Diana Calvo Vinssac – Psicoterapia transpersonal – UCDM – Hipnoterapia – Coaching

El gran placer de sentirse útil

El gran placer de sentirse útil

El gran placer de sentirse útil

Hace un par de días charlaba con un amigo sobre lo que significa para mí ser Terapeuta. No será la primera ni la última persona que me plantea la pregunta típica al respecto: “Te quedarás agotada, ¿verdad?”.

Puede ser que contemplando el asunto desde fuera, pareciera que el paciente siempre llega a la consulta para quitarse “algo” de encima (y no precisamente muy positivo), y que el terapeuta cual esponja absorbe todo ese “mal” llevándoselo consigo a casa.

Si en verdad esto fuera así siempre, no existirían los terapeutas de ningún tipo, o seríamos algo así como zombis que caminan por la vida sintiéndose totalmente desgraciados en la incapacidad de despegarse de las “porquerías” que vienen a dejar a nuestras consultas.

Cierto es que hay un pequeño porcentaje de pacientes que pretenden utilizarte como el “cubo de basura” de turno. Es decir, que sólo pretenden soltar su desgracia sin ninguna intención por su parte de ponerse a trabajar en sí mismos y sin pretensión de cambio alguno. Son las grandes víctimas de la vida. Todos los terapeutas tenemos algún paciente de este estilo, a los que sabemos localizar fácilmente y con los que simplemente hemos de dedicarnos a practicar el respeto y la aceptación plena…

Por suerte, un porcentaje infinitamente mayor incluye a esas personas que confían en tu preparación y experiencia para dejarse asesorar en este camino que es la vida. Incluso puedo constatar que en muchas ocasiones mis pacientes han sido de igual modo grandes terapeutas para mí.

Cuántas veces un día gris se ha convertido en un gran arco iris al sentir que alguien ha vuelto a sonreír tras una sesión terapéutica.

Cuántas veces he “resucitado” al sentir el abrazo sincero y agradecido.

Cuántas veces he sentido al finalizar la jornada esa sonrisa interna, ese sentimiento de plenitud que sólo se puede experimentar cuando has podido contribuir de alguna forma a que alguien sea un poquito… solo un poquito más feliz.

Si es cierto que todos somos UNO,… si es cierto que todos formamos parte de este gran Universo que se manifiesta en cada uno de nosotros de forma única… puedo asegurar que ayudar a otro, definitivamente es AYUDARSE A UNO MISMO.

Sólo puedo decir que para mí es un gran HONOR hacer lo que hago, y de hecho te invito a que lo pruebes. Intenta mirar a tu alrededor cada día, quizás un familiar, un amigo, un conocido, o incluso alguien ajeno totalmente a ti puede necesitar tu ayuda para algo que tú puedes ofrecer. No dejes pasar esa oportunidad de comprobar lo que supone este intercambio divino. Te aseguro que terminarás enamorándote del género humano…

¿Por qué siempre me pasa lo mismo?

¿Por qué siempre me pasa lo mismo?

¿Por qué siempre me pasa lo mismo?

En ocasiones sentimos que en determinados ámbitos de nuestra vida parecen repetirse las mismas historias una y otra vez. Quizás los escenarios sean otros, las personas sean distintas, pero el resultado y/o la vivencia supuestamente “nueva” se asemeja a experiencias anteriormente vividas.

Es como en aquella película: “El día de la marmota”, en la que el protagonista volvía a vivir el mismo día una y otra vez sin posibilidad de escapatoria. Finalmente se dio cuenta de que el modo de escapar de la repetición era CAMBIAR sus actitudes y comportamientos frente a los acontecimientos. De esa forma pudo DESPERTAR A UN NUEVO DÍA y continuar con su vida.

Me encanta esta película porque refleja un aspecto que vivimos todos en alguna parcela de nuestra vida en algún momento de la misma. Parece que la historia se repite o hay un patrón que permanece constante: las historias sentimentales que vivimos son parecidas y/o terminan igual, vivimos experiencias parecidas en distintos lugares de trabajo, tenemos un patrón de subidas y bajadas monetarias que constantemente se repite, etc.

La cuestión es que obtenemos siempre el mismo resultado, y no es precisamente el que estamos buscando o deseamos. ¿Cómo escapar de nuestro particular “día de la marmota”?

– Primeramente analiza todas las situaciones de forma independiente de principio a fin (te recomiendo que las escribas). Presta especial atención a las similitudes entre las distintas historias. Ten en cuenta todos los detalles y no los descartes aunque en principio puedan parecen insignificantes.

– Presta atención a tu comportamiento en las distintas situaciones… ¿qué es aquello que siempre hiciste igual o dejaste de hacer? Piensa en la razón de tu actuación, ¿por qué actuaste así y no de otra manera?  Y puesto que tus acciones no te condujeron al lugar deseado… ¿Qué harías de forma distinta en el futuro?

– Revive los sentimientos, sensaciones y pensamientos que tuviste en las distintas situaciones. Te puede dar la pista de las creencias inconscientes que subyacen bajo el deseo consciente. Tu deseo real puede ser tener un mayor reconocimiento laboral, pero ahora recuerdas que aquella vez que te ofrecieron una oportunidad de ascenso, encontraste la forma de evadirla escondiéndola detrás de mil razones coherentes para ti en ese momento, que hoy reconoces como excusas. Por tanto, aunque tu deseo real puede ser ese reconocimiento, puede existir una creencia inconsciente de no merecimiento, miedo al fracaso, a la responsabilidad, al cambio, etc… Todo lo que atraes a tu vida es un fiel reflejo de lo que tú eres, piensas y sientes.

Sea cual sea la situación que crees que se repite en tu vida, ten por seguro que es un aprendizaje que aún no has llevado a cabo. No creo que exista la “mala suerte” ni la “casualidad” en este Baile Universal perfectamente orquestado. Tienes una lección que aprender y la vida te la presentará una y otra vez hasta que seas consciente del aprendizaje que encierra, hasta que tomes consciencia y te ATREVAS A DAR UN PASO MÁS…. De esta forma podrás pasar al siguiente nivel.

«Locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados distintos» Albert Einstein

¡Feliz despertar!

Si deseas ampliar la información, no te pierdas el siguiente vídeo:

¡¡No quiero estar triste!!

¡¡No quiero estar triste!!

¡¡No quiero estar triste!!

La tristeza, como cualquier otra emoción, es útil si sabemos comprender su significado. Nos han enseñado que estar tristes es “malo”, que no debemos sentirnos así y que tenemos que hacer cualquier cosa para abandonar ese estado. Sin embargo, huir de las emociones sólo hace que permanezcan por más tiempo y quizás que puedan terminar instaladas en nuestro cuerpo físico en forma de síntomas y enfermedades.

En pleno furor del “pensamiento positivo” nos olvidamos de sentir aquellas emociones que también llegan para decirnos y mostrarnos algo importante sobre nosotros.

 ¿De qué sirve estar triste? – te preguntas.

 La tristeza nos da la oportunidad de viajar a nuestro interior y conectar más fácilmente con el corazón. Inmersos en la tristeza nos sentimos más humanos, más empáticos y compasivos; conectamos con nuestra parte más sensible y vulnerable, que llama la atención sobre nuestras verdaderas necesidades:

  •  No huyas… ¡¡permítete SENTIR!! Navega hasta el fondo de la emoción y observa qué es lo que te está mostrando. Al principio puede ser incómodo, pero verás que si te propones sentir la emoción en su máximo grado, irá desapareciendo poco a poco.
  •  ¡¡Llora!! Si sientes ganas… hazlo, aunque no sepas por qué ni para qué. Acumulamos llantos pasados que no hemos drenado correctamente, bien porque no nos lo hemos permitido, bien porque ni siquiera hemos tenido tiempo. Llorar es francamente liberador y sanador. No permitas que las lágrimas no vertidas te llenen de amargura… ¡libéralas!
  •  Permítele el paso a la melancolía… ¿a quién o a qué cosas echas de menos? ¿Quizás una época más feliz, una persona, un estado mental o emocional concreto? Ser conscientes de lo que echamos de menos, de aquello que nos falta…, puede ser un aspecto movilizador para buscar eso mismo en el momento presente. En ocasiones no es la persona o cosa concreta lo que deseamos, sino el estado mental y emocional que su presencia nos ocasionaba. Busca aquello que te haga sentir de igual forma en el presente, con tus circunstancias actuales, con tu personalidad actual… ¡seguro que lo encuentras!
  •  Siente, conecta y libera la tristeza… pero ¡no te quedes enganchado a ella! La tristeza mantenida en el tiempo puede llevarte a un estado depresivo que encarcele tu vida y no te permita avanzar. No es sano huir de las emociones, pero tampoco lo es quedarse en ellas más tiempo del que es útil y necesario. Si ves que la emoción te desborda y no puedes hacerte cargo, busca ayuda profesional. Elige siempre seguir hacia delante, recupera tu poder y tu fuerza, recupera tu propósito y déjate ayudar si crees que lo necesitas.

Mi abrazo infinito,

 

 

Reflexión para singles: Miedo al amor

Reflexión para singles: Miedo al amor

Reflexión para singles: Miedo al amor

Hoy andaba reflexionando sobre cuestiones amorosas y me preguntaba si la opción de estar en situación “single” es natural como opción propiamente dicha. Creo que, dejando a un lado la cuestión procreadora, el ser humano es social y amoroso por naturaleza. Necesitamos sentirnos amados y valorados, necesitamos amar y compartir lo que somos.

Cierto es que podemos volcar ese amor y compartirlo con familiares y amigos, podemos sentirnos “llenos” a ese respecto, pero la profundidad emocional que ofrece la experiencia de la pareja quizás no sea comparable con el resto de las relaciones.

Pienso en las causas que pueden esconderse tras este miedo o resistencia, y estas pueden ser algunas:

MIEDO A SUFRIR. Enamorarse y profundizar en una relación implica abrir el corazón y mostrarnos. En definitiva, es un riesgo al que no todo el mundo está dispuesto ni tiene el coraje de enfrentar. Y esto ocurre sobre todo a partir de cierta edad y cuando hemos experimentado varios desencuentros amorosos no resueltos que llevamos en nuestro “mochilote sentimental”. Quizás vale la pena hacer un repaso a todo nuestro bagaje amoroso, cerrar capítulos y recoger la enseñanza o regalo que esas experiencias han traído a nuestras vidas. De esta forma estaremos listos para abrirnos de nuevo al amor y así no dejar escapar oportunidades que podrían ser las que en el fondo deseamos.

Perder la INDEPENDENCIA y la LIBERTAD. Desde el miedo a “perderse en el otro” hasta el hecho de pensar que tendremos que renunciar a muchas cosas si tenemos pareja: amigos, hobbies, espacio, etc. La pareja es un elemento más en la vida que ha de llegar para sumar, y no al contrario. Si existe la creencia de que una pareja es algo que «ata» o limita, probablemente sea porque nos ha ocurrido en el pasado, o quizás por la observación de parejas cercanas con frustraciones en ese sentido. 

Esto no tiene por qué ser así. La vida cambia cuando llega un amor, pero puede ser para MEJOR. Piensa que si además de tener tus espacios, tus hobbies, amigos, etc., tienes a tu lado alguien que te ama, te apoya, te eleva y te ayuda a crecer… tu vida puede ser infinitamente más rica e interesante.

MOSTRARSE. Si estamos acostumbrados a relaciones superficiales, quizás podamos temer que nos conozcan verdaderamente. Es cierto que al principio mostramos nuestro cielo y dejamos el infierno en casa, sabiendo que allí está y que seguirá estando cuando lleguemos. Es una idea infantil pensar que existe la perfección. Igual que no la podemos ver en los demás y aun así les amamos, lo mismo ocurrirá al contrario. Es más, una pareja puede ayudarte mucho más fácilmente a descubrir esas sombras y así colaborar con tu proceso de autoconocimiento y crecimiento personal.

Podemos encontrarnos con muchas resistencias a este respecto, todo dependerá de la persona en concreto, de su personalidad, su experiencia, etc. Miedos que se disfrazan de excusas como “no es el momento”, “quiero centrarme en mi trabajo”, “no tengo tiempo”, etc.

Seamos honestos y pensemos qué es lo que verdaderamente queremos para nuestra vida. Si a 10 o 20 años vista verdaderamente nos visualizamos en soledad, seamos coherentes con nuestra decisión y busquemos de forma sincera romances sin mayores implicaciones y, sobre todo, sin engañar a nadie y dejando siempre las cosas claras. Si por el contrario, ves tu futuro en compañia de una pareja, pero no consigues encontrarla… mira dentro de ti y revisa tus creencias al respecto. Toma conciencia de cuáles son los miedos que te impiden dejar entrar al amor en tu vida.

En definitiva, creo necesario un cambio de paradigma con respecto a las relaciones de pareja. Obviamente, lo que nos han “vendido” no funciona en la mayoría de los casos, ya no queremos eso, no nos satisface ni nos llena. Queremos alejarnos de lo que para muchos de nuestros congéneres ha supuesto y supone una fuente de desdicha, frustración, sacrificios, rutinas, obligaciones, responsabilidades…  Cambiemos el enfoque y veamos en la pareja una gran herramienta de aprendizaje, un modo de crecer y mejorar cada día, algo divertido y estimulante, fuente de disfrute, autoestima, satisfacción, libertad, independencia y por supuesto… AMOR. Yo ante esto último solo puedo decir… ¡SÍ QUIERO!

Mi abrazo infinito,