paciente reaccionó positivamente a: miedo a sufrir, a la responsabilidad de un compromiso, a perder la libertad, a compartir y a entregarse.

De común acuerdo comenzamos con:“miedo a responsabilizarme de un compromiso de pareja”. Situó su miedo en un 7 en una escala de 0 a 10, donde el 0 es ausencia total de miedo y el 10 su punto máximo. A nivel físico, lo sentía en la garganta y en la boca como un mal sabor. Comenzamos a trabajar con E.F.T.

Le pedí al paciente que continuara hablando y diciendo lo que sintiera. En un momento manifestó: “siento que me ahogo”, “me ahogo”, “no puedo escapar… tengo miedo a quedarme atrapado, a quedarme atrapado… como mi madre”. En este momento experimentó una gran liberación emocional que seguimos trabajando hasta que conseguimos que el miedo bajara a 0 en la escala.

Volvimos a testar varios de los miedos del inicio y muchos de ellos habían desaparecido después de esta liberación. En muchas ocasiones, al trabajar un miedo y liberarlo, se liberan otros que hemos nombrado de forma distinta pero que tienen el mismo origen.

Finalmente con PSYCH-K® instalamos creencias positivas que marcarían el inicio de un nuevo modo de pensar y sentir la situación.

Esta persona fue consciente de que guardaba un miedo que no era suyo, o quizá sí pero que nació con la observación de la vida que llevó su madre. Un ama de casa “atrapada” con un marido a la antigua usanza (ausente) y llena de hijos, infeliz por sentirse incapaz de llevar a cabo sus propios sueños. La que quedó “atrapada” en una vida infeliz de pareja fue su madre, pero aquello no tenía nada que ver con él y su propia experiencia.

Frecuentemente, nuestros miedos y creencias (por supuesto inconscientes), nacen de la observación de nuestro entorno. En lo que se refiere a nuestros padres, aunque no hayan manifestado abiertamente su infelicidad, nosotros como hijos nos hacemos “cargo” de dichas emociones porque, obviamente, somos capaces de percibirlas a nivel inconsciente.

Tampoco podemos olvidar que todo aquello experimentado y no resuelto por parte de nuestros ancestros sigue su camino en las nuevas generaciones en busca liberación y reparación. Y esto puede darse de dos formas:

  • Repitiendo la misma situación que nuestro ancestro para poder modificarla y sanarla.
  • Viviendo la situación opuesta (como en el caso de nuestro paciente), en el que el mandato familiar inconsciente era “NO te comprometas porque serás infeliz, perderás tu autonomía y tu libertad”.

Podemos DESTAPAR estas creencias usando multitud de técnicas. Una vez que las hacemos conscientes… PODEMOS CAMBIARLAS. Todas aquellas creencias o miedos que permanecen ocult@s, si tienen el peso suficiente, van a dirigir nuestra vida haciéndonos perder nuestro poder de elección. Y esto puede ocurrir en cualquier aspecto de nuestra vida: sentimental, laboral, económico, salud…

Otro aspecto a trabajar es el perdón, por un lado hacia las personas involucradas en la configuración de nuestra creencia, y también hacia nosotros mismos por habernos hecho daño al mantenerlas durante tanto tiempo. Hay que tener en cuenta que todo lo que cargamos en nuestro inconsciente tiene un sentido, y es el de protegernos. Nuestro paciente sólo seguía esta orden familiar para protegerse de esa supuesta infelicidad, y evitar de este modo repetir el sufrimiento que experimentaron sus ancestros. Ahora… después de poner consciencia… puede ser capaz de pensar que ser libre en el seno de una pareja feliz… ES POSIBLE para él.

NO esperes más… el BIENESTAR que deseas te está esperando…

(Enlace recomendado: ¿Por qué no encuentro la pareja que quiero?)

Mi abrazo infinito,

¿Por qué el estrés me hace engordar?

¿Por qué el estrés me hace engordar?

¿Por qué el estrés me hace engordar?

Si el título de este artículo ha llamado tu atención, probablemente te ha ocurrido algo similar… o bien conoces a alguien a quien parece ser que en determinados momentos de la vida, hasta un «vaso de agua le ha podido llegar a engordar”.

Es cierto…, esto puede ocurrir. Y para llegar a comprenderlo, primeramente haremos un pequeño apunte sobre este estado al que llamamos “estrés”, las posibles causas que lo desencadenan, y lo que ocurre en nuestro organismo cuando se encuentra bajo este estado.

¿Qué situaciones pueden originar un estado de “estrés”?

  • Problemas laborales y económicos.
  • Problemas familiares.
  • Pérdidas y duelos.
  • Enfermedad.
  • Cambios de vida: mudanzas, tener un hijo, divorcio, etc.
  • Noticias inesperadas.
  • Falta de tiempo.
  • Miedos, fobias.

¿Cómo reacciona nuestro cuerpo ante el estrés?

Creemos que hemos avanzado mucho en nuestra evolución pero, por el contrario, nuestra biología responde exactamente igual que lo haría un “hombre de las cavernas”. Es decir, nuestra mente interpreta que vive una situación de peligro o amenaza, y nuestro cuerpo comienza a funcionar como si realmente un león estuviera a punto de devorarnos, es decir, se prepara para luchar… o para huir.

Y es entonces cuando una cascada de reacciones fisiológicas comienzan a producirse, como consecuencia de determinados cambios hormonales. El hipotálamo estimula la producción en las glándulas suprarrenales de las denominadas “hormonas del estrés”: ADRENALINA y CORTISOL, con el objetivo de aumentar la energía y la fuerza muscular. La sangre se dirige hacia aquellas partes de nuestro cuerpo que la necesitan más, es decir, nuestra musculatura dinámica. Aumenta la frecuencia cardíaca, la respiración se acelera y el cerebro aumenta su estado de alerta, agudizándose nuestros sentidos. Por otro lado, la sangre se retira de aquellos lugares donde no es tan “necesaria” como la zona genital y el aparato digestivo.

Esta situación fisiológica que experimentamos ante una amenaza momentánea tiene un sentido biológico de supervivencia. Y es lógico recuperar la normalidad cuando esta situación desaparece. Sin embargo, en nuestra vida no solemos encontrar muchos “leones en el camino”, sino que nuestro estrés actual suele acaecer en situaciones que se alargan en el tiempo a las que, en consecuencia, hemos de sumar determinadas implicaciones emocionales.

¿Por qué el estrés nos hace engordar?

Como explicaba anteriormente, en un estado de estrés el aparato digestivo no está en su pleno rendimiento. Las digestiones no se van a realizar de manera óptima, los procesos de eliminación, tanto a nivel renal como intestinal, estarán alterados. Todo esto ya nos dará una pauta clara de que los nutrientes que ingerimos no van a ser procesados de manera correcta.

Por otro lado, el inconsciente y su respuesta biológica tiene un gran valor añadido en todo este proceso. Como bien explica Salomón Sellam en su libro “Sobrepeso y Obesidad”, cuando nuestro inconsciente detecta una situación de peligro, reacciona en modo “supervivencia”; si me siento en “peligro de muerte” lo principal que necesitaré para sobrevivir es AGUA. Esto se traduce en una vasoconstricción a nivel renal, que tendrá como consecuencia una retención de líquidos. Por otro lado, con el objetivo de protegernos del peligro y tener reservas suficientes… nuestro organismo tenderá a GUARDAR toda la GRASA que pueda.

En esta situación, es fácil adivinar que hasta un simple vaso de agua nos puede llegar a «engordar». Si a todo esto le añadimos la compulsión de comer derivada de la ansiedad, ya tenemos el cuadro perfecto que relaciona el estrés con un aumento de peso.

En muchas ocasiones, por tanto, el tratamiento va más allá de una dieta de adelgazamiento, ya que ésta NO será efectiva sin que previamente se solucione el problema que está originando la aparición del sobrepeso. La solución del verdadero conflicto tendrá como consecuencia una recuperación de la normalidad en el funcionamiento de nuestro organismo.

Olvida por el momento las dietas, ya que sólo serán origen de frustración y todo ello contribuirá a seguir aumentado la «bola de nieve» del sobrepeso como una «pescadilla que se muerde la cola»…

Es tiempo de poner remedios eficaces… ¡A por ello!

Fuerza y… ¡adelante!

Quiéreme así… o mejor no me quieras

Quiéreme así... o mejor no me quieras

Quiéreme así... o mejor no me quieras

Quiéreme así,
Con mis blancos y oscuros, con mi rabia y mi ternura, cuando quiero reír, cuando necesito llorar…

Quiéreme así,
Con discordancias e incoherencias, con aciertos y verdades, cuando me escondo, cuando decido brillar…

Quiéreme así,
Cuando soy un desastre, cuando me pierdo y luego me encuentro, en mi fuerza, en mi debilidad…

Quiéreme así,
Cuando me duele, cuando me alivia… cuando soy fea, cuando mi belleza quiere asomar…

Quiéreme así, o mejor no me quieras.

Querer lo bonito es fácil, querer lo perfecto es sencillo… pero ocurre una cosa, y es que yo soy REAL.

Un alto en el camino

un alto en el camino

Un alto en el camino

Deja ya de luchar.
Lo has intentado de todas las formas posibles, y no ha funcionado.
Has puesto todo de tu parte, ya no hay nada más que puedas hacer.

Descansa
Deja que la vida te acune y te lleve al lugar correcto. Quizá no es el momento de que ocurra, quizás algo mejor te espera. Deja libre ese espacio y permite que aparezca.

Suelta
No, no todo está en tu mano. Y lo que sí estuvo en ella… ya lo llevaste a cabo.
Ahora observa cómo la Vida se expresa y te marca el camino…, el siguiente paso.

Acepta
Actuar por actuar agota tu energía y te lleva direct@ a la frustración. Escucha los mensajes, déjate guiar y cuando la situación requiera tu intervención… camina de nuevo.

La vida es un eterno juego en el que los momentos de acción se alternan con aquellos en los que tenemos que dejarnos llevar y fluir. De este modo… la acción se convierte en una intervención correcta, sin derroche de energía, oportuna, eficaz…

No te detengas cuando sabes que tienes cosas por hacer…, pero no trates de abarcar más de lo que puedas alcanzar en este momento.

Mi abrazo infinito,

El camino hacia una pareja consciente

pareja consciente

El camino hacia una pareja consciente

Mucho se habla y se seguirá hablando de la “pareja consciente”… pero, ¿en qué consiste exactamente?…, ¿Para qué sirve?…, ¿En qué puede beneficiarnos experimentar una pareja así?

En la pubertad comenzamos a experimentar los primeros impulsos sexuales y la necesidad de unirnos con otro ser. Esta necesidad es natural en el ser humano, y responde al instinto de conservación de la especie por un lado, y al deseo inconsciente de experimentar el amor “perfecto”.

Contamos en principio con las referencias que tenemos “en casa”… es decir, las parejas que hemos tenido cerca: padres, abuelos y quizá hermanos y amigos. En función de estas parejas observadas vamos configurando nuestras creencias al respecto. De igual modo, el aprendizaje que hayamos experimentado en nuestra infancia del amor, nos condicionará a la hora de amar y ser amados en nuestra vida adulta. Finalmente (y en base a todo ello), las experiencias vividas de forma individual influirán de forma importante en el futuro desarrollo de nuestra vida sentimental.

Antes de aproximarme al concepto de pareja consciente, quisiera hablaros a grandes rasgos de la teoría de los cuatro egos, según la cual, Alejandro Jodorowsky diferencia cuatro centros en cada individuo:

  • Ego intelectual: ideas, creencias, formas de ver el mundo y explicarlo racionalmente.
  • Ego emocional: emociones, sentimientos, relaciones, amor.
  • Ego sexual-creativo: actividad sexual, creatividad en todas sus formas, deseos.
  • Ego material: necesidades básicas de supervivencia, alimentación, cuidado del cuerpo, dinero, territorio.

Dirigir las 4 energías hacia un camino transpersonal supone la integración de todas ellas hacia un fin común: lo que pienso es lo que siento y está de acuerdo con lo que hago… Y todo ello es coherente con mis deseos.

Basándonos en esta clasificación, una pareja «adulta» y que camina hacia la consciencia, podría ser la que responde a una UNIÓN en los citados cuatro centros:

  • Unión intelectual: comunicación fluida, sincera  y con sentido del humor, con total libertad de expresión y respetándose los puntos de vista, los intereses y las creencias del otro, tomando las diferencias como un factor que tiende a enriquecer la relación.
  • Unión emocional: existen muestras de afecto, ternura y contacto físico. Se expresan los sentimientos, y los conflictos se resuelven con empatía y cariño. No hay lugar para los chantajes, celos y desconfianzas. Es un amor que se abre al mundo, en el que cada miembro es independiente, sin encerrarse en exclusiva. Se protegen mutuamente sin privarse de su libertad. Se aprende a perdonar y a amar al otro tal y como es, existiendo un equilibrio óptimo en el intercambio «dar-recibir».
  • Unión sexual-creativa: compromiso sexual, disfrute, placer, diversión y complicidad… Se expresan los deseos y fantasías tratando de satisfacerse, aunque con total derecho a negarse y a buscar opciones de placer mutuo. Por otro lado se aceptan y respetan los deseos de la otra parte para su propio desarrollo personal, así como su capacidad creativa para realizarse en el mundo.
  • Unión material: gestión óptima de gastos e ingresos, alimentación, cuidado del cuerpo, salud… Las dos partes comparten espacio y cuestiones domésticas en armonía y respeto mutuo, abandonando los deseos de posesión y sin invadir el espacio del otro. Se acepta que la otra parte tenga deseos de soledad y/o de compartir su tiempo con otras personas de su elección.

Pues bien, si falta la unión en uno de estos cuatro centros, la pareja siempre será discordante y en algún punto… «incompleta». 

Lo cierto es que si en nuestra historia familiar, cercana y personal no se ha experimentado una pareja verdaderamente feliz y realizada, es difícil creer que algo así pueda ser posible para nosotros. Quizás en el momento en que tratamos de construir una pareja, las dudas nos asaltan…las creencias que tenemos al respecto se ponen encima de la mesa (seamos o no conscientes de ellas), y tomamos decisiones en consecuencia, desde un «espacio» muy limitado y condicionado.

Sinceramente, creo que el primer paso para dirigirse hacia una pareja feliz y completa consiste en saber y creer que es POSIBLE llegar a ella. Y que el camino hacia su consecución puede contribuir en alto grado a nuestro desarrollo y crecimiento individual, ya que la experiencia de este tipo de unión implica una coherencia personal que es muy difícil eludir…

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(Enlace recomendado: ¿Por qué no encuentro la pareja que quiero?)

Mi abrazo infinito,